Chapter Text
En la ciudad de Nueva Orleans, donde el misterio y la magia parecen estar en cada esquina, vivía una joven llamada Alice. Era una chica valiente, reservada y misteriosa, con un gran carisma y una personalidad que atraía a todos los que la conocían.
Alice vivía con su madre en una pequeña cabaña en el bayou, rodeada de cipreses y magnolias. Su madre era una mujer amable y cariñosa, que siempre había estado allí para apoyar a Alice en todo lo que hacía.
Pero la vida de Alice cambió drásticamente cuando su madre cayó gravemente enferma. A pesar de que Alice trabajaba duro para ganar dinero y pagar los tratamientos médicos, no parecía ser suficiente. La enfermedad de su madre empeoraba cada día, y Alice se sentía desesperada y sin opciones.
Un día, mientras visitaba a su madre en el hospital, Alice se encontró con un anuncio peculiar en una revista. Una pareja millonaria y poderosa, los Moningstar, buscaban una mujer dispuesta a ser un vientre de alquiler para su hijo. La pareja ofrecía una gran cantidad de dinero a cambio de este servicio, y Alice se sintió tentada por la oferta.
Miro por ultima vez aquel anuncio y soltando un suspiro, arranco la hoja de la revista sin que nadie se diera cuenta, Dobló la hoja y aguardo esta en el bolsillo de su pantalón, se levanto del asiento y salio del hospital con dirección a su hogar.
A pesar de sus dudas y temores, Alice decidió investigar más sobre el tema, miraba la pantalla de aque viejo computador que tenia en su habitación; que con gran dificulta había logrado conseguir para su trabajo.
Arqueaba una ceja a la vez que mordia su labio inferior, era demasiada información que procesar, aun tenia bastantes dudas, pero su madre necesitaba aquel tratamiento con gran urgencia. Miro el papel arrugado que había arrancado de la revista y luego miro la foto de su madre, se quedo pensativa por algunos minutos, si no era eso de el vientre en alquiler, seria Aquella propuesta que valentino le ofreció y si de algo estaba muy segura, es que nunca haría algo como eso.
Tomo su decisión despues de variod minutos y sin perder mas el tiempo, se puso en contacto con los Morningstar. La pareja resultó ser Lucifer y Lilith, dos personas carismáticas y poderosas que parecían tener todo lo que podían desear, pero que no podían tener un hijo.
La historia de los Morningstar era trágica. Lilith había sufrido un accidente en su infancia que la había dejado imposibilitada de tener hijos, pues cada vez que lo habian intentado el pequeño feto no se lograba y siempre terminaba en una perdida, a pesar de que Lucifer la amaba con locura, la presión de no poder tener un heredero había creado una gran tensión en su relación.
Lucifer y Lilith habían intentado todo para tener un hijo, pero nada había funcionado. Fue entonces cuando Rafaél, el hermano de Lucifer, les sugirió la idea de buscar un vientre de alquiler. La pareja había investigado y había encontrado una clínica que les había ayudado a entender el proceso y a encontrar a la candidata perfecta.
Ahora, Alice se encontraba en la posición de ser considerada como la candidata perfecta para ser el vientre de alquiler de los Morningstar.
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Chapter 2: Capitulo 2
Notes:
HOLA!!!
AQUÍ ESTA YA EL SEGUNDO CAPITULO, ESPERO SEA DE SU AGRADO Y NOS VEMOS EN EL SIGUIENTE CAPITULO.
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A la mañana siguiente Alice se despertó con bastante cansada pues no había logrado dormir mucho, ayer habia logro comunicarse con el señor Morningstar, la cita quedo registrada al medio día en la mansión Morningstar, ya qué querían conocerla y hacerle algunas preguntas.
Levantándose de la cama fue al baño, tomo una ducha rápida, se vistió y desayuno. Salio con bastante prisa de su hogar, pues antes de ir a aquella cita iría a visitar a su madre al hospital.
Caminaba con calma por las calles de la ciudad, saludando a cada conocido y siempre con una sonrisa en su rostro, entro a la florería y saludo con alegría al florista.
─ Buenos días, señor zestial, ¿Cómo se encuentra en esta mañana tan encantadora- se acercaba al mostrador a la vez que veía las flores.
─ Buen día también para ti, Alice- sin levantar la vista arreglaba un ramo de Magnolias ─ Yo estoy muy bien y al parecer tu igual lo estas ¿Algo bueno te a pasado?- levanto su vista mirando a la joven, la cual siempre iba con una gran sonrisa.
─ Si hoy todo sale bien, podre conseguir el dinero para el tratamiento de mi madre- Aquella sonrisa en su rostro se hacia mas grande.
─ Todo saldra perfecto, Alice y por cierto, toma- le extendía aquel ramo que estaba preparando segundos atras ─ entregaselas a tu madre y no te preocupes de el pago, son de mi parte.
─ muchas gracias, Zestial- tomaba el ramo con bastante cuidado, se despidió de él y salio de la floreía para seguir su camino al hospital.
Al entrar al hospital saludo con cordialidad a los presentes, se acerco a la recepción para poder firmar su visita y preguntar por la salud de su madre, que al parecer seguía igual, no había tenido mejorías. Suspiro de frustración y camino a la habitación de su madre, abrió la puerta y la encontró dormida, sonrió con ternura y cerro la puerta al entrar, camino a la camilla, acaricio su mejilla y se inclino dejando un beso sobre su frente.
Al hacer eso noto como su madre comenzaba a despertar abriendo sus ojos con lentitud y sonriendo débilmente.
─ Alice, cariño- su voz era débil y un poco ronca, pero aun mantenía aquella dulzura al hablarle, trato de levantarse pero la joven se lo impidió.
─ ¡No, mamá, No hagas esfuerzos!- le decía con algo de severidad, pues conocía muy bien a su madre y si era bastante terca.- Sabes que no debes hacer nada de esfuerzos, por favor.
─ esta... bien, sólo para... no preocuparte...- murmuro en voz baja y volvió a acostarse. ─ Qué lindas flores.
─ Lo sé, Zestial te las envió- le enseñaba mejor el ramo a su madre con una pequeña sonrisa, quito el ramo marchito de el florero y dejo el nuevo en su lugar. ─ por cierto, hoy no puedo quedarme mucho tiempo, tengo una cita de... trabajo al medio día y no debo faltar. - era la primera vez que le mentía a su madre y no se sentia nada bien, pero decirle la verdad no era una opción, sabia muy bien que su madre se opondría a esto que haría y lo más probable es que se decepcionaría de ella.
─ No... deberías trabajar... mucho, hija.-
─ No te preocupes por ello mamá, será un buen empleo, eso sí bastante cansado, pero la paga será muy buena- decia con una sonrisa, trataba de no sonar nerviosa y que su madre la descubriera.
─ Entiendo... cariño, sólo... cuidate mucho- le extendió su brazo para tomarla de la mano.
Asintiendo correspondió al apretón de mano ─ Lo haré madre, lo prometo- miro el reloj que estaba en su muñeca mirando la hora y soltando un suspiro, volvió a mirar a su madre. ─ Es hora de irme, pero mañana vendré a la misma hora, descansa- se inclinaba y dejaba un beso en su frente.
─ cuidate mucho, cariño- sonrió débilmente y soltó su mano para dejarla ir.
─ Gracias mamá- camino a la salida, abrió la puerta y miro a su madre antes de salir, sonrió y salio de la habitación.
Una vez saliendo del hospital camino para poder tomar un taxi, pues por lo que investigo, la mansión de los Morningstars estaba bastante lejos del hospital.
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La mansión de los Mornigstar era impresionante. Era una casa grande y lujosa, con jardines hermosos y una vista impresionante del lago. Alice se sintió un poco fuera de lugar. Se quedo mirando la gran mansión desde la entrada, fue un poco difícil que la dejaran pasar, pero al final las grandes puertas se abrieron permitiéndole pasar. Todo a su al rededor la comenzaba a poner muy nerviosa y ya era difícil de disimular, al estar enfrente a la puerta de la entrada a la mansión toco la gran puerta y esta fue abierta al instante.
Del otro lado de la puerta se encontraba un mayordomo bastante mayor de edad, la miro de arriba hacia abajo con una gran seriedad.
─ ¡Buenas tardes! - saludaba con cordialidad, extendía su mano para saludarlo, pero aquél mayordomo solo observo su mano y la ignoro, al ver aquel gesto bajo su mano sintiéndose un poco ofendida. ─ Tengo una entrevista con los Señores Morningstar al medio día.- susurro lo suficiente alto para que el mayordomo escuchara.
─ Los señores la estaban esperando, pase, la llevare hasta ellos- se hacia a un lado para dejarla entrar.
Asintiendo entro al interior de la mansión, Alice se sintió un poco intimidada por la riqueza de los morningstars.
─ Por aquí, sigame.- dijo y comenzó a caminar por el pasillo con dirección a la oficina del señor morningstar.
Volviendo a asentir con su cabeza, lo siguió mirando a su alrededor, las grandes pinturas, los jarrones y las decoraciones del interior, era muy elegante y algo sutil, dándole un ligero toqué al estilo victoriano.
Una vez que llegaron el mayordomo abrio la puerta.
─ Adelante, pase.- dijo con seriedad.
Sus manos comenzaron a sudar y su corazón latía tan rápido que podía sentir como si este fuera a salir de su pecho.
Entro con calma hasta estar enfrete del escritorio, miro la habitación era elegante y sofisticada, con muebles de diseño y obras de arte en las paredes, al igual que algunos patos de goma que adornaban el escritorio. Lucifer Morningstar, el dueño de la mansión, se sentó detrás de su escritorio, mirando a Alice con una mirada intensa.
Al ver al hombre no es como se lo esperaba, esperaba a alguien mayor tal vez de unos de más de 40 años y ademas alto, pero no lo negaría era bastante atractivo .
─ Gracias por venir, Alice- dijo Lucifer, su voz suave y melodiosa. ─ Me gustaría hacerle algunas preguntas antes de que tomemos una decisión final.
Alice asintió, nerviosa pero decidida. ─ Por supuesto, señor Morningstar.
Lucifer sonrió, mostrando sus dientes perfectos. ─ Llámeme Lucifer, por favor. Ahora, dígame... ¿qué la llevó a considerar la posibilidad de alquilar su vientre?
Alice respiró profundamente antes de responder. ─ Mi madre está muy enferma, Lucifer. Necesita un tratamiento que cuesta mucho dinero, y yo no tengo los recursos para pagar por él. Cuando vi el anuncio de su clínica, pensé que podría ser una oportunidad para ayudar a mi madre y, al mismo tiempo, ganar el dinero que necesito.
Lucifer asintió, su expresión seria. ─ Lo siento mucho por su madre, Alice. ¿Puede decirme más sobre su condición?
Alice asintió, y comenzó a explicar la situación de su madre, mientras Lucifer la escuchaba atentamente, su mirada intensa y penetrante.
Después de unos momentos, Lucifer cambió de tema. ─ Alice, ¿tiene pareja sentimental actualmente?
Alice se sonrojó ligeramente antes de responder. ─ No, no tengo pareja sentimental en este momento. He estado muy ocupada con mi trabajo y mi familia, y no he tenido tiempo para relaciones sentimentales.
Lucifer sonrió ligeramente, su mirada intensa y penetrante.
─ Entiendo. Gracias por ser honesta conmigo, Alice. Creo que no necesito hacer más preguntas, a mi punto de vista, eres la candidata perfecta.
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Chapter 3: Capitulo 3
Notes:
aquí esta otro capitulo más, espero lo disfruten.
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Aquella mujer rubia se miraba en el espejo, cepillaba su larga cabellera sin pausa alguna. Se miro en el una ultima vez y sonrie, intento convencerse de que todo iba bien. Lucifer estaba emocionado con la idea de ser padre, y ella no podía decepcionarlo. Pero mientras se preparaba para poder estar presente en la firma del contrato, no podía evitar sentir una sensación de alivio en su pecho.
La idea de ser madre siempre Le había parecido algo lejano y ajeno. Nunca se había imaginado llevando un bebé en sus brazos, ni cambiando pañales. ni cantando canciones de cuna. Y sin embargo, Lucifer siempre había querido ser padre. Se sentía aliviada de que no pudiera tener hijos, de que no tuviera que pasar por el proceso de embarazo y parto.
Tomó asiento en la cama y se cubrí la cara con las manos. ¿Por qué Lucifer no podía ver atravez de esa mascara de felicidas que no quería ser madre? ¿Por qué no podía aceptar que no podía tener hijos?, pero sabía que no podía decirle la verdad. No podía decirle que se alegraba de no poder tener hijos, de no tener que cuidar de ellos y mucho menos de poder criarlos.
Se levanté y se dirigió hacia donde se encontraba su esposo, y lo encontró justo en la sala principal, Lucifer la esperaba con una sonrisa en su rostro. Se senté a su lado y le sonrie, intentando convencerse de que todo iba a estar bien.
─¿Estás segura de que estas bien?- Le preguntó Lucifer, mirándome con una expresión preocupada.
Asentió, intentando sonar convincente. ─ Sí, estoy bien y muy contenta de tener esta oportunidas ademas quiero que seas feliz, Lucifer. Y si esto es lo que te hace feliz, entonces estoy dispuesta a apoyarte.
Lucifer le sonrió y tomó su mano. ─Gracias, Lilith. Significa mucho para mí-.
Justo entonces, la puerta de la oficina de lucifer se abrió y una joven mujer salio de ella Era Alice, la madre sustituta que Lucifer había elegido. Se sentió un poco incómoda al verla, pero intenté sonreír y ser amable.
─ ¿Ya estas mejor, Alice?- dijo Lucifer, No comprendía muy bien la pregunta, pero suponía que la mujer necesita algunos minutos para ella.
─ Esta es mi esposa, Lilith.- decia acercándose a ella.
Alice sonrió y le extendió la mano. ─ Encantada de conocerla, señora Morningstar.
se sentió un poco incómoda al escuchar el título de "señora Morningstar", no estaba acostumbrada a que la llamaran de esa manera, nunca lo estuvo, pero intento sonreír y ser amable. ─ Encantada de conocerla, Alice. Por favor, siéntese.
Alice se sentó en la silla que Lucifer le había ofrecido, y comenzamos a hablar sobre los detalles del contrato. Se sentía un poco incómoda al escuchar a Alice hablar sobre su embarazo y el bebé que llevaría en su vientre, pero intentó mantener una sonrisa en su rostro.
Mientras hablábamos, no podía evitar sentir una sensación de alivio al saber que Alice era la que llevaría el bebé en su vientre, y no ella. Se sentía afortunada de no tener que pasar por todo aquel cansado proceso del embarazo y sobretodo de lo doloroso que podría ser el parto.
Pero al mismo tiempo, no podía evitar sentir una sensación de culpa al saber que Lucifer estaba tan emocionado de ser padre, y que ella no podía compartir su entusiasmo. Se sentía como si estuviera engañándolo, como si estuviera fingiendo ser alguien que no era.
Pero sabía que no podía decirle la verdad. No podía decirle que no quería ser madre, que no quería tener nada que ver con la maternidad. No podía, no quería destrozarle aquel sueño, aquel anhelo de ser padre. El a hecho mucho por ella y ahora debería regresarle el favor, pero todo aquella comprensión y amabilidad cuanto le duraría....
