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Reivindicación

Summary:

[...] Lan Wangji sabe que no todos en el Receso de las Nubes estaban felices con el hecho de que Wei Wuxian viva ahora allí [...] Le haría entender a su tío y al resto que sus acciones no sólo estaban mal, sino que, además, violaban sus propias reglas. [...]

Notes:

Ah, como amo a estos dos. Por si no se nota

Dedicado a mi querida Beta

Advertencia: Angst, saquen sus pañuelos

Spoiler de el donghua/novela y del Live Action

Work Text:

Reivindicación

Lan Wangji sabe que no todos en el Receso de las Nubes estaban felices con el hecho de que Wei Wuxian viva ahora allí, o más específicamente los ancianos y su tío Lan Qiren no estaban para nada felices; aparte de su hermano, los juniors e incluso la servidumbre, nadie le había dado una cálida bienvenida a su esposo, posiblemente intimidados por las historias que aún circulaban del Patriarca Yiling o que su tío había incluido la absurda regla de no acercarse al hombre.

También sabe que su esposo estaba haciendo lo impensable por no causar problemas, más para no manchar la reputación de Lan Wangji, en sus propias palabras, que porque realmente le interesara seguir las reglas de su nuevo hogar, y el simple hecho de que lo estuviera intentando calentaba su corazón. Siempre supo que su esposo era alguien noble, lo corroboraba cada día al verlo ayudar a los más jóvenes en sus entrenamientos, respondiendo cualquier pregunta, cuidando de los juniors en las Cacerías Nocturnas e incluso asistiendo a las cenas dónde estaban todos juntos en el Comedor soportando las miradas de desdén de los ancianos con la cabeza alzada y una sonrisa en los labios.

Por supuesto, que su esposo reciba tanto desprecio no le gusta en lo absoluto por lo que siempre trataba de compensárselo, hacerle saber que era querido por quiénes si eran importantes y si Wei Wuxian en algún momento le pidiera que se marcharan para cumplir su sueño de retirarse a algún lugar lejano para vivir una vida tranquila lo haría sin dudarlo. Pero muy en lo profundo de su corazón tenía la esperanza de que todos pudieran ver lo que él ve cada día en su esposo, de que todos se dieran cuenta que las historias que el Clan Jin se había encargado de esparcir no eran más que viles mentiras y sólo la sonrisa de Wei Wuxian al desestimar las acciones del resto del clan le impedían hacer o decir algo, no por temor a ser castigado nuevamente sino porque sabe que eso lo lastimaría aún más.

Sin embargo, su paciencia llegó a un limite el día en que las cosas se salieron de control. No sabe como inició la discusión exactamente; acababa de salir de una clase cuando nota a un grupo de juniors caminar en la dirección contraria con miradas preocupadas forzándose a no correr, uno de ellos al verlo suspira aliviado informándole que el Maestro Lan y el Señor Wei estaban discutiendo acaloradamente cerca del patio de entrenamientos. Sin dudarlo camina a paso acelerado, sin llegar a correr, para llegar allí más rápido.

—¡No les estaba enseñando Cultivo Demoniaco! —escucha a su esposo y cuando finalmente llega se queda paralizado.

Su tío y Wei Wuxian estaban frente a frente, el anciano con los brazos cruzados parado en toda su altura mirándolo con cierto desdén y Wei Wuxian con el rostro enrojecido, energía resentida arremolinándose alrededor de sus pies y los dedos de sus manos temblando ligeramente, posiblemente por el deseo de sacar a Chenqing de su cinto, pero conteniéndose en el último instante. Alejados de ellos está el grupo de juniors de Lan Sizhui mirándolos preocupados, o más bien mirando a su esposo con preocupación y a su tío con cautela.

—Jamás les enseñaría algo que pudiera hacerles daño —Lan Wangji puede notar las lágrimas en los ojos de su esposo y la forma en que su voz se vuelve más compungida con cada palabra.

—He dicho que no y mil veces no Wei Wuxian —a pesar de no estar gritando como el otro, la voz de Lan Qiren suena profunda y con ira contenida—, no permitiré que expongas a los discípulos a esas prácticas heréticas.

