Actions

Work Header

(Fangster Three-Shot) Dos partes de un mismo tonto.

Summary:

Buster nunca habló de sus sentimientos con nadie

Hasta que se vio forzado a hacerlo

Fang nunca tuvo que pelear por entender a su mejor amigo

Hasta que tuvo que hacerlo

Y Maisie nunca había sentido que necesitaba intervenir entre ellos

Hasta que no tuvo de otra

O

Maisie quiere una semana tranquila, hace un desastre típico de ella y termina obligando (sin querer) a sus mejores amigos a por fin enfrentar sus sentimientos por el otro.

Mal resumen, pero es un intento de mucho fluff con una pizca de drama para terminar con un final feliz (y una excusa para escribir a Buster celoso)

Notes:

Es el primer escrito que he publicado, así que quise probar escribiendo algo sobre el fangster porque ya está medio muerto, pero fueron mi última obsesión y me gustaría ver mas fics de ellos :p

Chapter 1: Parte 1

Chapter Text

Maisie era muy paciente, casi demasiado. Cuando conoció a su novia, y estaban en esa fase melosa de compartir cosas sobre cada una, eso fue lo primero que le mencionó a su querida Amber. Sin embargo, ahora mismo, en una habitación que parece que nunca estuvo ordenada y consolando a uno de sus mejores amigos mientras este ensuciaba su playera favorita con lágrimas, delineador y mocos, se replanteaba que tan paciente seguiría siendo después.

El día parecía haber empezado perfecto, mejor dicho, la semana. Las ventas en el cine habían despegado con todos los estrenos de ese mes, los muchachos se estaban comportando y no habían causado ni una explosión o fractura en la realidad, ni hecho alguna estupidez en más de una semana. Para rematar, su chica había conseguido el aumento que tanto deseaba y estaban planeando una cena para celebrar el sábado en la noche.

Si, la semana perfecta, hasta que dejó de serlo.

Una de las razones del buen comportamiento de los animales a los que llamaba mejores amigos, era que Fang había conseguido una cita con Shelly, la sheriff del parque que era un poco mayor para su amigo (para su preocupación) y que claramente no tomaba en serio al karateca. Al menos eso hacia que el muchacho se comportara más suave y tierno en lo que su cita llegaba, lo que por defecto hacia que Buster también lo hiciera al ser la otra mitad del gran tonto que armaban, si uno se comportaba, el otro igual.

Entonces, ¿Qué arruinó su preciosa semana?

Que descubrieron que el jodido Angelo había flechado a Fang, por lo que la pobre Shelly había tenido que soportar la actitud melosa y pesada del muchacho, lo que la espanto más rápido de lo que lo hubiera hecho la personalidad normal del karateca. Así que, ella y Buster tuvieron que ir a rescatarlo al pantano del amor, disculparse con la sheriff y amenazar al par de pesados que molestaban a los visitantes de la atracción.

Bueno, lo último fue más parte de Buster, que como nunca, se había vuelto una furia al ver a su amigo llorando al haber espantado a su inofensivo crush por culpa de una flecha y hechizo mal intencionado. Tuvo que estar unos buenos minutos conteniendo al grandote para que no pulverizara al mosquito del pantano, a la vez que intentaba que Fang se levantara y dejara de sufrir.

Luego de ese mal rato, todo fue borroso, solo recordaba haber amenazado a la chica pez y al mosquito de identidad dudosa con no ayudar más en las reparaciones del pantano, a su vez que Buster se llevaba a Fang en su hombro como un saco de papas, ya que se negaba a dejar de ser miserable y levantarse.

Ya en casa de sus mejores amigos, ella sacó el premio mayor de consolar al chino llorón que estaba quedando seco de tanto chillar a su lado. No la tomen a mal, ella realmente lo quería, casi adoraba.

Como uno de los primeros amigos que hizo en el extraño parque al que llegó a trabajar tras abandonar su horrible trabajo anterior, el chico karateca era un respiro de aire fresco en su turbulenta y estresante vida adulta. Lo único malo de su amigo era algo fuera de su control, su suerte en el amor. En casi cinco años de amistad, le ha conocido más fracasos amorosos que papeles exitosos en su vida.