Así que sonreí y seguio hablando con aquella voz amable y alegría fingida, se intento convencer mentalmente de que todo iba bien. Pero en un rincon de su mente le gritaba que no era así. Sabía que estaba fingiendo, que estaba engañando a Lucifer y a mí misma. Y no sabía cómo salir de esa situación... o tal vez si lo sabia, pero eso rompería el corazón de Lucifer.
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Chapter 4: Capitulo 4
Notes:
Hola!!!
Aquí estoy trayendo otro capitulo para ustedes, espero lo disfruten.
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Tomando asiento al lado de su esposa, sonrió al verla de reojo, ella y Alice hablaban sobre los detalles del contrato. Se sentía tan emocionado qué podía sentir su mano temblar de lo ansioso que estaba por empezar esta nueva etapa de mi vida. Ser padre siempre había sido un sueño para él, y ahora que finalmente iba a hacerse realidad, se sentía como si estuviera flotando en las nubes.
Pero mientras miraba a Lilith, no pude evitar sentir una pequeña punzada de inquietud. Ella parecía un poco... distante. Un poco... incómoda. Se pregunté si todo iba bien, si había algo que la estuviera molestando.
Pero cuando la miro a los ojos, ella le sonrió y lo tomó de la mano. ─ estoy bien, Lucifer -dijo con su voz dulce y calmada. ─ Sólo un poco cansada, eso es todo.
Se sentí un poco mejor, pero no pudo evitar seguir sintiendo esa pequeña punzada de inquietud. ¿Qué pasaba con Lilith? ¿Por qué parecía tan... incómoda?
Pero no tuve tiempo de seguir pensando en eso, porque Alice empezó a hablar sobre los detalles del embarazo y el parto.la emocion atravesaba su cuerpo de nuevo, lo cual lo ponía muy ansioso.
Y mientras escuchaba a Alice, no pude evitar sentir que todo iba a salir perfecto. Que Lilith y él íban a ser padres perfectos, que su hijo o hija iba a ser perfecto. Se sentí como si estuviera viviendo en un sueño, un sueño en el que todo era perfecto y nada podía salir mal.
Pero mientras sonreía y asentía, no pude evitar sentir una pequeña voz en mi cabeza que le decía que no todo era tan perfecto como parecía. Que había algo que no estaba bien, algo que podría arruinarlo todo.
La voz de su esposa lo trajo de regreso a la realidad, volteo a verla sonrió a la vez que le pasaba la pluma pues ya solo faltaba su firma. Tomo el bolígrafo un poco tembloroso, miro a su esposa una ultima vez y luego paso su mirada a Alice, mantuvo su sonrisa, asintiendo para comenzar a firmar el contrato.
Soltó el bolígrafo al igual que un suspiro, tomo los documento y sonrió, se levanto de su asiento, le extendió la mano a Alice, quien miro su mano y tomo con gusto.
─ fue un placer hacer este trato con usted, señorita Alice- decia el rubio estrechando su mano con la de ella.
─ igualmente, sr y sra. Morningstar...— estrecho la mano de ambos con una pequeña sonrisa en sus labios, se despidió y siendo guiada por el mayordomo salio de la mansión.
Caminando por la calle, perdida en sus pensamientos. La firma del contrato había sido un paso importante, pero ahora se sentía dividida. Una parte de ella se preguntaba si estaba haciendo lo correcto, si estaba bien vender su óvulo a una pareja que parecía tan desesperada por tener un hijo. La otra parte de ella se justificaba, pensando en el tratamiento de su madre y en la posibilidad de darle una mejor vida.
Justo cuando Alice había salido de la mansión decidieron o más bien Lilith le había dicho que quería salir a tomar un poco de Aire. Subieron al auto y manejo hasta al parque más cercano donde estuvieron algunos minutos, los suficientes para que Lilith se sintiera mejor por toda la emoción del día. Y ahora regresaban a su hogar, con una mezcla de emociones. Lucifer estaba eufórico, cantando y bailando en el coche, mientras que Lilith se mantenía callada y pensativa. A pesar de la felicidad que Lucifer sentía, no podía evitar notar que algo no estaba bien con Lilith. Ella parecía distante, como si estuviera escondiendo algo.
—¿Estás segura de que estás bien, Lilith? —preguntó Lucifer por enésima vez—. Pareces un poco... distraída.
Lilith sonrió y le tomó la mano. —Estoy bien, Lucifer. Solo estoy un poco cansada, eso es todo. Estoy emocionada por el bebé, pero también un poco nerviosa.
Lucifer la miró con escepticismo, pero no insistió más. Sabía que Lilith era una persona reservada y que no siempre compartía sus sentimientos con facilidad. Se conformó con tenerla a su lado y disfrutar del momento.
...
Aquella pantalla de computadora mostraba algunas imágenes recientes de la mujer que nunca abandono sus pensamientos desde que se fue de Nueva Orleans, pero ahora regresaba y lo hacía para estar con ella.
— Pronto nos volveremos a ver, querida Alice —
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Chapter 5: Capitulo 5
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Ya habían pasado varios días desde la firma de aquel contrato, Alice se sometió a varios procedimientos y exámenes para corroborar su salud, durante esos días Alice había sido acompañada por Lucifer ya que al parecer la señora Morningstar tendría bastante trabajo y no podría acompañarlos, aun que al punto de vista de Alice parecía que no tenía ningún interés sobre lo que pasaría sobre el futuro bebé.
El día del procedimiento había llegado, Alice se encontraba bastante nerviosa, respiro profundo y soltó el aire, miraba a su alrededor sintiendo incluso incómoda al estar sola en aquel sitio, una de las enfermeras había entrado, pido que se pusiera la bata y esperara, pero eso fue hace más de quince minutos. Suspiro de frustración, espero sentada en aquella camilla hasta que la puerta se abrió entrando el médico qué estaba acargo del procedimiento.
unas enfermeras le habían dicho lo que debía hacer mientras ellos se encargarian de lo demás, solo asintió y se recostó en aquella camilla mientras miraba el techo blanco. Al escuchar la puerta abrirse levantó su cabeza y vio a una enfermera entrar se acercó al doctor y susurro algo en su oído, la expresión del médico fue de un enojo, se levanto de donde estaba y salió de la habitación. Todo aquello parecía bastante extraño y laponia muy nerviosa.
Mientras tanto en el laboratorio, el equipo médico estaba bastante nervioso pues durante la revisión y el proceso habían cometido un enorme error, al ver al médico llegar bastante enojado no sabían que hacer, cancelar el procedimiento no era opción y hablar sobre que había ocurrido sólo traería desprovilegio a la clínica. Hasta que uno de los médicos hablo y dio una idea para solucionar el problema y aun que no fue muy ética, no había otra manera ademas nadie se enteraría de ello.
Decidieron continuar con el procedimiento. Alice que estaba esperando bastante estresada y aburrida miraba el techo, otra vez la habían dejado sola y esta vez por mucho más tiempo, oyendo la puerta abrirse levanto su cabeza viendo al médico regresar y así continuar. Una vez que termino todo le pidieron que estuviera en camilla acostada por unos cuantos minutos y luego podría cambiarse.
Mientras tanto Lucifer esperaba con impaciencia alguna noticia, al ver al médico volver a salir, sonrió y se levanto para acercarse a él.
—— el procedimiento fue todo un éxito, les daré una cita para dentro de dos semanas, para poder revisar el proceso.
—— Muchas gracias doctor. - murmuró Lucifer tomando la mano del medico con gran agradecimiento y felicidad.
—— no hay que agradecer, es un placer ayudar- dijo con una sonrisa nerviosa, pues el error que se cometió y la solución nada ética, lo ponía demasiado nervioso, sólo esperaba que no se dieran cuenta de ello... aun qué...
Alice salía de habitación cansada de estar por mucho tiempo en una posición bastante incomoda, camino con calma hasta acercarse a donde estaba el rubio hablando con el médico, formó una sonrisa en sus labios. El médico les dio una cita para dentro de dos semanas para una revisión de rutina, asintió agradeciendo, se despidió de él al igual que Lucifer.
Camino al lado de del rubio ya que muy amablemente la llevaría hasta su hogar, lo cual agradecía mucho ya que se sentía bastante agotada.
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Notes:
Espero que les haya gustado y nos vemos en el próximo.
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Después de todo el proceso, Alice ya estaba en su casa, la cabaña en el bayou. Se sentía un poco aliviada de estar de vuelta en su hogar, rodeada de la naturaleza y la tranquilidad del bayou.
Tomó asiento en el sofá y suspiro, bajo su mirada a su vientre, por instinto llevó una de sus manos a este, le habían dicho que el procedimiento había sido un éxito y aun así debía esperar algunas semanas para confirmarlo y que todo estuviera perfecto.
Sabía que todo apenas estaba comenzando, no solo era el hecho de cargar con ese bebé, era cuidarlo y mantenerlo sano y salvo dentro de su vientre.
El sonido de aquel aparato telefónico llamo su atención, sacandondolo del bolsillo prendió este y pudo notar una notificación. Había olvidado por completo que el señor Morningstar, le había comprado uno de esos aparatos modernos para mantenerse comunicados, claro por cualquier cosa.
Leyó el mensaje y solo era de la clínica y sobre su próxima cita y el chequeo medico. Volvió a aguardar aquel teléfono, tomando su bolsa para ir a su habitación, mañana tenía que ir en la mañana al banco a cambiar aquel cheque de la mitad del pago que le dio el señor Morningstar y también pagar el tratamiento en el hospital donde se encontraba su madre.
A pasos lentos camino a su habitación, fue directo hacia la cama donde se acostó sin cambiarse la ropa ni nada por el estilo, estaba tan cansada como para poder hacer eso.
Cerro sus ojos y durmió al instante, durmió durante toda la tarde y parte de la noche, abrió sus ojos con pesadez y estiro su brazos hacia arriba, bostezo a la vez que se levantaba.
Aunque haya dormido aun Sentía su cuerpo cansado, camino al baño de manera lenta, tal vez un baño relaje sus músculos y logre no sentirse así de cansada. Abrió las llaves de la tina esperando a que esta estuviera lo suficientemente llena, mientras tanto comenzó a quitarse la ropa hasta quedar completamente desnuda, bajo su mirada y vio su vientre plano aún... pues en algunos meses este estaría abultado.
Volvió a levantar su mirada y cerró las llaves del agua, tomo un frasco con sales y vació un poco de estas, soltando un suspiro entro a la tina sintiendo el agua tibia y sonrió con gran satisfacción, era eso lo que necesitaba. Cerro sus ojos un momento disfrutando del agua antes de comenzar a bañarse.
Se quedo pensando en todo lo que pasaría de ahora en adelante además de cómo le ocultara a su madre una vez que el embarazo esté bastante desarrollado, conociendo a su madre está segura que se enojara bastante por hacer algo como eso... pero es comprensible, ¿Quien en su sano juicio haría esto, por gusto?... ella no, ella lo ha hecho por dinero, pero no por ambición, si no por ayudar a su madre.
...
Lucifer se encontraba en su oficina revisando algunos documentos, estaba bastante alegre al saber que dentro de algunos meses tendría a su pequeño hijo o hija... Sus pensamientos fueron interrumpido por Lilith al entrar en la oficina de su esposo con una expresión seria en su rostro.
—Lucifer, tengo que hablar contigo— dijo Lilith, su voz firme y decidida—. He recibido una llamada urgente y al parecer mi última colección de otoño e invierno tuvo varios problemas y si no viajo a Francia, podría no presentarse en el desfile de París.
Lucifer levantó la vista de los documentos que estaba revisando y miró a Lilith con atención.
—¿Cuándo tienes que ir?— preguntó, su voz calmada y controlada.
—Mañana por la mañana— respondió Lilith—. No puedo retrasarlo, es demasiado importante.
Lucifer asintió con la cabeza, comprendiendo la urgencia del asunto.
—Está bien— dijo—. Haz lo que tengas que hacer. Yo me encargaré de todo aquí.
Lilith sonrió ligeramente, se acercó a Lucifer y besó su mejilla con suavidad.
—Gracias— dijo— Estaré en contacto contigo para mantenerte informado sobre la situación.
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Mientras tanto, en la cabaña de Alice en el bayou, ella se encontraba sentada en el sofá, mirando por la ventana hacia el exterior. Estaba pensando en el bebé que estaba creciendo en su vientre y en la vida que había aceptado vivir como madre subrogada para Lucifer y Lilith.
Alice se sentía un poco sola y aislada en su cabaña, pero sabía que estaba haciendo lo correcto al llevar a cabo este embarazo. Estaba decidida a cumplir con su parte del acuerdo y entregar al bebé a Lucifer y Lilith cuando llegara el momento.
Además, nadie tendría que saber de esto y sobretodo su madre, pues si de algo estaba segura era que estaría muy decepcionada de ella por aceptar algo como eso... sin importar que lo haya hecho por ella, para poder pagar su tratamiento y salvarla.
mirando por la ventana hacia el exterior, viendo a las luciérnagas brillar en la oscuridad, no pudi evitar Pensar en su madre, que estaba internada en el hospital, luchando por su vida. Se sentía culpable por no poder estar con ella más a menudo, pero sabía que tenía que hacer esto para poder pagar su tratamiento y salvarla.
Mientras pensaba en su madre, se llevó la mano al vientre, plano y penso en que pronto crecería y cuando fuera muy visible ya no podria ocultarlo y eso la hacia sentir un poco ansiosa, ademas de pensar en cómo reaccionaría su madre si se enterara de su embarazo y de la verdad sobre su acuerdo con Lucifer y Lilith.
Sabía que su madre estaría decepcionada y preocupada por ella, y eso la hacía sentir aún poco culpable. Pero sabía que tenía que hacer esto, por su madre y por sí misma.
Se levantó del sofá y se dirigió hacia la cocina para prepararse algo de comer. Mientras caminaba, se detuvo un momento y miró una foto de su madre que estaba en la repisa de la chimenea. Se sintió un poco nostálgica y suspiro, mañana iría a visitarla para poder estar con ella por lo menos una hora o el tiempo que pueda estar.
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Notes:
Hasta aquí este capítulo, espero lo hayan disfrutado y nos vemos en el próximo capitulo.
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Miraba las maletas de su esposa en la entrada de la casa y en medio de estas estaba ella, verla de ese modo parecía como si se fuera para siempre, aun que sólo sea por dos semanas o eso fue lo que le dijo ella.
— ¿estas segura que no puedes quedarte un poco más, Cariño?— preguntó con un suspiro triste.
La mujer Rubia miró a su esposo y negó silenciosamente, tomó las maletas para poder arrastrar estas para que el mayordomo pudiera tomarlas.
— Lo siento Luci, querido, pero no puedo hacerlo, me necesitan y no puedo hacer más tiempo.
— si entiendo... lilith, Cariño... te amo.— murmuró con una pequeña sonrisa
— también te amo- se acercó y dejó un beso, el cual se marcó en su mejilla de aquel labial rojo carmín qué siempre utilizaba.
La vio subirse al auto y este comenzó a andar hasta desaparecer de su vista, sabe que su trabajo es bastante importante y que la necesitan pero, no deja de sentir esa sensación de abandono invadir su mente y corazón... es como si fuera la última vez que la viera.
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Alice se encontraba con su madre en el hospital, ese día su madre se veía mejor que en días anteriores, ya había pasado más de una semana desde que inició su tratamiento y al parecer iba todo mejor... además también había pasado más de una semana desde que fue a aquella clínica y cada día el señor Morningstar le llamaba para saber como iba todo y siempre le respondí con un "Todo va bien, no había cambiado ni nada por el estilo" y él siempre le respondió que cualquier cosa que pasará le comunicara de inmediato.