Lan Wangji no tiene que saber que originó la discusión para entender lo que está sucediendo. Frunce el ceño y se acerca a ellos dispuesto a intervenir, sobre todo cuando la energía resentida alrededor de su esposo parece agitarse más a medida que sus emociones se salen de control; sabe que Wei Wuxian no perdería el control como hace años al no estar bajo la influencia del Sello del Tigre de Estigio ni mucho menos rodeado de constante energía resentida como lo estuvo en los Túmulos Funerarios, pero eso no quita que podría ser peligroso para él si las cosas seguían por ese rumbo.

—No planeo que se conviertan en cultivadores demoniacos Maestro Lan —protesta alzando sus brazos al cielo, su rostro contorsionado en una mueca de frustración—, sé de primera mano lo peligroso que es, lo sé demasiado bien, pero así como yo sé lo que puede hacer la energía resentida otros también y no puede pretender que vayan de Cacería Nocturna sin saber como defenderse apropiadamente de otras formas de cultivos.

—¡Tonterías! —el anciano descruza sus brazos, su rostro enrojeciéndose por la rabia que ya no puede contener más—, ellos no estarían preguntando tonterías si no hubieras tomado ese camino torcido en primer lugar —lo señala airadamente, lo que fuera que Wei Wuxian fuera a responder a eso se pierde en el jadeo que deja escapar—. Eres la peor desgracia que le ha ocurrido al Receso de las Nubes, al Clan Gusu Lan ¡y al mundo de la cultivación! Incluso trajiste la desgracia a tu propio Clan.

Todo parece detenerse a su alrededor al notar como el resto de la furia de su esposo se desvanece dejando tras de si una expresión desolada, las primeras lágrimas rodando por su mejilla no hacen nada para ablandar el corazón de su tío que se acerca a él presionando su dedo contra su pecho haciéndolo retroceder unos pasos. Lan Sizhui se adelanta con una protesta en los labios, pero alguien a quién Lan Wangji no se molesta en reconocer lo detiene.

—¡Desearía y mil veces maldigo que Lan Wangji haya puesto sus ojos en ti! Eres igual a su madre, no traes más que problemas contigo y serás la causa de su desgracia —finaliza apartándose como si estar tan cerca de Wei Wuxian fuera la peor cosa en la vida.

—¡Tío! —alza la voz acercándose a ellos, pero para su completo horror Wei Wuxian se gira sin decir ni una palabra alejándose de todos.

—¡Señor Wei! —llaman los juniors tratando de acercarse.

—Xian-gege —Lan Sizhui se suelta de quién lo esta sosteniendo, pero para cuando quiere seguir a Wei Wuxian es demasiado tarde. Desamparado el joven se gira hacia su padre, quién niega con suavidad comunicándole con una mirada que se encargaría luego; el joven asiente algo reticente y se gira hacia Lan Qiren mirándolo con intensidad antes de mirar al resto de juniors e indicarles que se retiraran por el momento.

—Tío —Lan Wangji se acerca al hombre frunciendo el ceño—, con el debido respeto, cruzaste la línea.

—¿Wangji? ¿Vas a defenderlo? —Lan Qiren bufa mirando a su sobrino con incredulidad—. Tu… esposo trataba de enseñarle a los discípulos sus… sus retorcidas artes.

—Wei Ying tiene razón —dice ignorando sus palabras—, necesitan aprender a defenderse. No queremos que lo que pasó en la Ciudad Yi suceda de nuevo —su mirada se oscurece al recordar el peligro que corrieron no sólo los jóvenes sino también su esposo en ese lugar.

—Hablaremos de esto luego —finaliza girándose para ir a buscar a su esposo ignorando la llamada de su tío. En ese momento encontrar a Wei Wuxian es mucho más importante que la opinión del hombre que, alguna vez, fue una figura paterna para él.

Camina en dirección al Jingshi primero esperando que Wei Wuxian se haya retirado a su hogar sabiendo perfectamente que le sería imposible controlar sus emociones, conoce a su esposo lo suficientemente bien como para saber que no querría que nadie lo viera así pero que de todas formas necesita su apoyo, especialmente por las palabras de su tío. Al llegar a su hogar y no encontrarlo allí mira a su alrededor preocupado pensando a dónde más podría ir; piensa en la parte trasera de la montaña dónde cuidaban de los conejos y decide ir allá.

