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Era una broma. Había surgido como un comentario sarcástico durante esa llamada de Discord, un señuelo que usarían como excusa para agregar una mascota y, por lo tanto, cumplir el capricho de Kayn.
No había nada de malo en ello, a excepción de que todo estaba mal en ello. Tal vez Ezreal pecó de curioso, quizás lo pensó de más, lo imaginó demasiado.
Oh, sí, estaba metido en un gran problema.
No sólo se trataba de la terrible carpa que se alzaba orgullosa entre sus pantalones; la sola humillación de pensar en Kayn tratándolo como una mascota, un simple animal al cual tener en su colección debió quemar su orgullo.
Ezreal no sólo se sentía avergonzado, estaba nervioso. Todas las noches, cada bendita noche se encontró tentado a tomar esa propuesta.
Ezreal sería perfecto.
Joder, no lo dudaba. Era más que consciente de las miradas cautelosas de sus compañeros cada vez que se encontraban en la cocina. Estaba actuando raro, lo sabía. Mierda, ni siquiera podía entablar una conversación normal con Yone porque su jodida y podrida mente perturbada se imaginaba de rodillas frente a él, suplicando que lo tratarán como lo que era: una mascota.
Se mordió los labios e intentó contener un gemido. La sola idea de siquiera imaginarlo lo estaba volviendo loco, y la presencia de Kayn no ayudaba en absoluto.
Debía ser más que consciente de su sufrimiento. Podía observar de reojo las sonrisas lobunas cada vez que pasaba por su lado, al momento de cenar, al momento de ensayar.
Ezreal no podía pasar cinco minutos sin volver a pensar en ello o de lo contrario moriría.
No fue hasta que Kayn lo atrapó contra una pared que Ezreal dejó de resistirse.
Por favor, por favor. Lloró tras sentir la profunda respiración de Kayn contra su cuello. Estaba tan cerca, tan cerca de obtener lo que quería que podría morir. Ninguno de los dos se movió, y Ezreal juró que su alma abandonaba su cuerpo de no ser por la risa torcida que escapó de los labios de Kayn.
Joder, al fin.
“¿Te pasa algo, principito?” Dijo Kayn, relamiéndose los labios cuando notó lo dilatadas que estaban las pupilas de Ezreal.
“Yo- Uff…”
¿Qué se supone que debía decir? ¿Sí? ¿No? ¿Estoy a punto de sufrir un colapso mental si no me follas en los próximos cinco segundos?
En su lugar, Ezreal respiró hondo. Tragó saliva y no pasó desapercibido la mirada que Kayn le dirigió tras la acción, observando con deliberada atención la subida y bajada de su nuez de adán.
“Estoy bien.”
“No suenas muy convencido.” Ezreal se movió incómodo entre los brazos de Kayn, sintiéndose humillado ante los ojos depredadores del rapero. “No pude evitar escuchar que has estado evitándonos a todos. ¿Es eso cierto, estrellita?”
Le encantaría poder decir que no, desearía poder cerrar esa maldita boca elocuente. No podía, no podía porque Kayn tenía razón.
Ezreal estaba evitando a todos.
Desde que Kayn propuso la idea de tener a Ezreal como una mascota ideal, Ezreal no ha podido dejar de imaginar escenarios ampliamente creativo s que involucraban a los integrantes de la banda y, por desgracia, a él también.
Desde ser comido contra la pared por Sett hasta estar arrodillado entre las piernas de Yone mientras lo succionaba por su vida. Joder, incluso imaginó un escenario en donde le lamía el culo a Aphelios como castigo por haberse atrevido a tocar a Sett.
Sabe lo territorial que Aphelios puede llegar a ser con Sett, y Ezreal se encuentra rompiendo todos los límites, deseando profundamente que Aphelios lo castigara y lo tratara como el objeto que era.
K'Sante fue el mejor de todos. Ezreal apenas podría llevarlo completamente, ni siquiera el tiempo que utilizaron para prepararlo fue suficiente para tenerlo dentro. El ardor tan delicioso que le provocaba el estiramiento le causó escalofríos y un gran interés en su polla flácida que comenzaba a despertar lentamente.
Aún así, ninguno de ellos sería suficiente en comparación con el autor de todos sus pensamientos.
