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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-03-24
Words:
3,170
Chapters:
1/1
Kudos:
6
Hits:
30

Cejas (de Fastidio a Atributo)

Summary:

Debido a oikawa y una bendita pinza de depilar, Makki se obsesiona con las cejas de Mattsun para desgracia de este. Y entre bromas y chistes, Mattsun trata de descifrar si es tan solo eso o si hay alguna intención detrás de las burlas del chico.

Notes:

Solo algo chiquito que llevaba su tiempo gestándose en mi documento de Word hace meses... No es perfecto pero estos dos son mis amores y se merecen todas las historias posibles. Espero lo disfruten!

Work Text:

Como casi todas las cosas entre ellos, la situación era culpa de Oikawa. O al menos, parcialmente su culpa, pues Oikawa no tiene control sobre las actitudes obsesivas de Makki. De esta forma se consuela pensando Mattsun, después de la enésima vez seguida que Makki le hace “cejitas”. ¿Por qué? le preguntaba él a alguna deidad, si es que existen, ¿Por qué tenían que haberse cruzado ese fatídico día a Oikawa depilándose las cejas en el vestidor? ¿Por qué su supuesto mejor amigo se había puesto en su contra y dado vuelta la broma, cambiando su objetivo de Oikawa a Mattsun?

Y quizás, solo quizás, una milésima de la culpa era suya y de las decisiones que lo habían llevado a ese momento. Pero Mattsun prefería evitar pensar en ello (o eso pretendía, mientras que se dedicaba a maldecir cada vez a su gran bocota mientras repetía el acontecimiento en su cabeza una y otra vez).

 

……………………………………………………………………

 

El sol del atardecer calentaba sus espaldas mientras que los dos muchachos se dirigían hacia el entrenamiento de vóley. Makki iba hablando de su profesora de historia y su fascinación por inclinarse sobre los bancos de sus alumnos, dejándole una vista privilegiada de sus “posteriores”, como les llamaba el pelirrosa. Mattsun, más allá de alguna que otra risa o comentario que adhería un poco de sarcasmo, permanecía en silencio y escuchando atentamente a su amigo, viéndolo gesticular levemente y exageradamente a la vez.

Era con esa cálida sensación y hábito de la rutina ya integrada en sus músculos que el moreno cayó en la trampa de girar el picaporte del vestidor. Al abrir la puerta, ambos se sorprendieron y Makki interrumpió su monólogo. Allí, casi inocuo y vulnerable, se encontraba su capitán, con una pinza en una mano y un espejo en la otra. Depilando sus cejas. 

Un silencio se extendió, Oikawa simplemente continuando con su tarea hasta que pareció hartarse del suspenso. 

“¿Piensan cerrar la puerta o que?” Dijo con calmada irritación. Si Issei se permitía especular, parecía que había una capa de preocupación en su rostro. Soltó una pequeña risita.

“Así que ese era tu secreto de belleza todo este tiempo? ¿Descubrimos tu maniobra secreta, Don Juan?” Comentó, tratando de romper la tensión y, como no podía hacer falta, burlarse del castaño.

“Wow.  Siempre me pareció que había algo de falsedad en ti. Así que era eso?” Retrucó el pelirrosa, sumándose enseguida a la broma.

“Cierra la boca, Makki-chann~ a menos que quieras que te depile a ti.” retrucó Oikawa, visiblemente más relajado.

“Oh, no!… No, no, no. Mis cejas tienen que ser autenticas. Me dejarías calvo.”

“Alopecia de cejas, la peor condición.” Agregó Mattsun.

“Mmm… Pero tu sí, Mattsun. A ti te vendría muy bien una retocada en esos arbustos de tu frente.” Retrucó Tooru, su sonrisa picara ocupando plenamente su cara.

“Sobre mi cadáver-”

“No! Oikawa, como te atreves? Acaso quieres quitarle a mi amigo su personalidad? ¿Su rasgo más valioso? Como voy a reconocerlo sin esos faroles de pelo, eh!?” Interrumpió exageradamente Takahiro.

“Makki…” Intentó fútilmente Issei, su tono monótono buscando inútilmente indicarle a su amigo la poca gracia de su actuación.

“Mattsun, lo que propone Oikawa es una atrocidad, no lo escuches.” Exclamó, colgándose de sus hombros y tapándole los oídos con sus manos.