Era difícil creer que estuviera embarazada, pues como bien le decía al Señor Morningstar, no a habido ningún cambio, no a tenido ni náuseas, mareos o esos típicos síntomas del embarazo... además que en dos días tendrí aquella cita con el obstetra para asegurarse del embarazo y que todo estuviera bien.
Suspiro con pesadez lo cual su madre noto y no dudo en preguntarle qué era lo que pasaba.
— Cariño, ¿hay algo que te molesta?—preguntó su madre con una voz suave y preocupada.
Alice intentó sonreír, pero no pudo evitar que su rostro reflejara su ansiedad. —No, mamá, todo está bien. Solo estoy un poco estresada con el trabajo y eso —respondió, intentando restar importancia al asunto.
Su madre la miró con escepticismo, pero no insistió en el tema. En su lugar, cambió de tema y comenzó a hablar sobre su tratamiento y cómo se sentía mejor cada día. Alice se sintió aliviada de que su madre no hubiera insistido en saber qué pasaba, pero al mismo tiempo se sintió culpable por no poder compartir su secreto con ella.
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Sosteniendo el teléfono en sus manos miraba la pantalla apagada, han pasado dos semanas desde que lilith se fue, dos semanas desde que tuvieron la última llamada, donde ella le decía que ya estaba en Francia y que cuando estuviera libre ella le llamaría, pero hasta ahora no a recibido ninguna llamada o algún mensaje.
Suspiro de frustración y se recargo en el respaldo de su silla, dio una última mirada al teléfono y estuvo a nada de aventarlo pero al ver que se encendía en una llamada vio que era Alice, lo cual le sorprendió ya que era la primera vez que ella le marcaba. Sin pensarlo un segundo respondió la llamada.
— Bueno, Alice— respondió tratando de sonar normal.
— Sólo le marcaba, por qué ya estoy en la clínica... creí que vendría...— le respondió con cierto nerviosismo.
— ¿¡La clínica!?— exclamó con sorpresa, pues había olvidado que ese día Alice tenía cita con el obstetra— cierto, cierto, lo había olvidado, ya voy para allá — respondió, intentando sonar calmado a pesar de la ansiedad que sentía.
Alice parecía nerviosa al otro lado de la línea, y Lucifer podía sentir su ansiedad a través del teléfono. —¿Todo bien? —preguntó Lucio, intentando sonar tranquilo—. ¿Qué pasa?
—No, no, todo está bien —respondió Alice rápidamente—. Solo no quería estar sola... ¿Puede venir lo antes posible?
Lucifer se sintió un poco culpable por haber olvidado la cita, y se apresuró a asegurarle a Alice que estaría allí pronto. —Sí, sí, claro. Estoy en camino. No te preocupes, estaré allí en unos minutos.
Comenzó a sentirse un poco ansioso mientras se dirigía hacia la clínica. ¿Qué iba a pasar en la cita con el obstetra? ¿Habria algún problema con el embarazo?... o tal vez y si no hay un embarazo, no, no debería pensar eso... Aunque la incertidumbre lo estaba matando.
llegó a la clínica y se dirigió hacia la recepción para preguntar por Alice. Después de unos minutos, la vio salir de una habitación con una expresión nerviosa en su rostro. —Hola —dijo Lucifer intentando sonreír—. ¿Cómo estás?
Alice se acercó a él y sonrió bastante nerviosa . —Estoy bien —dijo—. Solo un poco nerviosa.
Sin decir más asintió, Fueron y tomaron asiento en la sala de espera, esperando a que la enfermera del obstetra les llamara. Después de unos minutos, una de las enfermera los llamó y los llevó a una habitación donde el obstetra los estaba esperando.
La obstetra, Carmilla Carmine, una mujer amable y profesional, les sonrió y comenzó a explicar como seria el procedimiento de las pruebas Que le harían y la primera sería la de sangre, los resultados tardo varios minutos, pero en lo que estaba lista la Dra. Carmilla le hizo varias preguntas sobre como se encontraba, o si había sentido algún síntoma o cambia, lo cual negó en esas dos últimas preguntas.
Esos minutos de espera fueron eternos para ella, al oír la puerta abrirse volteo a ver y se sintió un poco aliviada al ver a la enfermera entrar con los resultados, los cuales le entregó a la doctora, los leyó y sonrió —¡Felicidades! El procedimiento fue exitoso. Estás embarazada —dijo.
Alice se sintió aliviada y Lucifer se sintió emocionado. —Excelente —dijo—. Vamos a asegurarnos de que todo salga bien.
El médico asintió con la cabeza. —Vamos a programar citas regulares para monitorear el crecimiento del feto y asegurarnos de que todo esté bien. Y, por supuesto, siempre lo mantendremos en informado Sr Morningstar.... Tambien podriamos informar a la Sra Lilith sobre el progreso del embarazo.
Lucifer asintió con la cabeza. —Sí, por favor, manténganos informados. Lilith está fuera de la ciudad por trabajo, pero estará en contacto conmigo regularmente, así que no creí que sea necesario que ustedes lo hagan.
Alice se sintió un poco incómoda con la situación, No sabía que La sra Morningstar estaba fuera del país... pero bueno eso era algo que no le incumbia.
— Alice — le llamaba la Dra al verla un poco distraída.
Al oir su nombre, fue sacada de sus pensamientos por la doctora, que al parecer le había dicho que le practicarán un ultrasonido. —Sí, sí, estoy aquí —dijo, intentando sonar calmada.
La doctora sonrió y le indicó que se acostara en la camilla. —Vamos a hacer un ultrasonido para confirmar la implantación del embrión —explicó.
Alice asintió con la cabeza y se acostó en la camilla. Lucifer se acercó a ella y le tomó la mano, sonriéndole con tranquilidad. —Todo va a salir bien —dijo.
Al sentir la cálida mano de Lucifer, tomando la suya se sonrojó ligeramente y se sintió nerviosa.
La doctora aplicó el gel en el abdomen de Alice y comenzó a mover la sonda del ultrasonido. Después de unos momentos, apareció una imagen en la pantalla. —Aquí está el saco gestacional —dijo la doctora, señalando la imagen.
Alice y Lucifer se miraron entre sí y al ver la cálida sonrisa de él sonrío igual tratando de calmar sus nervios. —¿Está todo bien? —preguntó Lucifer.
La doctora sonrió. —Sí, todo parece estar bien. El saco gestacional está presente y tiene el tamaño adecuado para la fecha de implantación. Vamos a seguir monitoreando el crecimiento del embrión y asegurarnos de que todo salga bien.
Alice se sintió aliviada y Lucifer se inclinó hacia adelante para ver mejor la imagen. —Es emocionante —dijo, sonriendo.
La doctora continuó examinando la imagen y tomando medidas. —Vamos a programar un seguimiento para dentro de un mes para ver cómo está progresando el embarazo —dijo
Después de la ecografía, la doctora les dio algunas instrucciones y recomendaciones para el cuidado del embarazo. Alice se sintió un poco más tranquila después de saber que todo estaba bien, pero todavía estaba un poco nerviosa.
Lucifer la ayudó a bajar de la camilla y se despidió de ella con una sonrisa — La próxima consulta será dentro de un mes, ¿de acuerdo?
Alice asintió con la cabeza. —Sí, de acuerdo —respondió.
Lucifer se inclinó hacia adelante y le dio un ligero toque en el hombro. —Entonces estaré en contacto, contigo, y ya sabes que cualquier cosa no dudes en llamarme.—dijo aun manteniendo aquella sonrisa cálida en su rostro —. Gracias por todo, Alice.
Alice sonrió y se sintió un poco más cómoda con la situación. —No hay problema —dijo—. Estoy aquí para ayudar.
Después de la consulta, Alice se dirigió al supermercado para comprar algunos alimentos y productos básicos para su despensa. Mientras caminaba por los pasillos, pensó en la ecografía y en el pequeño ser que estaba creciendo en su vientre. Se sintió un poco emocionada lo cual le sorprendió y sacudo su cabeza ligeramente para evitar esas emociones.
Tomando algunas frutas camino sin prestar atención a su alrededor hasta que escucho aquella voz que tanto conocía, se paralizó y apretando sus puños con fuerza se giro para ver al dueño de esa voz.
— Tantos tiempo sin verte Al...
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Notes:
Hasta aquí este capítulo, espero lo hayan disfrutado y nos vemos en el próximo.
Chapter Text
- Tantos tiempo sin verte Al.
Frente a ella estaba nada más y nada menos que Vox, un antiguo... ¿Ex-pretendiente?, ¿ex-amor?... Ni siquiera sabia como llamarlo ya que todo terminó incluso mucho antes de empezar.
Se giró lentamente para enfrentar a Vox, intentando mantener la calma. Su mirada se encontró con la de él, y por un momento, se sintió transportada al pasado. Vox parecía haber cambiado un poco desde la última vez que se vieron. Su cabello estaba un poco más largo, y su sonrisa parecía un poco más amplia.
-Vox -dijo Alice, intentando sonar neutral-¿Cuánto tiempo sin verte?
Vox se acercó a ella, su mirada fija en la de ella. -Demasiado tiempo -respondió-. ¿Cómo has estado?
Se encogió de hombros, intentando restar importancia al encuentro. -Bien, gracias -dijo-. ¿Y tú?
Vox sonrió de nuevo, y Alice notó que su mirada parecía un poco más intensa que antes. -He estado bien -dijo-. ¿Qué te trae por aquí?
Alice levantó la canasta de frutas que llevaba. -Solo comprando algunas cosas -respondió-. ¿Y tú?
-Acabo de regresar a la ciudad después de unos años, como lo habrás notado. -dijo-. Estoy tratando de ponerme al día con todo.
Alice asintió con la cabeza, sintiendo un poco de curiosidad. -¿Dónde has estado? -preguntó.
Vox sonrió. -En New York -respondió-. Tenía un trabajo allí en la televisores, pero decidí regresar a la ciudad por vacaciones.
Alice se sintió un poco sorprendida, ya que no creía que el estuviera de regreso en Nueva Orleans sólo por una simples vacaciones -¿Y cómo te ha ido? -preguntó.
Vox se encogió de hombros. -Bien, supongo -dijo-. Ha sido un ajuste regresar después de tanto tiempo. Pero estoy tratando de adaptarme.
La conversación se detuvo por un momento, y Alice se sintió un poco incómoda. Vox la miró de una manera que la hizo sentir que estaba tratando de leer sus pensamientos.
-¿Y tú? -preguntó Vox de repente-. ¿Qué has estado haciendo todos estos años?, ¿sigues trabajando en aquella vieja estación de radio?
Alice mordió su labio con enfado y se encogió de hombros.
- si aun lo sigo haciendo, aunque ahora no con tanta frecuencia como me gustaría.
La mención de la estación de radio pareció despertar algo en Vox, y su mirada se intensificó. -Me alegra saber que todavía estás haciendo lo que te gusta -dijo, aunque su tono parecía un poco forzado.
Alice se sintió incómoda con la dirección que estaba tomando la conversación. -Sí, me gusta mucho -respondió, intentando mantener la calma.
Vox se acercó un poco más a ella, su voz tomando un tono más personal. -Me acuerdo de cuando solías hablar en la radio -dijo-. Me gustaba escucharte.
Alice se sintió un poco nerviosa, recordando los momentos en que Vox la había llamado a la estación de radio para pedirle canciones o simplemente para hablar con ella. -Sí, eran buenos tiempos -dijo, intentando restar importancia al tema.
La conversación se detuvo de nuevo, y Alice se sintió como si estuviera atrapada en una red de recuerdos y emociones. Vox la miró de una manera que la hizo sentir que estaba tratando de decir algo más, algo que no estaba diciendo directamente.
Sujetando el canasto con fuerza, suspiro y miro a Vox.
- si ya no hay nada más que hablar, me retiro, debí terminar con mis compras y ya se hace tarde...- dijo con firmeza.
Vox se quedo sorprendido ante la firmeza y dureza de sus palabras y sin decir nada más sólo asintió dejándola ir, vio a la mujer caminar por el pasillo hasta desaparecer por otro, metió sus manos en los bolsillos del pantalón y sonrió con determinación, pues después de años de estar fuera había regresado sólo por ella y claro que la recuperaría.
...
Lucifer vio a Alice irse, pues ni siquiera le había dado tiempo de ofrecerse a llevarla a su destino, aquella mujer si que era bastante difícil de tratar.
Suspiro y negó, saco las llaves de su auto del bolsillo para poder quitar el seguro del auto, una vez adentro reviso el celular una última vez pero aun no había ningún mensaje de Lilith y eso ya lo estaba preocupando, tal vez debería ir a Francia y asegurarse de que su esposa este bien, pero también no debía dejar sola a Alice, no quería que mientras el estuviera viajando algo le pasara a ella o a su hijo... eso si era un gran dilema.
Aventó el celular con furia hacia el otro asiento, quería gritar de frustración, pero sabía que debía de contenerse pues estaba en un lugar publico y no debía dejar que lo vieran perder el control de esa manera.
Se pasó la mano por el cabello, intentando calmarse. No podía dejar que sus emociones lo dominaran. Tenía que pensar con claridad y tomar una decisión racional.
Después de unos momentos de silencio, Lucifer tomó una decisión. Sacó el celular y marcó el número de la agencia de diseño donde trabajaba Lilith, esperando que alguien respondiera. Después de unos segundos, una voz amable respondió al teléfono.
-Agencia de diseño Aurora, ¿en qué puedo ayudarle?
Lucifer se identificó y preguntó por Lilith. -Soy Lucifer, el esposo de Lilith. Necesito hablar con ella urgentemente.
La voz al otro lado del teléfono se disculpó. -Lo siento, señor Lucifer. La señora Lilith se encuentra en una reunión importante y no puede atender llamadas en este momento. ¿Quiere dejar un mensaje?
Lucifer se sintió un poco frustrado. -Sí, por favor. Dígale que me llame tan pronto como pueda. Es importante.
La recepcionista anotó el mensaje y se comprometió a hacérselo llegar a Lilith. -Así lo haré, señor Lucifer. Gracias por llamar.
Lucifer colgó el teléfono, sintiendo que la preocupación por Lilith no se había disipado. ¿Qué estaría haciendo que no podía atender su llamada? Se quedó pensativo por un momento, intentando decidir qué hacer a continuación.
...
Aquel largo cabello rubio se mecia con la brisa helada de la ciudad, mirando la ciudad desde el balcón de aquel edificio manteniendo su vista en aquella torre tan famosa, seguía pensando en si lo que hizo estaba bien, cerró sus ojos un momento y a su mentó llegó la imagen de su esposo con aquella dulce sonrisa cálida en su rostro.
Volvió a abrir sus ojos y aquel sentimiento de culpa continuaba invadiendo su mente, sabía que lo que había hecho estaba mal, abandonar de esa manera a su esposo fue una cobardía imperdonable, pero no sabía que otra cosa hacer en esos momentos, el terror la invadió y que viaje fue la salida de sus problemas.
Debió ser sincera con él desde un inicio, debió decirle a Lucifer, que no quería tener hijos... tal vez el lo hubiera aceptados y así hubieran sido felices, pero ahora ya no había vuelta atrás... amaba a su esposo de eso no tenía ninguna duda, pero ella no podía estar atada a otra pequeña personita.