El jodido y brillante Kayn, quien se ha adueñado de todos sus pensamientos en las últimas veinticuatro horas estaba frente a él, olfateando su cuello como si simplemente sirviera para eso, como un aromatizante de su disfrute.
No podía soportarlo más. Necesitaba llevar todas esas pollas ahora mismo o se volvería loco. Afortunadamente para él, Kayn podía leer sus pensamientos, necesitaba creer que así era.
Ronroneando, Kayn lo abrazó, lamiendo el pulso palpitante de su cuello antes de mordisquear brevemente. Ezreal tembló ligeramente, gritando de sorpresa cuando los caninos atravesaron la tierna piel y succionó.
La sorpresa fue tanta que Ezreal casi se corre. Sus gemidos fueron bien recibidos con dulces lamidas sobre la herida recién abierta. Sus temblores empeoraron cuando Ezreal notó que Kayn no era el único allí. Todos lo estaban mirando, y Ezreal estaba seguro de que no saldría de allí con vida.
“Entonces, mascota… ” Ezreal resistió las ganas de aullar, enterrando su rostro en el hombro de Kayn. “¿Qué tal si comenzamos con tu entrenamiento?”
Mierda, sí. En cualquier momento.
Los siguientes minutos se sintieron como borrones agradables. Muchas manos acariciando su pequeño y delgado cuerpo, arrastrando las uñas por su espalda, su cuello, su cabello. Su mente confusa apenas lograba registrar los elogios y las palabras de aliento que se susurraban contra su piel.
Sin embargo, Ezreal jamás olvidaría cómo fue su primer orgasmo.
Los grandes dedos de Sett estaban explorando su interior con un conocimiento tácito que ni siquiera Ezreal conocía de su propio cuerpo. Estaba siendo guiado estrictamente por Aphelios, quien no dejó de darle besos húmedos a Ezrea con la boca abierta.
Tuvo un delicioso orgasmo, arqueando la espalda por el dulce placer de las réplicas, importando poco que esos gigantes dedos siguieran presionando su próstata una y otra vez. Apenas estaba empezando y ya estaba llorando deliberadamente contra la boca de Aphelios, jadeando y jadeando en un intento desesperado de recuperar el aire.
No hubo tiempo de descanso, fue maltratado contra la cama cuando unos nuevos dedos (esta vez más grandes que los de Sett) rodearon el borde tembloroso, burlándose de él pese a las quejas de Ezreal. Se sentía vacío, necesitaba algo dentro de él. Cualquier cosa, no importaba si eran dedos o una jodida polla. Estaba desesperado, no importó si trataba de empujar contra esos dedos que tanteaban su entrada, no conseguía que estuvieran donde él quería.
“Por favor” Graznó, sin tener idea de a quién le estaba suplicando, las sábanas eran su único consuelo mientras se aferraba con fuerza “Por favor.”
Aparentemente, su boca era muy atractiva, porque lo siguiente que supo era que estaba chupando una larga polla, entrando tan profundo que sintió arcadas. Sus ojos se humedecieron cuando, finalmente, tragó todo. Calor, hacía mucho calor. No podía respirar correctamente y, aún así, podía distinguir un rico aroma almizclado.
El sabor de Yone era, sin lugar a dudas, exquisito. Mientras se desplazaba lentamente hacia atrás para volver a hundirse en su garganta, Ezreal atrapó la cabeza de esa polla, arrastrando su lengua a lo largo del prepucio mientras degustaba el sabor. El salado le picó la lengua de formas tan correctas que no tardó mucho en volver a ponerse en marcha.
Su garganta estaría jodida después de esto, pero sería una preocupación para más adelante. Ahora mismo estaba demasiado perdido en la miseria, sirviendo para lo único que era útil: llevar estas pollas dentro de sí de todas las formas posibles.
Si su boca estaba ocupada, entonces otra polla podría entrar por otro lugar. Sus delicadas manos se deslizaron entre sus muslos y, mientras tomaba sus nalgas con cada mano, un peligroso pensamiento se deslizó por su mente.
Soltó la polla que tenía en la boca con un sonido desagradable, asegurándose de lamer la cabeza varias veces, saboreando las últimas gotas de líquido seminal antes de alejarse y preparar lo que tenía planeado. Esto era nuevo para él, su respiración temblorosa delataba su nerviosismo que, de hecho, aumentaba más ahora que los chicos tenían sus miradas sobre él.
