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Summary:

Buck al fin había entendido... le había costado 3 meses, 3 meses de silencios y miradas de enojo, de ordenes dichas con frialdad y listas interminables de tareas en la estación, de gente que se iba cuando el se sentaba a la mesa, de conversaciones que se detenían cuando el llegaba.
3 meses pero al fin había entendido: La estación 118 no perdonaba y aquellos por los que había luchado le habían dado la espalda.
3 meses pero le había quedado claro: el no era bienvenido ahí y esa no era su familia, nunca lo había sido.

Y ahora solo quedaba dejar ir.

Pero una llamada y una niña que le recuerda demasiado a el podrían ser la solución para el frio en su vida y su corazón.

Notes:

Canción usada: Soldier By Fleurie y Tommee Profitt

Chapter 1: Head down 'til the work is done

Chapter Text

Soldier keep on marchin' on
Head down 'til the work is done
Waiting on that morning sun
Soldier keep on marchin' on

 

Si le hubieras preguntado 3 meses atrás a Evan Buckley quien era su familia, con facilidad hubiera podido nombrar al menos a 7 personas…  pero eso fue antes de la bomba en el camión, antes del tsunami, antes del embolismo pulmonar, antes de la maldita demanda.

Y ahora todo eso se había ido, y su familia volvía a ser dos padres a los que no había visto desde los 19 años y una hermana que nuevamente había escogido a su novio antes que él.

Buck no era tonto, sabía que el haber demandado a Bobby iba a crear un poco de fricción en su relación, pero amaba tanto su trabajo y estaba tan deseoso de volver al lado de su “familia” que creyó que su relación sería capaz de superarlo… Que inocente había sido.

93 días después de haber regresado al equipo por fin había entendido que, nuevamente, se había quedado solo.

Al principio los entendió, bajo la cabeza y acepto su silencio para darles el espacio que necesitaban para poder perdonarlo, pero cuando una semana se tornó en dos, cuando sus intentos de disculpas fueron ignorados una y otra vez, cuando el simple hecho de verlo llegar hacía que la gente saliera de la habitación… entendió. Lo había jodido, nuevamente había sido demasiado, nuevamente había sido “agotador” y había arruinado la única familia real que había tenido.

¡Pero habían sido alguna vez realmente su familia? ¡Si de forma tan fácil le habían dado la espalda?

Incluso Hen, quien juraba marchar a su propio ritmo, quien le había dado un cupcake su primer día de regreso, incluso ella había dejado de hablarle, mostrándose distante y siguiendo el ejemplo de todos los demás al ignorarlo.

“Mi casa, mis reglas” le había dicho Bobby, perdón Capitán Nash, alguna vez y ahora más que nunca sabía que era cierto.

Asi que Buck tiro la toalla, dejo de intentar, dejo de tratar de hablarles sabiendo que solo encontraría silencio, dejo de acercarse a ellos durante las comidas familiares prefiriendo comer solo en el techo, dejo de tener esperanza de volver al camión para asistir en las llamadas de emergencias y simplemente hacia todos los deberes que el Capitán le asignaba en cada turno.

Buck simplemente se rindió.

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Cada día que tenía turno en la estación era la misma rutina, desayunar en casa para no tener la tentación de acercarse a ellos durante el tiempo de comida, llegaba cambiado ya a la estación -lección que aprendió desde que había encontrado su locker vandalizado y su uniforme completamente manchado por segunda vez-, ni siquiera se acercaba a los vestuarios si veía a alguno de sus compañeros en el, revisar su lista de tareas y pasar horas realizándolas, ignorando las alarmas de cada llamada de emergencia por que ya se había resignado a no ser tomado en cuenta. Si su turno era de 12 horas podía entregar su informe al capitán- informe que nunca lo había visto leer realmente- sin siquiera recibir un gracias y retirarse a la soledad de su loft; si por desgracia su turno era de 24 horas se aseguraba de mantenerse fuera del espacio de los demás, llegando incluso a tomar pequeñas siestas en el techo o si el sueño era demasiado asegurándose de usar las barracas cuando no había nadie y si alguien llegaba esperar hasta que estuvieran en sus camastros para retirarse.

