Chapter Text
hace 4 años
El Avión de Transporte había descendido hasta el punto de encuentro en tu base.
Habían pasado casi dos horas desde que habías salido de Polonia, pero el sonido metálico y el pitido agudo no abandonaban tu oído. Te retumbaban y martillaban en lo profundo de tu cerebro.
No había espacio para pensar, todo estaba ocupado por pensamientos fugaces. Te sentías en un estado automático donde todo lo que hacías, lo hacías por inercia mientras tu mente aún vagaba por las ruidosas calles de Gdynia, el último lugar donde realmente difrutaste la compañía de alguien.
Sentías a los soldados de menor nivel agruparse por detrás de ti. Normal, al menos la mitad de ellos aun no veían lo que te podía llegar a hacer estar en el campo de batalla.
Avanzabas a zancadas, tropezando de vez en cuando con tus propios pies. Podías jurar que te veias en tercera persona mientras caminabas hacia la oficina del General Shepherd.
Te acercabas cada vez más, y sentías recuperar la conciencia poco a poco, pero junto con eso se filtraba algo más, te sentías enojado. Muy enojado, con todos, con todo, con él.
Te había mandado una misión de Reconocimiento, pero en su lugar terminaste en una de asalto.
Habían llegado 5, y salido uno. Era el único vivo de aquella misión.
Eras el Capitán...¿Como habías podido permitir eso?
Lo que más te carcomia la mente era como uno de los soldados era tan joven. Si, te habías negado a llevarte con ustedes, pero el General Shepherd había insistido. ¿Quien mierda se creía que era? Nisiquiera trabajabas para el. Él solía traspasar el mando a otros generales, muy pocas veces lo veías rondas por los pasillos de la base.
Recordaste tu mirada de temor al ver como el número de enemigos había incrementado y salido de los parámetros generales de la misión.
Rápidamente hablaste por la radio a esperar órdenes, la situación había cambiado.
Te dijeron que seguías la misión, con el objetivo en mente, que los daños colaterales serían evaluados al final.
Te reíste internamente. Mierda, realmente tenías los papeles en tu mano. Habías logrado el objetivo, pero ¿A qué costo?
Todos estaban muertos. El chiquillo de 18 años estaba muerto. Aquellos a los que habías reclutado desde el principio también.
Llegaste a ser Capitán de una unidad de élite con tan solo 21 años. También te habías unido joven al ejército, y te reclutaron como Capitán debido a tu larga lista de misiones logradas.
Dudaste si en el momento en el que Shepherd te había proclamado líder estaría sobrio. Debía ser una mala broma.
Los dejaste morir a todos, todo por unos papeles estúpidos. ¿Eso vale una vida? ¿Un montón de papeles arrugados que descansaban en tu puño?
Abríste la puerta con toda la fuerza de voluntad que te quedaba.
Notaste que el General no estaba solo, tenía compañía.
"General." Hablaste apenas cerraste la puerta detrás del tuyo.
"Hunter." Se dio vuelta con las manos detrás de su espalda. Sus ojos se abrieron al verte empapado en barro, sangre, sudor y otros líquidos que el cuerpo humano desprende al morir.
Tiraste los papeles sobre la mesa, sin importante si eso sería considerado una falta grave de respeto. "Todos los muertos."
"Esta bien." Shepherd barrio las palabras en su boca mientras se inclinaba hacia adelante para agarrar los papeles.
"Mis soldados están muertos". Avanzaste rápidamente mientras tu mano agarraba la suya, ensuciandola de sangre. "¿Que tan importante son estos papeles para ti? Dime, ¿valía la pena? ¿Valía la pena sacrificarlos a todos?"
"Tu estas aquí, vivo." Saco violentamente su mano debajo de la tuya. "Yo los sacrifique, y sin embargo el único vivo aquí eres tú." Ojeo los papeles que se encontraron en sus manos.
"Eran mis soldados, ¡¡Jamás los sacrificaría para salir vivo!!" Te llevaste las manos a la cara, embarrando tu cara inconscientemente.
"Retírate". Shepherd habló duramente.
Tu mirada se poso en el, y luego en la del otro hombre.
Nunca lo habías visto aquí antes. Llevaba una máscara de cráneo humano, y unos ojos penetrantes. Un escalofrío te recorrió la espalda.