“...Por favor” Arrastró las palabras, teniendo la garganta destruida sólo con un empujón de polla “Quiero… Úsenme como ustedes quieran.”
Presentarse de esta forma era humillante. El orgullo de Ezreal se estaba haciendo añicos, jamás imaginó que la legendaria “Estrella del Pop” terminaría de esta forma, abierto de piernas bajo las fervientes miradas de los demás. Su polla goteó de interés, manchando aún más su vientre. Joder, se sentía asqueroso.
Cerró los ojos mientras esperó que hubiera algo, una respuesta, cualquier cosa .
Hubo una larga pausa. Ezreal no podía asegurar con seguridad cuánto tiempo había pasado desde su petición. Podrían haber pasado días y Ezreal no se habría dado cuenta. Una gran mano se posó sobre una de sus manos, el calor fue suficiente para tranquilizarlo, al menos sólo un poco. Escuchó una risa a su alrededor que fácilmente podría ser de Sett, pero ese gruñido gutural tan característico le hizo darse cuenta que era del mismo Kayn.
“¿Te crees merecedor de llevar nuestras pollas? Mírate, eres un desastre.”
Para enfatizar sus palabras, la polla que antes había estado lamiendo con tanta hambre se posó encima suyo, y Ezreal resistió el impulso de abrir la boca y seguir lamiendo. El solo aroma le provocaba un terrible hormigueo, deseando seguir probando. Tembló de sorpresa cuando otra polla se presionó contra su entrada, tanteando, dejando que la cabeza abultada descansara contra el agujero palpitante. Ezreal contuvo las ganas de empujar, mordiéndose el labio con fuerza, sintiendo el sabor cobrizo en su paladar.
“Te corriste con unos simples dedos, no creo que seas digno de nosotros.”
No, joder, no. Gimoteando, Ezreal quiso suplicar, morder el anzuelo y demostrar lo contrario. Él podía, podía llevarse todas esas pollas sin correrse. Lo demostraría, haría cualquier cosa con tal de estar lleno.
Sus jadeos fueron silenciados por otras voces, importando poco el desastre nervioso que era Ezreal en ese momento.
“Pobresito, apenas puede hablar.”
“Está bien, ya fue suficiente.” Unos largos dedos acariciaron su cabello húmedo y desastroso, caricias silenciosas y llenas de seguridad. Esa elegante mano se arrastró hasta su mejilla, acariciándolo con una ternura que él no merecía. “¿Quién será el primero?”
Hubo un gran alboroto a su alrededor, quizás eran los chicos discutiendo por ver quién sería el primero en utilizarlo y brindarse placer. A Ezreal no le importó, demasiado absorto por esa mano que seguía acariciándolo.
“Entiendes que podemos detenernos en cualquier momento, ¿verdad?” Sonó como un murmullo, era tan silencioso que Ezreal dudaba que alguno de los otros chicos pudiera escucharlo “No tienes por qué seguir con esto si no lo deseas, nosotros podemos-
“Quiero esto” Había respondido, exhalando su respuesta contra los labios carnosos que besaba la comisura de su boca. “Yo… He estado deseando esto por mucho tiempo.”
Tal vez en otro momento, confesar habría sido terriblemente vergonzoso. Sin embargo, ahora mismo, mientras era acariciado y amado por Yone, se sentía seguro. Era seguro confiarle este secreto, estaba bien confiar en él. Después de todo, Yone siempre había sido comprensivo con él.
Un reconocimiento silencioso a través de un beso contra su nariz le hizo darse cuenta de que, finalmente, habían encontrado un ganador.
Con un último roce en su mejilla, Yone se retiró, dejando a Ezreal con el anhelante calor de su mano.
Sus piernas estaban siendo abiertas con un poco más de fuerza de lo usual. Ezreal no necesitaba abrir los ojos para saber quién era, la fuerza con la que lo estaban manipulando era más que suficiente. Joder, había soñado mucho más de lo que le gustaría admitir. Su borde fue burlado nuevamente, pero esta vez, no hubieron más burlas.Ese delicioso estiramiento con el que había soñado tantas veces se estaba volviendo realidad. Ezreal sentía que se le escapaba el aire mientras más se hundía esa polla, abriendo más las piernas para facilitar el trabajo.
