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2 años después …
Tyler jamás pensó que podría sentar cabeza, pero gracias a su amigo Ajax pudo encontrar a su otra mitad, se casó y tuvo una pequeña hija la cual amaba con todo su corazón y juró protegerla de todas las personas que se pareciesen a su antiguo yo.
Para Ajax fue un poco más difícil el sobrellevar su separación y posterior divorcio, le tomó un tiempo darse cuenta de que no podría seguir siendo amigo de Enid o al menos no por ahora. Decidió usar el dinero de su finiquito para viajar por el mundo para poder comenzar a escribir el libro que siempre quiso hacer y quien sabe, encontrar un nuevo amor en algún nuevo continente.
Wednesday tenía un pedido especial que entregar, estaba guardando algunas cosas en el auto antes de partir. Yoko y Divina le observaban desde dentro de la florería intercambiando miradas entre ellas y el reloj preguntándose si la chica lograría entregar el pedido a tiempo.
- ¡Wednesday! ¡Tenemos que irnos! - gritó Yoko desde adentro. - ¡Llegaremos tarde! -
- ¡Adelántense! Saldré en unos minutos. - dijo la chica cerrando el coche y volviendo a la tienda.
- ¿Estás segura de que no te quieres ir con nosotras? - preguntó Divina sinceramente preocupada.
-Como dije, adelántense. No tardaré. - repitió la chica de las flores un poco molesta por la insistencia. Divina observó a Yoko y ella solo se encogió de hombros, era imposible discutir con Wednesday Addams.
-Ok, entonces nos vamos. Nos vemos allá. - Yoko tomó la mano de Divina y juntas salieron de la tienda mientras compartían tiernos besos y risitas coquetas. Wednesday observaba la escena tranquilamente. Hace mucho tiempo que Yoko no se veía tan feliz como ahora, aunque tendría que soportar las citas dobles propuestas por Enid, después de todo, Divina era su mejor amiga. La pelinegra se aseguró de apagar todas las luces y de cerrar bien la tienda y se subió al auto para realizar la entrega.
Llegó a la gran casa donde se llevaría a cabo la ceremonia y comenzó a sacar las flores para decorar el lugar que ya comenzaba a llenarse de gente, gran parte de este ya estaba listo pero la novia había decidido que quería algunas cosas más para la recepción. Mientras la chica terminaba su trabajo, la madre de la novia se acercó a ella de una forma histérica y le increpó.
-WEDNESDAY ADDAMS ¿QUE DIABLOS HACES AQUÍ? DEBERÍAS ESTAR PREPARANDOTE PARA TU BODA. - gritó Esther al borde de un colapso mental. Wednesday le observó en silencio e intentó calmar a la mujer.
-Tranquila, mi vestido está en el auto. - la pelinegra pudo ver como el rostro de la mujer perdía el color.
-Irás a prepararte ahora mismo, yo sigo con las flores. - Esther sacó a Wednesday de ahí y le obligó ir a cambiarse de inmediato. La chica no tuvo más remedio que aceptarlo y no luchar, mientras caminaba hacía su auto se encontró con su madre quien se ofreció a ayudarle con el peinado y el maquillaje y aunque Wednesday al principio parecía insegura de aceptar, decidió confiar en ella y juntas se dirigieron a uno de los baños dentro de la casa. Enid por su parte, caminaba de un lado para otro intentando calmar su ansiedad y sus nervios fallando miserablemente. Era su segunda boda, pero definitivamente estaba mucho más asustada que en la primera. Su padre sólo le observaba sin decir nada hasta que F se acercó a ella y le tomó del brazo para detener su vaivén.
-Siéntate y respira Enid. - dijo la pequeña llevando a su hermana hacia un sofá cercano y obligándole a sentarse. En el fondo, Enid se lo agradeció, pudo calmar sus latidos y volver a pensar con claridad.
- ¿Estás listas? - preguntó Murray apoyado en la puerta. Su hija mayor asintió y se puso de pie, tomó a F de la mano y los tres caminaron hasta el auto perfectamente decorado. El camino hacía la casa de su familia fue tranquilo y todo gracias a las preguntas aleatorias de F que hicieron el viaje mucho más corto.