Su amigo no era un promiscuo ni nada por el estilo, al contrario, era un tipo romántico que se enamoraba rápido y se ilusionaba aún más rápido, sin llegar a nada por más que lo deseara, justo como ahora. Su rutina casi cada mes constaba del chico llegando con una enorme sonrisa y el típico: "No me lo van a creer", seguido de un vómito verbal sobre alguien que le dio la hora o le trato bonito, mientras su amigo el gigante gentil solo suspiraba y le daba ánimos. Un par de semanas después, su amigo llegaba llorando porque lo rechazaron, o tenía pareja, o ni se acordaban de él.

Lo común era que ella lo regañara por andarse ilusionando solo, justo antes de servirle algo dulce y darle unas palmaditas, mientras que Bus iba por alguna de las películas favoritas de Fang y lo mimaba. Porque así era, su otro mejor amigo, Buster, por más genial que fuera, era un completo blandengue con el más enano del trío, ni se molestaba en ocultar su favoritismo. Y eso estaría bien para Maisie, si no fuera porque le había llevado a demasiadas discusiones con el mismo por la cantidad de cosas que le pasaba a Fang.

Hablando del diablo…

—Escuche que un guapo actor emergente andaba con pena, pero no hay nada que no se cure con una buena hamburguesa— Canturreo el proyeccionista de forma cariñosa(y cursi) intentando animar a su mejor amigo, mostrándole unas bolsas con lo que parecía ser las hamburguesas de triple carne grasosas del restaurante de Bull, que sabía que tanto le gustaban a Fang.

—Guapo obviamente, pero la parte de animarme esta difícil…— murmuró decaído el muchacho mientras se limpiaba su delineador corrido y se acercaba a Buster— pero puede que una hamburguesa ayude…

—Ese es mi bro— Le revolvió el pelo mientras le alejaba las bolsas— ahora, anda a lavarte y ponerte algo cómodo mientras pongo la película y preparó nuestro fuerte.

—Bro, no soy un niño, puedo comer así.

—Nu uh—Negó con esa voz ridícula que hacía reír a Fang por estar acostumbrado a su voz grave— Para sentirte bien debes tratarte bien, y si quieres sentirte tan bien como te ves siempre, debes cuidarte, así que ve.

—Manipulador—gruñó el asiático—Pero tienes razón, denme 15 minutos mientras me vuelvo a sentir como una persona.

Maisie observó toda la escena como siempre, extrañando a su chica cada que esos dos la excluyen por su bromance. Pero no le dio mayor importancia, mientras su amigo se sintiera mejor lo valía. Buster en cambio arreglaba todo con dedicación mientras esperaban a Fang.

—Lo consientes mucho, ¿sabías?—rompió el silencio cómodo que se había instalado por minutos, lo que hizo voltear a Buster confundido.

—No se a que te refieres…

—Oh claro que lo sabes, siempre mimándolo cuando lo batean.

—Oh—Soltó Buster tan sereno como siempre—Es Fang, sabes que haría lo que fuera por él.

—Mmm…si—pasaron otro momento en silencio, pero Maisie al fin soltó lo que le picaba decirle—Aunque sabes, no siempre eres así de encimoso.

—¿Ah sí? de qué estamos hablando ahora—Le respondió distraído mientras sacaba el CD de princesas favorito de Fang, del super escondite que su dueño creía que tenía.

—si, cada que Fang consigue una cita eres menos pegajoso— Maisie soltó despreocupadamente—Tal vez debería hacerlo mas seguido, así no andan pegados de la cintura y se comportan como adultos un rato—Bromeó mientras se robaba una papa de una de las bolsas de comida.

—Si…

Maisie no se dio cuenta en ese momento, pero allí estaría la más grande pista de un pensamiento fugaz que había tenido respecto a Fang y Buster. Sin embargo, sus divagaciones se interrumpieron cuando volvió de quien hablaban, que se lanzó en medio del fuerte y se le pegó como una garrapata al grandulón, ya por costumbre, preparándose para comer y disfrutar la película.