Una y otra vez, repitiendo los pasos cada turno, cada semana, lo mismo los últimos 93 días.

Si no fuera por la vecina de su loft a quien le cocinaba cada miércoles o a la chica que atendía la cafetería a la que iba cada sábado en la mañana, Buck no habría hablado con nadie en todo ese tiempo.

Su teléfono no había sonado desde entonces, nadie lo había llamado, y la única notificación que le llegaba era la del grupo de trabajo de la 118 indicando algún cambio en los turnos, pero Buck sabía que su antigua familia tenía un grupo sin él. Ellos habían seguido sin él, lo habían descartado cual basura. Y sabía que era su culpa.

Pero la verdad es que se estaba empezando a cansar, cada día era más difícil levantarse y salir de la cama, cada día era más cansado terminar la lista de deberes, cada día el silencio lo quebraba un poco más. A tal grado que la idea de pedir una transferencia a otra estación, aunque dudaba que alguna lo fuera a querer, después de todo era el bombero traidor, el que había demandado a su capitán, el que había perdido todo.

Tal vez simplemente debía irse, tomar su Jeep y largarse de esa maldita ciudad, total ya lo había hecho antes, 19 años y con un par de dólares a su nombre había dejado una ciudad donde la gente no lo veía más que como una carga, donde el silencio de sus padres era tan duro como el que ahora vivía.

Buck a veces le pedía perdón a ese Evan de 19 años, al que nuevamente le había fallado.

-Buckley!

El rubio pego un brinco al oír la voz del Capitán llamarlo desde su oficina. Con un suspiro dejo la esponja con la que había estado lavando los trastes y se preparó para el regaño que seguro vendría o la nueva tarea que sería asignada a él.

Al entrar a la oficina Bobby apenas alzo la vista de los papeles en sus manos y al no ser invitado a sentarse el bombero se quedó parado esperando indicaciones, con las manos cruzadas atrás de su espalda, posición que había aprendido desde su intento de ser SEAL. Al cabo de algunos minutos de silencio el capitán al fin lo volteo a ver y, si Buck hubiera sido el de antes tal vez habría interpretado la mirada del hombre como desconcierto, pero siendo el Buck de ahora interpreto el ceño fruncido como otra muestra de desaprobación.

-Lena regreso a su estación el turno pasado- le informo y el rubio casi quiso rodar los ojos. Lo sabía, había visto el pastel en el refrigerador cuando saco su almuerzo, pero por su puesto nadie lo había invitado a quedarse para despedirse de la mujer, tampoco es como que él hubiera querido. Al no obtener respuesta alguna el Capitán volvió a fruncir el ceño- Estarás en el camión hoy. No quiero problemas y si desobedeces alguna indicación habrá consecuencias.

Buck solo asintió, no había nada que decir, no le daría las gracias al hombre porque sabía que solo lo hacía porque estaba corto de personal, tampoco le aseguraría que no se arrepentirá porque sinceramente no le interesaba oír algún otro comentario hiriente de quien alguna vez había visto como una figura paterna.

Antes de que el Capitán dijera algo más tocaron a la puerta y Hen asomó la cabeza.

-Cap., has visto a… oh, Buck! - la voz de la mujer dejaba ver su sorpresa, pero en sus labios se formó rápido una pequeña sonrisa- Justo a ti te estaba buscando. - Buck no dijo nada, solo espero a que ella le indicara que necesitaba, pero algo debió ver en su rostro por que la paramédico perdió la sonrisa con cada segundo que pasaba en silencio. - Vi… vi en el rol que estarás en el camión con nosotros… Quería desearte un buen regreso.

-Regrese hace 3 meses, Wilson- no pudo evitar decir, casi con indiferencia para después girarse nuevamente a ver al Capitán- ¿Algo más que necesite, Capitán?