- Lo siento, amor- quitaba su anillo de bodas y lo dejaba en balcón. - pero no puedo regresar a tu lado.
Dio media vuelta y volvió a entrar al cuarto cerrando las puertas del balcón dejando atrás aquella alianza, aquella promesa de siempre estar al lado de su esposo, pues para ella todo aquello había terminado ya.
...
Desde la ventana de su habitación Alice miraba las estrellas del cielo, el regreso de Vox la había afectado bastante, no sabía el propósito de su regreso, pero sabía que no era algo bueno.
Suspiro y llevo una mano a su vientre el cual acarició y sonrió con ternura, no debía alterarse de esa manera ya que podría hacerle daño al bebé, debería relajarse y no sobre pensar en Vox, además tal vez y sólo estaba exagerado y él sólo estaba realmente por vacaciones.
El sonido del celular la saco de sus pensamientos, lo busco atientas sobre la cama hasta encontrarlo reviso el mensaje y sonrió al ver que era del señor Morningstar preguntado si estaba todo bien con ella. Le sorprendió un poco pues era raro que le marcará o le enviara un mensaje preguntado por ella.
Tomo asiento sobre la cama y leyó el mensaje de Lucifer con atención. "¿Estás bien? ¿Todo va bien con el bebé?" El mensaje era breve, pero mostraba una preocupación genuina por su bienestar.
Alice se sintió un poco sorprendida por la atención de Lucifer. No estaba acostumbrada a este tipo de atenciones y menos cuando apenas se habian visto hace pocas horas. Respondió al mensaje con un simple "Sí, estoy bien. Todo va bien con el bebé. Gracias por preguntar".
Después de enviar el mensaje, Alice se quedó pensativa por un momento. ¿Por qué Lucifer se había tomado la molestia de enviarle un mensaje? ¿Estaba realmente preocupado por ella o solo era una cortesía? No sabía qué pensar, pero se sintió un poco agradecida por la atención.
Mientras esperaba una respuesta de Lucifer, Alice se levantó de la cama y se dirigió al baño para prepararse para acostarse. Se miró en el espejo y se sonrió a sí misma, sintiendo un poco de paz después de un día lleno de emociones.
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Notes:
Y hasta aquí este capítulo, espero que les haya gustado.
Y también venía a decir sobre las edades de nuestros protagonistas... ya que creo no los eh mencionado.
Lucifer tiene 35 años al igual que lilith.
Chapter Text
Apenas y han pasado tres días desde su visita con la obstetra, tres días desde que se había encontrado con Vox y desde ese día ya no lo ha vuelto a ver, en cambio con el sr Morningstar las cosas iban cambiando, pues casi todo el día hablan llamada excepto cuando ella está en la estación de radio o cuando visita a su madre... aun qué también cuando el sr. Morningstar esta en juntas importantes en su empresa, la empresa azucarera "Magne" una de las más importantes no solo en el estado de Louisiana sino del todo el país. Entendía que estuviera bastante ocupado en eso, pero parece que logra tomarse el tiempo para hablar con ella... lo cual se le hace dulce de su parte.
Esa mañana se había levantado con bastantes náuseas, no había logrado ni siquiera poder desayunar sin sentir que el estómago se le fuera a salir también por la boca. Ya lleva dos días con esas náuseas y vómitos, incluso cada que salía no lograba soportar algunos aromas, como el olor del desinfectante del hospital, cada que vista a su madre tiene que soportar aquel fuerte aroma para no regresar la poca comida que su estómago retenía, además comienza a creer que su madre sabe que algo le pasa, aún que siempre niegue que algo va mal y que todo esta bien con ella.
Jalo la cadena del baño y fue al lavabo para enjuagar y cepillar sus dientes por tercera o tal vez cuarta vez en el día. Hoy debía ir a la estación y solo esperaba husk no llegara oliendo otra vez a alcohol o si no esta vez no lograría contenerse y le vomitara encima.
Una vez termino de lavar sus dientes, arreglo su cabello, notando que este ya estaba bastante largo, tomo un mecho de su cabello y miró este unos según, estaba bastante largo ya y eso que su cabello era medio rozado y se disimulaba, pero al estirarlo podía notarse su verdadero largo. Tal vez al terminar su segmento en la radio, podría pasar con Rosie para que pudiera hacerle un pequeño corte.
Volvió a acomodar aquel mechón detrás de su oreja y salió del baño. Se dirigió a su armario para elegir la ropa adecuado que usaría para su turno en la estación de radio. Se decidió por un conjunto cómodo y un poco formal, se lo puso con rapidez al igual que las zapatillas y salió de su habitación.
Pensó en su programa de radio y en los temas que iba a tratar ese día. Se sintió emocionada de estar de vuelta en la estación después de las últimas duras semas que habia tenido y le agradaba la idea de poder compartir sus las nuevas ideas y pensamientos que tenia para sus oyentes.
Una vez que estuvo lista, Alice se dirigió a la cocina para prepararse un desayuno ligero antes de salir hacia la estación de radio. Mientras comía y asegurandose que no fuera a devolver el desayuno, revisó su agenda para el día y se aseguró de que estuviera todo listo para su programa.
Con un último vistazo a su reloj, Alice se levantó y se dirigió hacia la puerta, lista para enfrentar el día y empezar su turno en la estación de radio.
...
Ya habían pasado tres días desde que marco a la agencia de Lilith, tres días en los que no había recibido respuesta alguna de ella.... No entendía que pasaba, ¿porque razón no le respondía a sus llamadas?... acaso no comprendía lo preocupado que estaba por ella.
Ya van varios días que no puede dormir bien, casi no tiene hambre y a su mente solo llegan imágenes de lo que pudo haberle pasado... y cada una de ellas era peor que la anterior.
Ese día se levantó perezosamente de la cama, no tenía muchas ganas de salir de la cama, pero tenía una junta importante que no debía aplazar.
Además que su celular no dejaba de sonar por las constantes llamadas de su hermano Miguel, que pregunta aque horas llegará.
Resoplo con cansancio y entro a la ducha, tal vez un baño pueda relajarlo. El agua caliente de la ducha cayó sobre su cuerpo, intentando relajar sus músculos tensos. Sin embargo, la preocupación por Lilith no se disipaba. ¿Qué podría haberle pasado? ¿Por qué no respondía a sus llamadas? La incertidumbre lo estaba consumiendo.
Después de la ducha, se vistió con rapidez y se dirigió a la cocina, tomo su taza de siempre y se sirvio un poco de café, volteo a la mesa notando el desayuno ya preparado, pero esta vez lo dejaria ya que no tenia tiempo para desayunar, ademas de que el cafe lo necesitaba para poder despertar y lo ayudara a enfrentar el día cansado que tendría. Mientras esperaba a que el café estuviera listo, revisó su teléfono por enésima vez, esperando ver un mensaje o una llamada perdida de Lilith. Pero no había nada.
La llamada de su hermano Miguel lo sacó de sus pensamientos. Respondió con un tono un poco brusco, intentando disimular su preocupación. —Sí, Miguel. Llegaré a la junta. No te preocupes.
Miguel percibió algo en su voz y preguntó si estaba todo bien. —¿Estás seguro de que estás bien, Lucifer? Suenas un poco... distraído.
Lucifer se tomó un momento para responder, intentando controlar su tono. —Sí, estoy bien. Solo un poco cansado. Nos vemos en la junta. —Colgó el teléfono y se quedó mirando el vacío, sintiendo que la preocupación por Lilith lo estaba consumiendo.
Suspiro y antes de aguardar su Celular, miro el último mensaje que le había dejado Alice, la noche anterior.
"Descanse, sr. Morningstar, estoy segura que mañana será un mejor día para los dos"
Una pequeña sonrisa se formo en sus labios y negó suavemente con su cabeza, así que decidió responderme el mensaje.
" Buenos días, Alice, espero tengo un excelente día"
Escribió y apretó el botón de enviar, aguardo el teléfono y salió de la mansión con bastante prisa.
...
Al entrar a la estación, a su nariz llegaron varios aromas y entre ellos aquel aroma a Alcohol barato del que husk, suele tomar, trago pesadamente y trato de que las náuseas fueran peores, así que sin saludar a ningunos de los presentes casi corrió hasta la cabina, abriendo la puerta apresuradamente y al entrar cerró con fuerza la puerta, con su mirada busco aquel cesto de basura, encontrando lo cerca de la consola se inclinó, lo tomó y pegando su rostro, vacío su estómago por completo.
Después de vaciar su estómago, Alice se sintió un poco mejor, pero también muy avergonzada. Se limpió la boca con la manga de su camisa y se sentó en la silla de la cabina, intentando calmarse.
Se tomó un momento para respirar profundamente y tratar de controlar las nauseas. No podía dejar que su embarazo la afectara de esta manera y mucho menos que alguien en la estacion se enterara de que esta embarazada. Tenía que ser profesional y hacer su trabajo.
Después de unos minutos, Alice se sintió un poco más calmada y se preparó para empezar su programa de radio. Se aseguró de que todo estuviera listo y se puso los auriculares, lista para comenzar.
Pero justo cuando estaba a punto de empezar, escuchó un golpe en la puerta de la cabina. —¿Alice, estás bien? —preguntó Husk a través de la puerta—. Escuché un ruido extraño.
Suspiro y quito los auriculares, se levantó de la silla y se dirigió a la puerta de la cabina, abriéndola con un gesto brusco. —¿Qué pasa, Husk? —preguntó con un tono de voz molesto.
Husk la miró con una expresión de sorpresa, sin entender por qué estaba molesta. —Solo quería asegurarme de que estuvieras bien —dijo—. Escuché un ruido extraño.
cruzó los brazos sobre su pecho y lo miró con enfado. —Estoy bien —dijo—. Pero tú no hueles muy bien. Ya te dije que no vinieras a trabajar oliendo a alcohol.
Husk se miró a sí mismo y se encogió de hombros. —Lo siento, No pensé que fuera un problema.
se sintió frustrada. —Es un problema cuando estás trabajando conmigo —dijo—. Necesito que estés enfocado y profesional.
Husk asintió con la cabeza, pareciendo entender la situación. —Lo siento, Alice. No volverá a suceder.
lo miró con escepticismo, sin saber si creerle. —Más te vale —dijo—. Ahora, si me disculpas, tengo un programa que empezar.
Y sin esperar respuesta alguna, regreso a su lugar, miro la hora y pudo notar que estaba retrasada unos minutos, suspiro frustrada, tomo los auriculares y se los volvió a acomodar, espero que el letrero cambiará a aquel tono rojo qué anunciaba qué estaba al Aire, para poder comenzar.
...
Su hermano ya lo esperaba en la entrada de su oficina, con los brazos cruzados y con el ceño fruncido de enojo, al verlo de esa manera ya esperaba el regaño qué recibiría.
— No me digas nada, Miguel, ya se que es muy tarde....
Miguel lo miró con una mezcla de enfado y preocupación. —¿Tarde? —repitió—. ¡Llegas más de una hora tarde, Lucifer! La junta ya empezó hace rato y estás aquí, llegando como si nada.
Lucifer se encogió de hombros, sabiendo que no tenía excusa. —Lo siento, Miguel. No pude evitarlo.
Miguel negó con la cabeza. —No puedes evitarlo. Siempre estás haciendo lo mismo. Llegas tarde, te distraes, no te enfocas en lo que importa. ¿Qué pasa contigo, Lucifer?
Lucifer se sintió un poco culpable, sabiendo que su hermano tenía razón. —Estoy preocupado por Lilith —admitió—. No he sabido nada de ella en días y estoy empezando a preocuparme.
Miguel lo miró con una expresión seria. —¿Y por qué no me dijiste? —preguntó—. Podríamos haber hecho algo para ayudarte.
Lucifer se encogió de hombros. —No quería molestarte con mis problemas —dijo.
Miguel suspiró. —Lucifer, somos hermanos. Estamos aquí para ayudarnos mutuamente. Ahora, vamos a entrar y a ver cómo podemos solucionar esto. Y después, vamos a hablar con alguien para que te ayude a encontrar a Lilith.
— ¿Lo dices enserió? — lo miró con sorpresa.
— te doy mi palabra, ahora, vayamos a la junta... aun te están esperando.— dijo con un pequeña sonrisa, lo tomó de los hombros y para que comenzará a caminar a la sala de juntas.
— Gracias, hermano— murmuró con felicidad.
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Notes:
Hasta aquí con este capítulo.
Así es es un maratón de 4 capítulos, espero que los disfruten.
Chapter 10: Capitulo 10
Chapter Text
Aquel letrero de "al aire" se apagaba y quito los auriculares, se mantuvo sentada unos minutos antes de acomodar y dejar todo en su lugar, salió de la cabina dando un par de pasos sintió un leve mareo, se sostuvo de la pared por unos segundos antes de incorporarse de nuevo, pero volvió aquel mareo, se tambaleó y alguien la sostuvo, pero se alivio de escuchar aquella voz femenina.
- Gracias Niffty- murmuró bajo.
La pequeña mujer le ayuda a tomar asiento en aquel sofá que adornada la sala de espera.
- No es normal, que te pasen estas cosas, Alice- murmuró con aquella voz dulce pero un poco escandalosa.
- No es nada, Niffty, solo cansancio... es todo.- trato de convencerla, pero al ver su rostro, su entrecejo estaba fruncido ligeramente y la miraba con duda.
Niffty la miró con una expresión de preocupación, sin creer en la excusa de Alice. -Cansancio -repitió-. ¿Estás segura de que es solo eso? Has estado teniendo mareos y náuseas últimamente. ¿No crees que deberías ir a ver a un médico?
Alice se sintió un poco incómoda bajo la mirada de Niffty. Sabía que no podía seguir ocultando su secreto por mucho tiempo. -No es nada grave, Niffty -dijo-. De verdad.
Niffty se sentó a su lado en el sofá y le tomó la mano. -Alice, eres como una hermana para mí -dijo-. Me preocupo por ti. ¿Hay algo que no me estás diciendo?
Alice se sintió conmovida por la preocupación de Niffty. Sabía que podía confiar en ella. -Niffty, yo... -empezó a decir, pero se detuvo, sin saber cómo continuar.
Niffty la miró con una expresión suave. -No tienes que decirme nada que no quieras -dijo-. Pero si necesitas hablar con alguien, estoy aquí para ti.
Antes de poder responderle a Niffty un par de voces la interrumpieron inclinó un poco su cabeza para poder ver bien y sorprendiéndome al ver a Vox con su jefe, ambos hombres venían hablando sobre un buen negocio que les beneficiaria a ambos... no logro escuchar más pues justo entraron a la oficina de su jefe que estaba al terminar el pasillo.
- ¿Negocio? - dijo Niffty con duda, volteo a ver a Alice que seguía callada.
Solo se encogió de hombros y miró de igual manera a la pequeña mujer pelirroja. - ¿Qué clase de negocios tratarían esos dos?
Alice se encogió de hombros, intentando disimular su sorpresa y curiosidad. No podía creer que Vox, el hombre que la había estado persiguiendo durante tanto tiempo, estuviera hablando con su jefe sobre un negocio. ¿Qué tipo de negocio podría ser lo suficientemente importante como para que Vox se reuniera con su jefe?