Desgraciadamente Wei Wuxian tampoco se encontraba ahí y la preocupación aumenta a cada segundo mientras recorre el Receso de las Nubes; está por marcharse pensando que tal vez estaría en Caiyi cuándo un sirviente lo detiene para decirle que vio al Maestro Wei en dirección a la casa de las gencianas. Agradece con un asentimiento y camina rápidamente a la antigua casa de su madre preguntándose que estaría haciendo en ese lugar; al llegar su corazón se aprieta al ver a su esposo sentado frente a las flores, abrazando sus piernas y llorando con fuerza. Por supuesto, piensa sintiendo todo su cuerpo pesado, la antigua casa de su madre estaba lo suficientemente apartada como para que nadie se acercara al oír su llanto, además de que los únicos que la visitaban eran Lan Xichen y él.

—Estúpido, estúpido —lo escucha murmurar viéndolo apretar sus manos en su túnica—, solo… lo arruino… todo. Madame… Yu tenía… tenía razón, soy… soy una desgracia —hipa entre sollozos—, debí… debí permanecer muerto, así no… no le causaba más daño a… a nadie.

Sus palabras destrozan más el corazón de Lan Wangji que sin dudarlo se acerca arrodillándose a su lado y abrazándolo con fuerza. Wei Wuxian se sobresalta al sentir sus brazos, pero al darse cuenta de que se trata de su esposo lo abraza con fuerza sollozando contra su hombro, murmurando palabras de disculpas entrecortadas por su llanto y la tela de su túnica. No puede hacer más que acariciar su espalda dejando pequeños besos en su frente, permitiéndole desahogarse antes de intentar consolarlo, por experiencia sabe que tratar de interrumpir su espiral en ese momento no lograría nada más que alterarlo aún más.

—Lan Zhan, Lan Zhan, ¿qué hice… qué hice para merecerte? —pregunta alzando la vista—, sólo… sólo te traigo problemas, arruino tu reputación y… y….

—Wei Ying —corta sus palabras besando suavemente sus ojos, deslizando sus labios por sus mejillas limpiando sus lágrimas con ellos—, Wei Ying es la persona más maravillosa que conozco. Te amo Wei Ying.

El llanto desconsolado de su esposo, que se había calmado un poco por los besos, vuelve con aún más fuerza mientras sube sobre él hasta acomodarse en su regazo aferrándose a su cuerpo con brazos y piernas. Sus palabras y súplicas se vuelven incomprensibles, pero logra identificar un ''no me dejes'' entre las frases entrecortadas; aprieta sus brazos con fuerza alrededor de la cintura de su esposo asegurándole suavemente que jamás lo dejará, que está ahí para él y que lo ama, mientras piensa en que las cosas no se quedarían así.

Le haría entender a su tío y al resto que sus acciones no sólo estaban mal, sino que, además, violaban sus propias reglas. Besa el rostro de su esposo asegurándole que nadie jamás los separaría.


Lan Wangji observa a los miembros del clan entrando al comedor dónde había pedido que se reunieran, siente su cuerpo pesado pues no descansó lo suficiente la noche anterior consolando a su esposo entre pesadillas, asegurándole que todo estaría bien. Con algo de suerte, Wei Wuxian estaría tan o más agotado que él por lo que tal vez dormiría la mañana completa, si su suerte no era tan buena su esposo no estaría dormido, pero aún demasiado tocado emocionalmente cómo para salir y enfrentarse al mundo con una sonrisa. Lo que fuera a hacer su esposo le daría tiempo suficiente para terminar y regresar con él a seguir brindándole su apoyo.

Le sorprende un poco ver a Lan Xichen entrar junto a su tío quien posiblemente le había informado de sus intenciones de hablar con todo el clan; la mirada de su hermano se encuentra con la suya y aunque este no sepa exactamente de lo que hablará sus ojos reflejan que sospecha cual será el tema de conversación y le regala una pequeña sonrisa de apoyo. Deja escapar un pequeño suspiro enderezando su postura cuando el último de los discípulos se acomoda y todos lo miran a la espera de que hable, pero por largos minutos no lo hace haciendo sentir incómodos a los ancianos que tras lo sucedido el día anterior posiblemente sospechaban lo que sucedería, aunque no podrían estar más equivocados.

—Wangji —su tío finalmente habla aclarando su garganta, —¿para qué nos hiciste venir a todos?

—Wei Ying —dice con simpleza mirando a su tío un segundo, para cualquiera parecería que su rostro es tan impasible como siempre, pero tanto su tío como su hermano pueden ver el brillo de disgusto dirigido hacia el anciano, que bufa un poco desviando la mirada.

—¿Le sucede algo al Señor Wei? —pregunta uno de los juniors más jóvenes, su mirada preocupada hace que algo se aligere un poco en su corazón. Sabe que lo que les contará no va a disuadir a los juniors de pasar tiempo con su esposo, todo lo contrario, y eso lo satisface en cierta medida.

—Wei Ying perdió a sus padres cuando era muy pequeño —empieza mirando hacia el frente ignorando algunos murmullos sorprendidos por parte de los más jóvenes—, sus padres murieron en una Cacería Nocturna y sin familia a la que volver se vio forzado a vivir en la calle de comida que conseguía en la basura o de pequeños actos amables.

Toma una corta respiración notando la sorpresa en los rostros de más de uno, no sólo por sus palabras sino por el hecho de que, tal vez, es la primera vez que lo escuchan hablar tanto. Siendo sinceros, se siente un poco incómodo tanto por hablar más de lo necesario como por el tema sensible del que hablará, por tener que revelar los secretos de su esposo en pos de hacerles ver el mal en sus acciones; pero si con eso puede contribuir a la felicidad de Wei Wuxian, esta dispuesto a sacrificar su propia comodidad.

—Tuvo que luchar con perros callejeros por la comida, que hambrientos no temían atacar a una criatura más pequeña y débil que ellos…

—¿Por eso el Señor Wei está aterrado hasta de los cachorros más pequeños? —pregunta un joven alzando su mano, pero pronto la baja cuando los demás a su alrededor le hacen señas de que mantenga el silencio.

—Así es —asiente mirando al joven por un breve segundo—. Finalmente, el anterior Líder de la Secta Jiang, Jiang Fengmian, lo encontró y lo llevó a casa para criarlo como a otro hijo suyo. Wei Ying amaba a su familia, tanto que la caída del Muelle del Loto destrozó su corazón, pero debía mantenerse fuerte por sus hermanos, Madame Jiang y Jiang Wanyin.

—Tras la caída de Muelle del Loto —continua luego de un largo minuto de silencio—, Wei Ying y Jiang Wanyin escaparon, sin embargo, el actual Líder de Secta fue capturado por unos guardias Wen y su Núcleo Dorado fue destruido por Wen Zhuliu —baja la mirada hacia los jóvenes encontrándose con sus miradas horrorizadas, luego mira a los mayores que tratan de ocultar su reacción lo mejor posible.

—Pero… —uno de los jóvenes, uno o dos años mayor que Lan Sizhui, alza su mano—, pero el Líder de la Secta Jiang tiene su Núcleo Dorado, ¿no? ¿cómo es eso posible?

—Wei Ying le dio el suyo.

Sus palabras provocan una conmoción inmediata, los jóvenes se miran unos a otros aún más horrorizados, incapaces de concebir que alguien pudiera ser capaz de entregar su Núcleo Dorado voluntariamente; los ancianos no estaban mucho mejor.

—¡Eso es imposible!

—¡Es condenarse a una vida común! ¡Renunciar al cultivo!

—Nadie —dice haciendo que la sala quede en completo silencio—, nadie más que Wei Ying y quiénes lo ayudaron sabían de eso. El procedimiento fue llevado a cabo por Wen Qing, la mejor médico del clan Qishan Wen, asistida por su hermano Wen Qionglin. Su deuda con los Wen no sólo era porque lo ayudaron a escapar junto a su hermano o porque curaron sus heridas, sino que Wen Qing hizo realidad el trasplante de núcleo, porque le devolvieron a su hermano la oportunidad a su hermano de seguir cultivando y convertirse en el Líder de la Secta Jiang —mira alrededor de la sala tratando de mantener la calma—, por ello Wen Qing y Wen Qionglin eran tan importantes para él.

Se detiene al escuchar algunos pequeños sollozos por parte de los más jóvenes que lo miran incrédulos de que su adorado Señor Wei haya sido tan altruista como para entregar su propio Núcleo Dorado, jóvenes que crecieron escuchando la historia de cómo el Sandu Shengshou había liderado el asedio a los Túmulos Funerarios para darle fin a la vida de su hermano.

