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Severus Snape and the curse of the needy husband

Summary:

James Potter odia estar sin su espos.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

James está seguro de que lo que siente puede emular a la perfección lo que en Azkaban viven antes de recibir el beso de los dementores.

Traicionado, acabado, con una desolación amarga en el pecho apretandole el corazón.

—Ya no aguanto a este infeliz—dijo Sirius.

En el sillón del apartamento de Remus y Peter, tres de ellos estaban parados reclinados sobre el respaldar mientras James está recostado a lo largo del mueble, boca abajo con la cara metida en un almohadón del que solo se levanta para agarrar aire y volver a su berrinche. Había estado así las últimas dos horas, desde que Severus se apareció en la chimenea del lugar, sosteniéndolo del brazo antes de sentarlo como un niño castigado en el sillón.

"—Vean películas, juegan a las cartas, lean una revista porno o salgan a un club a mirar mujeres, hagan algo pero solo déjenme solo hasta la noche" Sirius lo escuchó decir.

Los chicos organizaron una pequeña reunión durante el único día que todos parecían tener libre, solo para recibir a la hora pactada una llamada de James sobre cómo Harry levantó fiebre durante la noche y que de igual forma Severus no le había dado permiso de ir, claro nadie presentó quejas sobre el niño, aunque de fondo mientras Remus le aseguraba de que todo estaba bien y no existía problema alguno, Sirius llamaba a su esposo "Snivellus" y lo acusaba de acaparar a su mejor amigo...excepto que Harry estaba perfectamente bien y a Severus en realidad nunca se le preguntó nada, ¡él ni siquiera sabía de la reunión hasta que bajó con Harry en brazos para acabar escuchando la mitad de la conversación!

Dejando a Harry en su corralito, con Dinky—el elfo doméstico de la familia—para verlo, Severus prácticamente lo llevo arrastrando hasta la chimenea, tomando un puñado de polvos flu para llegar hasta la residencia de Lupin y Pettigrew mientras James le rogaba que no lo deje, que se disculpaba por mentir y que no lo abandonara, actuando como si pasar un día con sus amigos y no pegado a la cadera de Severus fuera un boggart hecho realidad.

—Tengo el corazón con agujeritos—la voz amortiguada de James sonaba en el cojín—y no me lo puedo curar. Se me está muriendo de a poquito. Con cada dolor, se muere más~

—Esa canción siempre me pone triste—murmuró Colagusano a Remus, quien palmeó la espalda de su amigo.

Harry llevaba un tiempo obsesionado con un show muggle llamado "Chiquititas" y cada vez que alguien le preguntaba que quería ser de grande respondía huérfano, para poder cantar y bailar con sus amigos viviendo en un lugar lleno de juguetes y magia...irónicamente siendo rico, viviendo ya entre magos y con una cantidad abismal de juguetes de los que solo usaba la escoba.

—¡Quiero a mi marido! ¡Quiero a-ah!

—¡Sirius!—Remus, condenado a ser la voz de la razón, movió al destituido heredero Black, quien cansado de las quejas de su amigo, le hundió aún más la cabeza en el almohadón, haciéndolo aletear y patear del susto puesto que sentía quedarse sin aire.

—¡Él empezó!—acuso de forma infantil. Tanto Remus como Peter siempre pensaban que él sería inmaduro para siempre.

Finalmente, sin el animo para seguir la discusión, todos decidieron moverse a la casa de James, quien fue el primero en correr a la chimenea cuando escuchó esas palabras. Sirius y Remus fueron los únicos en aparecerse ya que a James y Peter la aparición les daba náuseas que siempre acababan en vomito.

—¡Papi, papi, papi!—la voz de Harry se escuchó pronto. Claro, papá Sev era bueno para abrazos, siestas y sobar su watita cuando no podía ir al baño, pero papi James era para hacer travesuras de las que solo papi recibía consecuencias porque era el adulto. Harry escuchaba decir a papi que era un adulto chiquito y papá Sev era el adulto grande.

Severus por otra parte supo que la felicidad de ver a su hijo ser un gremlin del caos se había acabado cuando, luego de esos gritos sintió al alguien respirandole en la nuca y un agarre fuerte en su cadera.

—Hicimos lo mejor que pudimos—se disculpó Peter, tomando una de las galletas de chocolate y arándanos que estaban puestas allí para Harry. El cómodo estar del patio con sillas acolchadas y una mesa redoda ofrecía espacio para todos, aunque para desgracia de Severus el único espacio que James parecía querer era su espacio personal.

Remus fue el último en sentarse, había aparecido en la cocina tomando refrescos y vasos, volviendo para encontrar a un Sirius en su forma animaga persiguiendo a un Harry que reía a más no poder y a Peter con James y Severus, el último ya en el regazo del primero, tratando de ignorarlo mientras bebía su té de durazno. Tanto Remus como Peter trataban de evitar mirar fijo a James mientras este frotaba su nariz en la nuca de su esposo, besando sus hombros y murmurando lo terrible que era haber pasado tanto tiempo lejos de él, su olor, su calor y más cosas que Remus no quería volver a oír nunca más.

—¡PAPÁ EL TÍO SIRIUS SE CAYÓ DE NUEVO EN LA PILETA!—se escuchó de nuevo a Harry, llamando a un adulto responsable mientras miraba al enorme perro negro mover sus patas delanteras con desespero.

Sirius era un gran nadador. Canuto no tanto.

—No entiendo porqué no solo se transforma y ya—suspiró Peter, yendo él debido a que James no dejaría ir a Severus y Remus había ido la última vez.

Notes:

• Harry tiene entre 4 y 6 años.
• La familia Potter vive en la mansión Potter y no en el valle de Godric.