Se veía capaz. No como tú. Te sentias tan pequeño delante de ambos hombres. Ellos generaban respeto, y miedo en algunos. Tu ahora mismo solo te veías patético y ridículo.
Te costaba respirar aire, sentías tus pulmones llenos de cemento que hacia que la inhalación fuera imposible.
Te agarraste el pecho. "Carajo. Shepherd, eres un cabron, una mierda de persona. Dios. " Tragaste saliva, antes de salir cojeando de la habitación.
Actualmente...
Era la primera vez en 4 años que te unias a un grupo de fuerzas operativas. Esas cosas las habías abandonado. Solo pertenecen a una unidad temporal para misiones de bajo calibre, reemplazando a las fuerzas especiales. Ya no eras un Capitán de ningún grupo, solo un soldado más, igual de desechable que el resto.
Pero te ayudaba un poco, al parecer. Seguir órdenes sin cuestionar, te ayudaba a eximir un poco la culpa que sentías luego de haberle ordenado a tus hombres seguir tus instrucciones sin rechistar, todas tus acciones llevaron a un desencadenamiento de muertes.
'no fue tu intención' intentabas convencerte.
Morir bajo las órdenes de otro hombre se te hacia una buena muerte. Si, morir igual que aquellos que los llevaste por la borda, era justo.
Hace unos días, Laswell te había avisado que estarías en una operación ultra-secreta, nisiquiera te había dicho de que trataba, ni con quienes estarían, ni que harían. Te preguntabas como después de tanto tiempo podías seguir confiando en ti, ¿siquiera lo hacian? Probablemente necesitaban a tantos soldados experimentados como fuera posible.
Solo sabias que apenas terminaras tu misión te tendrías que subir rápidamente a un avión de transporte, durante 5 horas consecutivas, con el olor a plástico y el calor candente, con el sonido estresante de las hélices en movimiento.
Pero de todas formas, aquí estabas, bajandote, con tu equipo táctico. Nisquiera había tenido tiempo de cambiarte, solo habías agarrado tu bolso con mudas de ropa.
en Oriente medio el calor era insoportable. Eran mediados de Julio, cuando ya no habían ni pincelazos de nubes y el sol alumbraba de manera potente, la atmósfera se veía como si de una olla a fuego alto de tratase, el viento era seco, y respirar una odisea.
Te arrepentias un poco de estar completamente cubierto por tu equipo, aun traías tapado tu rostro y tu nariz y pulmones no conseguían respirar un poco de aire, así sea cálido.
Esperaste pacientemente algunos minutos, esperando que alguien se acercara, talvez Laswell. En su lugar se te acerco un hombre de unos 35 años, alto, se veía imponente. ¿Coronel, quizás?
"Chico." Se acerca a una distancia cómoda para ti. "Soy el Capitán Price. Capitán de la Task Force 141. Estas en una de las tantas bases secretas que nos ha proporcionado La CIA." Te sonrio y extendiendo tu mano.
cambiando de mano el bolso que traias, rapidamente le estrechaste su mano. No querías que pensara qué eras alguien irrespetuoso ni mucho menos. "Un gusto, Señor." Asentiste sin extender mucho el contacto visual.
"Sígueme, te quiero presentar a mi grupo, y si tenemos suerte a algunos de KorTac". Reposo su mano sobre tu hombro, sonriéndote.
Mientras avanzaban Price te dirigio una cantidad extraña de miradas. "Sabes, haces unos meses te recomendé a Laswell para que te evaluará y me dejará unirte a la operación." Tenia el ceño fruncido y miraba hacia delante. "Ella al principio se había negado, decía que no estabas listo para este tipo de misiones. Yo le dije que tu eras un soldado excepcional, vi la cantidad de misiones que tienes, incluso fuiste capitan". Se rascó la nuca y parpadeo rápidamente. "A lo que voy esque...Creo que eres perfecto para este trabajo, y que...No te exijas, si tienes algún problema, puedes consultarme. Debe ser tu primera vez en este tipo de cosas."
Mierda, casi pensabas que el sabía sobre el incidente de hace 4 años. "Sí, gracias, Señor". Respondiste sin prestar mucha atención.
Era algo que te perseguiria para siempre, pero cuanta menos gente lo supiera era mejor.