—Sin un Núcleo Dorado y con poca energía espiritual abandonó el uso de su espada, ¿cómo le explicaría a alguien el porque no la utilizaba si la llevaba con él? —aprieta sus labios con suavidad conteniendo sus propias emociones—. Wei Ying era uno de los más talentosos en nuestra generación, tenía un alto cultivo y era un excelente espadachín, y tuvo que renunciar a todo ello por el bien de su familia, soportó humillaciones y regaños por no portarla, aceptó que lo llamaran arrogante y descortés, que asumieran que su actitud era porque se creía más poderoso que los demás. Ocultó su sufrimiento tras una sonrisa altanera y una falsa imagen de autosuficiencia.

—Ha… Hanguang-jun —alguien más le interrumpe, una joven del grupo de su hijo, quién lo mira con los ojos llenos de lagrimas y la nariz enrojecida, —¿cómo el Señor Wei aprendió… aprendió el Cultivo Demoniaco?

—Cuando Wen Qing hizo la cirugía de su Núcleo Dorado, estuvo esperando a Jiang Wanyin pero fue capturado por Wen Chao y sus hombres —aprieta suave sus manos—, fue golpeado y torturado, demasiado débil por la reciente pérdida de su núcleo como para poder defenderse, y luego fue lanzado a los Túmulos Funerarios. Wei Ying no creo el Cultivo Demoniaco por gusto, lo hizo para sobrevivir y utilizó ese nuevo poder para dar fin a la guerra.

Mira hacia los ancianos con desdén, deteniéndose en su hermano que lo observa pálido, pero aún ofreciéndole una mirada de apoyo. Lan Xichen, por supuesto, sabía una parte de la historia, al menos el hecho de que Jiang Wanyin lleva el núcleo de su esposo, pero puede ver en el rostro de su hermano que está reflexionando sobre su accionar durante el asedio al hogar de Wei Wuxian y los Wen.

—Durante la guerra fue considerado un héroe, ¿qué importaba la forma si había logrado poner en jaque a Wen Ruohan?, pero una vez se opuso a ser controlado por otros, a darles un poder que sabía que otros usarían para sacar provecho de los más débiles, fue considerado un villano —mira a su hijo ofreciéndole un silencioso consuelo a sus siguientes palabras—. Los Wen que quedaban no eran más que ancianos, enfermos y niños, ninguno era cultivador y quiénes lo fueron estaban demasiados débiles como para alzarse en contra de los victoriosos. Fueron encerrados en campos de trabajo donde eran forzados a trabajar día y noche, a convertirse en blancos de práctica y ser asesinados sólo por llevar el apellido Wen. Nadie se opuso a esto, ni los Nie, ni los Jiang… ni los Lan —ignora olímpicamente los jadeos escandalizados de los jóvenes y las miradas avergonzadas de los ancianos.

—Nadie excepto Wei Ying, que supo por Wen Qing que estaban confinados allí, que exigió al clan Jin que le entregaran a Wei Qionglin y al resto. Wei Ying los salvó y se los llevó a los Túmulos Funerarios dónde tenían una vida pacifica —cierra sus ojos negando suave—, pero los demás clanes ansiaban el poder del Sello del Tigre de Estigio, no les importó que no eran una amenaza y asesinaron a su nueva familia a sangre fría. Desesperado por defenderlos Wei Ying atacó, pero eso sólo resultó en la muerte de su hermana Jiang Yanli y en la suya propia.

—Díganme entonces —dice con suavidad mirando esta vez directamente a dónde estaban los ancianos, —¿qué es correcto y qué es incorrecto? ¿quién es bueno y quién es malo? ¿quién lo decide? ¿Wei Ying merece ser tratado como un paria por el hecho de que no conocen la razón de sus acciones?

Mira a su tío y a su hermano antes de levantarse. Cuadra sus hombros mirándolos con seriedad, su decisión estaba hecha.

—Ahora conocen las razones, conocen las circunstancias que lo llevaron a alejarse del camino del bien—sus palabras son lentas y medidas asegurándose de que no haya cabida a mal interpretación—. Si a pesar de esto no lo consideran digno de pertenecer al Receso de las Nubes y al clan Gusu Lan, nos marcharemos en 3 días.

Los jóvenes jadean al escuchar eso murmurando entre ellos, ¿Hanguang-jun estaba diciendo lo que creían? ¿abandonaría el Clan? Por su parte, Lan Wangji se concentra en dejar su mensaje completamente en claro.

