Actions

Work Header

ร¡ภт๏ภ¡zค∂๏ร

Summary:

porque todo siempre sería un show para entretener a los espectadores....

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Alastor y Vox eran buenos amigos.
Y ese era justo el problema.
Eran.

Hubo un tiempo en que ambos Overlords eran prácticamente inseparables. Se encontraban en bares ruidosos, compartían bromas afiladas y tardes que se estiraban sin prisa, hablando de nada y de todo, como si el infierno, por unas horas, se olvidara de existir. Vox aún recordaba esas risas, ese ritmo cómodo de compañía que no pedía explicaciones.

Pero ahora…
Ahora no podían verse ni en pintura.

Vox estaba dolido. Mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir. Así que concentró todo ese dolor en fastidiar al pelirrojo, en convertir cada encuentro en una provocación, cada cruce de señales en un choque intencional. Decía que lo odiaba. Se convencía de ello. Pero la verdad era más simple y más miserable: estaba enojado.

Enojado porque no entendía qué había hecho mal.
Enojado porque jamás recibió una explicación.
Enojado porque todo terminó sin aviso, sin cierre, sin respeto.

Y para su desgracia, incluso cuando deseaba borrar a Alastor de su existencia, ignorarlo como se ignora a un canal muerto, no podía hacerlo.

Sus señales siempre chocaban. Siempre.
Se entrelazaban en un baile improvisado, un duelo constante, una coreografía que ninguno había decidido pero que ambos seguían ejecutando. Incluso durante esos siete años de ausencia, Vox supo que Alastor seguía vivo. Porque su señal nunca desapareció.

Y eso… eso le dio alivio.

Uno enfermo, retorcido, pero alivio al final.

Llámelo patético si quiere, pero en lo más profundo de su corazón podrido, Vox sabía que todavía quería a ese idiota narcisista. No como antes. No de la misma forma. Pero lo quería.

Simplemente estaba enojado.

Odiarlo era difícil cuando había sido el primero en tenderle la mano. Cuando Vox no tenía nada. Cuando había muerto por segunda vez sin un lugar donde caer. Alastor estuvo ahí. Y eso no se borra, no importa cuántas veces uno lo intente.

Tal vez nunca lo admitiría en voz alta, pero en algún punto llegó a albergar una esperanza peligrosa. La idea de que podrían ser algo más. De que esa complicidad podría transformarse en una relación. No era una locura. No del todo.
Alastor era atractivo. Carismático. Fascinante de la peor manera posible.

Le gustaba.

Y eso era lo que más dolía.

Tal vez algún día podrían arreglar las cosas. Tal vez podrían volver a llamarse amigos sin que esa palabra se sintiera como una broma cruel. Porque Vox jamás se tragaría la idea de Alastor de que la amistad no existe en el infierno. No cuando él mismo era la prueba viviente de que sí podía hacerlo.

Pero hasta entonces…

Seguiría danzando con Alastor en este show interminable. Un espectáculo que, en opinión de Vox, no era más que una distracción para mantener al infierno entretenido. Un duelo eterno frente a una audiencia hambrienta.

Siempre sintonizados.
Siempre enfrentados.

Hasta que uno de los dos muera.

Porque al final del día, todo siempre fue un show.
Un show para entretener a los espectadores.

Y Vox odiaba cuánto todavía le importaba seguir en escena.

Notes:

Tenía ésto guardado y supongo que ya era hora de publicarlo.

Es corto pero queria escribirlo.

Series this work belongs to: