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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-07-23
Words:
1,201
Chapters:
1/1
Comments:
1
Kudos:
13
Hits:
128

Dedicarte una canción (Y entregarte mi amor)

Summary:

(El titulo es super aleatorio y no tiene mucha relacion con la historia, pero no se me ocurrio otra cosa)

Mientras Hyeongjun continuaba tocando, la sonrisa de Jiseok se hizo más amplia. De repente, una idea despertó en su mente traviesa.

La cabeza de Hyeongjun se levantó de golpe y sus mejillas se sonrojaron levemente cuando vio a Jiseok parado allí con una expresión soñadora en su rostro.

—¿Es este un concierto privado para mí, Hyeongjunnie?

Notes:

¡Hola a todos!

Este es mi primer fanfic para Xdinary Heroes y para esta pareja, de verdad necesitamos mas contenido de Junhan y Gaon.

En fin, tengo que decir que no estoy muy orgullosa de este, pero estoy pasando por un bloqueo de escritor. Es horrible tener un monton de ideas y que al final, cuando intento escribir algo, ninguna palabra sale.
Es por eso que escribi este, un poco para obligarme a salir de ese bloqueo ya que me di cuenta que no se irá si solo me lamento por no poder escribir.
El titulo tambien es muy random, lo tome de la cancion "San Lucas" de Kevin Kaarl.

Pero ya es suficiente de esto, espero que esta historia los entretenga un poco, tambien me disculpo de antemano por los errores que puedan encontrar, espero poder escribir algo mejor la proxima vez porque estos chicos lo merecen <3

¡Disfruten la lectura!

Work Text:

Hyeongjun se acomodó en el suelo de la sala de estar, con las piernas cruzadas y su guitarra en mano. Esta vez estaba solo en el dormitorio, y qué mejor manera de pasar el rato que practicando un poco.

Debido a que tenían un par de días libres, los demás miembros estaban fuera, habiendo decidido usar su descanso para salir de compras o a pasear un poco por la ciudad.

Por lo que Hyeongjun sabía, Jungsu y Seungmin habían ido al centro comercial, Gunil probablemente estaba en la empresa, a pesar de que descansar literalmente significaba no trabajar, y realmente no estaba seguro de dónde estaba Jooyeon, pero sin duda Jiseok estaba con él, o al menos eso había dicho Jiseok en el último mensaje que le envió a Hyeongjun para preguntarle si quería que le comprara algo.

Hyeongjun disfrutaba de estos momentos de soledad, de la oportunidad de practicar sin distracciones. Y no lo malentiendan, Hyeongjun adora a los miembros y su energía aparentemente sin fin, pero también disfrutó del silencio que pocas veces podía encontrar en su hogar.

En ese momento Hyeongjun no estaba haciendo nada particularmente complicado, solo repasar algunas de sus propias canciones o cualquier otra que se le viniera a la mente en el momento.

Es al menos 30 minutos después de que Hyeongjun comenzó su práctica que, sin que se diera cuenta, Jiseok llegó a casa. Al parecer Jooyeon había recordado que debía comprar algunas cosas, por lo que Jiseok decidió adelantarse y volver antes.
Entró silenciosamente en el departamento, su atención vuelta hacia el suave rasgueo de una guitarra, un brillo travieso iluminó sus ojos.

Jiseok se acercó lentamente para no llamar la atención del otro. Se tomó un momento para observar a su novio mientras estaba perdido en su propio mundo, se maravilló de la forma en que los dedos de Hyeongjun se deslizaban sobre las cuerdas de su guitarra, de manera precisa y delicada. La forma en que su cabello ahora ligeramente más largo caía hacia el frente, sobre el marco de sus lentes y cómo pasaba la lengua de manera superficial por sus labios resecos. La forma en que sus ojos se cerraban, perdidos en la música, era una vista que nunca dejaba de cautivarlo. Y Jiseok no podía evitar sonreír como un idiota enamorado.

Mientras Hyeongjun continuaba tocando, la sonrisa de Jiseok se hizo más amplia. De repente, una idea despertó en su mente traviesa. Se acercó de puntillas a Hyeongjun, con cuidado de no perturbar la atmósfera serena que envolvía la habitación.

Apoyado contra la pared, ahora más cerca de Hyeongjun, Jiseok cerró los ojos y fingió desmayarse dramáticamente. Dejó salir un suspiro lo suficientemente alto para que Hyeongjun lo escuchara, pero lo suficientemente suave para mantener la ilusión. Su corazón se aceleró al imaginarse a sí mismo como el protagonista de una película romántica, de esas que Hyeongjun dice odiar, pero que Jiseok sabe que le gustan en secreto, arrastrado por la dulce serenata.