Caminaron a paso lento hasta lo que ofrecía ser la cafetería de una de las alas de la base.
Price abrió la puerta, pero se le borro la sonrisa inmediatamente. No había nadie. El dijo que te presentaría a sus muchachos, pero...
"Eh." ArArrugó frente. "Disculpa, crei que estarían aquí, ayer les dije que vendrías."
Sentiste tu cuello calentarse.
'Dios que vergüenza.' pensaste.
Te pasaste la mano por el brazo, rascandotelo de la incomodidad. De todas formas te sentirías más avergonzado si hubiera gente ahí. Últimamente...hace algunos meses no hablabas con nadie, solo reportabas las misiones y entablabas las conversaciones necesarias para no llamar la atención por tu poca o nula sed de socializar, y tus habilidades para seguir una conversación eran bastantes miserables.
"No se preocupe." Dijiste. Negaste con la cabeza. "Preferiría ir a cambiarme, me siento ahogado en todo este calor." Lo miraste a los ojos esbozando una sonrisa
Levanto las cejas. "Ve por la izquierda de ese pasillo, y ahí están todas las habitaciones. La tuya es la E12W2." Apunto con su dedo el pasillo. "Lamentablemente el uso de llaves no está permitido." Carraspeó. "Pero no hay robos aquí."
Asentiste, y te alejaste de el mientras levantabas la mano para despedirte. Parecía ser un buen hombre.
El numero de habitaciones era reducido, solo habian 12, al menos en ese pasillo. Te preguntaste si habrían más, quizás estas solo eran para personal de élite...
Abriste la puerta que te correspondía, repetiste mentalmente el número de habitación qué te dijo Price, evitando equivocarte de puerta.
La abriste con dificultad, el bolso que llevabas te incomodaba mucho, y la puerta se sentía dura, y oxidada.
La empujaste con tu hombro, logrando abrirla.
Lo primero que viste fue a dos hombres charlando animosamente en una cama. Uno se encontraba parado y el otro recostado sobre su brazo.
Dirigieron su mirada hacia ti.
"Oh." Suspiraste "Disculpe". Levantaste la mirada al número de la habitación. Efectivamente si era el que te dio Price. Quizás se había equivocado. Ibas a cerrar la puerta pero un pie te detuvo.
"Espera." El hombre la volvió a abrir. "¿Eres Hunter?"
"¿Eh? Ah, sí, sí." Lo miraste. Era varios centímetros más alto que tú, y se encontraba recostado en el umbral de la puerta.
"Tío..." Te miro y luego se giró. "Eh imbécil." Le tiro una colilla desgastada al contrario. "El Cap dijo que alguien llegaría hoy" Miro con cansancio a su compañero que aún yacia recostado.
"Mierda, disculpa, se suponía que estaríamos en la cefetería...pero lo olvidamos" Se movió, invitándote a entrar. "Siéntete como en casa."
Lo miraste unos segundos antes de entrar y ponerte a ordenar tu ropa en el armario.
Ellos seguían conversando mientras tu te ocupabas de tus cosas.
Una vez todo arreglado, empezaste a quitarte el equipamiento técnico. Era pesado, llevabas casi 10 kilos encima. Te retiraste el chaleco antibalas y la protección de rodillas y pantorillas. Te desabrochaste el casco y te sacaste todo hasta quedar en pantalones y camisa. La máscara la dejaste a un lado de la mesita de noche.
Te gustaba.
Te la dieron cuando iniciaste como Capitán.
Los recuerdos se te abalanzaron como un balde de agua fría, odiabas eso. No podías pensar en nada que automáticamente te regresara a los errores que cometiste hace 4 años.
Dejaste divagar tu mente entre el pasado y el ahora, fueron segundos que se sintieron como minutos. Quizás si fueron minutos, y quizás muchos, porque un chasquido de dedos te sacó de tu trance por delante "¿Estás bien, tío?" El moreno que te había hablado antes se encontraba al lado tuyo.
Estabas cabizbajo mirando sus botas oscuras y brillantes."Sí." Tu voz sono más débil y suave de lo que esperabas que sonora, tosiste. "Si." Esta vez salio más grave y natural.