—No lo obligaré a vivir un día más en un lugar dónde no es querido. Ya ha tenido más que suficiente —mira a su hermano y su semblante se suaviza un poco—, no cometeré el mismo error de mi Padre. Pueden retirarse.

Hace una pequeña reverencia y se gira saliendo del lugar sin mirar atrás. Camina hacia el Jingshi sintiendo su corazón más ligero; al entrar sonríe un poco al ver a su esposo aún acurrucado entre las mantas abrazando una almohada. Al escuchar la puerta Wei Wuxian alza la vista y le toma unos segundos darse cuenta de que se trata de su esposo, sin pensarlo alza sus brazos moviendo sus dedos en una silenciosa súplica. Sonríe suave, esa sonrisa que tiene reservada sólo para su esposo, y se acerca sentándose a su lado acomodándolo en su regazo permitiéndole aferrarse a él como si su vida dependiera de ello.


Al día siguiente Wei Wuxian se siente lo suficientemente capaz de interactuar con otro ser humano aparte de su esposo por lo que se levanta y prepara para su día, sabe por la cantidad de luz solar que se cuela en la casa que es bastante tarde como para conseguir algo para desayunar y aunque le extraña que su esposo no se haya encargado de dejarle una bandeja decide que lo mejor será ir a las cocinas a conseguir algo de fruta; de paso, piensa saliendo de su hogar amarrando su cabello en una cola alta, conseguiría manzanas para ir a ver a Manzanita y zanahorias para los conejos.

—¡Señor Wei! —se detiene parpadeando al ver a un grupo de juniors acercarse a él a los que les sonríe agitando su mano. —¿Cómo amaneció Señor Wei? ¿Ya desayunó?

—Eh, buenos días a todos. No aún no, iba a buscar algo de fruta —ríe nervioso un poco extrañado porque no lo estuvieran tratando de forma… diferente. Bueno, su actitud si es diferente pero no de la forma que esperaba tras su discusión con Lan Qiren.

—Venga, creo que queda un poco de desayuno —uno de ellos envuelve su brazo en uno de los de Wei Wuxian sorprendiéndolo.

—Ah, ah no se molesten, sé que es muy tarde ya, ¿no dicen las reglas que el desayuno debe ser a las 7?

—Seguro se puede hacer una excepción por usted Señor Wei —otro de los jóvenes lo insta a seguirlos dejándolo aún más confundido.

En el camino se detiene sorprendido al ver a Lan Xichen junto a algunos de los discípulos mayores, al verlo su cuñado sonríe amablemente acercándose. Tanto él como los jóvenes hace una reverencia.

—Wuxian, buenos días —saluda el Líder de la Secta Clan mirando divertido la mirada confundida de su cuñado.

—Buenos días Zewu-jun, no sabía que terminó su em Cultivo Solitario —dice con cautela.

—Es momento de que regrese a mis funciones —hace un gesto suave quitándole importancia—, me gustaría tomar el té más tarde contigo, ¿te parece?

—¡Por supuesto Zewu-jun! —sonríe sintiéndose un poco aliviado, si el viejo Lan Qiren le había contado a su sobrino lo sucedido la actitud de su cuñado hacia él no había cambiado en lo absoluto por eso.

—Por favor, llámame Xichen, somos familia, ¿no? —palmea suavemente su cabeza desordenando un poco su cabello como solía hacer con su hermano cuando era más joven disfrutando la mirada incrédula de Wei Wuxian.

—Por… por supuesto. No lo distraemos más —la sonrisa que le regala hace derretir su corazón y el de los discípulos a su alrededor, todos dejando escapar un suspiro aliviado al ver nuevamente la sonrisa brillante de su maestro—. Nos vemos más tarde para esa taza de té, ¡ten buen día Xichen-ge!

Agita su mano dejándose arrastrar nuevamente por el grupo de juniors sin notar la sonrisa divertida de su cuñado.

