Chapter Text
Me miro en el espejo y frunzo el ceño frustrada. Qué asco de pelo, no hay manera con él, ningún peinado se me ve bien. Y maldito seas Ajax Petropolus, que te has puesto enfermo y me has metido en este lio. Tendría que estar estudiando para los exámenes finales que son la próxima semana, pero estoy aquí, intentando hacer algo con mi pelo.
“No debo meterme en la cama con el pelo mojado”
“No debo meterme en la cama con el pelo mojado”
Recito varias veces ese mantra mientras intento una vez más controlarlo con el cepillo. Me desespero, pongo los ojos en blanco, después observo al chico pálido, de pelo castaño y ojos marrones exageradamente grandes que me mira, y me rindo. Mi única opción es recogerme este pelo rebelde en unas trenzas y confiar en estar medio presentable.
Ajax es mi compañero de piso y ha tenido que atrapar un resfriado precisamente hoy. Por eso mismo no puede ir a la entrevista que había concertado para la revista de la facultad con una mega empresaria de la que nunca y nunca había oído hablar.
“Así que va a tocarme a mí”
Tengo que estudiar para los exámenes finales, tengo que terminar un trabajo y se suponía que a eso iba a dedicarme esta tarde pero no. Lo que voy a hacer está tarde es conducir 70.65 km (1h 6 min) hasta el centro de San Francisco para reunirme con la enigmática presidenta de Sinclair Enterprises Holdings Inc.
Como empresaria excepcional y principal mecenas de nuestra universidad, su tiempo es extraordinariamente valioso.
“Mucho más que el mío”
Pero le ha concedido una entrevista a Ajax, una novedad según él.
“Malditas sean sus actividades extraacadémicas”
Ajax está acurrucado en el sofá del salón.
Ajax:-Merlina, lo siento. Tardé 9 meses en conseguir esta entrevista, si pido que me cambien el día, tendré que esperar otros 6 meses y para ese entonces ambos estaremos graduados. Soy responsable de la revista así que no puedo echarlo todo a perder, por favor-. (Me suplica Ajax con voz ronca por el resfriado).
“¿Cómo lo hace?”
Incluso enfermo esta guapísimo, realmente atractivo, con su pelo castaño perfectamente peinado y sus brillantes ojos marrones, aunque ahora los tiene rojos y llorosos. Paso por alto la inoportuna punzada de lástima que me inspira.
Merlina:-Claro que iré Ajax. Vuelve a la cama. ¿Quieres una aspirina o un paracetamol?-.
Ajax:-Un paracetamol, por favor. Por cierto, aquí tienes las preguntas y la grabadora. Solo tienes que apretar aquí. Y toma algunas notas, luego yo lo transcribiré todo-.
Merlina:-No sé nada de ella-. (Murmuro intentado en vano reprimir el pánico que es cada vez mayor).
Ajax:-Te harás una idea por las preguntas. Sal ya, el viaje es largo. No quiero que llegues tarde-.
Merlina:-Está bien, me voy. Vuelve a la cama, te he preparado una sopa para que la calientes después-. (Lo miro con cariño).-Solo haría algo así por ti Ajax-.
Ajax:-Sí lo haré. Gracias Willa. Me has salvado la vida, para variar-.
Tomo el bolso, le lanzo una sonrisa y me dirijo al coche.
No puedo creer que me haya dejado convencer, pero Ajax es capaz de convencer a cualquiera de lo que sea. Será un excelente periodista. Sabe expresarse y discutir, es fuerte, convincente y lindo. Y es mi mejor amigo.
Apenas hay tráfico cuando salgo de mi casa, en dirección a San Francisco. Por suerte Ajax me ha dejado su Mercedes CLK. Porque claro, me repitió una y mil veces que con el mío no llegaría ni a la esquina. Aunque sinceramente, no creo que pudiera llegar a tiempo con Wanda, mi viejo Volkswagen escarabajo. Conducir el Mercedes es muy agradable. Piso con fuerza el acelerador y los kilómetros pasan volando.
Al llegar me dirijo a la sede principal de la multinacional señora Sinclair; un enorme edificio de veinte plantas, una fantasía arquitectónica totalmente hecho de vidrio y acero, y con las palabras SINCLAIR HOUSE en un discreto tono metálico en las puertas acristaladas de la entrada.
Son las dos menos cuarto cuando llego.
Entro en el inmenso y francamente intimidante vestíbulo de vidrio, acero y piedra blanca. Me siento muy aliviada por no haber llegado tarde. Desde el otro lado de un sólido mostrador de piedra, me sonríe amablemente una chica rubia, atractiva y muy arreglada. Lleva la americana gris oscura y la falda blanca más elegante que he visto jamás, esta impecable.
Merlina:-Vengo a ver a la señora Sinclair, soy Merlina Addams, vengo de parte de Ajax Petropolus-.
-Discúlpeme un momento, señorita Addams-. (Me dice alzando las cejas).