“Suéltame, tienes los dedos helados.” Dijo él, codeándolo en las costillas sin fuerza.

“Estoy protegiéndote.” Exclamó. "Mira, Oikawa. ¿Qué haría él sin esto?!" Continuó ignorándolo y usando su dedo índice para subir y bajar el entrecejo de Matsukawa.

Y así siguieron por varios minutos hasta que Oikawa estaba riendo a carcajadas por la cara de irritación de Mattsun, Makki haciendo morisquetas y tocándole todo el rostro. Si no hubiese sido por la llegada de Iwaizumi y su recordatorio de que el entrenador Mizoguichi se enojaría si seguían perdiendo el tiempo, probablemente hubiesen estado un buen rato más. 

 

……………………………………………………………………

 

Eso había sucedido hace una semana. Makki aun continuaba con sus burlas aunque de un modo más discreto. Con pequeños gestos, algún que otro chiste por ahí, y generalmente tocando o sus propias cejas o las mismas de Mattsun. En el fondo, Matsukawa era consciente de que podría haberlo detenido en cualquier momento, pero ese no era su estilo ni tampoco la dinámica que manejaba entre los dos mejores amigos. Y tampoco era taaan molesto.

Y eso los llevaba al presente, una semana más tarde, con Makki sentado con la mitad del cuerpo encima de la mesa y sus dedos presionando, moviendo y despeinando las cejas de Matsukawa. Más allá de eso, el almuerzo era bastante normal. Iwaizumi y Oikawa discutían sobre la última edición de una revista de deportes en una esquina de la mesa, mientras que Makki… manoseaba su rostro.

Mattsun suspiró.

"Makki. ¿Puedes sentarte derecho y comer? O al menos dejar a mis pobres cejas tranquilas?"

"Deberías ponerle nombres." Respondió de manera inconsecuente.

"Que?" 

"Porque son como dos orugas peludas. Tus mascotas faciales.” Comentó, una sonrisa leve adornando su cara. Mattsun rodó sus ojos ante el intento de su amigo de parecer indiferente.

"Makki, yo entiendo que quieras comprometerte con el chiste, ser fiel a la comedia. Pero aliméntate." Y puntualizó su sugerencia acercándole los palillos con verdura a la boca del pelirrosa. Éste abrió la boca y recibió con gusto la comida, finalmente quitando sus manos del rostro de Mattsun. Era un alivio para el moreno, no tener la sensación de calidez en su cara.

“Oye, ¿me das más de tu almuerzo?” Preguntó, acercando sus palillos lentamente al bento de Mattsun, como si él no se fuese a dar cuenta.

“Róbale a Oikawa que está distraído.”

“Tu si que sabes, bro.” Rió Makki. 

Ojalá supiera qué hacer contigo , pensó Issei viendo a su compañero seguir su consejo y quitarle hongos a Tooru. Suspirando ante la habitual banda sonora de la conversación y discusiones de sus amigos, volvió a su comida.

 

……………………………………………………………………

 

Estaban entrenando, realmente sudados por el ejercicio, a pesar de que afuera estaba helado. Mattsun se alegraba de su idea de traer un gorro de lana, sino le esperaba una vuelta a su casa con estalactitas de moco colgando de su nariz.

Las rondas de recepciones estaban gastándolos hasta el punto en el que Makki estaba callado. Oikawa también, pero eso era lo habitual cuando se concentraba plenamente en el ejercicio. O en cualquier cosa, en realidad, pero especialmente el vóley. Cuando finalmente el entrenador Mizoguchi tocó el silbato, todos se derribaron al suelo, en los bancos o cerca de sus botellas de agua. Makki estaba acostado al lado de su pie, y Matsukawa lo pateó levemente.

“Oye. Toma, tu botella.” Murmuró apenas, por la falta de aire en sus pulmones.

“Ah.” Fue lo único que Makki pudo emitir. Tomando la botella con ambas manos, empezó a sorber como un niño de primaria.

“Te vas a ahogar.” Regañó el moreno. Siendo completamente ignorado, empezó a beber de la suya. 

Unos tragos después, miró de reojo a su mejor amigo. Sin aviso, le apoyó la botella fría en la frente.

“Ay! uhhh~ que bien se siente…” Susurró Makki. Mattsun bufó, sonriendo suavemente. Se quedó unos segundos viendo como el sudor se condensaba en la piel clara de su amigo. Como las gotas delineaban su rostro y como algunas mojaban incluso sus párpados, llegando hasta sus cortas pestañas pálidas.

