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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-11-28
Completed:
2025-12-05
Words:
10,812
Chapters:
4/4
Comments:
21
Kudos:
101
Bookmarks:
11
Hits:
1,344

A veces es sabio retirarse

Summary:

—¿A que te supo la compasión, Cabron? — dijo Lucifer, alzándose por encima del cráter, dejando al hombre golpeado y tirado.
Adam estaba colérico, quería replicarle al ser que arruinó su vida ¿Quien se creía este tipo? Reuniendo las fuerzas que le quedaban, se levantó y salió del cráter, dispuesto a discutir, a seguir con esto, pero al observar a su alrededor noto los cuerpos mutilados de sus chicas, caníbales comiendo cada extremidad.
—¿Señor? — pregunto confundida Lute, esperando una respuesta.
—EXORCISTAS, RETIRADA — gritó el comandante, haciendo retumbar la tierra.

O:
¿Y si Adam se hubiera retirado, pero no por cobardía, sino para prepararse mejor, pero un redimido termina arruinando esos planes?

Notes:

Bien, aun tengo varios fics pero este surgió porque la temporada 2 medio me gusto, medio no, así que dije, vamos a hacer una escritura demostrando como podías llevar la trama de la temporada pero con Adam.

Las cosas que pasan en el infierno son casi iguales y no me voy a meter en esas partes, esto solo trata de Adam, si alguien quiere escribir la parte del infierno es libre...

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Cuando lo que queda es retirarse

Chapter Text

—¿A que te supo la compasión, Cabrón? — dijo Lucifer, alzándose por encima del cráter, dejando al hombre golpeado y tirado.

Adam estaba colérico, quería replicarle al ser que arruinó su vida ¿Quien se creía este tipo? Reuniendo las fuerzas que le quedaban, se levantó y salió del cráter, dispuesto a discutir, a seguir con esto, pero al observar a su alrededor noto los cuerpos mutilados de sus chicas, caníbales comiendo cada extremidad. Si bien al iniciar la pelea no le había importado o no le había querido dar importancia, es decir, en una guerra hay bajas. Parecía que con la llegada del cabrón los pecadores habían remontado.

—Bien — dijo tragándose una gran parte de su orgullo.

Los presentes parecieron sorprendidos y los exorcistas también, hubo un silencio igual o más denso que cuando Lucifer le había dicho que le daría por el culo. No va a pensar en eso.

—¿Señor? — pregunto confundida Lute, esperando una respuesta.

—EXORCISTAS, RETIRADA — gritó el comandante, haciendo retumbar la tierra.

Las exorcistas acataron órdenes, mientras Adam abría un portal para ellas, pero también con un chasquido de dedos muchos portales aparecieron por debajo de los cuerpos mutilados de las exorcistas asesinadas, llevándoselas y dejando sin su comida a varios caníbales, Adam no les iba a dar ese “gusto”.

—No creas que esto fue todo, esta batalla la ganaron ustedes, pero con esto… Nos han declarado la guerra, prepárense para próximas notici… AHHH — Adam sintió una punzada enorme en la unión entre su ala y su espalda. Sintió un ligero peso en su espalda y comenzó a sacudirse, buscando quitarse lo que sea que lo hubiera atacado, en estado de alerta logró mandar a volar a un duendecillo cíclope.

—Nifty… — escuchó decir a la princesa.

Bueno, ahora no podía volar, y sentía que mantener muchos portales abiertos, mas aparte la paliza que recibió y que está perdiendo sangre, le estaban drenando la energía. Al menos Lute se había quedado con él.

—Señor…— voló hacia él, ayudando a sostenerlo. —Lo tengo, señor.

Con una sonrisa, Adam asintió y ambos trataron de emprender vuelo sin mirar hacia atrás, Adam sabía que Lute querría seguir peleando incluso si perdía la vida ahí, Adam por otro lado sabia cuando había perdido pero eso no era el final, se preparará, reforzará el ejército, mejorará los entrenamientos, llamaría a Michael de ser necesario. Esto era la guerra. Que el infierno celebre esta victoria, al final el tiempo le dará la razón.

Al llegar a las puertas doradas, encontró a la mayoría de sus exorcistas heridas, algunas reuniendo a las caídas en un solo lugar, y las mejores en fila.

—¿Qué sigue ahora, señor? — pregunto Lute.

Adam vio a su alrededor, sus chicas heridas, las muertas, las que seguían en fila, y su mano derecha sin su brazo izquierdo, realmente habían perdido esta, nunca pensó que perderían, pero no hace falta lamentarse.

—Bien, la mitad de las chicas que aún pueden moverse, lleven a las heridas con Rafael, y la otra mitad reúna a las caídas, vamos a…— Adam dudo un momento, no sabia que podrían hacer con ellas. —Veremos qué haremos con ellas.

Las chicas siguieron las órdenes, Lute se mantuvo en todo momento al lado de su comandante. 

—Lute, tú también tienes que atender ese brazo.

—No pienso dejarlo señor.

Adam sonrió un poco ante la terquedad de su segunda al mando. —Veo que no te moverás a menos que yo lo haga… Vamos.

–_–_–_–_–_–_–_–_–_–_–_–_–

Rafael les dio la peor de todas las reprimendas a todas, pero quien recibió la peor parte fue Adam, al ser el líder las consecuencias recaen en él. Adam odiaba este tipo de situaciones, no buscaba hacer enojar a altos mandos, es decir, la última vez que lo hizo lo expulsaron, no buscaría repetir esa historia, así que aunque replicó un poco, al final cedió, bajó la cabeza y espero que Rafael lo atendiera.

—Señor, ¿Qué vamos a hacer con los caídos? ¿Y qué va a pasar con el próximo exorcismo? —pregunto Lute.

—El infierno declaró la guerra en cuanto mataron a Hope, y que se levantaran en armas solo es el comienzo de algo más grande. Tratare de convencer a Sera de reforzar las defensas, y aumentar exorcistas, entrenamiento, armaduras, vamos a estar preparados para terminar con cada uno de ellos.

—¿Y respecto a los cuerpos? 

—Vamos a darles una despedida digna.

Finalmente todas las exorcistas fueron atendidas, algunas con prótesis y otras con vendas. Adam también tuvo que recibir algunas puntadas, al parecer el desgarro que le hizo la minion fue un poco más grave de lo que pensaba, casi le cortaba el ala, lo cual resulta sorprendente porque la perra solo llevaba un pequeño puñal.

Cuando le permitieron retirarse, Adam se dirigió a hacer el reporte a Sera, aquí venía la parte difícil, probablemente ella esté tan decepcionada, no se librará de la llamada de atención, tendrá que dar muchas excusas. 

—Hey… Sera, ¿Que tal? Oye, se lo que vas a decir, esto no era parte del plan… Veras ellos.

—¿Qué pasó allá abajo Adam? — dijo Sera más seria que nunca.

—eh.. Bueno… — para Adam era difícil admitir que habían perdido, al final una derrota era una derrota. Pero con esta situación podía darle la vuelta. —El infierno se levantó en armas tal como habíamos previsto, nos tomaron de imprevistos y usaron nuestras armas contra nosotros.

—¿Cómo consiguieron hacer eso? ¿Acaso no habías entrenado bien a tus exorcistas?

—¿Insinúas que no he hecho bien mi trabajo? Llevamos la ventaja hasta que Lucifer decidió intervenir rompiendo mi hermoso casco…

—Vi lo que pasó Adam, tú también violaste los tratos al tratar de matar a una nacida del infierno — dijo Sera.

—No, ellos comenzaron la guerra en cuanto se levantaron en armas. En cuanto mataron a Hope.

—¿Y cómo consiguieron ese acero angelical? — Adam se congeló ante la mirada de Sera y una pregunta que tenía una respuesta clara, pero también una que no quería contestar. —Has sido descuidado con las armas, esto no es un juego Adam, ya deberías saberlo… Sé que estas actividades te divierten más de lo que quiero admitir, pero tienes que entender que tu actitud imprudente ha puesto en más peligro al cielo… Ahora un pecador ha logrado entrar a nuestras puertas.

Eso tomó por sorpresa a Adam, ¿un desgraciado había traspasado las puertas? Tal vez se coló cuando abrió los portales para sus hijas caídas.

—¿Dónde está? Yo me encargaré de esto…

—No vas a hacer nada más sin mi supervisión, estamos llevando este caso a un juicio. Ya has hecho suficiente, espera órdenes mías.

—Pero Sera yo…

—He dicho — declaro Sera, con una mirada amenazante que hizo que las plumas de Adam se estremecieran, al final cedió con los brazos cruzados.

Molesto Adam abandonó la sala de reuniones, dando un portazo del coraje, diablos, tenía que ir a su salón de la furia, que bueno que había implementado una por sugerencia de alguien cuyo nombre no recordaba, pero después le agradecería.

–_–_–_–_–_–_–_–_–_–_–

Las soldados caídas fueron quemadas y sus cenizas esparcidas en las nubes de la entrada de los cielos, Adam no sabía cómo darles una despedida digna a todas ellas, no podía enterrarlas en la Tierra, estaba prohibido. En el paraíso, un funeral generaría preguntas e inseguridad, al final lo mejor fue desintegrarlas y el polvo esparcirlo por las nubes.

—Por nuestras hermanas caídas.

Una vez terminada la ceremonia entre exorcistas, una de las guerreras que apenas resultó herida se acercó a Adam.

—Señor, no se si alguien ya lo habrá dicho, o en dado caso, si suena imprudente, pero… Lamentamos haberlo decepcionado. El próximo exterminio lo haremos mejor.

Adam vio a esta soldado con algo de sorpresa, apartó la mirada y una sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro. —Creo nena, que nos fallamos mutuamente. Mira, mi casco no existe, tuve que pedirle otro a Sera, y mi ala aun sigue en recuperación, tengo un ojo morado y aún puedo saborear algo de mi propia sangre… Mejor, en vez de lamentarnos, agradezcamos que seguimos aquí.

La chica asintió mientras se alejaba con sus hermanas exorcistas.