Niffty, por otro lado, parecía intrigada por la situación. Se inclinó hacia adelante, sus ojos fijos en la oficina donde Vox y su jefe habían entrado. -¿Qué crees que estén tramando? -preguntó en voz baja.
Volvi a sentirse mareada, sabia que la presencia de vox no habia sido por vacaciones, intentando parecer indiferente. -No tengo idea -dijo-. Pero espero que no sea nada malo.
La puerta de la oficina se cerró detrás de Vox y su jefe, dejando a ambas mujeres especulando sobre lo que podría estar sucediendo. ¿Qué tipo de negocio podría estar discutiendo Vox con su jefe? ¿Y qué implicaciones podría tener para Alice y su vida en la estación de radio?
Alice no podía sacudirse la sensación de que algo estaba a punto de cambiar en su vida. La presencia de Vox en la estación de radio la hacía sentir incómoda y ansiosa, que incluso las nauseas habían vuelto.
...
Vox tomaba asiento y miraba a su al rededor notando que todo seguía igual a cuando trabajaba en el lugar, miro a Travis, el dueño de aquella vieja estación de radio.
— ¿así que quieres comprar la estación? — tomaba asiento y se recargaba en su silla.
Vox sonrió ligeramente mientras se recargaba en su silla, mirando a Travis con una mezcla de interés y determinación. —Sí, quiero comprar la estación —dijo con voz calmada y segura—. Estoy dispuesto a hacer una oferta generosa y creo que puedo llevar esta estación a un nivel completamente nuevo.
Travis se inclinó hacia adelante, su rostro mostrando una mezcla de curiosidad y cautela. —¿Qué te hace pensar que puedes hacerlo mejor que yo? —preguntó, su voz llena de escepticismo.
Vox se encogió de hombros ligeramente. —Tengo experiencia en el negocio de la radio y creo que puedo atraer a una audiencia más amplia y diversa. Además, tengo recursos para invertir en la estación y mejorar su infraestructura.
Lo miró detenidamente, intentando leer entre líneas. —¿Y qué hay de Alice? —preguntó, refiriéndose a la empleada de la estación—. ¿Qué papel juega ella en todo esto?
La sonrisa de Vox se amplió ligeramente. —Alice es una parte importante de la estación y creo que puede ser una pieza clave en mi plan para llevar esta estación al éxito. —Su voz tenía un tono ligeramente posesivo, lo que hizo que Travis se sintiera incómodo.
Travis se tomó un momento para reflexionar sobre la oferta de Vox. Aunque la estación de radio había sido su pasión durante muchos años, la oferta que le había hecho era demasiado atractiva como para rechazarla. Sabía que Vox tenía la experiencia y los recursos necesarios para llevar la estación a un nivel superior.
Después de un momento de silencio, habló. —Está bien, acepto tu oferta —dijo con un suspiro—. Pero quiero asegurarme de que se haga de manera justa y que se respeten los derechos de mis empleados.
Vox sonrió, satisfecho con el acuerdo. —Por supuesto, Travis —dijo—. Estoy dispuesto a trabajar contigo para asegurarme de que la transición sea lo más suave posible.
Con el acuerdo en marcha, Vox se convirtió en el nuevo dueño de la estación de radio y mañana darían el anuncio oficial
...
Lucifer junto con Miguel salían de la reunió, al parecer habían pasado algunos problemas con los distribuidores pero después de varios minutos de platica se había solucionado.
Miguel miró a su hermano de reojo y lo siguió hasta su oficina.
— entonces, ¿me dirás que paso con Lilith?
Lucifer soltó un suspiro, entro a su oficina junto a su hermano, camino hasta su silla donde se sentó recargando por completo su espalda en el respaldo.
— fue hace más de dos semanas, dijo que iría por trabajo, que hubo unos problemas con la colección que se presentaría en el desfile de París...- decía en tono bajo y triste.— Qué me llamaría en cuanto se desocupara... pero hasta ahora no a marcado...
Lucifer se recostó en su silla, mirando al techo con una expresión de preocupación. —No sé qué podría haber pasado —dijo, su voz llena de inquietud—. Lilith es una persona responsable, siempre me llama o me envía un mensaje si va a estar fuera de contacto por un tiempo.
Miguel se sentó en una silla frente a su hermano, su rostro reflejando su preocupación. —¿Has intentado contactar a alguien en París? —preguntó—. Alguien que pueda saber algo sobre su paradero.
Lucifer asintió con la cabeza. —Sí, he intentado contactar a algunos de sus colegas y amigos en la industria de la moda —dijo—. Pero nadie parece saber nada sobre su paradero. Es como si hubiera desaparecido en el aire.
Miguel se inclinó hacia adelante, su voz llena de determinación. —Vamos a encontrarla, Lucifer —dijo—. No te preocupes, vamos a hacer todo lo posible para encontrarla y asegurarnos de que esté bien, tengo algunos amigos que nos pueden ayudar y....
Antes de que pudiera terminar la oración fue interrumpido por la puerta abriéndose estrepitosamente y de alguien entrando con gran escándalo.
— Pero si aquí están mis dos Rubios favoritos- decía aquel hombre con una gran sonrisa de diversión — ¿Por qué esas caras?... parece que se murió alguien.
— Adam... no te esperábamos por aquí...— murmuró con fastidio lucifer al ver entrar a su primo.
— Pues cómo uno de los accionistas de esta empresa, tengo que venir para estar informado— tomaba asiento en una de las silla desocupadas.
— La junta termino hace 10 minutos— dijo Miguel con voz calmada.
— lo sé, pero eso de estar horas sentado hoyendo a un montón de tonterías— decía con una expresión de aburrimiento — por eso vine con mis dos primos no tan favoritos, para que me den un resumen.
Lucifer y Miguel se miraron entre sí, siempre era lo mismo con Adam y su muy poca falta de compromiso, Miguel asintió. — Está bien, vamos a mi oficina y ahí te lo explico todo, hasta con dibujos—
— muy bien, te sigo— se levantaba y empujaba la silla hacia atrás.
Lucifer los vio irse y cerró los ojos un Momento, tomo sus celular de su bolsillo, para poder revisar si tenia algún mensaje, sonrió al ver que Alice había respondido a su mensaje de la Mañana.
" Todo iba bien hasta que tuve bastantes náuseas y vómitos, pero espero que mejore, y ¿Cómo te va tu día"
Se quedo pensativo un momento, era claro que no le contaría sobre lo de Lilith.
"Hasta ahora todo normal, pero igual espero que mejore"
...
Alice se mantuvo sentada hasta que se sintió mejor, incluso Niffty le había traído un poco de agua la cual tomaba en pausas con temor a vomitarla, hace apenas unos minutos le había respondí a Lucifer el mensaje que le había enviado en la mañana, vio a Vox salir solo de la oficina de su jefe travis, se veía muy contento por aquella sonrisa en su rostro y al parecer el negocio del que hablaba al entrar a la oficina si se había concretado y eso no le agradaba para nada.
Suspiro y le extendió el vaso vacío a Niffty, quien la miró con comprensión ya que ella como Rosie eran las únicas que sabían lo que había pasado con Vox y Alice en el pasado. Tomó el vaso y le dedico una pequeña sonrisa.
De igual manera le sonrió, se levanto y despidió de ella, camino a la salida dejando que sus pensamientos atravesaron su mente en una sola cosa... ¿Qué era lo que quería Vox?... sea como sea, tal vez mañana se enteré de lo que paso, por ahora iría con Rosie, hace mucho no la visita y desea contarle todo lo que a pasado...
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Chapter 11: Capitulo 11
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
Alice salió de la estación de radio y se dirigió hacia la boutique de Rosie, con la mente llena de pensamientos sobre Vox y su misterioso negocio. Se preguntaba qué podría ser lo que lo hacía tan feliz y por qué no le gustaba nada a ella.
Suspiro con cansancio, se sentía demás fatigada por todo lo que le estaba pasando últimamente en su vida. Vio el semáforo ponerse en verde para cruzar y sin dudar iba a cruzar la avenida sin percatarse qué un carro iba a toda velocidad hacia ella, pero antes de que aquel auto impactada contra ella, fue tomada del brazo con fuerza y jalada se regreso a la banqueta.
Había Cerró sus ojos con fuerza por instinto, pero al volver a abrirlos se sintió bastante asustada y bastante agradecida con la persona que la habia salvado, se volteo para poder agradecer.
- se lo agradezco mucho.... s-señor... Morningstar- murmuró con sorpresa al ver a su salvador- usted no es el Señor Lucifer Morningstar...
El hombre frente a ella tenía un gran parecido al Lucifer, con la gran diferencia de que el tipo frente a ella era más alto, tenía una coleta baja y era un poco más músculos.
El hombre sonrió y se rió suavemente. —No, no soy Lucifer—dijo—. Soy su hermano, Miguel Morningstar. Y... ¿ tú eres?...— se detuvo y la miró con curiosidad.
Alice se sintió confundida y sorprendida. —Sí, soy Alice— dijo— Alice Broussard, un placer... y Muchas gracias por salvarme...
Miguel asintió, sintiendo una sensación extraña en su pecho. No sabía quién era esta mujer, pero algo en ella lo había impulsado a actuar. —No hay de qué— dijo—. ¿Estás bien?
Asintió varias veces y suspiro — si, si estoy bien... ¿Cómo podría agradecertelo?
Miguel asintió, sintiendo una curiosidad creciente sobre esta mujer. ¿Quién era ella y como es que conoce a su hermano?
— Podríamos mañana tomar un Café, ¿Te parece bien?. — preguntó sin dejar de ver a aquella mujer — además me podrías contar de como conoces a mi hermano.
Alice se quedó pensativa unos segundos hasta aceptar.
— por supuesto, Mañana nos vememos en la cafeteria "Cafe du monde" a las 9...
Miguel sonrió y asintió. —Excelente— dijo—. Estaré allí a las 9 en punto. —Hasta mañana, Alice.
Alice sonrió y asintió. —Hasta mañana, Miguel— dijo.
Miguel se dio la vuelta y se alejó, sintiendo una sensación de expectación que no había sentido en mucho tiempo.
Alice vio alejarse a Miguel, era un tipo bastante encantador, casi igual a Lucifer... pero ahora que se lo cuestiona, el señor Morningstar al parecer no le a dicho a nadie que ella es la mujer que carga a su hijo... y no cree que ella sea la mejor opción para contarlo... tal vez una vez que llegue a casa se lo mencione a Lucifer.
...
Lucifer revisa varios informes con bastante pereza, sus ojos se cerraban y los papeles se resbalaban de entre sus dedos quedando dormido hasta que se despertó de un sobresalto al escuchar su celular sonar. Tan rápido como sus manos se lo permitían sacó su celular del bolsillo de su pantalón, revisó el nombre y un suspiro de molestia salio de sus labios al ver que era de uno de sus hermanos.
— Azrael... ¿Ahora que necesitas- hablo con fastidio.
— yo también te quiero, pequeña pulga- decía con un tono de burla.
— No estoy para tus bromas— comenzaba a ponerse irritante— voy a colgar— amenazó.
— Espera, espera, espera... Miguel me contacto y me dijo por lo que estabas pasando— confesó.
— es un chismoso, exactamente, ¿Qué te dijo?— preguntó con curiosidad, se levantaba de su asiento para caminar hacia el gran ventanal qué había detrás de él.
— En resumen, que tu despampanante esposa te abandono— dijo sin delicadeza alguna.
— Lilith no me abandono... ella está ocupada... trabajando— miraba la ciudad y apretaba su mano libre en un puño.
— Dilo como quieras, pero para mi es, lo que es... además no creo que esté muy ocupada trabajando....
— ¿Cómo lo sabes?—Preguntó con temor y aun con bastante curiosidad.
— pues, estoy aquí en París y justo la estoy viendo en la cafeteria en donde estoy— dijo con cierta burla— esta muy tranquila tomando un cafe, con al parecer "amigos" y no lleva su anillo— soltó sin delicadeza, podía oír la respiración de Lucifer del otro lado de la línea.
Ignorando aquello enfocó su celular y tomó varias fotos, las cuales le envío a Lucifer.
— si ocupas algo más, no dudes en llamar— dijo y colgó.
Lucifer se quedó perdido en sus pensamientos, sin saber qué decir o hacer, apretando con fuerza el celular, revisó aquellas fotos viendo a su esposa bastante alegre y sin preocupación alguna.
Lucifer se quedó mirando las fotos en su teléfono, sintiendo una ira creciente en su interior. La idea de que Lilith estuviera con otros hombres y sin su anillo lo enfurecía. Se sintió como si hubiera sido golpeado en el estómago, sin aliento.
Se paseó por la habitación, intentando calmarse, pero no podía sacudir la sensación de posesión que sentía hacia Lilith. La quería para sí mismo, y la idea de que ella estuviera con otros hombres lo hacía sentir como si estuviera perdiendo el control.
Se detuvo frente a la ventana y miró hacia afuera, sintiendo la ciudad debajo de él. Sabía que tenía que hacer algo, pero no sabía qué.
Debía controlarse, debía pensar con claridad y no cometer cualquier tontería... volvió a mirar aquellas fotos y suspiro derrotado, tal vez solo exageraba y ella solo estaba tomándose un descanso... sí eso debía ser, tal vez de tanto trabajo que tenía ella solo fue a tomar un Café con compañeros... aunque... eso no decía el por qué se había quitado el anillo...
Volvió a tomar asiento, dejando el celular en el escritorio, sentía como si su cabeza estuviera apunto de estallar, al parecer otra vez una migraña anunciaba su aparición, por hoy dejaría todo y volvería a casa, para poder pensar sobre todo lo que pasaba en su vida estas últimas semanas.
...
Alice era abrazada con fuerza por aquella mujer de cabello corto y platinado, casi podía sentir que el aire le faltaba a sus pulmones.
— También me da gusto volver a verte, Rosie— dijo con un pequeño hilo de voz.
— Me tienes muy abandonada, querida, hace meses no sabía de ti— reía y la soltaba.— te ves... diferente— decía al verla de arriba hacia abajo— ¿Algo bueno a pasado?
— digamos que han pasado varias cosas estos últimos meses— confesó con una pequeña sonrisa en su rostro.
— entonces, vamos, vamos... cuéntame todo— la tomaba del brazo para poder llevarla a su mesa de té.
Al ver la reacción de Rosie, Alice soltó una pequeña risilla al ver el entusiasmo de la mujer, tomando asiento comenzó a contarle todo lo que había ocurrido con ella en esos meses.
—¡Estás embarazada!— grito con sorpresa, ante aquella confesión.
— si... o bueno, más bien estoy alquilado mi vientre— murmuró bajo con las mejillas sonrojada,— estaba desesperada por dinero y Los Morningstar me ofrecieron una gran cantidad... sí no fuera por ello, estoy segura que mi madre... ya no estaría conmigo...
Rosie suaves su semblante, sonrió y tomó la mano de Alice en apoyo.
Rosie apretó la mano de Alice en apoyo. —No puedo creer que hayas tomado esa decisión— dijo—. Pero entiendo que estabas desesperada. Y si te soy sincera, yo hubiera hecho lo mismo.
— Gracias por apoyarme, Rosie— tomando de igual manera su mano— Ya necesitaba contarle a alguien sobre esto.
— ¿Nadie más lo sabe?— la miró con duda—
— no, nadie más que los involucrados saben de esto— confesó — Aún que creo que Niffty lo sospecha, pero se que no dirá nada.
