Work Text:
Y ahí estaban, decepcionados porque el día que más los entusiasmaba el profesor de geografía no se presentó, sus padres no podían ir a buscarlos y Henderson no les permitió volver a sus habitaciones a los que residían allí.
Encima justo ese día en el que geografía iba ser más recreativa que teorica. Su profesor había propuesto que para profudizar el conociemiento en culturas ajenas a Ostania, realizaran un trabajo de investigación y que en esa clase lleven algo para compartir referente al país que les haya tocado en un sorteo express. Podrían ir vestidos con algo típico del lugar, llevar comida y/o juegos del lugar, una propuesta que entusiasmó a toda la clase.
Pero justo justo salió sin abrigo la noche anterior y tuvo un resfriado que lo dejó en cama durante todo el día.
Anya, con una remera de la selección argentina, trenzas con lazos celestes, pollera larga blanca, una pelota de fútbol YPF en un brazo, un equipo matero en el otro y las mejillas pintadas de celeste y blanco, levantó la mano.
— Profe ¿Podemos seguir con la actividad de hoy? Entregaremos los trabajos la siguiente clase pero podríamos tener el picnic ahora para no desperdiciar toda la producción— al instante sus compañeros asintieron, sabían que Henderson comenzaría a dar una lección de historia y no se sentían de humor para ello—. Estamos en el último añooo, no sea malo.
Además la gran mayoría había traído la comida extranjera importada del país que les tocó y no querían que se les pudriera. En el caso de Anya ella quería hacer valer el trabajo de su padre que estuvo hasta la madrugada amasando medialunas, bizcochitos y tortas fritas. Juró escuchar en sus sueños un grito de odio hacia la tercera quemadura que le provocó la grasa cuando fritaba las últimas.
Mención especial a WISE, quien en menos de una semana tuvo que importar todo lo demás que llevó y cargar litros y litros de nafta para obtener la pelota; pero Strix era importante, por poco hacían que Lionel Messi la llevara a la escuela.
Henderson asintió y los guió al patio, allí cada uno se unió a su grupo y comenzaron con una especie de picnic.
—¡Wujuu! ¿Quien juega un partidito?— Anya comenzó a hacer jueguitos con la pelota pero al no tener un buen control de su fuerza terminó tirando la taza de té de Henderson y obteniendo una advertencia—. Mejor unos mates y después vamos a otro lado a jugar.
—¿Sabes hacer mate?— le preguntó asombrado Damián, el solo había pedido a Jeeves una variedad de dulces de Inglaterra y listo, no profundizó mucho más que en el trabajo escrito como la gran mayoría de sus compañeros, algunos tenían una banderita en mano pero nadie había vivido tanto como Anya.
—Y obvio pibe ¿Con quien te pensas que estás hablando? A la mejor imperial le tocó el mejor país, no podía hacer menos— se jactó mientras le pasaba el primer mate—. Tomá, el primero es para la persona más especial— Damían se sonrojó, Emile y Ewen la miraron indignados, Becky asombrada (y ofendida) por la osadía de su amiga mientras que George la miraba confundido, así no funcionaba eso.
—¿Qué ese no es el pe— no terminó de hablar porque Anya le puso una medialuna en la boca y les repartió a los demás.
Desmond sonrojado por el cumplido tomó el primer sorbo solo para terminar tosiendo — ¡Es puro polvo! ¿Cómo esto es para el más especial?
—O podría ser el peor mate a ofrecer, no sé lo leí tarde— algo en su sonrisa decía que claramente lo sabía, pero igual siguió tomando. Con el pasar de la ronda descubrió que no estaba tan mal y que sabía mejor dulce.
Al pasar una hora ya estaban aburridos, con el termo vacío y la panza llena con las masas horneadas por Loid. Se tiraron en el cesped a ver el cielo hasta que Anya propuso jugar a las cartas, con éstas no podrían generar ningún alboroto.
—Pero, no ese juego horrible que jugamos siempre, juguemos un truco— Anya sacó su telefono y les pasó a su grupo una lista de reglas y valores que encontró en internet—. Aprendemos ahora y jugamos un laaaargo rato— y estuvieron de acuerdo (exceptuando a Emile que prefirió seguir acostado por haber comido tantos dulces, y Ewen quien prefería dormirse una siesta porque se había quedado haciendo a último momento su informe sobre EE.UU) tenían dos horas más por delante hasta el horario de salida y todo era mucho mejor que entrar al aula con el calor que estaba haciendo.
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—Vení a mi Becky, nos voy a hacer ganar— sonrió con picardía mirando a los otros dos. Los equipos estaban empatados así que ésta era la ronda decisiva.
—Mucho no tenía igual eh— tiró su carta y reveló el 1 de copa, george fue el siguiente y la mató con un 2 de oro.
Anya dió un sorbo a su mate (había pedido a Henderson agua caliente para este momento especifico) y miró a Damián—. Amargo y retruco, carajo.
Ignoró el hecho de que había puesto como 3 kilos de azúcar para tomarlo.
Estaba en duda de si aceptar o no, se la veía demasiado confiada así que una carta demasiado buena debía tener; podría ser el 7 de espada o de oro o el 1 de espada, sabía que el de basto no lo tendría porque ese lo tenía él.
Miró a George, este le decía que no con la cabeza, era mejor no arriesgarse y tenía razón, dirigió su vista a Anya de nuevo; mal hecho, de nuevo lo miró con ese puchero.
Suspiró rendido—. Quiero— la sonrisa de Anya opacó el sentimiento de derrota y su cara se tornó colorada, al menos hasta que vió la carta que reveló. Tanto él como Becky abrieron grande la boca indignado— ¡Pero vos sos una boluda!
—¡Anya el 4 de copa es el que tiene menor valor! ¡Está en la foto que me pasaste!
—Pero si está ahí a lo último ¿No significa que mata a todas?— Damián se agarró la cabeza.
—¡Está al revés! ¡Ahí te aclara!— le sacó el telefono a Becky y le señaló su punto, luego presentó su carta encima de la manta—. Listo, puntazo para nosotros.
—Pero igual con la mía ya ganamos— le mencionó George, cosa que no escuchó.
—Debí haber supuesto que no entendiste cuando en el envido me cantaste 36— Becky negó mientras le daba palmadas en la cabeza a su amiga sonrojada de vergüenza, la proxima investigaría tanto como su padre.
El resto de la clase libre se pasó con Anya aprendiendo a jugar cada vez un poco más, pero decidió que nunca más jugaría al truco; además sus poderes no le servían para este.