“Ey… tienes sudados los ojos. Eso si es otro nivel.” Comentó, para gracia de Makki, que soltó una carcajada rasposa.

“Eso nunca te va a pasar, con tus sombrillas peludas. AY!” Retrucó el otro, quejándose al recibir un golpecito con la punta de un dedo. “Y eso?”

“Por hacerte el listo.” Se burló el moreno, levantándose lánguidamente y yendo hacia donde Irihata los reunía para comenzar los estiramientos. En su cabeza revoloteaba la imagen de esos párpados húmedos, pero rápidamente se distrajo con la tensión de sus músculos que suplicaban un descanso. 

 

……………………………………………………………………

 

Por momentos, Mattsun se preguntaba si las bromas sobre las cejas las hacía Makki solo en la presencia de Oikawa (el causante de toda esta situación y, por regla general, de todos sus problemas). Pero, dicha hipótesis fue rápidamente descartada al ver que los chistes siguieron cuando se reunían los 2 solos.

“Hey, que onda?” Escuchó Mattsun a su periferia, el timbre profundo de la voz de su amigo apenas ahogado por el ruido de la gente atiborrada en la estación de tren.

"Hey." Respondió suave, guardando su teléfono en el bolsillo. Eran las 16:30, según aseguraba el aparato. Más que temprano para llegar a la función del cine. Iban a ver una película de comedia muy mala que fascinaba a Makki por lo horrible que era. Y Mattsun realmente lo hacía solo para darle el gusto a su amigo y ver esa sonrisita socarrona. La misma que estaba apareciendo ahora y le indicaba a Issei que alguna idiotez iba a salir de su boca.

Makki lame sus dedos índice y meñique y se peina las cejas. "¿Listo para la acción?"

"Nunca, jamás, jamás vuelvas a hacer eso." Respondió con falso disgusto y frunciendo el ceño, lo que incitó al otro a seguir bromeando.

"Tomo eso como que no estás listo?"

"Tómalo como que eres insufrible cuando quieres." Dijo el moreno sarcásticamente, viendo como se acercaba el tren y luego volviendo su mirada hacia Makki.

"Oh! Mattsun, me halagas." Dijo, pestañeando dramáticamente.

"Guarda tu carita de damisela enamorada y sube al tren antes de que te tire hacia los rieles."

"Mm, al menos espera a que vea la película y luego tírame. Necesito verla, es urgente!"

"Aja. Sube con urgencia entonces." Rió Issei.

"Tú sube con urgencia, caracol."

Ambos riendo, encontraron asientos libres y se sentaron. Mattsun golpeó con su rodilla la de Hanamaki, iniciando su pequeña batalla de piernas. 

"La próxima vez yo elijo la película.”

“Siempre dices lo mismo” comenzó Hanamaki, chocando su hombro contra el brazo izquierdo de Matsukawa. “, pero luego me dejas escoger a mi porque no puedes decidir cuando tienes más de 3 opciones.”

Issei le devolvió el golpecito, pensando en una respuesta ingeniosa para su amigo. “Meh, es cierto que la ‘parálisis de elección’ me supera, aunque mira el lado positivo. Quedaré como un caballero cuando deje elegir a las damas la película que deseen.”

“Pfft, claro que sí, casanova. Dejarán de pensar en tu caballerosidad cuando estés babeando todo el asiento porque la película que elijan sea tan aburrida.” se burló Hanamaki, frunciendo el ceño ante la imagen mental. 

“Al menos no eructaría en la cita.” Murmuró, sonriendo satisfecho.

“Hey! fue solo una vez, además tu prima soltó uno peor que nosotros dos juntos.” se defendió Makki. Issei rió al recordar aquella vez en la que los 3 habían ido a almorzar en un puesto de ramen. Y, debía admitirlo, su prima si que los superaba en volumen.

“Como sea. Igual, eso no te ayudaría a conquistar. Quizás si fueras un poco más apuesto.” se bufó el moreno.

“Ajá, tú no tienes ese problema. Podrías seducirlas así en un instante.” Dijo, subiendo y bajando sus cejas sugestivamente.

“Aughhhh…” Mattsun lloriqueó, tapándose los ojos con una mano. ¿Por qué siempre todo volvía a lo mismo?

