Work Text:
La cafetería más pequeña de la ciudad se convirtió en el centro de operaciones del soltero más codiciado y rico del país, todo por culpa de una sonrisa y un delantal con manchas de leche.
Todo empezó, con un joven llamado Seiya. Seiya trabaja en The Pegasus Cup, un café con poca luz pero mucha energía. Es el tipo de empleado que se aprende tu nombre, el de tu perro y cómo te gusta el azúcar. Pero hay un cliente que lo pone nervioso: Shiryu.
Shiryu llega todos los días a las 8:00 AM. Viste trajes que cuestan más que la cafetera profesional y se sienta siempre en la misma mesa, la que tiene vista directa a la barra donde Seiya trabaja.
El pequeño secreto es que a Shiryu le disgusta el café. Prefiere los tés delicados o simplemente agua mineral. Sin embargo, cada mañana pide un Triple Shot Latte con Caramelo y Crema Batida porque es el que más tiempo tarda Seiya en preparar.
— Aquí tienes, Shiryu. Uno extra dulce, como te gusta, dice Seiya, entregándole la taza con una sonrisa radiante.
Shiryu toma un sorbo, trata de no hacer una mueca de disgusto por el exceso de azúcar y le devuelve la mirada con una intensidad que hace que a Seiya se le caiga la cuchara.
— Está perfecto, Seiya. Gracias. (Por dentro, Shiryu está pensando que va a necesitar un dentista y tres vasos de agua para quitarse el sabor).
Como Shiryu no sabe cómo hablarle a alguien tan espontáneo como Seiya sin sonar como un contrato de negocios, usa su billetera.
Día 1: Pide un muffin y deja una propina del 100%.
Día 10: Compra diez cajas de galletas para su oficina (que en realidad terminan en el comedor de caridad de la esquina) solo para que Seiya le hable cinco minutos más mientras las empaca.
Día 20: Compra la máquina de café más cara que tienen en exhibición porque Seiya mencionó que "se vería linda en una cocina elegante".
— Shiryu, vas a quebrar si sigues comprando así, bromea Seiya, apoyando los codos en el mostrador e invadiendo, como siempre, el espacio personal de Shiryu. ¿Para qué quieres tanta cafeína? Ya estás bastante despierto.
Shiryu se inclina hacia adelante, sintiendo el aroma a vainilla y café que emana de Seiya.
— No vengo por la cafeína, Seiya. Vengo porque este es el único lugar de la ciudad donde el servicio es... inolvidable.
Un día, Seiya decide sorprenderlo. Cuando Shiryu llega, Seiya no le prepara el latte de siempre. Le entrega una taza de porcelana fina con un té de jazmín perfecto.
— Sé que odias el café, Shiryu, dice Seiya con una chispa de travesura en los ojos. Te he visto vaciar tus tazas en la maceta de la entrada cuando crees que no miro. La planta está hiperactiva, por cierto.
Shiryu se queda congelado, con la cara roja como un tomate.
— Yo... solo quería apoyarte. Y verte.
Seiya suelta una carcajada, da la vuelta al mostrador y se sienta frente a él, ignorando que hay una fila de tres personas esperando.
— Si quieres verme, no tienes que comprarte media cafetería. Solo tienes que pedirme una cita. Mi turno termina a las seis.
Shiryu finalmente dejó de fingir que amaba el espresso. Ahora, The Pegasus Cup tiene una sección de tés de lujo pagada por un donador anónimo, y Shiryu ya no se sienta en la mesa del rincón.
Ahora espera a que Seiya termine su turno sentado en la barra, y cuando salen, Seiya se cuelga de su brazo y le cuenta todo su día, mientras Shiryu lo mira como si fuera el descubrimiento más grande de su vida.
— Oye, Shiryu, dice Seiya mientras caminan hacia el auto de lujo. ¿Todavía tienes la máquina de café de tres mil dólares que me compraste?.
— Está en la caja, en el sótano.
— Perfecto. Hay que venderla y comprar ese viaje a la playa que queríamos. Al fin y al cabo, ya me tienes a mí para despertarte todas las mañanas ;).