De todas las formas que imaginó sentirse lleno, no se comparó con la sensación real. Verdaderamente se sentía lleno, casi como si hubiera nacido para esto.
Una serie de maldiciones atrajeron su atención, luego sintió una mano presionar contra…
Espera, ¿ese era su vientre? No, joder, eso incluso podría ser su estómago .
“Oh, joder, mira eso. Estás tan lleno que tu vientre se abultó sólo con la polla de K’Sante”
Mierda, mierda, mierda. Sus paredes estaban temblando de excitación, apretando esa polla gorda tan fuerte que podría ordeñarlo así sin más.
Tuvo que tomar una pausa antes de continuar, porque de lo contrario, se desmayaría.
Hacía calor, hacía demasiado calor. Podría verlo, podría abrir los ojos y verlo él mismo, pero una parte de él aseguraba que si hacía eso, se correría al menos unas tres veces más.
Si… debía ser todo un espectáculo.
Sabía que los demás debían estar viéndolo, lo cual lo alentó a moverse ligeramente contra la polla que estaba en su vientre, moviéndose a la par de la piel estirada. La gorda polla palpitó, y Ezreal podía jurar que sentía todo su cuerpo palpitar en respuesta.
“¿Estás listo?” Ronroneó K’sante, palmeando su propia polla desde el estómago de Ezreal.
Ezreal maulló, su interior se apretó aún más al ser palmeado, esencialmente porque estaba rozando todos los lugares correctos. No hizo falta que respondiera para que K’Sante se moviera y, santo Jesús, Ezreal creía que iba a ser partido a la mitad.
A su alrededor escuchó un gran alboroto. No necesitaba poner tanta atención para darse cuenta de que se trataba de Aphelios y Sett, aparentemente discutiendo por ser el primero en algo que no podía distinguir del todo.
Primero… ¿en qué exactamente?
No hubo tiempo de prestar atención, su boca ahora era requerida. Se relamió los labios cuando volvió a sentir ese hedor que tanto le gustaba. Dio pequeñas lamidas antes del plato principal, no sin antes lamer a lo largo del prepucio, deteniéndose en una vena en particular. Las caricias en su cabello volvieron, por lo que Ezreal comprendió que iba por buen camino. Dio algunas lamidas más antes de abrir la boca y permitir que fuera llenado nuevamente. Las arcadas volvieron, con la diferencia que eran más fáciles de soportar ahora que había aprendido a tolerarlo mejor. Mientras tragaba y era follado con movimientos fluidos, hubo una nueva sensación.
Algo húmedo se arrastró a lo largo de su cuello hasta su pecho, apretando las protuberancias erectas antes de aplastarlas. Gimoteó con la boca llena, causando tantas vibraciones que arrancó un gemido de Yone.
Aparentemente, Aphelios y Sett habían estado discutiendo para lamerlo primero. Por las caricias en sus pechos, estaba seguro de que había ganado Aphelios. El semen que se había estado secando en su estómago prontamente fue limpiado. Aphelios lo estaba lamiendo tan bien que Ezreal no pudo aguantarlo más, chorreando profusamente por tantas sensaciones. Yone también había llegado, ya que su boca pronto estuvo llena de un sabor salado que tuvo que obligarse a tragar.
Su cerebro hizo un cortocircuito por unos momentos. No se había dado cuenta que se había arqueado de no ser por los murmullos y elogios que escuchó tiempo después.
“Joder, eso fue caliente.” Murmuró Sett a la lejanía, gruñendo en silencio mientras arrastraba su mano sobre su propia polla dura y goteante. “Oye, K’Sante, ¿hacemos relevo?”
“No tan rápido, todavía tengo que terminar con él.”
La idea que hablaran de él esa forma, como si fuera un objeto al cual utilizar mientras Ezreal todavía estaba allí era, ciertamente, muy excitante.
Se reprendió mentalmente por estar duro de nuevo, dejando en evidencia lo terriblemente pervertido que era. Escuchó una risa a su costado, luego sintió un beso en su mejilla acompañada de una lamida. Mierda, tenía muchas ganas de besar a Aphelios.
De pronto, las embestidas se detuvieron. Su mente confusa intentó preguntar, quiso preguntar por qué se habían detenido. Prontamente, esas pollas se alejaron de él y Ezreal casi se sintió decepcionado, casi .