—¿Tu madre tampoco lo sabe?— mantuvo su mirada con duda.
— Oh no, ella no lo sabe y nunca debe de saberlo... sí se llegara a enterar no quiero imaginar cómo se podría— dijo con temor y mordía su labio con nerviosismo.
— No te preocupes querida, esta boca estará sellada— decía y hacía una señal con sus dedos y boca como si cerrada un zipper.
— lo sé, se que puedo confiar siempre en tí—Dijo ya con voz más calmada.
Continuo hablando con Rosie, comieron y al final le había pedido que cortara un poco su cabello, lo cual Rosie acepto encantada. Al terminar se despidió de ella pues ya era bastante tardé y debía llegar a la cabaña antes del anochecer.
...
Al llegar a su cabaña, notó que la puerta principal estaba entre abierta y sin dudarlo entró, con sigilo, pudo notar que había algunas cosas fuera de lugar... ya podía saber de quien se trataba... pero tan pronto. Escucho ruidos en su habitación y se apresuró a ir, al entrar pudo notar al hombre frente a ella, quien al parecer buscaba dinero y cosa valiosas.
— si buscas dinero, lamento decir que no hay nada allí— dijo con firmeza y enojo.
— ahora lo escondes entro lugar— dijo el hombre, tambaleando, Alice pudo notar el aroma a Alcohol, además de la manera en que hablaba y caminaba... estaba bastante ebrio.
— No hay dinero aquí, para ti... Joseph, ahora vete— su voz sonaba con bastante enfado, por el descaro de aquel hombre.
— ¿Joseph?... tenme más respeto, sigo siendo tu padre— decía arrastrando las palabras.
— Desde hace mucho dejaste de serlo... ahora vete...— volvió a decir firme.
Joseph se rió, tambaleando hacia ella. —Ah, sí, soy tu padre— dijo—. Y tengo derecho a estar aquí.
Alice se mantuvo firme, sin retroceder. —No tienes derecho a nada— dijo— solo eres un pobre borracho infeliz, que no ah conseguido nada en...
Antes de terminar la oración un fuerte puñetazo le dio en su mejilla, lo cual la hizo tambalearce hacia atrás, lograndose mantenerse firme aunque no por mucho pues fue sujetada con fuerza de su cabello.
— ¡Cállate!... eres igual que tu asquerosa madre, siempre quejándose de todo...
Alice se sintió un dolor intenso en su mejilla y su cabeza, mientras su padre la sujetaba con fuerza de su cabello. Intentó liberarse, pero su padre era demasiado fuerte. —Suéltame— gritó, intentando zafarse de su agarre.
Joseph se rió de nuevo, su aliento a alcohol y sudor era nauseabundo. —No te vas a ir a ninguna parte— dijo, acercando su rostro al de ella.
Comenzo a sentir bastantes náuseas que no sabía si podría contenerse, trato de alejarse pero el fuerte agarre en su cabello le hacia imposible hacerlo, solo podía escuchar la risa escandalosa de aquel hombre que se hacía llamar su padre, no supo en que momento comenzó a llorar, pero podía sentir las lágrimas mojar sus mejillas...
— detrás... del cuadro... hay dinero, tómalo y vete... — decía entre sollozos.
Joseph se rió de nuevo, pero esta vez había un destello de codicia en sus ojos. —¿Dinero?— repitió, aflojando ligeramente su agarre—. ¿Dónde?
Alice señaló hacia el cuadro, intentando contener sus náuseas y su miedo. —Detrás... del cuadro— repitió, tratando de mantener la calma.
Joseph la soltó finalmente, y Alice se tambaleó hacia atrás, sintiendo un alivio momentáneo. Joseph se dirigió hacia el cuadro, y Alice se quedó allí, temblando de miedo y de rabia.
Joseph regresó con un puñado de billetes en la mano, y una sonrisa de satisfacción en su rostro. —Gracias, hija... Has sido una buena niña.— dijo, con una ironía que hizo que Alice se sintiera enferma— salió de la habitación con el dinero en sus manos.
Lo vio salir de su habitación, y escucha la puerta ser cerrada con fuerza. Suspiro un poco aliviada... aun qué continuaba llorando de rabia, camino con lentitud y se acostó en su cama, sollozando y abrazándose a ella misma.
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Notes:
Hasta aquí este maraton, espero les hayan gustado los capítulos y nos vemos en el próximo capitulo.
Chapter 12: Capitulo 12
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
La oscuridad del bosque parecía cerrarse sobre él como una manta pesada. Un pequeña niña de 6 años, corría con todas sus fuerzas, sus piernas pequeñas y cansadas luchando por mantener el ritmo y no caerse por el cansancio. La luna llena iluminaba débilmente el camino, proyectando sombras inquietantes en los árboles.
La pequeña niña había aprendido a esconderse en el bosque desde que era muy pequeña. Su madre le había enseñado a encontrar lugares seguros, a mantenerse callada y a esperar a que las cosas se calmaran en casa. Pero esta noche, la discusión parecía más intensa que de costumbre. Su padre había llegado a casa oliendo a alcohol y tabaco... como cada noche, aun que esa vez fue diferente, pues al parecer habia perdido en sus apuestas y su madre había intentado hablar con él, pero él solo había respondido con gritos y golpes.
Alice se detuvo detrás de un árbol grande, jadeando y escuchando. Podía oír los gritos de sus padres desde la distancia, y se sintió un nudo en el estómago. Odiaba cuando su padre se ponía así. Odiaba sentir miedo y tener que esconderse, ella sólo quería proteger y cuidar a su madre y no al revés, como siempre a sido.
Después de unos minutos, continuó corriendo hasta que llegó a un lago sereno y tranquilo. Se sentó en la orilla, abrazando sus rodillas y mirando el reflejo de la luna en el agua, pero también el reflejo de aquel hombre... la pequeña había sido tomada de su pequeña coleta y lo único que hacía era gritar de dolor....
— ¡No, papi! ¡No, por favor!... ¡Seré buena!
Pero poco fueron las súplicas de esa pequeña pues, había sido lanzada hacia aquel lago
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Se despertaba de sobresalto, aquel sueño... no, más bien aquel recuerdo, era una una pesadilla....
Su mejilla punzaba de dolor, volteo a la ventana y pudo notar que aún el cielo estaba oscuro... se levanto Y camino por la habitación desordenada, se dirigió al baño para revisar su mejilla, le dolía demás e incluso comenzó a palpitar no solo su mejilla si no también sus párpados los cuales podía sentir como se cerraban por la hinchazón.
Al entrar al baño y mirarse en aquel espejo, no se sorprendió al verse, supiera derrotada. Salio del baño y fue directo a la cocina para ir por hielo, haría unas compresas improvisada para bajar la hinchazón... ya que al estar embarazada no podía tomar ninguna clase de Analgésico qué tiene en su botiquín.
Tomando una toalla para manos, lleno esta con un poco de hielos y los cubrió muy bien, camino a la sala. tomando asiento en el sofá y con mucho cuidado puso la compresa sobre su mejilla.
Mordió su labio con fuerza para no gritar del dolor, pero fue inevitable hacer algunas muecas. Soltó un bufido y se quedó pensando en lo que había pasado, siempre pasaba lo mismo, cuando se terminaba el dinero en apuestas, alcohol y mujeres él regresaba a casa sólo por más dinero... su madre nunca se negaba a dárselo, pues sabía que terminaría exactamente igual a como ella termino Justo hoy.
Llevo su mano libre hacia su vientre y lo acaricio con suavidad... tal vez debería ir a la clínica para asegurar que nada le afecto, pero... no quería que acertarás a él señor Morningstar, así que debería buscar alguna opinión por fuera.
Pero no quería ir sola, tampoco quiere molestar de más a Rosie, tal vez pueda pedirle a Niffty... Mañana tienen el día libre, además que ella conoce mejor cuál sería una buena clínica.
Cerró sus ojos y trató de relajarse y tratar de volver a dormir, pero sabía que no podría hacerlo... No quería tener otro recuerdo de su infancia.
...
Miraba su anillo el cual reposaba en su dedo Anular, aun en su cabeza estaban aquellas imágenes de Lilith divirtiéndose y sin preocupación alguna, bebió un gran sorbo de aquel Whisky directo de la botella... Queria entender a Lilith , quería justificar sus acciones, pero ni siquiera el sabía que era lo que pasaba... no sabe ¿que fue lo que hizo mal, para que ella actuara de esa manera?
Resoplo con fastidio, miro la foto de su boda, tomo el portarretratos con melancolía acaricio la imagen de ella, usando aquel vestido blanco... era hermosa, siempre lo fue y siempre lo será.... abrazando el portarretratos se quedo profundamente dormido.
Frunció el seño y balbucea algunas Maldiciones, abrió los ojos con fastidio y dirigió su mirada a la puerta, donde se escuchaba los toquidos.
— ¡Dije que no quería ser molestado!— exclamó con enojo y fastidio —¡Lárguense!
— lo sé, señor Morningstar, pero acaba de llegar una carta, para usted— dijo el mayordomo del otro lado de la puerta.
— ¡No me interesa!— tomó la botella de Whisky y reviso esta notando que, quedaba muy poca, así que dio un gran trago terminando el liquido por completo.
— es de la señora Lilith— murmuró con un suspiro al final, pues el más que nadie sabía la desesperación de Lucifer, por saber de su esposa Lilith.
Al escuchar que aquella carta era de ella, se levantó con rapidez y desesperación, se tambaleó pero se mantuvo firme hasta llegar a la puerta, la abrió y vio al viejo mayordomo sosteniendo la carta en su mano.
— aquí tiene señor— dijo y extendió su mano para entregar la carta.
— Gracias, puedes retirarte— murmuró en voz baja, al verlo retirarse cerró la puerta y fue a tomar asiento de nuevo, vio justo atrás de él sobre su nombre, escrito con la perfecta caligrafía de Lilith. Sus manos temblaban por el nerviosismo, trato de calmarse pero estaba ansioso por saber que era lo que decía la carta.
Suspiro y abrió el sobre, saco la hoja y desdoblo con cuidado el papel, su corazón latía con fuerza y se dispuso a leer.
Querido, Lucifer
No sé por dónde empezar a escribir estas palabras, porque cada letra que pongo en papel me duele un poco más. Quiero que sepas que te amo con todo mi corazón, y que siempre lo haré. Pero la vida nos ha llevado por caminos diferentes, y aunque mi amor por ti sigue siendo fuerte, sé que ya no puedo estar contigo.
Recuerdo el día que nos conocimos, la forma en que me miraste, la manera en que me hiciste sentir. Recuerdo nuestras risas, nuestras aventuras, nuestros momentos de silencio compartido. Todo eso ha sido mi vida, y te lo agradezco.
Pero ahora, tengo que irme. No porque no te ame, sino porque mi corazón y mi alma necesitan seguir adelante. Sé que esto te dolerá, y lo siento. Quiero que sepas que siempre estarás en mi corazón, y que nunca te olvidaré.
Quiero que seas feliz, que encuentres la paz y el amor que mereces. No te rindas, no te desanimes. Sigue adelante, y nunca olvides que has sido amado.
Te amo, siempre.
Lilith
Al terminar de leer se quedo sin aliento, las lágrimas se acumularon y callerón por sus mejillas... lilith, ella... terminaba con su matrimonio...
...
Niffty estaba parada enfrente de ella, la miraba con sorpresa, pues aun que su mejilla y párpados ya no estuvieran tan inflamados, el moreton de un color morado y verdoso no pasaban desapercibido.
— pero...¿Qué te paso?— decía sin dejar de ver su rostro.
— Ya sabes, lo mismo de siempre...— murmuró con cansancio.— Te lo explicare todo en el camino.
— si esta bien.— dijo si insistir más.
Cerrando la puerta de la cabaña, se acercó al auto de Niffty y subió al copiloto, espero a que la pelirroja subiera para poder contarle lo que había sucedido ayer, saco su celular y lo reviso, se sorprendió al ver que no tenía ninguna mensaje o llamada de Lucifer... aun qué claro entendía que el hombre estuviera ocupado.
El auto empezó a andar, escuchó la voz de Niffty, preguntando que había pasado... suspiro y asintió, miro a la ventana del auto y comenzó a contarle todo desde que llego a la cabaña hasta donde se quedó dormida.
Al terminar de hablar, la pelirroja apretó el volante con furia, maldijo como nunca antes la había escuchado, lo cual la sorprendió pues no espero eso de ella, sonrió y siguió mirando a él paisaje.
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Al llegar a aquella clínica a fuera de la ciudad, se registraron y esperaron con calma a que su turno llegará... El fuerte olor a desinfectante la hacía querer devolver el estómago, pero al no haber probado nada de comida sentía la acidez de su estómago subir por su garganta... sólo fueron minutos los que tuvieron que esperar, una enfermera salio del consultorio del medico, dijo su nombre en voz alta y al oírlo se levantó.
— Soy yo— se acercó a la enfermera.
— es su turno, puede pasar por esta puerta— dijo y señaló el consultorio de donde había salido segundos atrás.
— eh... sí...— susurró, volteo a ver a Niffty quien le dijo que la esperaría, asintió y entro con nerviosismo, vio al doctor del otro lado del escritorio, cerró la puerta y tomó asiento en las sillas vacías.
— Buenos días señorita Alice, soy el Doctor Rafael, ¿en qué puedo servirle? — levantó su vista de la carpeta que leía y abrió sus ojos con sorpresa al ver su rostro, aun que no dijo nada.
— Sólo quería hacerme un chequeo... vera estoy embarazada y quisiera saber si todo esta bien...— bajo su mirada al notar cómo la miraba, no quería hablar sobre aquel golpe ni nada por el estilo, sólo quería saber si el "bebé" estaba bien.
— esta bien, permitame unos minutos, iré por la especialista— decía mientras se levantaba de la silla— puede tomar asiento en la camilla por el momento— dijo y salió del consultorio a la vez que se acomodaba la bata.
Suspiro asintiendo, se levantó y camino a la camilla donde tomó asiento y espero a que llegara el médico con la especialista. Sacó el teléfono revisándolo otra vez y nada, no había mensajes ni llamada perdidas, volvió aguardarlo y escucho la puerta abrirse, subió su mirada y volar doctor junto a una mujer un poco baja de cabello contó hasta los hombros y de cabello platinado, pero lo que más le llamó la atención fue que estaba embarazada por aquel muy evidente vientre de tal vez 7 meses.
—Alice, ella es la especialista obstetra, Lute Evans— habló el doctor, presentando a la especialista. — entonces las dejaré sola, cualquier cosa estoy en los laboratorios.
La doctora, asintió al igual que ella, vio salir al doctor y suspiro... miró a la especialista de reojo, quien estaba escribiendo en una carpeta.
— Muy bien Alice, puedes contarme ¿que pasa con tu embarazo? y ¿por qué venir a hacerte un chequeo?— dijo con seriedad y profesionalismo.
Paso saliva, bajo la mirada y comenzó a jugar con sus dedos por los nervios...
— cómo habrá notado, ayer recibí un fuerte golpe en la mejilla... claro todo accidental cuando trataba de salir del tranvía— trato de sonar lo más creíble posible— estuve bastante estresada todo el día y un poco alterada por los síntomas del embarazo.
—muy bien— decía y apuntaba en aquella hoja de la carpeta — has sentido algún malestar, fuera de los síntomas comunes del embarazo— terminaba de escribir y subía su mirada para verla— por ejemplo: dolor muscular, de cabeza, dolor en la parte superior del vientre, visión borrosa o sangrado vaginal.