Para el final de ese “pijamada” Fang se había animado lo suficiente para ir al trabajo al día siguiente, y continuar con su racha sin incidentes en el parque. Aun así, Maisie temía que esto cambiará al conocer lo impulsivo que era, sobre todo con un corazón roto.

Esa mañana en el turbo teatro iba amena, pero aun se notaba a Fang algo decaído, y por tanto a un Buster preocupado haciendo cualquier estupidez para animarlo, lo que Maisie sabía que era peligroso para su calma (y la del parque), así que tomó el asunto en sus propias manos.

Estuvo un buen par de minutos maquinando planes, pero ninguno la convencía o le parecía eficiente a largo plazo, llevándola a volver a lamentarse lo fácil que Fang perdía las citas que lo mantenían distraído.

Pero eso mismo hizo que Maisie levantara la cabeza en señal de victoria, porque ahí tenía la solución para conservar su racha de días sin incidentes. Solo tenía que conseguirle una cita a su amigo, que se distraiga un rato y listo, problema resuelto, al menos por esa semana.

Y vaya que el destino parecía jugar a su favor, ya que justo entró el guardia de la atracción del castillo medieval al cine, quien no parecía estar teniendo un buen día tampoco. Al inicio pensó en hacerle una broma frente al chino para que se animara y Buster se relajara, ya que sabía lo miedoso que era Grom en cuanto a los niños, y por tanto meterlo a una función de película infantil sacaría unas carcajadas fáciles.

Pero unos minutos de planificación ridícula y excesiva, hizo que el hámster en la cabeza de Maisie corriera a todo lo que podía y le diera una mejor idea, no excelente, pero decente para mantener la paz en el parque hasta que termine la semana.

—Grom, cierto? — Inició la conversación, amable e intentado que el otro no notara su macabro plan— ¿Qué te trae por aquí? ¿Vienes por uno de nuestros estrenos?

Y no sabe como lo hizo, tal vez con su talento para encantar o su intensa necesidad de poder presumir que contuvo a sus empleados toda una semana frente a los otros supervisores de las atracciones, que convenció (manipulo) al guardia para que le hablara sobre que sea que le preocupaba, vincularlo a Fang y meterle de a poco la idea de salir con su amigo a la cabeza.

—Pero no lo digas tan alto ni así, imagina alguien te escucha— murmuró entre avergonzado y molesto con su peculiar acento.

—¿Escuchar que?

Tanto la morena como el rubio saltaron asustados, sintiéndose atrapados por diferentes motivos.

—¡Bus! me asustaste baboso.

—Si que nos asustaste compañero.

—Oh lo siento, es solo que los vi aquí hablando tan escondidos y me picó la curiosidad, ¿por qué no cuentan el chisme? —Bromeo ligeramente mientras se encorvaba como normalmente lo hacía cuando quería ponerse cómodo para charlar.

—No es chisme tonto, estoy aconsejando a mi buen amigo Grom—La morena le dio unas palmaditas en la cabeza al hombre rubio mientras le sonreía triunfante a su mejor amigo, casi orgullosa.

—¿Tu? ¿En qué podrías ayudarle? —Por supuesto que el vago despreocupado de Buster no lo entendería.

—Para tu información, soy la más responsable de este cine, además de tu supervisora, así que no andaría tan gallito si fuera tu. Aparte, soy muy buena en los consejos amorosos, osea, ¿hola? mujer en una relación feliz de tres años, una casa y un gato.

—Así que era sobre amor eh– sonrió divertido al haber conseguido saber lo que quería, estresando a Maisie por lo fácil que se lo saco— No se preocupen, soy como una tumba, no ando compartiendo la vida amorosa de la gente.

—Y te agradezco por eso, ya que nuestra amiga aquí parece carecer de eso —La morena soltó un escandaloso resoplido, ofendida.

—Oh vamos, todo el parque sabe lo que te traes con ese basurero andante, literalmente.

—Maisie. —La chica se tapó la boca rápidamente al escuchar el reproche del ruso, sintiéndose genuinamente mal.

—Wow ¿te gusta Ash bro? esa no me la sabia.