Ezreal gritó cuando fue levantado de la cama y, como si fuera un muñeco, fue elevado en el aire por unos pares de brazos grandes y enormes. Tragó saliva cuando notó que eran Sett y K’Sante.
“¿Qué te parece este nuevo ángulo?” Sett se burló, oliendo el sudoroso cabello menta de Ezreal con cariño “¿Satisface tus necesidades, dulzura?”
Ezreal pensó que le estaban hablando a él, pero un vistazo rápido le hizo darse cuenta que era para Aphelios, quien dio el visto bueno mientras se recostaba en la cama junto a Yone.
En esta posición, con K’Sante a sus espaldas y Sett besando su cara, Ezreal descubrió una posición favorita.
Se permitió ser mimado por ahora, la presencia de dos pollas monstruosas presionando contra él eran un claro recordatorio de que le estaban dando un breve receso. Ezreal se atrevió a mirar por la habitación, buscando al único que no se había acercado a él hasta ahora y lo descubrió con los ojos cerrados.
¿Qué estará pensando? ¿De verdad Ezreal se veía tan patético como para que Kayn no le dirigiera la mirada? El arrepentimiento casi lo obliga a pedir tiempo fuera de no ser por el gruñido de Sett cuando intentó moverse.
Oh, bien, ahora estaba atrapado.
Se aferró al cuello de K’Sante y Sett cuando ambos se posicionaron contra su entrada recién abierta y, sin esperar más tiempo, entraron de un solo empujón.
Hubo un dolor sordo acompañado de fuertes jadeos y sollozos contenidos, que rápidamente fueron cubiertos por besos y elogios por lo bueno que estaba siendo, por lo bueno que era para recibir pollas de semejante tamaño.
Si antes se sentía lleno, ahora se sentía exageradamente repleto. Ni siquiera bajó la mirada, su vientre debía de estar el doble de abultado que antes. Con respiraciones inestables, le dio el visto bueno a ambos hombres, por lo que pronto se encontró suplicando por su vida.
Ser follado de esta forma debería considerarse un crimen. Ambas pollas llegaban tan profundo que podía sentirlos hasta en su garganta. Su próstata estaba siendo abusada de tantas formas que Ezreal fue reducido a un lío de gemidos y llantos suplicantes.
Su tercer orgasmo fue, sin lugar a dudas, doloroso. No solo por la presión que ambas pollas causaban, fue por lo repentino y rápido que fue. Fue un orgasmo seco, sin tiempo a procesarlo porque fue embestido hasta la hipersensibilidad.
El dolor y el placer lo estaban abrumando tanto que podría caer desmayado en cualquier momento. Y si sus orgasmos fueron placenteros, la calidez de los chorros con lo que lo estaban llenando todavía más fue aún más delicioso.
Lo estaban llenando de tanto semen que podría estar bien alimentado durante una semana. Sett gruñó contra su cuello, mordisqueando cuando su orgasmo lo atravesó y largos chorros de semen pintaron las paredes abusadas de Ezreal. K’Sante estaba en la misma situación, cabalgando su propio orgasmo sin importar si Ezreal todavía era consciente del maltrato.
Cuando ambos hombres terminaron, dejaron deslizarse a Ezreal hasta el suelo, donde fue manchado de semen en varias partes. En su rostro, en su cara, en sus labios.
Se veía vulgar, seguramente se veía tan obsceno que podría compararse con una escena porno.
Aphelios aplaudió una vez que se alejaron de él, atrayendo a Ezreal a un abrazo pegajoso. Estaba tan exhausto que le permitió a Aphelios llevarlo hasta la cama otra vez, con las piernas sobre sus hombros mientras Aphelios lo limpiaba.
Nunca antes había sido comido de esa forma, pero joder, definitivamente tenía que hacerlo más a menudo. La lengua experta de Aphelios llegaba muy profundo, rebuscando el semen perdido en zonas que Ezreal encontró estimulantes.
A su lado, Yone besó sus labios húmedos e hinchados por el anterior abuso, besando con cuidado, alborotando aún más al nervioso Ezreal. El semen de su cara también fue limpiado, esta vez por Yone. Su pene agotado se estremeció cuando la lengua de Aphelios rozó su próstata, intentando volver a ponerse duro sin éxito.