Hanamaki soltó una carcajada. “Oye, que te lo digo por envidia. Daría lo que fuera por tener unas monstruo-cejas como las tuyas, bro.” Dijo, con aparente seriedad.

“Mmm, no todos podemos ser perfectos.” Respondió monótono.

“Mmm, aunque podrías empezar a arreglártelas. Te puedo conseguir un peinecito, como esos que se usan para los bigotes.” Comentó, haciendo el gesto de cepillar un bigote imaginario. Mattsun se deleitó ante las morisquetas de su amigo, finalmente decidiendo unirse al chiste. ‘Si no puedes vencerlos, úneteles’ y todo eso, ¿verdad?

“Con un cepillo de dientes basta” Respondió, serio.

“Ahh, se nota que tienes experiencia. ¿Es acaso esa tu rutina matutina cejil?”

“Cejil no existe. Si no vas a usar el término científico, la broma no tiene gracia, Makki.” Explicó él. Takahiro sonrió y luego intentó volver su gesto a algo más neutral.

“No puedes culparme por no ser un conocedor del tema, yo no tengo demasiado que peinar.” Aclaró, levantando una de las dichosas cejas finas.

“Si tanto te afecta, te dejaré ser mi peluquero oficial de cejas.” Comentó, sin pensarlo demasiado. Y, una vez que vió la sonrisa de Takahiro volverse más genuina y sorprendida, fue demasiado tarde como para arrepentirse de haberlo dicho.

Issei, por primera vez, estaba contento de que Hiro hubiese elegido una de sus desastrosas películas. Porque, si hubiese sido necesario que prestase atención a la trama, hubiese fallado catastróficamente, demasiado distraído pensando en los dedos del pelirrosa y en la posibilidad de conseguirle un pequeño cepillo. Por suerte, pudo disfrazar su desatención como simple desinterés y decir que la película era tan aburrida que durmió la mayor parte de esta, deleitándose en el ceño fruncido y las quejas de Makki por ello.

 

……………………………………………………………………

 

Algo que se había hecho rutina desde los inicios de su amistad con Takahiro, era compartir tiempo juntos. Su presencia, ya sea en los almuerzos, durante las prácticas, fuera de sus casas o, como hoy, dentro de ellas. Tirados en la cama después de una tarde de hacer tarea, jugar videojuegos y ver memes, Mattsun estaba relajado y con los ojos cerrados. Podía sentir la risa de Takahiro cuando veía un meme que le daba gracia y escucharlo teclear un mensaje de vez en cuando. Estaba a punto de quedarse dormido cuando sintió algo rozar su párpado.

Abrió los ojos sorprendido, y se encontró con la carita risueña del pelirosa.

 

"Tranquilo. Solo estoy cambiando tu estilo." Explicó, volviendo a acercar sus dedos hasta rozar los pelos de sus cejas, peinándolos hacia arriba.

"Qué, ¿estás haciéndome unas cejas punk?" Dijo, sarcástico, levantando una de ellas en un gesto aparentemente receloso.

"Aja, van a ser pequeñas crestas. Creo que tendré que conseguir gel y todo." Comentó, esta vez sacando su lengua por la concentración en su tarea.

"Mmm... te diviertes, eh?" Murmuró, sintiendo su pecho vibrar y el calor del torso de Makki acercarse un poco más.

"Claro. Mis pequeñas y finitas cejas no sirven para esto, pero las tuyas son una obra de arte. Un canvas lleno de posibilidades, y yo me proclamo el pintor que experimenta con ellas." Explicó, solemnemente Takahiro.

"Poético." dijo cerrando nuevamente los ojos.

Con una sonrisa se relajó ante el toque delicado en su rostro, el calor de sus cuerpos donde se tocaban y la suavidad de su acolchado que lo invitaban a dormir ahí mismo. Era sólo la conciencia de su proximidad con la cara de Makki lo que lo mantenía fuera de un sueño profundo, su respiración húmeda y cálida contra su boca y los sonidos (quizás risas, quizás pequeños bufidos de complacencia) que emitía Takahiro.

"Mattsun, ya basta. Me haces cosquillas." Se quejó, pateando suavemente la pantorrilla del moreno. Inconscientemente, Issei había empezado a mover sus pies contra los del pelirrosa. 

"Mmm, lo siento. Ya paro. Tu no te detengas, que estaba a punto de dormirme."