Sobaste tus ojos con la palma de tus manos, esperando despertar completamente de los recuerdos que abundaban en tu mente. El seguía a tu costado sin moverse un pelo.
Lo miraste desde abajo donde te encontrabas sentado. Ladeaste la cabeza confundida.
Se quedó un momento callado, sentiste como te examina la cara. "Disculpa por no haber estado en la cafetería antes." Se agacho a tu altura. "Lo olvidamos por completo." Se rascó la nuca. "Bienvenido al equipo, Hunter."
"Gracias". Pestañeaste varias veces ante su extraña actitud. Estabas por agarrar una chaqueta para salir a explorar el cuartel.
"¿En que unidad estabas antes de que te asignaran a la TF141?" Gaz se apoyo en tu armario.
"Era parte del SAS en Inglaterra. Escuadrón 17, Red Alpha". Agarraste tu chaqueta de cuero y te la pusiste sin poner demasiada atención en la conversación que estaba naciendo.
"Inglaterra". Lo vio parpadear varias veces sin moverse de su lugar. Gaz murmuró algo sin sentido. "El SAS es enorme, ¿no te estresaste con tanta gente? Johnny dijo que fue un calvario estar ahí."
"Con el tiempo te acostumbras." Hacia mucho calor, pero dudaste si sacarte el pasamontañas delante de el. Llegaste a la conclusión de sacartela cuando sea necesario. Nadie te había dicho que estuviera prohibido, asíque por ahora te la dejarías.
"De todas formas nunca socialize con los 700 soldados de la tropa, solo con mi escuadron." Suspiraste
"Antes de eso, Price dijo que estabas en una unidad de élite, fuerzas especiales, y que llegaste a grado de Capitán". Sonrio. "Siempre es bueno tener soldados experimentados." Coloco ambas manos en sus caderas mientras miraba al techo.
"¿Recuerdas esos detalles pero no venir a saludable a un soldado transferido?" Bromeaste y esperaste a que no sonaras enojado o apatico.
Para tu suerte Gaz solo rió. "Sin comentarios."
El tema había muerto una vez cambiaste el camino de la conversación, te aliviaste por eso.
Ordenaste las últimas prendas de ropa que hacían en el suelo y las ordenadas en el armario. Ya tenías todo ubicado perfectamente y decidiste salir de la habitación por un poco de aire.
"Al menos no es tan serio como creí que sería." Gaz se sento al lado de Soap, quien estaba entretenido leyendo una revista.
"¿Qué?" Soap se rió sin gracia y se acomodo a modo de estar semi sentado sobre sus codos."¿Sacando conclusiones apresuradamente? que raro." Dijo con sarcasmo
Se miraron. "Idiota." Puso los ojos en blanco. "Realmente crei que sería un hombre de mediante edad respecto a la información que nos dio Price. Quiero decir...Nunca esperaría que alguien quien fuera Capitán tuviera 26 años y hubiera entrado a las fuerzas especiales como oficial" Se mordió la uña.
"Price fue sargento a los 24 y luego fue Capitán." Levanto una ceja. "No le quites merito al Capitán, aún esta joven." Río. "Vamos a entrenar, trajeron nuevas armas."
Ambos salen de la habitación la cual se quedó completamente vacía, solo con el sonido del aire pesado, y las pequeñas particulares de arena que acompañaban al viento, golpeando suavemente las ventanas y pasando por ellas.
Habías decidido salir un rato a la intemperie, durante la mayor parte del día el calor era insoportable, pero dentro de la base había conductos de ventilación, así que la calidez del ambiente era más soportable. Pero ahora ya estaba de noche, y la temperatura había bajado escandalosamente, como siempre pasaba en mitad del desierto.
No había contaminación lumínica en estos lados, asíque sentado sobre unas cajas enormes de plástico podías llegar a ver cada constelación con sus respectivas estrellas. Ya te habías fumado 5 cigarros en menos de un día, aún te quedaban algunos, pero temias que dentro de unos días ya no te quedarían ninguno, y en el desierto, que tu sepas, nadie vende cigarros.
Suspiraste. Hoy era el único día que descansarías, mañana ya trabajarían en los planos de la operación, y aún no te decían de que se trataba de todo esto. Sospechabas que quizas te lo dirían mañana.
