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en otra vida (me hubieras encontrado también)

Summary:

En algún otro universo, el destino también quiso que un Facundo que sigue jugando al fútbol y un Pablo que no se dedica a eso se encontraran y enamorarán igualmente.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: shortcito

Notes:

buenasss, hoy es mi cumple y decidí autoregalarme alguito 😋❤️ (y también a mis mutis de tw que hasta me regalaron cositas de ellos 💖)

ésta idea de pablo siendo boti de facu y porfin no habiendo problemas extras que los separen viene desde hace rato (un delirio de tw obvio ♥️) y como no tenía en claro por dónde ir decidí que lo voy a hacer una especie de colección de mini fics cortos y no tan cortos sin orden claro. digamos que voy a ir añadiendo cositas que se me ocurran así no se me complica mucho 😙

sin más que decir, ésta primer pieza se la dedico a ésta fotito de pablo que vive gratis en mi mente:
https://x.com/un_copito/status/1932783149093728293?t=R8RE9qlikLWvW7C91O_XDw&s=19

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Contrario a lo que muchos pensaban, la vida de un futbolista no era tan fácil. O al menos Facundo lo pensaba así.

Podían ser demasiados los factores que se volvieran influyentes en su día a día, fuentes de estrés que lo afectaran en variados niveles: en lo físico, en lo psicológico, en lo social, en lo espiritual. No se trataba solo de patear y correr detrás de una pelotita y que ésta embocara en el arco contrario, ganar mucho dinero y subir fotos inmaculadas a redes sociales mostrando su vida de “millonario”.

Aunque bueno, también era cierto que él prefería no gastar mucho de su tiempo para hacer cambiar de opinión a quien pensará así. No valía la pena si la otra parte no estaba dispuesta a escuchar.

Así que Facundo seguía su propio estilo de vida. Tranquilo, sin prestarle atención a lo que opinen y menos de los que fueran ajenos a su profesión. Si no eran críticas constructivas que lo ayudarán a crecer no le importaba.

De todos modos, él contaba con sus propios medios a los que podía catalogar como antiestrés con los que podía lidiar y apaciguar cualquiera de esos factores que representarán una amenaza.

Y uno de esos, posiblemente el más grande y poderoso de todos, estaba parado en pleno living usando unos diminutos shorts blancos que estaban llevándose toda su atención. El televisor de quien sabe cuántas pulgadas pasando algún partido quedando totalmente olvidado de fondo.

—¿Querés?

La pregunta lo despabila. Por fin mueve sus ojos a otro punto para notar un termo y el mate ofrecido delante de sus narices. Así que procede a agarrarlo.

Pablo, su precioso novio de hace más de un año, obviamente lo toma como respuesta positiva para sentarse a su lado, con su termo rosa en mano y pegándose bien a su lado para que el calorcito entre sus cuerpos se empiece a repartir.

No es novedoso, es una escena que se habrá repetido una infinidad de veces desde que conoció y se relaciono con el menor, pero Facundo de todas formas se permite saborearla como si fuera de esas primeras veces. Con un pequeño nerviosismo picando su cuerpo mientras sorbe de la bombilla y saborea el mate.

Sin dudas su novio es el mejor de los dos cebando.

Observa que el menor empieza a chusmear si hay algo mejor para ver en el olvidado TV, sin una señal de estar consciente de lo que provoca. Esos ojos brillantes se mantienen enfocados ahí, así que Facundo deja que los suyos hagan un mejor paneo disimulado de lo que se pudo haber perdido por concentrarse solo en el memorable shortcito.

Pablo lleva una musculosa haciendo conjunto, y una cadenita que cuelga delicadamente en su cuello. Hay quizás demasiada piel acaramelada expuesta y, por lo tanto, muchos lugares para ver. Aunque Facundo no puede quejarse, a él le gustan los desafíos.

—Facu, ¿pensas tomarte hasta las yerbas con ese paso que vas?

Uh, ¿cuánto tiempo se quedó sorbiendo? Difícil saberlo mientras se quedaba hipnotizado con los lunarcitos y la cadena descansando en la piel del cuello de su novio. Facundo entrega el mate.

Es una mañana media fresca y el sol entra e ilumina todo rincón de su living con un aura delicada, y sin duda también hace su efecto mientras ilumina a Pablo. Toda su piel se refleja tan suave, tan impoluta, que a Facundo ya le empieza a carcomer algo que le dice que esa piel puede que necesite un par de marcas-

—¿Tengo algo que no paras de mirarme?

Si, tenés algo puesto que no sé cómo pero me está haciendo quedar como un completo pajero piensa Facundo porque, realmente, su decencia está flaqueando y no quiere quedar así. Él es un tipo que no se fija sólo en lo físico, no se calienta solo por ver un poco de piel a través de ropas que podrían ser consideradas ‘provocativas’. Se supone que es de apreciar a la persona en su enteridad, en todos sus aspectos.

Aunque bueno, quizás su novio lo está poniendo a prueba.

—Miro nomás, soy tu novio —se defiende como puede —Se supone que tengo derecho de mirar cuando quiera ¿no?

—Mm.