Con un leve "hmmm" como respuesta, Hanamaki continuó con sus caricias. Lentamente, sus largos dedos se alejaron poco a poco de las tupidas cejas, rozando las mejillas, la oreja, mandíbula. Su pulgar seguía trazando la ceja, pero su mano sostenía la cara de Issei en un gesto íntimo, que logró que este abriera los ojos.

Se encontró con esos irises color grisáceo verdoso casi cubiertos por unos párpados cansados y las sombras de sus pestañas que se estiraban hacia sus mejillas. Hanamaki sonrió levemente, su mirada viajando por el rostro de Issei, tardando bastante en sus labios y finalmente clavándose en sus ojos.

Casi instintivamente, Matsukawa colocó su mano en la nuca del pelirosa, sintiendo la suave textura de su cabello fino. Completamente opuesta al suyo, grueso y fuerte, algo grasoso.

"Makki" Dijo en un susurro, sintiendo que su corazón se aceleraba. Ambos se acercaban lentamente, hasta que sus respiraciones se mezclaron. Mattsun sentía su pulso acelerarse en las yemas de sus dedos que se apretaban contra la nuca de Hanamaki. Estaban a centímetros de tocar sus narices cuando el pelirrosa habló.

"Issei"

Y eso fue todo lo que faltó, lo que necesitaba para cerrar la distancia que faltaba. No hubo fuegos artificiales, no fue un beso romántico de película en el que la tensión se fue creando durante horas y explotaba con música melosa y un cielo estrellado con lluvia de meteoritos. 

Fue un avance en sus caricias. Un descubrimiento. Una sensación que no era desagradable pero tampoco placer puro. Era algo cómodo, como su relación y dinámica. Era algo muy ellos, que no podía describirse con palabras, solo con latidos de sus corazones que impulsan sangre a sus extremidades cansadas.

Se separaron para respirar y mirarse a los ojos. Issei noto un brillo en los del otro chico y supuso que los suyos estarían igual. 'Demasiado corto' pensó él.

Y volvió a cerrar la distancia.

Una mano larga se acomodo bajo su mandíbula mientras que la otra viajó por su cuello, pecho y terminó en su cintura, apretando levemente. Issei respondió rozando el cuello del otro, maravillado por sentir la respiración y los latidos bajo la piel. Tanta vida bajo sus dedos, y además, una vida que le generaba tanta paz, alegría... Su otra mano rodeó la muñeca de Makki que sostenía su rostro.

Continuaron unos minutos así, en ese languido y relajado vaivén, con corrientes de placer recorriendo su cuerpo en cada roce de labios, lenguas, piel. Cuando se separaron, issei se escuchó murmurar 'Hiro' contra la piel del chico.

Éste río (su risa vibrando contra el pecho de Mattsun) y se acomodo en su cuello, dejando pequeños besos húmedos en la unión entre la mandíbula y su garganta.

"Me gusta como suena mi nombre cuando lo dices así." Susurró, cálido, contra la suave piel.

Mattsun sonrió y rodeó a su amigo de la cintura con sus brazos. 

"Me da cosquillas cuando hablas así." Comentó, rozando sus labios contra la frente de Makki. 

"Cosquillas de placer? Oh, Issei, ¡me halagas!"

"Pffft. Callate o te depilo las cejas mientras duermes."

"Se que jamás lo harías. Sabes de mi complejo con las pobrecitas.”

Issei rió, profundo y vibrante en su caja torácica a pesar del peso encima. “Pues.. a mi me parecen preciosas.” Susurró, acariciando lentamente la frente de Makki. Apenas brillosa, por la transpiración que la cubría causada por el calor que generaban sus cuerpos. Sin alejarse ni un centímetro a pesar de esta revelación, agregó: “Además, resaltan muy bien tus pestañas.”

Hanamaki lo observó, increíblemente en silencio y sin ninguna acotación ni broma. Sus mejillas tomaron suavemente el color de las rosas, apenas visible con la luz que atravesaba las cortinas. “... oh.” dijo, cuando recuperó la capacidad de habla. Mattsun no pudo evitar reír ante sus gestos. Makki, claramente descontento con esa reacción, lo tomó del cuello de su remera y unió sus labios sin finesa y con mucho vigor.

Al final, pensaba Matsukawa, que Hanamakki se haya obsesionado con sus cejas no fue algo tan malo. Si significaba tenerlo tan cerca, sus cejas podrían haberse convertido en su rasgo más atractivo.