Te preguntabas con que clase de personas te tocaría trabajar. Tu valoración personal luego de conocer a los dos hombres que estaban en la habitación fue bastante positiva, no los encontraste muy extrovertidos, ni tampoco tan serios y obsesionados con el trabajo. Pero eso solo había sido tu primera impresión, esperabas que eso no cambiara con el tiempo.
Cierra los ojos al escuchar una puerta abrirse.
Giraste la cabeza hacia la fuente del sonido. "Señor". Te acomodaste rápidamente y botaste el cigarro, pisandolo con tu pie.
"Nikolayev." Te saludo. "Ha ocurrido un percance, y necesito explicar los planos de los siguientes días." No hizo falta que profundizara mucho más, sabias a que se referia. Mañana partirian a la misión que sea, y hoy lo planearian.
"Si." Ambos de adentraron en la base, tu lo seguías en silencio, mirando de vez en cuando su nuca.
Había llegado a una puerta grande y alta, el abrió fácilmente, dejándote entrar primero y cerrando la detrás de ti.
Viste a 20 personas allí, suponías que eran ambas unidades y otros oficiales de la CIA, generales y otras personas que no conocías.
Pero de todas esas personas te soprendio ver una cara conocida.
Dios, podías reconocerlo incluso a millas de distancia.
Era el General Shepherd. Te quedaste estático durante unos segundos intentándolo explicarte a ti mismo como es que el estaba ahí, de todas las personas, él.
Fuiste a sentarte a uno de los millones vacios, viste como Shepherd te siguió con la mirada.
"¿El es soldado del SAS?" Laswell habló.
Recordaste que aún tenías el pasamontañas puesto. No eras el único con la cara tapada, pero no solías tapartela. Decidiste sacartela. "Señora Laswell, me transfiririeron aquí hoy hace unas horas, aún no se de que trata todo esto." Tu mirada recorrió todo la habitación, pasando por Shepherd y deteniéndose en Laswell.
"A eso iremos ahora." Bajo la mirada al mapa en la extensa mesa y los papeles desparramados por toda la superficie.
"Hace unas semanas un escuadron no autorizado de transporte llevaba varios misiles a bordo en territorio Iraní. Sabemos que fueron los Ultranacionalistas Rusos con ayuda externa. No sabemos sus ambiciones o razones, ni como los consiguieron o supieron sobre los misiles, nisiquiera la CIA sabia sobre esto." Laswell pasó su mano por su pelo. "Lo único que sabemos esque si esos misiles llegan a las manos incorrectas..." Se toco el puente nasal. "Podemos esperar lo peor, como una guerra...por ejemplo." Laswell bajo su tono de voz en las últimas palabras. Aceptar que habían fracasado era como un golpe mortal para su propio orgullo como oficial de inteligencia.
"La mision ahora es recuperarlos." Miro a Shepherd.
Ambos se miraron. Shepherd la apoyo.
"EE.UU financiara toda la operación, el dinero será casi ilimitado." Se cruzo de brazos. "La única preocupación ahora debe ser recuperarlos, no pensar en eventos futuros que quizás nunca suceda." Miro a Laswell esperando que ella se tranquilizara. "KorTac y TF-141 trabajarán en conjunto durante los próximos meses."
"¿Al trabajar juntos, quien de los capitanes tendrá más autoridad?" Price pregunto. No le parecía justo tener menos autoridad que Konig, siendo Capitán de la KorTac.
"Bueno, depende." coloco ambas manos en la mesa, apoyándose hacia adelante. "Habrán momentos donde tu seas el mas apto para dar indicaciones, y otra en las cual Konig sera."
La mayoría del tiempo trabajarían juntos y darían indicaciones a sus propios compañeros. Otros momentos tendrían que aguantarse estar fuera de una mision y que el otro le diera órdenes a su equipo. Sin embargo eso a Price le parecía ambiguo. La competitividad existía incluso entre personas con un rango alto. Lo había experimentado en carne propia. Konig se veía como alguien que no acataba órdenes qué no fueran las suyas propias, y podría decir lo mismo de si.
Escuchaste atentamente el intercambio de palabras entre los 3, el hombre llamado Konig era increíblemente alto, y grande. Te preguntabas como un hombre así fue aceptado en las fuerzas especiales, donde pasar desapercibido esa demasiado importante. Suponiste que sus cualidades fisicas lo compensaban.
