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Will está frente al espejo del baño que es exclusivamente para el personal de urgencias. Él observa su reflejo y ve que su rostro parece algo agotado porque lo está, aun así acepto cubrir el turno de su amiga Grace a último momento, debido a que la esposa de ella entro en labor de parto hace un par de minutos, y él no dejara que ella se pierda el nacimiento de su primer hijo.
Por lo que, Will pasa sus manos debajo del grifo para activar el sensor y de este sale un chorro de agua, la cual arroja sobre su rostro para lucir más despierto aunque necesitara al menos tres tazas de café para hacer funcionar su cerebro un par de horas más.
A pesar de que en esta ocasión el turno nocturno no fue una locura como lo es normalmente, algunos de los pacientes que atendieron tocaron fibras sensibles en él. Aunque ha aprendido con el tiempo a controlar sus emociones, algunas veces debe huir a la azotea para tener un momento de paz.
Así que luego de un par de minutos él sale del baño para ir a registrar su entrada en el turno diurno.
Cuando llega a la estación de enfermeras observa que Dana ya está en su puesto – Miren nada más – dice Will con una pequeña sonrisa – Por fin nuestros caminos se dignan en reunirse.
La mujer rubia al oír esa voz quita su vista de la computadora para ver a su viejo amigo, quien está frente a ella, y corresponde a la sonrisa del otro.
– Will, ¿No deberías estar en tu casa?
– Estás en lo correcto, pero estoy cubriendo a Grace hoy.
– ¿Qué ocurrió?
– Nada malo, su bebé está a punto de llegar al mundo.
Dana asiente mientras murmura «que bella noticia», aún que la sonrisa ella se desvanece lentamente al recordar un importante detalle.
– ¿Qué sucede, Dana?
– No es nada malo, solo que hoy el encargado del departamento será Robby – informa ella, por su parte, Will asiente levemente, en tanto junta sus labios para no soltar ningún comentario sarcástico – ¿Will?
– Debo firmar mi entrada y hacer la ronda a mis pacientes, Dana así que hablaremos luego, ¿Bien?
– Claro, estaré por aquí.
Will camina hacia una de las computadoras, y pasa su credencial para abrir sesión y reportar su nuevo turno, al terminar se dirige a la habitación catorce, donde está su paciente Claudia, una niña de ocho años, la cual subirán al quirófano para realizarle una operación de amígdalas.
– Buen día, ¿Cómo estás?
Claudia deja de dibujar para presentar atención al hombre frente a ella – Hola, doctor Will. Estoy bien, una de las enfermeras me trajo hojas y crayolas.
– Ya veo, ¿Y tu padre?
– Fue al baño, él está más nervioso que yo.
Will suelta una pequeña risa ante el comentario de Claudia – Es normal, tranquila.
– Lo estoy, papá siempre ha sido así – explica Claudia – ¿Lo veré allá arriba?
– No, otros médicos se encargarán de la operación – explica Will – Pero iré a visitarte más tarde, cuando te dejen en tu habitación para que descanses.
Claudia sonríe al oír eso – Entonces lo veré después.
Will se despide de ella para luego salir de la habitación, ya que debe continuar con su ronda. Él camina hacia la habitación nueve pero la voz de Jack Abbot lo detiene así que se acerca a él.
– ¿Qué necesitas?
– Me entere que vas a cubrir el turno de Grace, ¿Es verdad?
– Sí.
Jack asiente levemente, mientras le entrega una nota a Will – Aún esperamos a que llegue el familiar del veterano fallecido que está en el cubículo siete, les escribí algo, ¿Puedes entregársela?
– Por supuesto – dice Will, quién guarda la nota en el interior de uno de los bolsillos de su pantalón – ¿Algo más?
– No, solo era eso – dice Jack – Y si preguntan por mi diles que estoy en la azotea.
– Bien, nos vemos hasta el martes.
Cuando la pequeña interacción de ellos dos termina, Will continúa su camino hacia la habitación nueve, aún que parece que el universo no quiere que vaya a revisar cómo se encuentra Paul, un niño de doce años, quién había llegado a urgencias deshidratado con vómito y diarrea.
En su lugar, va de vuelta a la estación de enfermeras, ya que Princess le informa que Dana lo está buscando. Al llegar al lugar ve que la rubia no está sola sino que lo acompaña Robby.
Will ignora la mirada que le da el otro, y se concentra en hablar con Dana – ¿Qué sucede?
– ¿Dónde se oculta el doctor Abbot?
– Azotea – explica Will, quién al ver que no lo necesitan más ahí da media vuelta para irse aún que la voz de Robby lo detiene – Creo que no escuché bien, ¿Qué dijo doctor Robby?
Michael sonríe levemente al ver que Will no huyó de él está ocasión – Dije que me alegra ver que trabajaremos de nuevo juntos.
– Claro, doctor Robby – murmura Will – Si me disculpan debo continuar con mis rondas.
– Espere, doctor Murphy – dice Michael – ¿Cree que pueda mantenerme al tanto de los pacientes que aún siguen aquí?
– Será mejor que le pregunté al doctor Abbot, él es el encargado del turno nocturno así que tiene más información sobre ellos que yo.
Y antes de que Michael lograra decir algo más Will se va rápidamente de ahí para seguir con sus rondas.
– Eso fue un desastre, ¿Verdad, Dana?
– Pudo ser peor.
– ¿Cómo?
– Te pudo haber dejado con las palabras en la boca – sugiere Dana – Por cierto, ¿Cómo te sientes?
– ¿Sobre Will y yo?
– No, sobre este día Robby – explica Dana – Hace cinco años fue lo de Adamson.
– Estoy bien – murmura Michael – Solo es un día más.
– Si necesitas hablar con alguien, o un descanso aquí estoy.
– Gracias, pero estoy bien – dice Michael – Iré a buscar a Jack.