Morticia esperaba a que su hija se vistiera para comenzar con su cabello y maquillaje, sabía que la chica prefería algo sobrio así que no tomaría demasiado tiempo. Wednesday salió del baño dejando a su madre boquiabierta y algo emocionada, no podía creer lo hermosa que se veía. Sin pensarlo se acercó a ella y tomó su rostro entre sus manos para besarle ambas mejillas
-Estás hermosa mi pequeña. - dijo la mujer sin poder ocultar la gran sonrisa que aparecía en su rostro. Wednesday se observó en el espejo y aunque el blanco definitivamente no era su color favorito, debía admitir que se veía bastante bien en él. Morticia entonces comenzó a trenzar su largo cabello y recogiéndolo en una sola trenza que desaparecía debajo del cabello suelto de la otra mitad de su cabeza. Tal como pensaba, el maquillaje no tomó demasiado tiempo y Wednesday ya estaba lista para esperar a la novia en frente del altar.
Al salir, todas las miradas se desviaron hacía ella y miles de familiares se acercaron para felicitarle y adularle por lo bien que se veía, Morticia observaba todo esto desde atrás, orgullosa de su hija. Esther se acercó a ella tranquilamente.
-He de admitir que hiciste un buen trabajo. - Esther observaba a la chica mientras hablaba con la gente. Morticia sólo pudo sonreírle y asentir con la cabeza. Esther entonces se acercó a Wednesday y la llevó hacia el altar mientras esperaba la llamada de su esposo avisándole cuando estuviesen por llegar. Murray veía como sus dos hijas hablaban amistosamente y no pudo evitar sonreír.
- Francine espero que nunca te cases. - dijo el hombre llamando la atención de la pequeña quien frunció el ceño.
-Lo siento papá, pero lo haré, aunque no quieras. - respondió la pequeña haciendo que su padre bromeara e hiciera un puchero. Enid comenzó a reír mientras abrazaba a su hermanita.
-Eres demasiado linda, por favor no te cases. - dijo la chica besando la frente de su hermana quien también reía. El chofer del auto se detuvo frente a la casa de los Sinclair así que Murray y F fueron los primeros en bajar. Mientras el hombre llamaba a su esposa para avisarle de su llegada, F intentaba cubrir la ventana de Enid para que nadie pudiese verla, cosa que la rubia pensaba que era demasiado adorable. Cuando su padre volvió al auto y abrió su puerta para ayudarle a bajar, los nervios volvieron a su cuerpo haciendo que los latidos de su corazón se aceleraran. F tomó su mano y le regaló una sonrisa y los tres se dirigieron a la entrada del lugar. La marcha nupcial comenzó a sonar y todos los asistentes voltearon para ver a la novia en su gran entrada. F se escabulló por un costado y se situó al lado de su madre quien le esperaba en primera fila al lado de la familia de Wednesday y por supuesto, su novio Pubert quien le tomó la mano mientras le recibía con una gran sonrisa. Enid y Murray comenzaron a caminar a un ritmo similar.
- ¿Sabes? Siempre pensé que te llevaría una sola vez al altar, aunque la verdad, lo haría todas las veces que quisieras solo con tal de verte sonreír así. - dijo el hombre tocando la punta de la nariz de Enid con su dedo índice. Enid cerró sus ojos brevemente frente al sorpresivo toque de su padre. Fue entonces que Enid pudo ver a Wednesday de pie frente al altar y todos sus miedos desaparecieron, jamás hubiese imaginado que podía verse más hermosa de lo que ya era, parecía imposible pero ahí estaba, esperando por ella.
Wednesday sintió como sus pulmones se vaciaban de oxígeno al ver a Enid caminando hacia ella. La chica estaba radiante en su vestido beige, la rubia había insistido en que su vestido no podía ser blanco pues ya se había casado antes y aunque a Wednesday no le importaba, Enid se adelantó a todos y compró el vestido en otro color e inesperadamente, Esther apoyó a su hija y fue con ella para elegir el color correcto y el que se adecuara a sus gustos. La chica de las flores no era capaz de escuchar la música de la orquesta, todos sus sentidos estaban puestos en Enid quien se acercaba lentamente hacia ella y una vez había llegado al altar, le extendió una mano para poder ayudarle, sintió una electricidad que recorrió todo su cuerpo al sentir la piel de su amada hacer contacto con su cuerpo. Enid le sonrió y antes de que la ceremonia comenzara, se acercó a su oído.
-Estás hermosa. No sabes cuanto te amo. - Enid pudo ver como Wednesday se sonrojaba ligeramente.
-Tú también te ves bellísima mi amor. - respondió la chica de las flores mientras acariciaba la mano de la rubia con sus dedos. La ceremonia transcurrió de manera tranquila y llena de amor. Ambas chicas profesaron su amor frente a todos los asistentes y sellaron todo con un beso mientras cientos de aplausos y gritos de felicitaciones inundaban el lugar. Enid y Wednesday se observaban mutuamente, pérdidas en los ojos de la otra, tal y cómo había comenzado todo, con una fugaz mirada.