Eran 11 en total. 11 operadores en una misma misión.
"¿Cual es el plan entonces?" Oíste y viste hablar a un hombre de aspecto asiático, era de KorTac. "Los he oído o debatir de diversas cosas, pero en las semanas que hemos estado aqui no nos han dicho nada." Coloco su mano por detrás del sillón.
"¿Estas impaciente por ir a la batalla, Horangi?" Soap hablo, sonrio y se rió, pero sentiste la tensión en el aire. ¿Siempre eran así los operadores que EE.UU financiaba?
"Dímelo tu, colega." giro la cabeza hacia el costado. "EE.UU vio más rentable contratar otro grupo que encargarles el resto de la operación ustedes. Apurarse da frutos. Puede que te salga como quieres, el doble de rápido, o puede que lo heches a perder todo por ser impaciente. Es como tirar una moneda al aire."
"Nosotros no estuvimos en el momento del robo." Soap contestó duramente.
"Quizás ese fue el problema." Horangi jugo con los bolsillos de sus pantalones.
Hubo un breve momento de silencio en la sala.
Presentiste que estar en este lugar no te traería más que problemas.
"Entonces." Shepherd hablo, tosiendo. "Retomando el tema. Por ahora, serán llevados a España, fue el último lugar donde se rastreo la ubicacion de los misiles, luego de eso no logramos rastrear absolutamente nada." Extendio el mapa sobre la mesa, a su vez prendiendo la gran pantalla frente a ellos. "Puerto de Al Mazrah. Aquí fue por última vez donde se le pudo rastrear." Señaló en el mapa la ciudad donde se encontraba aquel puerto. Y en la pantalla se mostraba la infraestructura del lugar.
"¿Esperamos resistencia?" Habló Gaz.
"Sí." Asintió mirando a todo el público de la sala. "Esperen resistencia. No sabemos si los misiles siguen ahí o los movieron. Si siguen ahí, habrán rusos, y si no, también, necesitan ocultar el paradero de los misiles." Shepherd se movio por la sala. "Partirán mañana a primera hora." Se sento en una de las sillas desocupadas junto a otros oficiales del ejército.
"El plan es infiltrarse, esta es una misión de reconocimiento." Laswell te miró. "Recopilaras la información escrita, papeles, firmas, etc. Los demas estaran junto a ti, menos TF-141, ellos esperaran en el vehiculo."
La miraste confundido. "¿No...No Iré solo?"
"No, KorTac te cubrira...Y..." Dejaste de escucharla. Sentiste el sudor bajando por tu frente y como tus palmas se empezaban a entumir. Las juntas, y las entrelazaste, esperando calmar el leve temblor que empezabas a tener en las manos. Cerraste los ojos un momentos y bajaste la cabeza unos centímetros. Un dolor agudo y punzante se adherio a los lados de tu cabeza. Apretaste fuertemente la mandíbula. Intentaste pensar en diversas cosas que no tuvieran que ver con la misión.
El dejavu que tuviste cuando dijo Mision de Reconocimiento, fue tan fuerte que atrajo todos los recuerdos de hace 4 años. Casi la misma secuencia de acciones. Derepente estaban en una misión tranquila de recopilar información, y luego en una de asalto. Y luego, todos muertos. Tus errores invadieron tu mente. Apretaste tus manos hasta sentirás las adormecidas. Apretaste tus labios y abriste los ojos, tenias las manos blancas de la fuerza qué estabas proporcionando a cada una.
"Hunter." Kate golpeo la mesa con un papel enrollado.
La miraste rápidamente y te sentaste derecho.
"¿Me escuchaste?" Ella levantó una ceja mirandote duramente.
"Si, disculpe. Me distraje un momento." colocaste las manos en tus rodillas, apretándolo en el proceso.
"Bien." Entrecerro los ojos, pero inmediatamente se suavizaron. Dejo los papeles en la mesa y se sentó en la superficie de esta. Dandole la espalda a los presentes "Pueden retirarse." dijo.
Todos abandonaron el área, dispersandose en diferentes caminos.