Alice negaba con su cabeza, pues no había sentido nada de eso, todo estaba normal con eso.
— eso es una buena señal, ¿Cuantas semanas tienes?— preguntó, mientras preparaba el ecografo— puedes recostarte y descubrí tu vientre, para revisar mejor.
— en dos días cumpliré las tres semanas, aun no es muy avanzado— se acomodaba en la camilla y descubría su vientre.
— muy bien ahora veremos como va todo— tomaba la gel y ponía una buena cantidad, tomo el transductor y lo puso sobre su vientre, esparciendo el gel mientras buscaba donde podría estar el saco gestacional, La doctora sonrió ligeramente mientras movía el transductor sobre el vientre de Alice al lograr encontrarlo.
—Todo parece estar bien, el saco gestacional está presente y todo indica que el embarazo está progresando de manera normal. —continuó moviendo el transductor, midiendo y examinando diferentes aspectos del embarazo.
Alice respiró aliviada, sintiendo un poco de tranquilidad después de la preocupación que había sentido.
—En general, todo parece estar bien con el embarazo. Sin embargo, quiero hacer algunas anotaciones sobre el golpe que recibiste en la mejilla. ¿Estás segura de que no has sentido ningún dolor o molestia en el vientre después del incidente?
Alice negó con la cabeza.
—No, no he sentido nada fuera de lo común en el vientre. Solo un poco de estrés y ansiedad por el golpe en sí.
La doctora asintió, tomando nota de la respuesta de Alice.
—¿Quieres ver la imagen del ecógrafo? —preguntó la doctora, mirando a Alice con una sonrisa.
Alice asintió, curiosa por ver la imagen de su bebé. La doctora giró la pantalla del ecógrafo hacia ella, y Alice vio la imagen borrosa del saco gestacional y el pequeño embrión dentro. Se sintió emocionada y aliviada al ver que todo parecía estar bien.
— bien— le extendía un pañuelo desechable— puedes limpiarte y cubrirte— Hizo unas últimas anotaciones en la carpeta y ahora comenzaba a escribir en lo que parecía una receta.
Tomaba el pañuelo y susurró un gracias, se limpió el vientre, acomodo su blusa y se levanto quedando sentada sobre la camilla.
— al parecer todo va muy bien con tu embarazo, así que solo te recetaron algunas vitaminas y un ungüento para el golpe en tu mejilla— firmaba la receta y se la entregaba.
— Muchas gracias doctora— se levantó, tomo la receta y salió del consultorio.
Lute miraba salir a su paciente, suspiro y negó levemente, no entendía a veces la razón de encubrir cualquier maltrato de violencia.
...
Un mes había pasado desde todo lo ocurrido con su padre, un mes que no sabe nada sobre Lucifer y eso ya la estaba preocupando, pues hace dos días había tenido su chequeo de rutina y el no se había presentado, lo cual le hubiera preocupado, pero la doctora le dijo que aun se mantenía en contacto con él y todo estaba bien, que solo estaba ocupado... además habían pasado más cosa en el transcurso del mes... cómo Vox siendo el nuevo jefe lo cual no le callo nada bien a nadie y ella no dudo en presentar su renuncia, amaba su trabajo, pero no tanto como despreciaba a vox.
Además también estaba su "Cita" con Miguel a la cual no fue por obvio razón, pero se lo volvió a encontrar la semana pasado, le explico todo y le para compensarlo le invito el almuerzo, hablaron sobre muchas cosas y una que otra de su hermano, Lucifer.
También estaba su madre, quien estaba bastante mejor y por lo qué los médicos le dijeron, era muy probable que en dos días fuera dada de alta, así que no todo era malo.
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Notes:
Hasta aquí este capítulo, espero que les guste y nos leemos en el próximo.
Chapter 13: Capitulo 13
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
Miraba con tranquilidad el periódico, buscando algún trabajo que se adaptará a lo que ella buscaba, Pero la mayoría eran trabajos de tiempo completo o buscaban gente con experiencia en el área.
Cerró el periódico y lo dejó sobre la mesa, se sentía bastante frustrada, pues no había nada... a las pocas entrevistas a las que fue, siempre fue lo mismo... o no era lo que necesitaba o no tenía la experiencia.
Tomó su vaso de Leche, debía ir al hospital donde su madre estaba ingresada, ya que hoy la darían de alta. Comió el resto del desayuno... descubrió hace apenas una semana que lo único que no devolvía su estómago eran los pancakes, de hecho era su antojo más grande.... casi diario, durante todo el día los comía y los disfrutaba como si fueran la primera vez que lo hacía.
Después de terminar su desayuno, se levantó y comenzó a prepararse para ir al hospital a visitar a su madre. Se sentía feliz de que su madre estuviera a punto de recibir el alta y pudiera regresar a casa. Mientras se vestía y se preparaba, no pudo evitar pensar en su embarazo y en cómo tambien iba a ser cuando el embarazo se comience a notar... lo mejor sería en pensar en eso después.
Tomó su bolso y salió de la casa, decidida a disfrutar del día y a enfrentar los desafíos que se le presentaran. Al llegar al hospital, se dirigió a la habitación de su madre, lista para ayudarla a recoger sus cosas y llevarla a casa.
Se acercó a ella y sonrió al verla, sin dudarlo la abrazo siendo correspondida de inmediato, vaya que ya necesitaba de los abrazos de su madre. Se fue separando de ella de apoco hasta poder verla a los ojos, su madre la tomó de las mejillas y sonrió.
- te vez muy diferente, cariño- dijo sin soltarla.
- ¿Diferente?, ¿en qué mamá?- sonrió un poco nerviosa.
- no lo se, es un brillo especial en tu mirada- murmuró y la soltó de apoco.
- pues claro mamá, es de la alegría que me da, qué al fin estés mejor y ya puedas regresar a casa-
Su madre entrecerrados sus ojos con duda y al final sonrió dándole la razón. - esta bien cariño te creo-
Ella sabía que su madre no le creía, pero dejaría todo por la paz, aun que sólo fuera por unos días, ayudó a su madre a pararse, tomo sus cosas y por protocolo debía su madre salir en silla de ruedas del hospital.
Mientras su madre se sentaba en la silla de ruedas, no pudo evitar sonreír ligeramente, pensando en la ironía de la situación. Su madre, una mujer fuerte y decidida, ahora siendo empujada en una silla de ruedas por protocolo.
-Vamos, mamá, ¿necesitas algo más antes de irnos? -preguntó, mientras ayudaba a su madre a acomodarse en la silla.
Su madre la miró con una mezcla de gratitud y escepticismo, pero no dijo nada. Simplemente nego con la cabeza y se dejó empujar hacia la salida del hospital.
Al llegar al coche, que muy amablemente, Niffty le habia prestado, ayudó a su madre a subir y a ponerse el cinturón de seguridad. Mientras conducía hacia casa, su madre permaneció en silencio, mirando por la ventana.
-¿Quieres que paremos a comprar algo para comer? -preguntó, rompiendo el silencio.
Su madre se volvió hacia ella y sonrió ligeramente.
-Sí, estaría bien. ¿Podemos parar a comprar algunos Beignet? Me apetece algo dulce.
Alice se rió y asintió con la cabeza, pensando en su propio amor por los Beignet.
Al llegar a aquella cafetería pidió una orden de Beignet y un café para acompañarlos, Alice hablaba tranquilamente con su madre, platicando le todo lo que había pasado desde que estuvo ingresada en el hospital, claro exceptuando algunas cosas, que por obvias razones no le contaría a su madre.
El día paso muy tranquilo, una vez que terminaron decidieron ir a la cabaña, para que su madre descansará un poco... además de que ella tiene algunas cosas que solucionar con Lucifer Morningstar.
...
Le había tomado algo de tiempo poder desocuparse, pero al fin lo había conseguido, estacionó el auto y salió para poder tocar la puerta principal, toco un par de veces y espero, pero nadie le respondía, así que volvió a tocar la puerta y nada... lo cual era raro, ya que según de palabras de Miguel su hermano, Lucifer estaba recluido en su Mansión por algunos problemas, así que el debería estar... lo pensó por varios segundos, pero al final lo decidió, camino a la puerta trasera de la mansión y por lo que pudo notar el jardín estaba bastante descuidado, los rosales estaba prácticamente marchitos... lo cual le sorprendió, ya que la primera vez que estuvo en la mansion todo se veía tan diferente y lleno de vida.
Al llegar a la puerta la empujó con fuerza y esta se abrió con un fuerte rechinido y crujido de la madera. Al ver la puerta abierta, suspiro y entro, miro a su al rededor y al parecer era la cocina, todo parecía en orden, cómo si todo no fuera tocado por días o semanas, eso ya le preocupaba.
- ¡Señor Morningstar!- decía en voz alta, esperando a que alguien la escuchara y respondiera, pero no hubo nada.
Continuo su camino hasta llegar a la que era la oficina de Lucifer, parecía estar cerrada.
-señor Morningstar... ¿Está aquí?- dijo al mismo tiempo que tocaba la puerta, pero solo hubo silencio. Se quedó parada enfrente de la puerta y, sin pensarlo, tomo la perilla, la giro y sonrió al saber que no estaba cerrada, abrió la puerta y al entrar su sonrisa se desvaneció al encontrar a Lucifer sobre la silla... parecía dormido, pero... vio a su al rededor notando la gran cantidad de botellas de Whisky y vodka... no se veía nada bien el panorama.
Se acercó con rapidez, teniendo cuidado de no tropezar y caer, se acercó a él y lo examino, el fuerte olor a alcohol inundó su nariz lo que le provoca varias náuseas las cuales tuvo que contener. Lo tomó de las mejillas para inspeccionar qué estuviera vivo, suspiro aliviada al notarlo respirar, pero... parecía que estaba inconsciente... debería llamar a una ambulancia o tal vez a Miguel... ¿o qué?
Contó hasta diez para poder calmarse, llamo primero a Miguel, quien dijo que venía ya en camino y que no se preocupara, que también iba su hermano Rafael, quien es médico.
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Llevaba varios minutos esperando a que cualquiera de los dos hermanos del señor Morningstar llegarán, se quedó al lado de Lucifer, que parecía no reaccionar, acaricio su cabello peinando este hacia atrás. Se preguntaba qué había pasado, como para qué el llegara a esos extremos de "auto destrucción" en una de sus manos logro ver lo que parecía ser un papel prácticamente arrugado hasta que tomo forma de una bola, sin dudarlo la tomó con mucho cuidado y la desdoblo... comenzó a leerla y se sorprendió, así que esa era la razón por la que él estaba así... su esposa, Lilith lo había dejado...
Al oir el fuerte golpe de la puerta al ser abierta se sobresalto soltando el papel, miro a Miguel junto a su otro hermano Rafael, quien por cierto era el mismo medico que la atendió... que pequeño es el mundo...
Miguel se acercó rápidamente a Lucifer, mientras Rafael se dirigía hacia ella con una mirada de sorpresa y reconocimiento.
- ¿Tú? -preguntó Rafael, mirándola con curiosidad-. ¿Qué haces aquí?... bueno eso no importa ahora, después de dirás... ahora lo que importa es atender a Luci.
Ella se encogió de hombros, asintió un poco de incomodidad.
-si esta bien. -respondió, tratando de mantener la compostura.
Miguel se volvió hacia ellos, con una mirada de preocupación en su rostro.
- ¿Qué ha pasado aquí? -preguntó, mirando a Lucifer con inquietud.
Rafael se acercó a Lucifer y comenzó a examinarlo.
-Está en un estado de intoxicación aguda -diagnosticó-. Necesita atención médica inmediata.
Miguel asintió y junto con Rafael cargaron a Lucifer para llevarlo hasta el automóvil y así poder llevarlo hasta el hospital y fuera atendido debidamente.
Mientras tanto, ella se quedó allí por un momento sintiendo un poco de culpa por haber encontrado a Lucifer en ese estado. Pero al final reacciono y los siguio, Se preguntaba qué más podría hacer para poder ayudarlo.
Rafael se volvió hacia ella.
- ¿Sabes qué pasó? ¿Qué es ese papel que tenías en la mano?
Ella dudó un momento antes de responder, pero finalmente decidió contarle la verdad.
-Era una carta de... Lilith -respondió, mirando a Miguel-. Parece que lo dejó.
Miguel se detuvo en seco, con una mirada de sorpresa y tristeza en su rostro.
-Eso explica mucho -murmuró-. Pobre Lucifer.
Rafael al igual que Miguel se sorprendió, miro a su hermano incociente sin poder creerlo.
Mientras Rafael y Miguel llevaban a Lucifer al automóvil, ella los siguió en silencio, reflexionando sobre la situación. La sorpresa y tristeza en los rostros de los hermanos era palpable, y ella podía sentir la gravedad del momento.
Al llegar al hospital, Rafael y Miguel se apresuraron a llevar a Lucifer a la sala de emergencias. Alice se quedó en la sala de espera, sintiendo una mezcla de ansiedad y preocupación por el estado de Lucifer, llevo una mano en a su vientre y lo acaricio, al tener caso dos meses apenas y lograba notarse el embarazo, además descubrió que al acariciar su pequeño vientre, lograba calmarse.
Después de lo que pareció una eternidad, Rafael salió de la sala de emergencias y se acercó a ella y a Miguel, quien estaba sentado mirando el suelo, pero al oír a Rafael, levantó su mirada para poder estar atento a todo.
-Está estable -dijo-. Pero necesita desintoxicarse y recibir tratamiento psicológico. La situación con Lilith parece haber sido el detonante de su crisis.
Miguel soltó un suspiro de cansancio, y con una mirada de preocupación en su rostro habló.
- ¿Qué vamos a hacer? -preguntó-. Lucifer no puede seguir así.
Rafael suspiró.
-Necesitamos encontrar la manera de ayudarlo a superar esto. Pero primero, necesitamos que él quiera ayudarse a sí mismo.
Ella se sintió conmovida por la situación y decidió hablar.
- ¿Puedo ayudar en algo? -preguntó-. Me siento un poco responsable por haberlo encontrado de esa manera.
Miguel y Rafael se miraron entre sí, y luego Miguel negó con suavemente.
-No es tu culpa, Alice.- Afirmó - pero si puedes ayudarno. Necesitamos alguien que esté cerca de Lucifer y lo apoye durante este proceso. ¿Estás dispuesta a hacerlo?
Ella dudó un momento, penso en su madre, quien también necesitaba de su ayuda, además estaba la situación de que estaba desempleada y necesitaba dinero... y también su embarazo, lo pensó mucho, pero luego asintió.
-Sí, estoy dispuesta a ayudarlo, aun que podría hacerlo durante los atardeceres, ya que también tengo que cuidar a mi madre, acaba de salir del hospital.
Miguel y Rafael se miraron entre sí, y luego Miguel asintió.
-Entiendo -dijo- No te preocupes, al atardecer sería perfecto. Una vez que Lucifer este bien y este dado de Alta.
Ella pensó un momento y luego respondió.
-me parece bien, aun que no tengo problema con venir y estar aquí.
Rafael sonrió ligeramente al oírla.
-si no tienes problema con ello, por Nosotros esta bien, y También necesitamos que nos informes sobre su estado y cualquier cambio que notes en su comportamiento.
Ella asintió, sintiendo un poco de determinación.