El rostro de Nash casi se desencajo, seguramente por el tono que había usado para hablarle a su superior. Genial, otra cosa por la cual sería considerado un insubordinado.

Pero el hombre no le dijo nada, solo negó con la cabeza, asi que el rubio solo asintió una vez y salió de la oficina, sin voltear a ver a la paramédico en la puerta, que no le quitaba la mirada.

El ojiazul regreso a su lista de tareas, pero cuando la primer alarma del día sonó más de uno lo volteo a ver extrañado cuando no fue el primero en correr como antes, extrañeza que se intensifico cuando en lugar de tomar su antiguo puesto frente a Eddie tomo el lugar más alejado de ellos, optando por no ponerse los audífonos y dedicándose a ver la ventana durante todo el viaje.

Buck quisiera decir que su corazón galopo al llegar al lugar de la emergencia, que su cuerpo vibro de entusiasmo, pero la verdad es que no había sentido nada. Escucho las indicaciones de Nash en silencio, un paso más atrás que todos e hizo lo que se le indico sin rechistar.

Eddie apenas lo volteo a ver cuándo le siguió para llegar hasta el choque que tenían ante ellos.

-Necesito las…- ni bien había terminado la frase cuando ya le estaba pasando la cierra al exmilitar, pero antes de que sus manos pudieran tocarse al tomar el equipo el rubio lo soltó y se alejó, cortando el contacto y siguiendo el protocolo para ayudar a la víctima dentro del auto.

Menos de media hora después ya habían terminado, las victimas habían sido llevadas al hospital por Hen y Chimney, y nuevamente Buck se encontraba dentro del camión de regreso a la estación.

-Buen trabajo ahí afuera, muchachos- escucho la voz del capitán, pero no giro la cabeza, nuevamente se concentró en la ventana, sabía que ese elogio no era para el en específico.

El resto del día fue lo mismo, cada llamada la misma rutina: silencio en el camión, precisión en el campo y eficiencia ante los demás. Y durante todo ese tiempo Buck no había dicho palabra, ni cuando Chim intento hacer una broma sobre su regreso al camión, ni cuando Athena lo saludo en una escena, ni cuando el equipo se sentó a comer y el simplemente se retiró a los camastros.

Cuando el turno termino estaba más cansado que nunca y se sentía igual de vacío que siempre, y sintiendo el peso del mundo en los hombros salió de la estación con paso rápido.

Tal vez si se hubiera detenido un poco hubiera escuchado a Bobby llamarlo, o hubiera visto la mirada preocupada de Hen seguir su camino, tal vez incluso hubiera visto a Eddie titubear y detenerse para no seguirlo.

Pero Evan Buckley no se detuvo, no escucho a Nash, ni noto a Wilson o Diaz, el solo siguió su camino y se alejó de la estación.

Esa noche en su casa, mientras comía un sándwich sin chiste, fue la primera vez que se permitió entrar a la página de la LAFD y revisar la sección de estaciones necesitando nuevos bomberos.

 

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Al día siguiente fue lo mismo, turno de 12 horas en la estación, hacer sus tareas entre alarma y alarma, comer sus alimentos solo en el techo, ocupar su tiempo libre leyendo en los camastros, mantener su distancia de los demás en el equipo, llegar en la noche a su casa y revisar la lista de estaciones disponibles. Dia tras día lo mismo durante una semana, y en todo ese tiempo ninguna palabra fue intercambiada de su parte.

Lo raro es que los demás habían comenzado a hablar con él, primero Hen quien lo recibía con un “Buenos días, Buck” en cuanto lo veía, después Chimney quien le ofrecía una taza de café si lo veía en la cocina o le tendía el plato de palomitas que tenía en las manos cuando se sentó en el sillón junto a él mientras el rubio leía. Pero hasta ahí llegaba cada interacción, con un asentimiento de cabeza ante el saludo de Wilson, o una negativa a los ofrecimientos de Han.

No tenía caso tener más interacción con ellos, Buck había aprendido la lección y ahora sabia diferencias entre familia, amigos y colegas.

Los miembros del 118 eran colegas.