Pablo hace como si el programa que encontró está muy entretenido, tanto que no le devuelve la mirada, pero el rubio sabe bien que está actuando.

—Decime si tenés algo bonito para decirme por lo menos —comenta Pablo entonces.

Lo vivo que es su novio para algunas cuestiones nunca paraba de sorprenderlo. Aunque Facundo todavía quiere intentar no ceder tan facil.

—¿Éste conjunto es nuevo? —intenta de primera, agarrando en dos dedos la tela del short, intentando ser lo más desinteresado posible. Difícil con esos desnudos muslos a su alcance.

—Ah, me lo regaló Santi. Dijo que me quedaría bien.

Uh, Santiago, el hermano mayor para nada con tendencias de trola de su novio. Tenía que darle la razón eso sí, por supuesto que a Pablo el conjunto le quedaba bien, más que bien.

—Y, ¿no te hace frío con eso puesto?

Estaban en pleno otoño, así que su pregunta tiene su fundamento.

Pablo finalmente le devuelve la mirada —Ah es que estaba haciendo unas cosas y me agarró calor.

Claro, claro por supuesto que era eso y no algo planificado.

—Facu.

—¿Si?

Pablo sonríe de lado, con la bombilla reposando sobre su labio —Todavía seguís mirando y no me decís nada bonito.

El pucherito que le hace no debería ser algo permitido por la ley, pero Facundo no puede reclamar nada. No era su primera ves siendo víctima de ese gesto y tampoco sería la última.

Se siente derrotado así que prefiere ser sincero de una vez.

—A ver, ¿cuenta como bonito si te digo que tengo unas ganas tremendas de arrancarte lo que tenés puesto y hacerte de todo?

Siente sus pómulos ponerse un poco más calientes y no entiende bien porqué. No es la primera vez que le insinúa frases provocativas a su novio. Pero quizás tiene que ver con la sonrisa de Pablo, que se agranda hasta mutar en una risa ruidosa. Es de esas que acompaña hasta con el movimiento de su cuerpo y su sonido inunda la habitación.

Facundo está seguro que sus pómulos ya deben estar como tomates.

—¿Te parece gracioso lo que acabo de decir?

Pablo se recompone —Me parece gracioso lo rojito que te ponés diciendo eso, mirá esos cachetes.

Un dedo apunta a su cara para tocar pero Facundo manotea esa mano, sujetándola en la suya. Y no pasa nada para que empiecen a jugar a los tirones y manotazos de por medio, el mate quedando tan olvidado como la televisión. Por supuesto que Pablo es el que más disfruta, se le sigue cagando de risa mientras se defiende y retuerce de cualquier intento de agarre.

—¿Te pone nervioso que te provoque un poco?

Se lo pregunta con unos ojitos entrecerrados y pícaros, haciendo que Facundo trague y por primera vez se tome unos segundos para pensar qué responder.

—Me pone un poco nervioso lo pajero que me volves con lo hermoso que sos, ¿contento?

Pablo se ríe y luce más radiante todavía. Es un golpe a toda la resistencia de Facundo así que prefiere no darle más vueltas. Se lanza directo a callarlo con un beso, uno en el que la risita de Pablo se va apagando hasta es reemplazada con unos gemidos bajos que Facundo se encarga de devorar.

Por fin ya no necesita excusa extra para poner sus manos sobre el cuerpo de su novio y manosear a gusto. Ni es como si la necesitara pero, tocaba recordar, a Facundo todavía le gustaba demostrar que podía ser un caballero y no un guarango. Algo en su sexto sentido le decía que Pablo seguro se relaciono con un montón de tipos así y no quería quedar como uno más.

Pero eso no le impide ahora mismo disfrutar la suavidad y temperatura de esa piel contra sus manos. Facundo las guía por debajo de la musculosa, acariciando esa cintura que no puede cansarse de tocar y sujetar. Y el jadeo que suelta Pablo una vez las conduce apenas más abajo sirve para detener el beso y tomar rumbo por su tentador cuello.

Facundo disfruta demasiado, besando por sobre cada uno de los lunarcitos, por sobre la cadena que brilla y descansa en esa zona, por donde hay tanta piel sin cubrir. Se encarga de mapear toda porción disponible con sus labios, invitado por esos suspiros a bajar más abajo.

Pablo colabora y se recuesta sobre los almohadones mientras Facundo levanta la musculosa hasta descubrir unos abdominales definidos, besándolos con gusto, sintiendo el ligero espasmo en respuesta y a medida que avanza. De reojo mira hacia arriba y se encuentra con su novio mordiéndose el labio, con una carita concentrada en lo que él hace pero que también pide mucho más.

Facundo ya lo quiere ver totalmente desarmado.

Sus manos se encargan del memorable shortcito, tironeandolo hasta que por lo menos de una pierna lo saca. La prenda diminuta termina de alguna manera colgando sobre la mitad del otro muslo de Pablo, pero a Facundo ya no le importa. Ni una mínima ropa interior está en su camino así que su concentración pasa directo a perder su cara en medio de esa entrepierna desnuda, ganándose de inmediato un sonido de placer pleno.