La cabeza de Hyeongjun se levantó de golpe y sus mejillas se sonrojaron levemente cuando vio a Jiseok parado allí con una expresión soñadora en su rostro.

—¿Es este un concierto privado para mí, Hyeongjunnie? – bromeó Jiseok, con el corazón acelerado al ver la adorable reacción de su novio.

—¡Jiseok! Me asustaste – tartamudeó Hyeongjun, tratando de recuperarse de la sorpresa.

Jiseok dejo salir una carcajada, se acercó y se sentó junto a Hyeongjun, quien tenía una mezcla de vergüenza y afecto brillando en su rostro. —Oye, no dije que te detuvieras – dijo Jiseok con una fingida expresion dolida, colocando suavemente su mano sobre la rodilla de Hyeongjun —Me encanta esta serenata privada.

Hyeongjun rodó los ojos, pero no pudo evitar sonreír. Adoraba esos momentos juguetones con Jiseok. Los dedos de Hyeongjun tropezaron con las cuerdas, pero siguió tocando, ahora sintiéndose un poco cohibido a pesar de que no había razón, esta no era la primera vez que Jiseok, o cualquier otra persona, lo miraba practicar, pero aun así estaba secretamente emocionado de que Jiseok estuviera disfrutando de su actuación. Y mientras la música llenaba la habitación, Jiseok cerró los ojos y apoyó la cabeza en el hombro de Hyeongjun, saboreando cada nota.

El corazón de Hyeongjun se llenó de amor por el hombre que estaba a su lado. Sintiéndose feliz simplemente escuchando a Jiseok tararear la letra de la canción que estaba tocando, sintiendo el calor de Jiseok sobre él, teniendo a Jiseok junto a él.

Hyeongjun y Jiseok se quedaron allí, en el piso de su sala de estar. No están seguros de cuánto tiempo pasa hasta que Hyeongjun finalmente dejó su guitarra a un lado y se giró para mirar a Jiseok, la pura adoración brillando en sus ojos hizo que el corazón de Hyeongjun latiera aun más rápido si era posible. Hyeongjun cree que Jiseok incluso puede escucharlo cuando ve la sonrisa creciendo en sus labios.

Jiseok sonrió con picardía y fingió secarse una lágrima de su ojo dramáticamente. —Oh, Hyeongjunnie ¡tu música toco mi alma! Creo que voy a necesitar un momento para recuperarme de una serenata tan emocional.

Hyeongjun puso los ojos en blanco juguetonamente. —Por favor, no seas tan dramático. No creo que haya sido para tanto.

Jiseok se rió entre dientes. —Bueno, incluso si no llega a la perfeccion ¿Como podria no sentirme conmovido cuando el artista es tan encantador?

Hyeongjun no pudo evitar reírse de las payasadas de Jiseok. —Eres un desvergonzado, ¿lo sabías?

Jiseok lo abrazó con fuerza y le dio un rápido beso en la mejilla. —Pero así me amas.

—Supongo que lo hago.

—¿Cómo que supones? – pregunta Jiseok, empujando el hombro de Hyeongjun levemente. Haciendo que Hyeongjun se ria, una hermosa melodia que hace a Jiseok sonreír.

—Te amo, tonto.

—Demasiado tarde, creo que ahora te odio – Jiseok se cruzó de brazos en un intento de fingir molestia, un lindo puchero se formó en sus labios que Hyeongjun no pudo resistirse a besar, sonriendo en medio del beso cuando siente a Jiseok corresponderle.

Las bromas juguetonas continuaron, el ambiente se sentia ligero y despreocupado mientras intercambiaban bromas y risas suaves, deleitándose en la comodidad de la compañía del otro.

—Vamos – dijo Jiseok, poniéndose de pie y extendiendo su mano. —Vamos a asaltar la nevera. Toda esta serenata me ha dado hambre.

Hyeongjun con mucho gusto tomó su mano, siguiéndolo a la cocina, sus risas aun resonando en el aire. Se apoyó contra el mostrador de la cocina, observando a Jiseok preparar una comida sencilla con facilidad.

Mientras el sol se hundía en el horizonte, pintando el cielo con tonos de naranja y rosa, Hyeongjun no pudo evitar sentir una oleada de amor y admiración por Jiseok. Al verlo moverse por la cocina, riendo de alguna broma dicha por el mismo y con esa brillante sonrisa, Hyeongjun no puede dejar de pensar en lo afortunado que es de tener a este hombre increíble a su lado.

Hyeongjun se dio cuenta, no por primera vez, de cuanto ama a Jiseok, y de que con mucho gusto le daría una serenata todos los días de su vida, solo para seguir viendo esa hermosa sonrisa en su rostro, la que siempre hacia que su corazón se acelerara.