Antes de detenerte frente a una de las ventanas caminaste unos cuantos metros alejándote de la sala de reuniones. Tu corazón bombeaba sangre tan rápido que sentías como si hubieras corrido una maratón. Te reíste de tus propios pensamientos. te frotaste roda la cara esperando concetrarte en las sensaciones de tus manos tocando tu cara y no los recuerdos de tus compañeros muertos.
Quisieras que eso no te afectará tanto. Te drenada la energía pensar en ellos.
Andrew Hamilton, 20 años
Lincoln Petrov, 21 años
Dasir Wood, 23 años
Farid Al-Muhsin, 18 años.
Habías estado con Andrew, Lincoln, Dasir desde los 18. Eran tu lugar seguro.
Tu padre era un piloto en las fuerzas aéreas, era tu ídolo. Pero poco despues de cumplir 17 fallecio en un accidente por culpa de un error en la maniobra del avión, el estaba en Afganistan cuando ocurrio todo, y jamas pudieron recuperar su cuerpo. Probablemente lo habian encontrado, pero seguro estaba completamente desfigurado. Y prefirieron no contarte, tu madre prefirio no contarte.
La oiste sollozar todas las noches. Unas semanas después la veías drogarse hasta quedar completamente fuera de sí. Hasta que un día simplemente no aguanto más y se suicido.
Aun recuerdas haberla encontrado. Inmóvil, tiesa, colgada de la construcción sin acabar del nuevo garaje que estaban haciendo antes de que tu padre falleciera.
Sus ojos estaban fuera de órbita. Había muerto con los ojos abiertos.
No recuerdas que paso después.
Habías perdido a tus padres, tus sustentos economicos. Nunca podrías estudiar nada. Habías perdido el sentido de la vida.
Y entonces te uniste al ejército a los 17. Un año después te postulaste a las fuerzas especiales Americanas, y en pocos días ya te habían asignado a una unidad nueva. Por la rapidez en la que te aceptaron suponiste que era por tus padres. Ambos fueron soldados, tu padre piloto y tu madre Ingeniera aeroespacial, titulada y retirada del ejército.
Tus aptitudes físicas también estaba por sobre el promedio, lo cual te ayudo a ser aceptado y promovido a una unidad creada especialmente para nuevos soldados que quisieran proteger al país desde las sombras.
Entonces los conociste. Tres hombres tan buenos, justos, y cariñosos qué sentiste qué la vida recobrar el color que había perdido.
Tenian tu misma edad, y una historia igual de deprimente qué contar. Te sentiste cómodo, cálido.
Todas las misiones las cumplían con una tasa de 99% de éxito. Lo cual los llevo a estar bajo el mando del General Shepherd.
Tu vida no podía ser mejor cuando te ascendieron a capitan de tu propio equipo a los 21. Antes de eso, tuvieron un Capitán temporal, sin embargo el abandono el equipo poco antes de que te ascendieran.
Todos tus compañeros estaban de acuerdo con la decisión del General Shepherd, ese día celebraron toda la noche. No tenían misiones durante dos semanas, asique se dedicaron a tomar, y tomar, y reír, y recordar sus vidas.
Los siguiente 2 años fueron muy especiales, ya eras Capitán y todos ya eran soldados formados. Tomaban misiones tan importantes y las cumplían sin excepción.
Entonces te asignaron un cadete.
Farid. Tenia 18 años.
Te preguntabas porque te asignaron un muchacho tan joven, y tan delgado que sentías qué si lo soplaba se caería. Era más bajo que ustedes.
En uno de los días, antes de partir a una misión el te contó la razón de su estadía.
"Estoy aquí para conseguirles a mi familia la residencia permanente." jugueteo con su pelo. "No vinimos aqui legales. los traje a Inglaterra porque estan brutalmente enfermos de cáncer, los dos."
"Eso...Eso es devastador." Le frotaste el hombro.
"Al unirme a las Fuerzas especiales podía pagarles la quimioterapia. También tengo una hermanita pequeña, ella necesita comer...asique desde aquí puedo mandarle dinero para que mi abuela pague las cosas de la casa."
Te deprimió un poco saber la razón del porque estaba aquí.
En unas horas Shepherd te aviso que tendrías que incluir a Farid en la mision de reconocimiento.
Te negaste.
No era extraño que generales, coroneles, o capitanes tomaran bajo su manto a algun cadete para entrenarlo e incluirlo en alguna unidad o las suyas propias.