Una vez limpio y libre de semen, Aphelios levantó a Ezreal de modo que ahora estaba sentado sobre él.
Ezreal no dudó en envolver sus brazos en su cuello mientras se acurrucaba contra su hombro. Que sea lo que este hombre quiere que sea, porque Ezreal ya había abandonado este plano desde su segundo orgasmo.
La polla de Aphelios no se comparaba con las dos pollas que lo habían follado anteriormente, pero algo que Aphelios tenía era conocimiento. Rozó esa zona tantas veces y en tantos momentos que Ezreal pecó de codicioso, deseando que Aphelios lo follara tantas veces hasta que ya no pudiera recordar su nombre.
Las caricias en su cabello fueron bien recibidas. Yone aún lo estaba cuidando, preguntándole si quería que redujera la velocidad o que fuera más considerado con él. Dios, Ezreal amaba a Yone con toda su alma. Mala era su fortuna como para que Ezreal sí quisiera este abuso, especialmente del propio Yone.
Con el orgasmo de Aphelios llenando su interior, Ezreal se permitió respirar por unos segundos. Fue acariciado por Phel, que besaba su hombro maltratado con el mismo afecto que el de Yone. En ese momento, Ezreal vio muchas diferencias entre Sett, K’Sante, Yone y Aphelios.
Si bien a Ezreal le gustaba el maltrato y ser follado sin ninguna consideración, también amaba ser tratado con afecto, casi con el mismo amor con el que era follado. ¿No era suficiente amarlos a todos? Los quería a todos y a cada uno de ellos.
Mientras Aphelios le daba un último beso en los labios, y se alejaba con Yone, había un pensamiento que no lo dejaba tranquilo.
Todavía falta alguien.
Respirando profundamente, se obligó a sentarse en la cama. Joder, todo el cuerpo le dolía. Mañana seguramente no saldría vivo, pero no le importaba demasiado, siempre y cuando aún tuviera las marcas de este encuentro.
Con las piernas temblorosas, se arrodilló en el suelo, temiendo cometer un error antes de presentarse frente a su amo.
Esperó que dijera algo, cualquier cosa; ser mirado por los chicos no solo era humillante, era demasiado caliente. Esperó un castigo apropiado en silencio, con los nervios a flor de piel.
Escuchó un suspiro en la lejanía y fue cuando supo que tenía su atención.
“¿Te sientes satisfecho, mascota?”
Quería decir que sí, porque de verdad se sentía así. Había sido llenado de tantas formas diferentes que Ezreal apenas podía pensar con claridad, aún sentía el semen de Aphelios chorreando en su interior pese a los inútiles intentos por mantenerlo todo dentro.
Pero no se sentía del todo saciado. Necesitaba algo, o más bien, a alguien.
No respondió verbalmente, en su lugar, negó con la cabeza. Era incapaz de mirarlo a los ojos después de todo lo que pasó en los últimos treinta minutos.
Escuchó una risa oscura que retumbó en sus oídos, y mientras le pedía que se acercara, Ezreal tuvo que contener las ganas de gimotear.
Arrastrándose, Ezreal se sentó entre sus piernas, todavía sintiendo el frío suelo contra su piel hirviente.
Los minutos siguientes fueron eternos. Fueron silencios agonizantes en los que Ezreal deseó no haber cometido ningún error. No quiere defraudar a su dueño, realmente no quería.
La orgullosa erección que se erguía frente a él solo causó que salivara y babeara de deseo, pero no podía acercarse, no sin la aprobación de su amo.
Quizás su función era recalcarle a Ezreal que esa polla era intocable, que aunque quisiera, jamás podría tenerla. Su agujero se apretó contra la nada y el doloroso vacío pronto se hizo más evidente. La quería dentro, en su boca o en su agujero, no importaba donde, pero la necesitaba ahora mismo.
Afortunadamente o desgraciadamente para él, hubo una caricia en su mejilla. Un acuerdo silencioso de que, sin importar qué, podría renunciar ahora mismo y volver a la normalidad.
A excepción de que Ezreal sí lo quería. Lo estaba deseando desde la primera vez que Kayn señaló esa idea.
Una mascota sería ideal para la nueva canción.
Porque Ezreal sería perfecto.