El guardia la miró unos segundos, juzgando a la chica por su tendencia a crear desastres, pero entendía que no valía la pena estresarse más con eso y suspiro derrotado.

—Algo así compañero, te pido que por favor no digas nada…

—¿Qué voy a decir amigo? es tu vida personal y no la andaré compartiendo por ahí–Buster solo le dedico una mirada reconfortante mientras levantaba las manos en un ademán de paz, calmando un poco la tensión— Además, no tiene nada de malo que te guste tu amigo, era algo esperable entre ustedes, siempre pegados.

—Si… bueno solo hay sentimientos por mi lado, anoche lo comprobé…—Confesó tímido y visiblemente afectado el hombre encapuchado.

—Ay vamos, arriba ese corazón hermano, no lo sabes hasta que lo intentas— el cineasta le dio un abrazo de costado para consolarlo, junto a unas palmaditas de apoyo.

—Es que si lo intente, aunque a mi forma…—Maisie no podía estar de acuerdo, lo que le conto Grom fue mas como una salida de amigos totalmente malinterpretada por Grom, en la que no fue directo con sus sentimientos y solo confundió y estreso a su acompañante.

—Mira, como alguien que escucha de malas citas a menudo, realmente son muy pocas las que no son arreglables, sobre todo con gente que es cercana desde mucho antes.

—Si… es solo que lo llevo intentando hace tanto que creo que lo que siempre me faltará es confianza, tal vez soy yo el problema…

—Nah, ya se cual es tu verdadero problema— Buster lo tomó de los hombros y empezó a actuar como coach motivacional, algo que suele hacer con cualquiera que le pida ayuda—solo debes construir esa confianza, intenta de a poco con otras personas hasta que te salga tan natural como te gustaria con la persona que sí es especial.

—No lo se—Grom le dedicó una mirada vacilante— ¿no sería como usar a otros?

—No me refiero a eso, solo eres tímido amigo, solo es practicar y soltarse, no te vas a casar ni nada con la gente solo por coquetear o pedir una cita—soltó con tranquilidad— solo es probar el encanto, no llevarlo hasta el final, intenta demostrar que si tienes esa confianza y talento para sacar la cita. Obviamente no vas a llevarlo más lejos, capaz y termines con padrinos para la boda en el proceso. Solo saliendo y atreviéndote vas a conocer gente genial con la que construirás esa confianza para conquistar a tu hombre.

—Exacto —se sumó Maisie a las palabras de aliento— solo quieres pasar una cita agradable, conocer gente para ganar experiencia y armar la cita perfecta para después, nada de malo en eso si lo dejas en claro apenas puedas.

—Escucha, tal vez me explique mal—Buster siguió con su idea—No me refiero a que andes de rompecorazones tampoco, solo es tener salidas casuales, hacerte una idea del ambiente y siempre ser claro con el otro como dice Mai.

El cineasta le dio una palmada amistosa en la espalda, como si eso le diera más fuerza a lo que intentaba decir.

—Aún no estoy seguro…

Maisie no lo iba a dejar ir, no con la gran asistencia que le estaba haciendo Buster sin saber.
—Oh vamos, no estas usando a nadie— en todo caso, Grom es el que estaría siendo usado —solo digo que, si ambos tienen cosas en común, como no se, una mala cita, creo que podrían aprovechar una salida con alguien que lo entienda y, ¿Quién sabe? Tal vez notes cierta conexión— Ay si como no, solo quiere que le suban el ego al karateca para que se olvide de la sheriff o que mínimo se distraiga lo suficiente para no atraer el desastre los próximos días.

—Yo…lo pensaré.

Mierda, Maisie necesitaba que lo invitara desde ya, pero al menos se intentó.

—Bien, piénsalo. —Soltó ella con un tono desinteresado, como si no hubiera sentido que perdió su tiempo, al menos ayudó al hombre de acento chistoso. Buster le dio unos cuantos tips para su idea anterior, mientras lo despedía con palmaditas en la espalda y buenos deseos.

