Chapter Text
Las olas golpean con más fuerza Rocadragón, una tormenta está por comenzar, las primeras gotas ya empezaron a caer, Daeron acaricia su vientre de 6 lunas de manera inconsciente mientras ve las olas llegar a la costa, sus largos cabellos se mueven de allá para acá por el fuerte viento.
Se supone que es la mejor opción para esto, pero no lo siente así.
Se supone que es una mejor opción de esposo para Valarr.
Pero Valarr ama a Aerion. Todavía lo ama. A pesar de la distancia.
Se supone que es una mejor opción ya que su problema es ser un borracho, la solución era dejar de beber y lo hizo. En un comienzo fue por Valarr y desde unas lunas lo es por el bebé en gestación.
En cambio, Aerion, los problemas son más y más difíciles de resolver y cambiar.
Ahora, además de dejar de beber, se preocupa de su imagen, de comer a las horas correspondientes, leer libros, aprendió a tejer y bordar para hacerle cosas a su bebé, es amable con los sirvientes, pero nada de eso logra obtener el favor de Valarr.
Pero por lo menos Valarr se preocupa del bebé, cada vez que tiene algún antojo lo va a buscar sin emitir palabra alguna a modo de reproche, independiente de la hora que sea, le da masajes en los pies y espalda. Se preocupa de que siempre tenga algún bocadillo en el lugar en que se encuentre. Se preocupa de que los cocineros no preparen comida que le causan nauseas, entre otras cosas.
Pero una vez nacido el bebé esas atenciones y preocupaciones van a terminar hasta que un nuevo bebé esté en su vientre. Deben tener 2 bebés por órdenes del rey. Un heredero y un repuesto.
Soltando un último suspiro camina de regreso con la intención de comer unas jugosas uvas, ojalá que queden en las cocinas.
Las lunas restantes pasan en un abrir y cerrar de ojos, el nacimiento del bebé llega en una tarde de tormenta, el dolor de las contracciones no se puede comparar con ningún dolor que haya sentido antes, sus gritos son amortiguados por el ruido de la lluvia y los truenos, a pesar del dolor que está sufriendo desea quebrarle algún dedo a Valarr mientras puja por última vez.
Después de unas horas de agonía por fin nació el bebé.
-Es un niño sano, mis príncipes, felicidades.
Y también con unos potentes pulmones porque con ese llanto que de seguro se escucha hasta en las cocinas. El maestre deposita con cuidado al aún rosado y arrugado bebé en los brazos de Daeron. Eso llama la atención de Daeron, el maestre debió haberle entregado primero el bebé a Valarr, pero al final Daeron es quien lo parió. Prioridades.
Dejando de lado ese detalle, ambos miran atentamente al bebé sin querer perderse ninguna de sus expresiones. Daeron con cuidado le pasa uno de sus dedos por una de las suaves y tibias mejillas del bebé logrando que este emita pequeños quejidos haciendo reír a Valarr y sonreír a Daeron.
En la siguiente luna viajarían a Desembarco del Rey a presentar al bebé, Aethan, al rey y al resto de la familia. Ese viaje tiene sin cuidado a Daeron, su prioridad es el bebé, al diablo Aerion y Valarr. Los días siguientes Valarr no se separó de su lado, salvo para atender algunos asuntos urgentes, el resto del tiempo estuvo al pendiente del bebé, que estuviera cómodo en su cuna, Daeron no permitió que su pequeño bebé durmiera en otra habitación es demasiado pequeño para eso, que estuviera limpio, se asegura diligentemente de hacer eructar al bebé cada vez que come.
En cuanto a Daeron, Valarr se asegura de que esté cómodo, que no camine mucho, que beba agua y coma adecuadamente. El bebé resultó siendo tranquilo, no llora mucho y duerme mucho, pero eso sí, parece un saco sin fondo, menos mal que Valarr se asegura de que siempre haya algo para que coma Daeron.
-A este paso voy a bajar el peso que subí con el embarazo- susurra Daeron una tarde en que están los tres sobre la cama con Aethan en medio de ambos, el comentario saca una pequeña sonrisa a Valarr.
-Por eso me aseguro de que te alimentes bien- le susurra de vuelta Valarr.
Una vez en Desembarco del Rey el más feliz por el bebé es Matarys que solamente lo suelta cuando tiene hambre o cuando necesita que lo limpien.
-Toma hermano, es tu turno- le dice Matarys a Valarr mientras le entrega con cuidado a Aethan.
Mientras tanto, Daeron no pasa por alto las miradas que se dirigen Valarr y Aerion, sabe que su marido es demasiado correcto para hacer algo con su hermano mientras están casados, pero en caso de Aerion se espera cualquier cosa, Aerion nunca ha tenido límites. Finge que aquellas miradas no existen de lo contrario ya le habrían dado ganas de beber.
En el fondo se regocija al ver la cara de rabia y desprecio de Aerion, al fin Daeron tiene algo que Aerion no puede tener y lo mejor de todo es que una vez disuelto el matrimonio el próximo heredero al trono de hierro va a ser uno de sus hijos. Lo otro es que ya no está en Refugio Estival para escuchar y ver los berrinches de Aerion, su padre, Maekar es quien lo tiene que soportar, pero como es su preferido hace la vista gorda y en cambio se enoja con Daeron por la elección del abuelo.
Algunas veces se pregunta cómo sería su vida si es que el rey hubiera elegido a Aerion para que se casara con Valarr, obviamente Valarr sería feliz junto a un esposo que si quiere y ama. Lo más probable es que, por la hora, haya estado en alguna taberna o incluso en algún burdel tratando de escapar de sus sueños y mente. La espiral de pensamientos es detenida por el movimiento de la cama a su lado, siente a Valarr acomodándose entre las mantas hasta encontrar una posición cómoda.
- ¿Daeron? Pregunta Valarr a espaldas de Daeron.
Daeron de mala gana se gira en dirección a su esposo que lo mira con ojos curiosos.
- ¿Pasa algo? Pregunta Daeron de vuelta.
-Papá dice que quiere una nieta.
Daeron no puede evitar soltar una risa, está recién parido y su tío/suegro ya piensa en el próximo bebé. Valarr sonríe levemente.
- ¿Qué otra cosa quiere tío Baelor?
-Quiere que cuando regresemos a Rocadragón llevemos a Matarys.
Oh, es entendible ya que ellos siempre fueron cercanos a diferencia de Daeron y sus hermanos, aunque esa decisión por parte de su tío tuvo que haberle tomado tiempo ya que también es cercano a sus hijos. Ahora para la luna siguiente sus dos hijos van a estar lejos.
Valarr lo mira expectante en búsqueda de alguna reacción negativa. Pero Daeron no tiene motivos para negarse, al contrario, otra persona viviendo en Rocadragón les vendría bien sobre todo ahora que tienen que cuidar de un bebé.
-Supongo que nuestra estadía se va a alargar ahora que tío Baelor va a quedar con el nido vacío.
Al final estuvieron en Desembarco del Rey casi cuatro lunas, Baelor no quería dejar ir a sus muchachos. A Daeron no le importó mucho ya que podía disfrutar de la cara de hastío de Aerion y de las ocurrencias de Egg.