No podía cansarse de tener a su novio así. Facundo empieza con un camino de besos desde su monte de Venus, pasando a lamer con descaro los labios de esa vulva que, no tarda en darse cuenta, ya está bastante húmeda.

Que Pablo ya se hubiera estado retorciendo y emocionando de esa manera debajo de sus ropas le sube peor la calentura.

Con su lengua empieza a lamer ávidamente, intercalando con chupadas que rápidamente generan unos sonidos sucios. Pablo abre más sus piernas, sujetando la cabeza de Facundo y enredando sus dedos en los rulos, sin ser brusco. Es impaciente por naturaleza y se nota con cada gesto y gemido que suelta a medida que Facundo se vuelve insistente, metiendo su lengua entre sus pliegues y probando de su esencia más pura.

—Ahí Facu, seguí por favor.

Es bueno que a estas alturas el rubio ya tenga la costumbre de cumplir sus caprichos, porque es justo lo que quiere hacer.

Facundo se acomoda mejor y no pierde tiempo. Usa su lengua con experiencia, tocando, lamiendo y chupando puntos exactos que pronto tienen a Pablo moviendo sus caderas para perseguir lo que hace, sonando cada vez más impaciente y con la clara intención de querer montar su cara.

Puede sentir también su propia erección pesada y ya impaciente en sus pantalones, atenta a cada temblor y pálpito que esas paredes tiernas sufren cuando las prueba con su boca, pero Facundo está más dominado por complacer a su novio. Cada vistazo hacia arriba y la hermosa imagen que se encuentra viéndolo retorcerse es una invitación a no parar. Pablo, con su piel acaramelada y el rastro fino de un sudor bañandola, con sus labios rojos de tanto morderlos, con su flequillo cortito pegado a su frente.

Y aún con la musculosa puesta pegándose a su cuerpo.

Facundo no duda en sumar sus dedos. Los chupa y baña con su saliva y los pierde en esa entrada empapada que, de inmediato, se aprieta a ellos. Y la letanía de si, si, por favor, no pares que le siguen mientras empieza a dedearlo lo hacen sonreír.

Todo lo húmedo se escurre por sus dedos y con cada movimiento la serie de sonidos se vuelve más vulgar pero para el rubio es adictivo. No para de mover su mano haciendo unas embestidas cortitas y rápidas que son suficientes para tener a Pablo totalmente al borde. Está casi lloriqueando, sin parar de pedir por más y con el cuerpo sufriendo esos ligeros temblores que indican que un poquito más y estaría mojando la mano de Facundo y seguramente parte del cuero negro del sofá. Y Facundo quiere ver eso ya.

Añade usa su boca para chupar ese clítoris que tanto rogaba por su atención, ganándose un alarido que se alarga porque ahora la estimulación es el doble y sin parar. Las piernas de Pablo amenazan con querer cerrarse pero no resulta una sorpresa que sea él mismo quien se apura a sujetarlas.

Así de tan expuesto y entregado, Facundo tiene segundos nomás para preguntarse cómo hizo para encontrarse un novio tan precioso, uno que quiere complacer tanto que su placer sea primero antes que el suyo.

—Ah! Facu-!

Las contracciones se sienten perfectas contra sus dedos hasta que finalmente Facundo siente como su mano se empapa por demás. Alza de nuevo su vista solo para ver y disfrutar de lo que es Pablo acabando así, temblando y jadeando y repitiendo su nombre. No puede evitar seguir un poco más, tanto con su mano como con su boca porque Pablo es más que precioso luciendo asi. Es increíble y único. Y lo mejor, es todo para él.

Verlo acabar es suficiente. Le afloja todos los músculos y baña su cuerpo de la sensación placentera donde no hay nada más que merezca su atención. Facundo finalmente se detiene y sube apenas para dejar unos besitos en esa pelvis que aún tiembla.

—Sos lo mejor que pasó en la vida —suspira despacito, y sale muchísimo más sincero de lo que Facundo hubiera imaginado. Como si le hubiera salido directo del alma.

Y es probable que así sea.

Pablo se muerde el labio, amortiguando unos gemidos chiquitos que aún acompañan el escalofrío de su orgasmo —Mm, me gusta que ahora sí te sale lo romántico.

Facundo ríe más renovado —Puedo serlo cuando quieras mi amor. Igual trata de no atarcarme vestido así la próxima, o puedo volverme delicado del corazón a los veinticinco eh.

Mucho tampoco no puede seguir diciendo porque sus ojos vuelven a captar entre medio de los labios húmedos de Pablo, y nota los restos de su corrida que se derraman hasta tocar el cuero. Tal y como lo había pensado.

Realmente su prueba de no ser un calentón se ponía cada vez más dura de pasar, pero nadie podría culparlo.

Pasar el resto de la mañana con su cara enterrada entre las piernas de su novio y arrancándole los sonidos más hermosos una y otra vez valía totalmente la pena.

 

 

Notes:

discúlpenme por ser una pajera pero les prometo que no todo va a ser smut (más o menos), quiero traer de todo y de cuantos tropes me sean posibles jajsjd

gracias por leer~✨