Con una última mirada de advertencia, Kayn lo dejó pasar. Un doloroso ardor se arrastró a lo largo de su mejilla tras recibir una bofetada. Ezreal jadeó por la sorpresa, pero no se atrevió a retroceder. Aguantó el siguiente golpe, incluso cuando sus ojos comenzaron a picar con humedad, Ezreal no retrocedió.
Las picaduras fueron suavizadas con pequeños deslizamientos sobre su piel enrojecida y, antes de que pudiera pensar en la caricia, unos dedos se arrastraron sobre su cabello humedecido y jaló. Ezreal jadeó ante el dolor palpitante, pero comprendió lo que quería Kayn y estiró su cuello, mostrando las mordidas de sus anteriores dueños.
Hubo un vago reconocimiento, un ronroneo que se camuflaba con un gruñido bajo y ronco. Sintió un extraño alivio, quizás era su aprobación lo que estaba buscando. Suspiró complacido una vez que Kayn dejó de mirar su cuello, encontrándose ahora con su mirada hambrienta.
Kayn se sentía profundamente excitado por él, Ezreal podía deducirlo con solo ver la oscuridad de sus ojos, siendo solo un reflejo de lo mucho que Kayn se estaba conteniendo en ese momento.
Ezreal quería que se dejara llevar, romper su autocontrol y permitirle tocar ese mismo placer que los chicos le hicieron sentir minutos atrás. Relamiéndose los labios, Ezreal inclinó aún más su cabeza, incitando a Kayn a reclamar lo que era suyo.
No obstante, Ezreal todavía estaba siendo juzgado como una mascota , no como un igual. La fuerza con la que ahora estaba apretando un mechón de su cabello se lo dejó más que claro.
“Quieto.” Gruñó Kayn, enseñando los colmillos inconscientemente, cosa que le provocó unos deliciosos escalofríos a Ezreal. “¿No quieres ser un buen chico?”
Quiere, oh, joder, de verdad que quiere.
Pero también quiere traspasar el límite. Que Kayn perdiera los estribos sólo por su actitud fue una idea muy tentadora. Aún así, no quiso tentar a su suerte, optando por ser un buen chico y quedándose quieto en donde estaba.
“Yo…”
“Tampoco dije que podías hablar.”
Ezreal cerró inmediatamente la boca. Kayn se burló de él palmeándose, sabiendo perfectamente que Ezreal vería cada uno de sus movimientos con hambre. Esta vez, Kayn lo soltó, permitiendo que Ezreal hiciera lo que quisiera bajo su supervisión. Lo primero que Ezreal hizo fue deleitarse con el tamaño de la polla que tenía frente a él.
No era tan grande como la de Sett o K’Sante, tampoco era parecido a la de Yone o Aphelios. Era diferente, larga, curvada hacia la derecha y la cabeza estaba tan roja que parecía una cereza. A Ezreal se le hizo agua la boca con solo pensarlo.
Con una mirada temblorosa, esperó indicaciones, encontrándose con que, de hecho, Kayn no se estaba divirtiendo con él.
Resoplando, Ezreal se acomodó hasta estar cerca del calor de Kayn. Estaba tan cerca de esa polla, tan cerca que podía saborearlo. Primero quiso olfatear, deleitándose con el olor almizclado mientras la empujaba contra su mejilla. Tan suave y caliente, Ezreal solo quería sumergirse hasta que no pudiera tener nada más. Pero quiso ser paciente, obtendría lo que quería después. Primero quería probar a Kayn, cuánto podía tirar hasta que finalmente hiciera un sonido.
La punta de su lengua atrapó la pequeña gota que comenzaba a asomarse, y Ezreal descubrió que tenía un nuevo sabor favorito. Gimió profundamente, asegurándose de que la vibración rebotara sobre la tensa polla. No hubo reacción, al menos no por ahora.
Disfrutó dando lamidas curiosas. El sabor era diferente, muy diferente a lo que ya había probado antes, y aún así era muy adictivo. Mientras se demoraba besando la cabeza rojiza, sus manos se deslizaron hasta la base, ejerciendo un poco de presión antes de liberarlo. Como resultado, hubo un ligero estremecimiento.
Bingo.