Espero tímidamente frente a ella. Empiezo a pensar que debería haberme puesto una americana de vestir de Ajax en lugar de mi chaqueta azul marino. He hecho un esfuerzo y me he puesto la única falda que tengo, mis cómodas botas marrones hasta la rodilla y un jersey azul. Para mí ya es ir elegante.
Me paso por detrás de la oreja un mechón de pelo que me estaba molestando en la cara, fingiendo no sentirme incómoda.
-Sí, tiene cita con el señor Petropolus, firme aquí por favor, señorita Addams. El último ascensor de la derecha, planta veinte-.
Me sonríe amablemente, sin duda divertida, mientras firmo. Me entrega un pase de seguridad que tiene impresa la palabra visitante. No puedo evitar sonreír. Es obvio que solo estoy de visita. Desentono completamente.
No pasa nada, suspiro para mis adentros.
Le doy las gracias y me dirijo hacia los ascensores, más allá de los dos vigilantes, ambos muchachos más elegantes que yo con sus trajes negros de corte perfecto.
El ascensor me traslada a la planta veinte a una velocidad de vértigo. Las puertas se abren y salgo a otro gran vestíbulo, también de vidrio, acero y piedra blanca.
Me acerco a otro mostrador de piedra y me saluda una chica rubia vestida impecablemente de blanco y negro.
-Señorita Addams, ¿puede esperar aquí, por favor?-. (Me pregunta señalándome una zona de asientos de piel color blanco).
Detrás de los asientos de piel hay una gran sala de reuniones con las paredes de vidrio, una mesa de madera oscura también grande y al menos veinte sillas a juego. Más allá, un ventanal desde el suelo hasta el techo que ofrece una vista de San Francisco. La vista es impactante, tanto que me dejo momentáneamente paralizada.
Me siento, saco las preguntas del bolso y les echó un vistazo maldiciendo por dentro a Ajax por no haberme pasado una breve biografía.
No sé nada de la mujer a la que voy a entrevistar. Podría tener tanto noventa años como treinta.
La inseguridad me mortifica y como estoy nerviosa, no paro de moverme. Nunca me he sentido cómoda con las entrevistas cara a cara, prefiero el anonimato de una charla en un grupo, en la que puedo sentarme al fondo de la sala y pasar inadvertida.
Para ser honesta, lo que me gusta es estar sola, acurrucada en una silla de la biblioteca del campus universitario leyendo una buena novela y no removiéndome en el sillón de un enorme edificio de vidrio y piedra.
Suspiro.
“Contrólate, Merlina”
A juzgar por el edificio, demasiado aséptico y moderno, supongo que Sinclair tendrá unos cuarenta años. Una tipa que se mantiene en forma, bronceada y quizás rubia, a juego con el resto del personal, obviamente.
De una gran puerta a la derecha sale una rubia elegante, impecablemente vestida.
“¿De dónde sale tanta rubia inmaculada? Parece que las fabrican en serie”
-¿Señorita Addams?-. (Me pregunta la última rubia).
Merlina:-Sí-. (Le contesto con voz ronca y carraspeo).-Sí-. (Repito, esta vez en un tono más seguro-.
-La señora Sinclair la recibirá en un momento, ¿me permite su chaqueta por favor?-
Merlina:-Sí, gracias-. (Le respondo, intentando con torpeza quitarme la chaqueta)-.
-¿Le han ofrecido algo de beber?-.
Merlina:-Pues…No-.
“Vaya. ¿Estaré metiendo en problemas a la rubia número 1?”
La rubia número 2 frunce el ceño y lanza una mirada a la chica del mostrador.
-¿Quiere un té, café, agua?-. (Me pregunta volviéndose de nuevo hacia mí).
Merlina:-Un vaso de agua, gracias-. (Le contesto en un murmullo).
-Olivia, tráele a la señorita Addams un vaso de agua, por favor-. (Dice en un tono serio).
Olivia sale corriendo de inmediato y desaparece detrás de una puerta al otro lado del vestíbulo.
-Le ruego que me disculpe, señorita Addams. Olivia es nuestra nueva empleada en prácticas, por favor siéntese. La señora Sinclair está ocupada atendiendo a otra persona pero estará disponible en cinco minutos-.
Olivia vuelve con un vaso de agua muy fría.
-Aquí tiene señorita Addams-.
Merlina:-Gracias-.
La rubia número 2 se dirige al mostrador, sus tacones resuenan en el suelo de piedra. Se sienta y ambas siguen trabajando. Quizás la señora Sinclair insista en que todos sus empleados se vean elegantes.
Estoy distraída, preguntándome si eso es legal, cuando la puerta del despacho se abre y sale una chica alta y atractiva, con el cabello largo y vestido distinguido. Está claro que no podría haber elegido peor mi ropa.
Se vuelve hacia la puerta.
-Enid, ¿iremos a cenar mañana?-.
No oigo la respuesta. La chica me ve y sonríe. Se le arrugan las comisuras de los ojos. Olivia se levanta de un salto para ir a llamar al ascensor. Parece que destaca en eso de pegar saltos de la silla, está más nerviosa que yo al parecer.