Pero la primera mision de estos cadetes solía ser meses o algunos años después de entrenarlos.
El quería incluirlo a una misión pocos días después de haberlo unido a tu unidad.
Sin embargo tu opinión frente a la de un general, era tonta. Siquiera ponerla sobre la mesa era inútil.
Lo tuviste que llevar de todas formas contigo.
Todos estaban en contra de que estuviera con ustedes.
Pero aquí estaba, el estaría en la retaguardia. Lo máximo que podías hacer era eso.
Pero entonces la cantidad de enemigos se elevo exponencialmente.
Ya se habian gastado 3 cartuchos de bala, y los enemigos simples no desaparecían. Habías perdido la señal de tus compañeros, solo estabas con Farid.
Informaste decenas de veces la situación pero nadie te contestaba del otro lado de la radio.
Tu terquedad dio frutos y Shepherd hablo por la radio, indicando que la misión seguía en pie.
Como quisieras volver al pasado e ignorar sus órdenes.
Renegaste varias veces, pero el seguia obligándote a continuar con la misión.
Y sabes, lo entendías un poco. Al menos en ese momento. Si no cumplían la misión la información se perderia para siempre y el cartel que estaban persiguiendo hace meses se saldría con la suya.
Pero no. No era justo. Tu no podías decidir quién vivía y quien no, ahora lo entendías. En ese momento debiste haberles dicho que su vida valía más que cualquier información.
Probablemente hubieran estado en contra de eso. Lincoln solía decir que daría su vida por el bien común. Andrew seguiría hasta al fin del mundo a Lincoln, compartían la misma moral y ética. Dasir era más retraído, introvertido, pero sabias que detrás de esa fachada de 'no me importa nadie' había un hombre tan dulce, atento y amable que moriría por la gente.
Pero en ese momento no pensaste nada de eso.No reflexionaste sobre tus propias decisiones.
Encontraste a los tres en una de los pasillos de la instalación.
Les indicaste que te siguieran. Encontrarían la información a como de lugar. Grave error.
En vez de que ellos funcionen como apoyo desde fuera de las ventanas. Mierda incluso tenian un francotirador en el equipo. Los hiciste seguirte a la boca del lobo.
Una vez encontraron la información, la guardaste en la pechera de tu chaleco anti-balas. Mientras lo hacías 7 soldados irrumpieron en el lugar.
Los 7 soldados dispararon y tiraron una bomba de humo.
Conseguiste tirar un estante de metal qué funciono como escudo temporal, a tu lado estaba Andrew y el joven asustado de Farid. El estaba temblando como una hoja, Andrew se veía más estoico, disparando a diestra y siniestra. Desde el fondo les gritaste a tus muchachos resistir y matarlos a todos.
No conseguias ver a Lincoln y Dasir por ningún lugar. Rezabas que estuvieran bien, escondidos en algún lugar.
Los disparos cesaron y el humo se disipo.
No veían a ningun dueño de las armas cerca. Salieron de detrás del estante y fuiste inmediatamente a buscar a tus dos compañeros restantes.
No sabes en que momento te encontraste llorando.
Viste a ambos, Dasir con un disparo en la cabeza y Lincoln con la garganta llena de sangre.
Lo veías parpadear, estaba vivo. Presionaste la herida mientras indicabas órdenes al más joven.
"Dame la gasa. ¡Dame la puta gasa, maldita mar!" Gritasto.
Veias el brillo de tus ojos desvanecerse lentamente.
"Lincoln queda conmigo". Te limpiaste la frente manchándola con sangre en el proceso.
Sentiste un dolor punzante en el estómago. Te viste a ti mismo lleno de sangre. La adrenalina no te dejo darte cuenta que habías sido disparado. Estarías bien. No es mortal.
Andrew, el hombre de pelo café y moreno se llevaba las manos a la cabeza mientras caminaba por el lugar, sin alejarse mucho de ustedes. Lo escuchabas decir incongruencias.
Que carajos hiciste. Mierda. Debiste haberles dicho que eran tus ojos en la espalda mientras tu buscabas los papeles. La instalación era casi puras ventanas enormes. Tu adentro, ellos fuera. Hubiera funcionado tan bien. Nadie hubiera muerto. Quizás tú.