Grom continuó su caminata, dando a entender que la charla, al menos para él, había terminado. Esto desesperó a Maisie, ya que sentía esa espinita de que no podía perder su esfuerzo y la chance de mantener a esos idiotas quietos. Además capaz y si es una casamentera asombrosa y ese par conecta de verdad. Ya no importaba, sólo sabía que situaciones desesperadas requieren medidas ridículas y aún más desesperadas.

—Pero sabes…—Dijo de forma lenta, casi queriendo armar expectativa—Si quieres ayuda para pensarlo mejor—Canturreo la morena, llamando la atención del ruso nuevamente, aunque el hombre ni se volteo—Fang dice que le pareces mega sexy, ósea super guapo, no deja de hablar de ti desde que te vio espantar a esos ladrones de tu atracción el mes pasado.

—¡¿El que?! —Exclamó rojo a más no poder el hombre, aunque no solo él, sino que el proyeccionista a su lado igual, incluso más alto.

—¿Estás segura que soy su tipo? no he tenido buena racha esta semana, y no quiero parecer un intenso ante tu amigo ni con todo eso a mi favor— El hombre rubio se vio algo ilusionado por gustarle a alguien, pero aun así mostraba duda.

Maisie ignoró la cara incrédula de su mejor amigo cineasta justo a su lado, continuando su mentira.

—Oh vamos, eres justo como le gustan, alto, guapo y con ese encanto exótico— Ósea, si era del tipo de su amigo, un tipo corpulento y raro, como todos los tipos que le habían gustado a Fang en el pasado—además, así compruebas que tu no eres el problema y que tus malos resultados en tu flirteo con el cubo de basura no son nada irreparable.

—Tu… ¿enserio lo crees?

Mierda por supuesto que no, estaba desesperada.

—Jeje, por supuesto amigo, ¿no es así Bus?

Buster solo le dedicó una mirada molesta a través de sus lentes de sol, mientras le susurraba— Nada de eso, ¿Qué acabas de decir?

Oh mierda, ahora tenía que convencer al de lentes que le siga el juego. Solo suspiro mientras jalaba a Buster, dándole señas con los ojos que esperaba que su mejor amigo supiera leer, pegándole codazos como si eso le ayudara a entender mejor el plan.

—Dije ¿No es así, Bus?

No quitó su vista del hombre mientras este arrugaba la cara en una expresión indescifrable para los demás, excepto para ella.

—Mmh. —Solo un quejido, ni un sí ni un no, solo una indicación que no lo apoyaba, pero no lo detendría

—¿Ves? él está loco por ti, así que dale una chance para intentar con alguien más, aun mejor si ya siente atracción hacia ti, ya sabes, alguien que reconoce lo genial que eres y te asegura una primera cita decente, una buena experiencia aumenta la confianza y eso.

Ahora ella sintió un pellizco furioso de parte de su amigo, quien juraría que le estaba quemando la nuca con la mirada.

—Si tu lo dices —Grom sonrió con la cara aun roja y una sonrisa tímida, casi esperanzada— tal vez si debería darme esta chance.

¿Bien? no esperaba que funcionara, muchos menos tan rápido.

—Aun así, se lo pediré la otra semana, necesito prepararme mentalmente.

—¡No!

Ambos hombres altos la vieron extrañados, casi haciéndola sentir lo suficientemente avergonzada para cancelar su plan.

Casi.

—Quiero decir, ¿No crees que tienes la oportunidad perfecta? ya sabes— No sabia, era un jueves laboral maldita sea, pero necesitaba esto— quiero decir, para que esperar, a el le gusta la espontaneidad y eso.

—Mmm…no lo sé…si bien mi cita se arruinó por no ser un tipo tan directo, no creo que sea el enfoque que deba tener con Fang.

Maisie iba a intentar otra táctica para convencerlo, pero Buster se le adelantó.

—Exacto, no deberías— El proyeccionista le sonrió, pero su sonrisa estaba claramente tensa, cosa que su mejor amiga notaba perfectamente.

—¿Ves? Hasta el sabe que es mejor no arriesgarlo —Grom rápidamente concordó, sobre todo después de los consejos y ayuda que le había dado Buster.

—Claro, sería muy intenso de tu parte, y como su mejor amigo, no creo que le agrade eso —Seguía explicando su idea, con una actitud casi normal de mejor amigo considerado.

