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Capítulo 1
El tiempo pasa demasiado rápido, hasta hace unos años Merlin no habia pensado demasiado en ello; se casó con el omega de sus sueños y formo una linda y pequeña familia de tres. Su pequeño Lucan era la viva imagen de su madre, su misma figura, mismas expresiones inocentes… Pero, como todo, siempre hay cosas que cambian y en el caso de Lucan el carácter, la personalidad traviesa eran claros recordatorios de sí mismo. Desde el momento que comenzó a gatear, nadie pudo detener al chico para explorar el mundo enorme que lo rodeaba…
No hay momento en su vida en que pueda decir que se arrepiente de su vida actual y menos cuando al llegar a casa tras pelear con la cajera del supermercado que lo odia, un par de pequeños brazos lo reciben en un gran abrazo lleno de emoción. Justo ahora abre la puerta, espera con ilusión listo para inclinarse y tomar a su bolita de caos esponjosa pero en su lugar solo hay una casa tranquila y un lejano sonido de alguna canción de k pop que no reconoce del todo… ahora que lo piensa bien, Lucan está por cumplir 15, ya tiene tiempo que su dulce conejito comenzó a perderse en el mundo del internet, el Instagram y el tik tok.
Suelta un suspiro mientras cierra la puerta y camina a la cocina, desempaca con pereza la compra soltando un suspiro al tiempo en que recuerda los viejos tiempos en que su conejito bailaba cualquier canción de Magi☆Mari nueva que sacaba o imitaba algún baile nuevo que se le ocurría animar para sus videos… “vaya, el tiempo sí que se pasa rápido” termino de guardar las compras para después sacar un par de bocadillos y colocarlos en un plato, sirvió algo de limonada y de manera tranquila subió las escaleras.
Era probable que Lucan estuviera haciendo la tarea si no se percató que había vuelto, así que llevarle algo y recibir un pequeño elogio no estaría mal…
—Tienes mucha suerte Lucan, empezar el año y ya conocer al alfa más popular de la academia… que envidia—
Detuvo sus pasos, quedándose en silencio total, unos cuantos chillidos de emoción y risas se escuchaban de tal forma que no estaba seguro de si era buena idea tocar la puerta
— ¡seguro que se vuelven la pareja del año!—
—Por favor no jueguen—
—Lucan, vamos, Mamoru Pendragon te saluda cada que te ve, ¿sabes cuantos omegas en la academia suspiran por él? —
—Ya—
—Pero tienes que admitirlo, Pendragon sonríe cada que te mira y no es una sonrisa formal; es más como si no pudiera ocultar que le gustas y tú simplemente eres muy fácil de leer—
Hubo una pausa… Merlin casi podía escuchar la sangre corriendo por sus venas de no ser por la música de fondo, se aferró un poco más a la bandeja, como si eso lo preparara para la respuesta que estaba por escuchar.
—Sí, me gusta Mamoru…—
Y eso es todo, no está listo para escuchar lo demás, camino de regreso a la cocina cuidando que sus pasos no fueran notados en absoluto, deja la bandeja en la mesa e intenta servirse un vaso de agua mientras cada neurona de su cerebro hace lo posible para procesar lo escuchado… Lucan es un niño… ¡SU NIÑO!, el pequeño lleno de inocencia que jugaba con su peluche de conejo haciéndolo flotar antes de dormir.
Pero ahora le está golpeando en la cara, lo ha estado ignorando, ignoro que lo ha visto arreglarse el cabello, que ha visto como se mira varias veces ante el espejo antes de salir, las veces que lo ha visto escribir y que cubre discretamente aunque los dibujitos de corazones aún son obvios y los suspiros que soltaba al ir a casa…
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Merlin gruñe, se encuentra recostado en cama mientras veía a Bedivere cepillarse el cabello una última vez antes de dormir; pero mientras intenta solo concentrarse en la belleza de su omega más lio se vuelve con sus emociones propias. Si se ve ridículo ¿Qué importa?, mientras más mira imagina a su conejito enamorado y la preocupación llena de miedo su pecho…
—Sabes que no puedes evitarlo, ¿verdad? —
Bedivere ha dejado de cepillarse el cabello, parpadea porque se da cuenta que ni siquiera se percató del momento; por su lado, el omega deja el cepillo aun lado girándose para que ambos puedan hablar (aunque probablemente quiera hacer lo posible por comprender lo que siente) así que soltó un suspiro largo.
—Aun es mi conejito dulce y esponjoso—
—Nunca va a dejar de serlo, solo está creciendo y eso está bien… lo importante es que lo hemos criado para ser un buen chico—
Merlin se gira, toma la almohada de Bedivere y la abraza a su pecho en un pequeño berrinche, como si fuera un niño que no quiere perder su juguete favorito y hace a Bedivere reír; se levanta de la silla y camina para tomar el lugar contrario en la cama y acariciar el cabello blanco del incubo.
—Merlin… no puedes luchar contra el tiempo— el incubo se gira, pero no dice nada —estoy seguro de que cuando llegue el momento serás tú a quien ira primero… eres su héroe después de todo—