-Buenas tardes señoritas-. (Dice la chica metiéndose en el ascensor).
-Listo, la señora Sinclair la recibirá ahora, señorita Addams. Puede pasar-. (Me dice la rubia número 2).
Me levanto tambaleándome un poco e intentando contener los nervios. Tomo mi bolso, dejo el vaso de agua y me dirijo a la puerta entornada.
-No es necesario que llame. Entre directamente-. (Me dice sonriéndome).
Al poner mis manos en la puerta, tropiezo con mi propio pie, por esto caigo de frente en el despacho.
“Mierda, mierda. Qué patosa”
Estoy de rodillas y con las manos apoyadas en el suelo en la entrada del despacho de la señora Sinclair, y unas manos amables me rodean para ayudar a levantarme.
Estoy muerta de vergüenza, ¡qué torpe!
Tengo que armarme de valor para alzar la vista.
Madre mía, ¡qué joven es!
Enid:-Señorita ¿Petropolus?-. (Me dice tendiéndome una mano de largos dedos en cuanto me incorporo).-Soy Enid Sinclair, ¿está bien?, ¿quiere sentarse?-.
Muy joven, y atractiva, muy atractiva. Alta, con un elegantísimo traje gris, camisa blanca, y corbata negra, con el cabello rubio hasta los hombros y brillantes ojos azules que me observaban atentamente. Necesito un momento para articular palabra.
Merlina:-Bueno, la verdad…-.
Me callo. Si esta tipa tiene más de treinta años, yo soy bombera. Le doy la mano aturdida y nos saludamos. Cuando nuestros dedos se tocan, siento un extraño y excitante escalofrió por todo el cuerpo. Retiro la mano a toda prisa, incómoda.
Debe ser electricidad estática.
Parpadeo rápidamente, al ritmo de los latidos del corazón.
Merlina:-El señor Petropolus esta indispuesto, así que me ha mandado a mí, espero que no le importe, señora Sinclair-.
Enid:-¿Y usted es?-.
Su voz es cálida y parece divertida pero su expresión impasible no me permite asegurarlo. Parece ligeramente interesada, pero sobre todo educada.
Merlina:-Merlina Addams. Estudio literatura inglesa en la misma universidad que Jax…Digo Ajax……Bueno…El señor Petropolus-.
Enid:-Ya veo-. (Se limita a responderme).
Creo ver que ella esboza una sonrisa en su expresión, pero no estoy segura.
Enid:-¿Quiere sentarse?-. (Me pregunta señalándome una silla que aparentemente se veía cómoda, ubicada frente a su escritorio).
Su despacho es exageradamente grande para una sola persona. Delante de los ventanales panorámicos hay una mesa de madera oscura en la que podrían comer hasta seis personas. Hace juego con la mesita junto al sofá.
Todo lo demás es blanco, el techo, el suelo y las paredes excepto la pared de la puerta, en la que treinta y seis cuadros pequeños forman una especie de mosaico cuadrado.
Son preciosos, una serie de objetos prosaicos e insignificantes, pintados con tanto detalle que parecen fotografías, pero colgados junto en la pared resultan impresionantes.
Enid:-Un artista de aquí, Xavier Thorpe-. (Me dice la señora Sinclair cuando se da cuenta de lo que estoy observando).
Merlina:-Son muy bonitos. Elevan lo cotidiano a la categoría de extraordinario-. (Murmuro distraída, tanto por ella como por los cuadros).
Ladea la cabeza y me mira con mucha atención.
Enid:-No podría estar más de acuerdo, señorita Addams-. (Me contesta en voz baja).
Y por alguna razón me ruborizo. Aparte de los cuadros, el resto del despacho es frío, limpio y aséptico. Me pregunto si refleja la personalidad de la chica que está sentada con elegancia frente a mí en una silla blanca de piel.
Bajo la cabeza, alterada por la dirección que están tomando mis pensamientos y saco del bolso las preguntas de Ajax. Luego preparo la grabadora con tanta torpeza que se me cae dos veces; enserio no sé qué pasa conmigo. La chica no abre la boca. Aguarda pacientemente.
“Eso espero”
Y yo me siento cada vez más avergonzada y me pongo más roja.
Cuando reúno el valor para mirarla, está observándome, con una mano encima de la pierna y la otra alrededor de la barbilla y con el largo dedo índice cruzándole los labios. Creo que intenta ahogar una sonrisa.
Merlina:-Pe…Perdón-. (Balbuceo).-No suelo utilizarla-.
Enid:-Tómese todo el tiempo que necesite-. (Me contesta con un tono que me tranquiliza).
Merlina:-¿Le importa que grabe sus respuestas?-.
Enid:-¿Me lo pregunta ahora, después de lo que le ha costado preparar la grabadora?-.
Me ruborizo.
¿Está bromeando?
Eso espero.
Parpadeo, no sé qué decir y creo que se apiada de mí, porque acepta.
Continuará……..