—Rayos, eso no lo había pensado…

Genial, Buster le había arruinado el plan, ¿ahora cómo evitaba que Fang hiciera una estupidez?

—Si…obviamente no habría funcionado, no es justo tampoco.

—Jaja si…— Buster se quedó pensando unos segundos.

—Seh no vale la pena, y de nuevo, sería raro e injusto de mi parte…—Ahora murmuraba el rubio mientras se iba lentamente.

Maisie casi se rinde, pero vio como Buster se acercaba al guardia y lo detenía con una calma casi perturbadora.

—Esto…¿Qué no es justo exactamente?

—El plan —le respondió devuelta, claramente más metido en sus propios pensamientos que en lo que sea que Buster intentaba entender.

—¿El plan? —repitió el cineasta, con su voz perdiendo su encanto y volviéndose más plana, más seria —¿Puedes repetirme el plan? porque creo que no estábamos en la misma página.

—No te entiendo, literalmente acabamos de hablarlo— ahora era Grom quien volvía su voz menos quisquillosa, más tensa— No comprendo qué me estás preguntando.

Mierda, Maisie tampoco. Para ella, la conversación iba relativamente bien (hasta que se jodio su plan claro) así que para ella toda esta dirección extraña que tomó Buster respecto al tema también la agarró desprevenida.

—No no amigo, mi idea era sobre citas casuales, pero cuando dije sobre citas casuales, nunca me referí a Fang —Su expresión era impasible, ilegible incluso para Maisie que intentaba comprender qué sucedía ahora.

—Realmente no entiendo, pensé que estabas bien con eso, tu amiga lo estaba— intentaba defenderse, sin éxito aparente por la mueca que le devolvió Buster— sería algo casual, si le gusto y ambos necesitamos una buena cita, ¿Qué tiene de malo?

La expresión de Buster cambió abruptamente, ya no era una neutralidad indescifrable, sino una mueca de puro disgusto y molestia, como el gato de Maisie cuando su novia y ella lo molestan dándole limos, una cara fruncida y desagradable.

—Se nota que no entiendes, porque no le gustas, y él está fuera de los límites— Se notaba que intentaba recomponerse, volver a su característica “calma radical” como le gustaba llamarle, pero su postura y lo que decía no ayudaban.

—Perdona, ¿De qué límites estás hablando? Literalmente tu propusiste esta idea cuando hablábamos de él.

—Si, porque claramente no pensé que lo fuera a hacer en serio, menos con él.

Espera, ¿en serio iba a llevarlo en esa dirección?

—¿Es enserio? Pensé que creías en mí, ¿no es lo que me dijiste hace un momento? Solo quería algo que me ayudara a sobrellevar lo de Ash y él también parece necesitar una buena cita.

Y esto empeoraba más, ¿Por qué los hombres no saben callarse?

—¿Ósea que le estarías pidiendo una cita solo por despecho o algo así? —Conocía ese tono, y sabía que una fibra sensible había sido tocada y torcida.

El otro también se tenso, pero no se dejó intimidar

—Creo que no entendiste bien lo que está pasando, no es así, acabo de contarles sobre As-

—¿Ah sí? ¿Entonces cómo es?

—Solo seguía su consejo, no hay nada de malo en conocer más gente, incluso si es solo para cenar y ver que pasa.

—¿Ver qué pasa? y dime, ¿Qué quieres que pase exactamente?

—Tú lo dijiste primero.

—¿Decir que? Porque siento que estuvimos hablando y pensando cosas muy diferentes.

Cielos, Maisie juraría que podía ver un tic en el ojo derecho de Buster, uno de los muchos poderes que le concedió ser la amiga (y cuidadora) del par de torbellinos humanos que eran ese par.

—Bus, creo que te estas pasando —La morena no era fan de ser mediadora, pero esperaba que entendieran lo raro e incómodo que se puso el ambiente con su tono y expresión.

—Yo…solo quiero que me explique a que se refiere —Seguía intentando mantener su cara pacífica, pero con una clara actitud incómoda, casi amenazante. Se sentía como un oso encorvado, claramente alerta pero intentando que los demás no lo notaran.