Con que le gustaba eso, ¿eh? Lamió las bolas y besó las pesadas bolas que contenían el manjar que tanto deseaba probar, dejando pequeños resoplidos para observar alguna reacción.
Después de un arduo trabajo de investigación, Ezreal concluyó que a Kayn le gustaba el dolor. Lo descubrió al rozar accidentalmente sus dientes contra el glande, escuchando un jadeo sorprendido por parte de Kayn.
Relamiéndose los labios, Ezreal finalmente se aventuró a meter todo en su boca. Era codicioso, tanto que tuvo que retroceder en varias ocasiones por el riesgo de atragantarse. Está bien, podía ir más despacio.
Era inexperto, pero su entusiasmo lo compensaba. Deslizó sus dientes a lo largo de una vena hinchada con precaución, esperando la reacción que había escuchado antes.
Ezreal no contaba con que Kayn empujara absolutamente todo de un solo golpe. Sus ojos se llenaron de lágrimas tan pronto como la cabeza golpeó su garganta.
Entró en pánico por un momento, la prisa con la que había entrado todo fue suficiente para ponerlo nervioso, pero no era lo suficientemente peligroso como para dar marcha atrás.
En cambio, Ezreal alzó la mirada llorosa, desafiando a Kayn a continuar si es que se atrevía.
Debía verse deplorable. Por supuesto, tenía días mejores, pero ahora estaba a la merced del oscuro placer de la polla de Kayn enterrada hasta lo más profundo de su garganta.
Kayn sostuvo su mirada, esperando que Ezreal flaqueara y pudiera continuar, pero Ezreal no se rindió. Como recompensa, una pequeña embestida contra su garganta casi le provocó un orgasmo seco, de no ser que se encontraba tan exhausto como para ponerse duro de nuevo.
Kayn retrocedió, observando como toda la longitud salía de la boca de Ezreal con un húmedo “pop” antes de volver a entrar con la misma fuerza que empleó la primera vez.
Establecieron un ritmo, uno con el que Ezreal podía tomarlo sin tantos problemas. Mientras Kayn empujaba, Ezreal absorbía descuidadamente a su alrededor, ahuecando las mejillas en un intento desesperado de obtener más de ese sabor.
La saliva se deslizaba incómodamente en su barbilla, goteando en el suelo y en algunas partes de sus muslos.
Ezreal se abstuvo de cerrar los ojos, queriendo recordar cada gesto, movimiento o sonido que Kayn pudiera brindarle.
Sus profundos jadeos alentaron a Ezreal a seguir, acariciando las pesadas bolas mientras sostenía la base de la polla con fuerza, animandolo a follarle la boca con las fuerza.
Kayn debía estar en su límite, porque las embestidas fueron mucho más erráticas de lo que fueron inicialmente. Relajando la mandíbula, permitió que Kayn abusara de su boca hasta que no pudiera más, sintiendo una calidez deslizarse en su garganta.
Detuvo a Kayn con su mano, queriendo beber toda su semilla con paciencia. No permitiría que nada se escapara, bombeando con la mano mientras ordeñaba las últimas gotas de semen hasta que se volvió doloroso.
Con mucho cuidado, Ezreal deslizó la polla húmeda de su boca hasta que lo único que los conectaba era una larga y delicada línea de saliva.
Respiró profundamente, tosiendo unas cuantas veces para comprobar el estado de su garganta. Mañana sufriría por ello, pero estaba malditamente satisfecho.
Ezreal estaba por levantarse hasta que fue abrazado por todas partes. Hubieron besos descuidados contra su boca, mejillas, cuello y hasta su cabeza mientras se susurraban cálidas promesas contra su piel.
Ah, sí, Ezreal se sentía completo ahora.
Unos días después, la banda recibió un nuevo integrante. Era mucho más travieso que Kayn, pero lo compensaba con su ternura.
La canción fue un éxito, la idea de tener una mascota había sido acertada, siendo el principal foco de atención de la mayoría de sus fanáticos.
“¿Nuestro perro? Se llama Ernest.”
Durante la rueda de prensa, Ezreal se mostró sereno, casi como si no tuviera un jodido tapón en el culo que retenía todo el semen de la banda.
Una mirada discreta de todos los integrantes hacia Ezreal fue un pequeño recordatorio de ello.
Después de todo, Ernest no era la única mascota que tenía Heartsteel.