A sus amigos no los había vuelto a ver desde Perú.

Su familia nunca había existido realmente.

Buck no volvería a cometer el mismo error.

-Cap. dice que esta lista la cena- escucho la voz de Hen cerca de él, pero no le tomo importancia, tenía casi 97 días sin compartir la mesa con ellos asi que dudaba que le estuviera hablando a él. Pero cuando sintió una mano en su hombro no pudo evitar girarse de golpe- Lo siento, no quise asustarte- se disculpó la mujer- pero creo que no me escuchaste. La cena esta lista- repitió.

-No me toca lavar los platos hoy- fue su simple respuesta y regreso la mirada al libro, pero pudo notar como todo a su alrededor quedaba en silencio y si hubiera levantado la vista hubiera podido ver la mirada desencajada de su capitán o la preocupada de Chimney.

-No… no te lo decía por eso. - casi trastabillo la paramédico- Pero… no vas a comer? No hemos comido hace horas.

Buck volteo a ver su reloj y noto que era verdad. Con un suspiro cerro su libro y camino hasta la cocina, como si de un hechizo se tratara la estación comenzó a llenarse de ruido una vez más.

Casi quiso rodear la mesa cuando vio que para llegar al refri tendría que pasar a un lado de Eddie, pero no habría forma de evitarlo, asi que simplemente siguió su camino y cuando el exmilitar se giró a verlo tendiéndole un plato el rubio lo paso de largo y saco su lonchera del refri, tomando su almuerzo y sin decir palabra se dio la vuelta con rumbo al techo.

Por el rabillo del ojo pudo ver que Chimney se quedó con la cuchara a medio camino mientras se servía la pasta y Eddie seguía congelado en el mismo lugar con el plato aun extendido.

Pero, aunque el Buck de antes habría tomado esto como un acercamiento, el Buck de ahora sabía que nada había cambiado.

Justo cuando se encaminaba por las escaleras hasta el techo casi podría jurar que escucho a Hen decir…

- ¿Contento, Capitán?

Algunas horas después al fin el turno había acabado y mientras se dirigía a su Jeep escucho la voz de Eddie llamándolo, pero siendo sinceros prefirió ignorarlo. El moreno no le había dirigido la palabra en más de 90 días, no había motivo para iniciar ahora.

Estaba a punto de llegar a su auto cuando sintió que una mano lo tomo del brazo y lo hizo girarse.

- ¿No escuchaste que te llame? - el exmilitar soltó con un tono de voz cargado de reproche, pero casi de inmediato su semblante cambio cuando vio que el rubio alejo su brazo y cuadro los hombros, de la misma forma que lo hacía frente a Nash desde que volvió a la estación.

- ¿Necesitas algo?

Antes de que Diaz pudiera decirle nada su celular sonó y con un bufido lo vio sacar su celular, pero incluso con la distancia pudo ver que la pantalla decía Carla y el exmilitar no tardo en contestar, momento en que el rubio aprovecho para subirse a su auto y alejarse de la estación, aunque podría jurar que escucho como el exmilitar lo volvía a llamar.

Esa noche realizo la misma acción que la última semana, mientras cenaba reviso la lista de estaciones, pero esta vez se permitió ver las estaciones fuera de Los Ángeles. La pequeña interacción con Eddie solo había servido para cimentar su decisión, porque el Buck de antes se habría quedado ahí parado hasta que el exmilitar terminara la llamada sin importar cuanto fuera, todo con la posibilidad de reparar su rota amistad o al menos con la esperanza de escuchar algo sobre el pequeño niño de 8 años al que no había visto en meses pero que ocupaba sus pesadillas cada noche… pero el Buck de ahora no había sentido nada y el alejarse de ahí había sido lo más lógico.

Buck sabía que algo indiscutiblemente se había roto dentro de él y que cada día que pasaba su alma se apagaba un poco más. Pero también sabía que si algún día quería volver a sentir algo era momento de soltar completamente y alejarse. Buscar un nuevo lugar.

Era hora de partir.