—Oh vamos, ya sabes a qué me refiero — No, por la forma de reaccionar de su amigo este obviamente no entendía, pero Maisie ya no le tenía fe a la conversación.

—No ayudas hermano, en serio estoy empezando a sentir que estaba en lo cierto.

—No me gusta lo que insinúas.

—Mmm, solo digo que si la bota te queda…

Oh Dios, ¿eso era una sonrisa aún más torcida? Maisie ya no sabía que estaba viendo.

—No soy esa clase de persona —Grom ya se veía claramente alterado y molesto por la actitud pasivo-agresiva del gigante frente a él.

—Nunca dije nada como eso, solo creo que es algo cobarde esa forma de pasar un mal trago, es todo.

Cobarde, para Maisie solo fue la forma sosa en la que Buster quería estresar a Grom para espantarlo, pero algo pareció hacer efecto.

—…¿Cobarde?

—Seh, ya sabes, no es la forma más prudente de hacer las cosas, pero cada quien bro.

—Nono, explícame bien para entendernos, bro.

—¿Ah sí? entonces te lo repito, porque parece que no escuchas bien, bro—Maisie no sabía donde meterse, sabía que sus planes eran terribles, pero ese día se estaba luciendo— solo digo que es de cobardes y poco hombres saltar de una persona a otra, solo porque no le funcionó con la primera —Buster hizo un gesto con la mano, como si le quitara importancia— Además, mi bro no es alguien que salga con cualquiera, ya sabes, menos en tu condición.

—Oh —La cara del ruso cambió, hasta se enderezó y se puso a la altura del gigante del cine— Ya veo.

El hombre solo se dio la vuelta, dándole a Buster la satisfacción de hacerle caras a sus espaldas y llamarlo de formas burlonas e infantiles, creyéndose el ganador. Sobra decir que Maisie no se la creía, sabía que su mejor amigo era infantil, pero jamás lo había visto actuar así, casi como un niño celoso y posesivo con su juguete favorito que su mamá le intentó obligar a compartir.

Esa actitud la descolocó, ya que distaba del Buster dulce, genial y tranquilo que era buena onda con todos. Pero no tenía tiempo de preocuparse por eso, debía disculparse con Grom.

—Espera, amigo déjame explicarte es solo un berrinche, no hablaba enserio-

Maisie salió corriendo detrás de él para disculparse, esperando encontrarse con un Grom triste o derrotado, pero el ruso le dedicó una sonrisa confiada que la descolocó aún más si era posible.

—Esta bien señorita Maisie, le mostraré que es lo que es capaz de hacer este cobarde a tu amigo gordinflón—

Y así como lo dijo, se dio la vuelta y avanzó rápidamente hacia el puesto de comida del cine, donde Fang miraba su teléfono triste, ajeno a toda la discusión a unos pocos metros de él. No levantó la vista de lo que hacía hasta que el guardia tosió secamente para llamar su atención.

—Disculpa amigo, no te había visto —saludó, entrando en su papel de cajero– ¿Qué te puedo ofrecer hoy?

La postura del hombre frente a él cambió completamente, poniéndose en una pose relajada pero confiada, inclinándose de forma despreocupada hacia el empleado, que lo miró extrañado por el cambio repentino de actitud.

—Para empezar, tu numero y una cita contigo este viernes en la noche–

—...¿Qué? –

–Ya oíste, pero como eres lindo lo dejaré pasar y te lo repetiré de nuevo, mañana pasaré por ti a las 8, te pondrás algo bonito y saldremos a pasarla bien— El asiatico no pudo evitar abrir la boca en una perfecta O.

—...¿Qué?

No solo él estaba impresionado, sino que Buster y Maisie quedaron igual de desconcertados. Sobra decir que podía ver como todo el color se drenaba de la cara de su amigo, pero Maisie sentía que se lo merecía.

—Lo que escuchaste, aunque lo último es fácil para ti, ya que…ya estas bien bonito y eres genial y…eh…¿tu sabes? —Ok, ya había perdido sus cinco segundos de encanto, aunque Maisie ni Fang le quitarían el mérito.