Por el resto del día, incluso de la semana, Wei Wuxian nota que todos lo tratan mucho más amables que antes, incluso Lan Sizhui y Lan Jingyi parecen diferentes a su alrededor, el primero llamándolo Xian-gege más seguido y el segundo dándole abrazos espontáneos; no se queja de los abrazos, por supuesto, ¿quién se quejaría de un poco de cariño por parte de sus juniors favoritos? pero todo era muy extraño. Lan Qiren, para su total sorpresa, un día lo detuvo sólo para recordarle que los miembros del clan Lan debían usar las túnicas del clan todo el tiempo; se lo dijo a él, Wei Wuxian, ofreciéndole incluso un juego de túnicas a juego con las de Lan Wangji lo que lo señalaba como parte de la familia principal, ¡ja! Y él creía haberlo visto todo en sus dos vidas, no por eso encontraba la actitud del anciano hacía menos extraña.

La mirada satisfecha en los ojos de su Lan Zhan no agregaba mucha normalidad al asunto, pero si lo que fuera que hubiera sucedido ese día en que decidió esconderse del mundo un poco más envuelto en el calor de su esposo hacia feliz a su Lan Zhan, entonces él también es feliz.


Extra:

Unas semanas después una delegación del Clan Yunmeng Jiang se presenta sin anunciar en el Receso de las Nubes, encabezada por un furioso Jiang Wanyin que atraviesa el lugar exigiendo ver a su hermano, moviendo a Zidian de un lado a otro aterrorizando a los pobres discípulos que tienen el infortunio de cruzarse por su camino y uno de ellos nerviosamente le indica que estaba en el prado de los conejos. Sin mediar palabra Jiang Wanyin camina hacía allí murmurando entre dientes. Unos días antes Jin Ling, que había estado de visita en Muelle del Loto, le contó que en su última cacería nocturna con el idiota de su hermano había notado a los juniors anormalmente pendientes a Wei Wuxian y que cuando interrogó a Lan Jingyi este le había informado que Hanguang-jun y Wei Wuxian se marcharían de la Secta.

Lo primero Jiang Wanyin hubiera asumido que se trataba sólo de su hermano siendo pegajoso como un pulpo con los juniors a quiénes trataba como sus hijos y lo habría pasado por alto si las palabras de Jin Ling no hubieran sido ''estaban actuando muy extraño alrededor del tío Wei''. Lo segundo, por otro lado, lo había enfurecido, ¿cómo que Lan Wangji y su hermano se irían de la secta? ¿acaso los Lan se habían atrevido a echar a su hermano? ¡¿con qué derecho?!

Con ese pensamiento en mente llega hasta el prado de los conejos, pero se detiene en seco al llegar. Parpadea varias veces al ver a su hermano reír mientras correteaba a algunos infortunados conejos, mientras Lan Sizhui y Lan Jingyi alimentaban a los demás; no parecía que su hermano estuviera triste como había imaginado que estaría de ser echado de la secta, ni estresado. Simplemente… se veía como siempre, incluso aún más feliz y relajado que la última vez que se vieron.

Parpadea al sentir una presencia a su lado y se gira para ver a Lan Wangji mirar la misma escena con los ojos llenos de amor; hace una pequeña mueca, por supuesto los dos tenían que ser el uno para el otro.

—Jin Ling me dijo que iban a echar a mi hermano de la Secta —dice finalmente en voz baja, para no alertar a Wei Wuxian de su presencia—, me parece una falta de respeto que fueras a permitir eso, así que vine a llevarlo a Muelle del Loto…

—No es necesario —interrumpe Lan Wangji girándose para mirarlo. Jiang Wanyin se tensa ligeramente pues, a pesar de mantener su rostro tan sereno como siempre, logra identificar una llama en los ojos del hombre que, en verdad, no quiere saber que significa—. La situación fue controlada. Gracias por su preocupación, Líder de Secta.

Jiang Wanyin lo observa largamente antes de bufar suavemente. Mira nuevamente a su hermano permitiéndose una pequeña sonrisa, si realmente todo estaba solucionado podría descansar tranquilo; niega bufando antes de fruncir el ceño y acercarse a Wei Wuxian.

—¡Idiota! ¿Por qué no has ido a visitar Muelle del Loto? ¡No olvides que también es tu casa! —grita sobresaltando al hombre que se le queda mirando sorprendido antes de correr hacia él y abrazarlo con tanta fuerza que lo hace caer.

Pronto el tranquilo prado se llena de gritos de parte de los dos hermanos, pero ambos sonríen satisfechos por poder actuar como lo solían hacer. Aún tienen que hablar de muchas cosas pero mientras tanto van a disfrutar de ese pequeño tratado de paz.