-Está bien, lo haré.- dijo con una pequeña sonrisa en su Rostro.
Miguel volvió a tomar asiento, esperaría hasta que Lucifer este consciente, para poder hablar con él.
Rafael se iba a retirar, pero se detuvo y se acercó a Alice quien lo miró sin entender muy bien que pasaba.
- Por cierto, ¿Cómo va tu embarazo?- preguntó con una sonrisa.
-¿Embarazo?, ¿estás embarazada? - pronunció Miguel con gran sorpresa, mirando a Alice, sin creer lo que acababa de escuchar.
Y sin saber qué decir o hacer Alice se quedó en silencio, No creyó qué algo así pasaría justo en ese momento.
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Notes:
Hasta aquí este capítulo.
Chapter 14: Capitulo 14
Notes:
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Alice se sintió incómoda y sorprendida por la pregunta de Rafael y la reacción de Miguel. No sabía cómo reaccionar o qué decir, bueno era claro que no iba a decir la verdad... para empezar pues una de las cláusulas del contrato era que nadie de parte de la familia de el señor Morningstar debía enterarse de la verdad, al menos que él haya sido quien lo anunciará.
Respiro profundo y miró, tanto a Rafael como a Miguel.
-Sí... estoy embarazada -respondió finalmente, tratando de mantener la calma-. Pero no veo qué relación tiene esto con la situación de Lucifer.
Miguel se levantó de su asiento y se acercó a ella, mirándola con una mezcla de sorpresa y curiosidad.
-¿Cómo es que no sabía esto?, ¿Por qué no le contaste?-preguntó-. ¿Quién es el padre?
Alice se sintió cada vez más incómoda y se ruborizó ligeramente.
-No veo por qué esto es relevante -respondió, tratando de mantener la compostura-. El padre no es importante en este momento. Lo importante es ayudar a Lucifer... además, ¿Por qué razón debe interesarte, quien es el padre?
Rafael intervino, tratando de calmar la situación.
-Miguel, no es el momento ni el lugar para discutir esto -dijo-. Ya habrá tiempo para hablar sobre ello más adelante, si Alice quiere.
Miguel asintió, aunque todavía parecía sorprendido y curioso.
-Tienes razón -dijo-. Lo siento, Alice. No quise ser indiscreto.
Alice se sintió un poco aliviada, pero todavía se sentía incómoda por la situación.
-Está bien -dijo-. No hay problema.
El silencio que siguió fue incómodo, y Alice se preguntó qué más podría pasar en esa situación ya de por sí complicada.
Rafael suspiró exasperado por aquella situación, si decir más volvió a la habitación de Lucifer para saber si ya estaba despierto.
No sabe cuanto tiempo había pasado, pero al ver salir a Rafael de aquel cuarto de hospital con una sonrisa, se sintió aliviada, ya que indicaba que Lucifer estaba bien.
— nuestro querido paciente ya está estable y despierto, ¿Quien quiere entrar primero? Decía Rafael con esa sonrisa tan tranquila en su rostro.
Tanto Miguel como Alice se miraron entre sí, pero Miguel le hizo una señal para que ella pudiera entrar primero. Asintió y se levanto de su asiento, con pasos lentos llego hasta la puerta de la habitación, tomo la perilla y entro.
Lucifer estaba mirando a la ventana, se veía muy delgado y al parecer recién despertaba. Su brazo estaba conectado a esa sonda de suero.
Alice se acercó lentamente a la cama de Lucifer, sin querer perturbar su tranquilidad. Lucifer notó su presencia y giró la cabeza hacia ella. Por un momento, se miraron en silencio, y Alice pudo ver la debilidad en sus ojos, pero también una chispa de reconocimiento.
—Hola —dijo Lucifer con una voz débil, pero con una sonrisa leve en sus labios.
Alice se sintió aliviada al ver que Lucifer estaba bien, y se acercó un poco más a la cama. —Hola —respondió ella.
— Rafael me contó qué fuiste tu quien me encontro— murmuró con la voz ronca.
— si... yo, tuve una muy mala corazonada después de que no respondieras los mensajes... así que decidi ir a la Mansión y fue cuando te encontré...— contó con calma.
— Entiendo... yo no tenia cabeza para responder, estaba bastante ido— volvió a mirar hacia la ventana.
— Lo sé, leí la carta...— confesó en un susurró lo suficiente alto para que Lucifer la escuchara.
Al oírla giro su cabeza rápidamente, la miró con una expresión de sorpresa, vergüenza y enojo.
— lo sé, lo sé... se que no debí leer algo tan íntimo... pero, sólo quería saber la razón de porque habías terminado asi— bajo su mirada.
— Entiendo, de todos modos se iba a saber lo que pasaba, tarde o temprano.— cerró sus ojos un momentos, pero al instante volvió a abrirlos— ¿ Cómo está el bebé?
—¿Eh?— aquella pregunta no la esperaba tan pronto, pero aun así respondió rapido— Todo va muy bien, por lo que dijo la Doctora Carmilla, el bebé va creciendo como es debido, además que en la próxima cita podremos oír sus latidos.
— Está vez prometo acompañarte y perdón por no hacerlo la vez pasada.— murmuró con cansancio en su voz.
— no tienes por que pedir perdón esta vez, entiendo por lo que pasabas— Alice sonrió ligeramente ante las palabras de Lucifer, apreciando su intento de mostrarse preocupado por el bebé a pesar de su evidente debilidad. —No te preocupes, estoy segura de que podrás acompañarme en la próxima cita —dijo ella con suavidad—. Lo importante es que estás mejorando.
Lucifer asintió débilmente, su mirada volvió a dirigirse hacia la ventana como si estuviera perdido en pensamientos. —La carta... —murmuró con una mezcla de dolor y resignación—. Lilith me dejó.
Alice se acercó un poco más a la cama, su voz fue un susurro comprensivo. —Lucifer... —susurro al verlo de aquella manera—.
Lucifer giró la cabeza hacia ella de nuevo, sus ojos buscaron los de Alice con una intensidad contenida. —Alice... gracias —dijo él con voz baja y ronca—. Gracias por encontrarme.
Alice sintió un nudo en la garganta al recordar el momento. —No tienes nada que agradecer —continuó ella con cuidado—. Sé lo doloroso que debió ser para ti. Se lo que se siente cuando alguien a que amas te rompe el corazón...
Lucifer cerró los ojos un momento, como si el recuerdo aún le doliera. —Me afectó mucho —susurró con voz temblorosa —. No sabía cómo... manejar todo.
Alice se tomó un momento para poder escuchar el desahogo de aquel hombre. —Lucifer, creo que debes tomarte tiempo para procesar todo—dijo ella con cuidado, pues sentia que aun estaba,bastante debil, para poder hablar.—. Pero ahora mismo, lo primordial es tu recuperación. Podemos hablar de todo lo demás cuando estés más fuerte.
Lucifer asintió lentamente, un gesto casi imperceptible debido a su debilidad. —Sí... tienes razón —susurró—. Estoy... muy cansado.
Alice sonrió con compasión y se acercó un poco más. —Descansa entonces —dijo ella—. Estoy aquí.
En ese momento, Rafael apareció en la puerta de la habitación con una bandeja con comida ligera. —Hey, nuestro paciente necesita comer algo para recuperar fuerzas —dijo con una sonrisa, pero al ver a lucifer a punto de dormir dejo la bandeja con cuidado y sin hacer escándalo —. ¿Quieres que te traiga algo, Alice?
Alice negó con la cabeza. —No, gracias Rafael. Estoy bien —respondió ella, su mirada volvió a Lucifer que parecía estar cerrando los ojos, vencido por el cansancio— muy bien, procura que cuando despierte coma.
— si, yo me hago cargo— susurró con una pequeña sonrisa.
— perfecto, entonces le avisaré a Miguel, que Lucifer por el momento duerme.
Sin decir más salió de la habitación dejándolos solos, Alice suspiro y se quedó mirando a Lucifer dormir tranquilamente.
Alice se quedó sentada al lado de la cama de Lucifer, observándolo dormir con una mezcla de compasión y preocupación. El silencio de la habitación era casi palpable, roto solo por el suave sonido de la maquinaria médica y la respiración tranquila de Lucifer. Ella extendió una mano y, con cuidado, acomodó un mechón de cabello que caía sobre la frente de él. El gesto fue casi instintivo, lleno de una ternura que ella misma no esperaba.
Mientras lo miraba, Alice no podía evitar pensar en todo lo que había pasado. Encontrar a Lucifer desmayado en su oficina había sido un shock, y leer aquella carta de Lilith... había entendido el dolor que él debía estar sintiendo. Sabía lo que era sentirse roto por alguien a quien amas. Su propio corazón aún latía con el secreto de su embarazo, un secreto que debía mantenerse a salvo según palabras de Lucifer... aun qué aun no entendía muy porque.
El tiempo pareció detenerse en aquella habitación de hospital. Alice se perdió en sus pensamientos. Se preguntó qué pasaría cuando Lucifer despertara de nuevo. ¿Cómo enfrentaría él el dolor de la ruptura con Lilith?...
La quietud fue interrumpida por un leve movimiento de Lucifer. Él abrió los ojos lentamente, como si le costara volver a la realidad. Su mirada se encontró con la de Alice, y por un instante, pareció no saber dónde estaba. Luego, un débil reconocimiento cruzó su rostro.
—Alice... —murmuró con voz aún ronca.
Alice sonrió suavemente. —Estás despierto —dijo ella—. ¿Cómo te sientes?
Lucifer parpadeó, intentando enfocarse. —Débil... —susurró—. Muy débil.
Alice asintió. —Es normal. Rafael dijo que necesitas comer algo para recuperar fuerzas. ¿Quieres intentar comer un poco?
Lucifer asintió levemente, un gesto mínimo. Alice miró hacia la bandeja que Rafael había dejado con cuidado y se levantó para acercarle un poco de sopa ligera. Con paciencia, empezó a ayudarlo a comer, sosteniendo la cuchara con suavidad.
Ver a Lucifer comer de apoco la hizo sonreír.— Sabes... Miguel esta afuera esperando para verte, el también estaba muy preocupado por ti.
Lucifer levantó su mirada y suspiro, se sentía un poco culpable al preocuparnos de esa manera, solo esperaba que el resto de su familia no se enterara por que entonces, sería un caos.
Alice continuó ayudando a Lucifer a comer la sopa ligera, sus movimientos eran cuidadosos y llenos de una ternura contenida. Lucifer comía despacio, con evidente debilidad, pero sin hablar mucho.
Cuando Lucifer terminó de comer el poco que pudo, Alice dejó la bandeja a un lado y le acomodó las almohadas con suavidad. —¿Te sientes un poco mejor? —preguntó ella.
Lucifer asintió levemente, cerrando los ojos por un momento como si el esfuerzo lo hubiera agotado un poco más. —Sí... gracias —murmuró con voz baja.
Alice sonrió con compasión. —Voy a decirle a Miguel que puede entrar a verte ahora —dijo ella—. Ha estado esperando afuera.
Lucifer abrió los ojos despacio y asintió con un gesto mínimo. Alice se levantó y salió de la habitación para hablar con Miguel.
Afuera, Miguel estaba sentado en una silla del pasillo del hospital, con una expresión de alivio mezclada con preocupación. —¿Cómo está? —preguntó él a Alice al verla salir.
Alice sonrió suavemente. —Está un poco mejor. Comió algo y ahora puedes entrar a verlo —respondió ella—. Pero trata de no agotarlo con muchas preguntas, está bastante débil.
Miguel asintió. —Claro, voy a entrar con cuidado —dijo él.
Alice volvió a entrar en la habitación con Miguel siguiéndola. Miguel se acercó a la cama de Lucifer con una sonrisa. —Hey, Lucifer —dijo él con voz suave—. Me alegra verte un poco mejor.
Lucifer miró a Miguel con un gesto débil de reconocimiento. —Miguel... —susurró.
Miguel se sentó en una silla al lado de la cama, hablando con Lucifer de cosas ligeras y sin tocar temas profundos o dolorosos, intentando mantener la conversación tranquila y reconfortante.
Alice se quedó allí también, observando la interacción entre los dos hermanos, sintiendo una mezcla de compasión por Lucifer y conciencia de su propio secreto guardado, debía contarle que tanto Miguel como Rafael sabían que estaba embarazada... pero, para eso debía contarle como fue que Rafael se entero y la razón de su visita al hospital...
La habitación quedó en un ambiente calmado, con Lucifer descansando, Miguel hablando suavemente, y Alice observando todo con atención.
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Notes:
Hasta aquí este capítulo, espero que les guste y nos vemos en el próximo.
Chapter 15
Notes:
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Cerrando sus ojos suspiro y desvío la mirada— ¿Alguien más sabe que estoy aquí?— preguntó sin mirar a Miguel.
Aquella pregunta no le sorprendió, es más creyó qué era lo primero que preguntaría al verlo. — para tu suerte, nuestro padre no lo sabe, si es lo que te preocupa. — se cruzó de brazos y sin dejar de ver a su hermano continuo— aun qué es claro que tarde o temprano se enterara... sobre todo de tu separación con Lilith.
— Lo sé, y seguro disfrutará de su gran sermón de "Te lo dije"— cerró sus ojos con frustración— siempre se opuso a mi relación con Lilith.
Miguel no dijo nada y solo guardo silencio, asintió dándole la razón, su padre jamás acepto a Lilith en la familia, nunca la vio como la mujer "Ideal" para Lucifer.
Miguel asintió lentamente, comprendiendo la frustración de Lucifer. —Sí, nuestro padre tiene... opiniones fuertes sobre muchas cosas —dijo Miguel con cuidado—. Pero Lucifer, creo que ahora lo importante es que te recuperes.
Lucifer abrió los ojos despacio, mirando a Miguel con una mezcla de resignación y dolor contenido. —No quiero que se entere todavía —dijo él con voz baja—. No quiero escuchar sus... comentarios.
Miguel asintió de nuevo. —Trataré de que no se entere, aun que conociendo como es... no creo poder hacer mucho. —respondió él— estas seguro que quieres que las cosas se hagan así.
Lucifer suspiró débilmente, su mirada se desvió hacia Alice que estaba observando la conversación en silencio. —Quiero... manejar las cosas a mi manera —murmuró él—. Cuando salga de aquí, iré a hablar con él.
Alice se acercó un poco más a la cama, con una expresión comprensiva. —Lucifer, estamos aquí para apoyarte —dijo ella con suavidad—. No tienes que manejar todo solo.
Lucifer miró a Alice, y por un momento, pareció buscar algo en su mirada. Luego, volvió a cerrar los ojos como si el cansancio lo venciera de nuevo. —Solo quiero descansar un poco... —susurró.
Miguel asintió. —Claro, Lucifer. Descansa —dijo él—. Estare aquí, contigo.
Voy a salir un momento a hablar con Rafael, para mantenerlo informado.—dijo Miguel.— ¿Necesitas algo, Alice?
Alice negó con la cabeza. —No, gracias Miguel. Estoy bien —respondió ella.
Miguel salió de la habitación dejando a Alice con Lucifer que parecía estar durmiendo de nuevo. Alice se quedó sentada al lado de la cama, observando a Lucifer con una mezcla de compasión y pensamientos propios.
Alice se quedó sentada al lado de la cama de Lucifer, observándolo dormir con una mezcla de compasión y cansancio. La habitación estaba en un silencio casi absoluto, roto solo por el suave sonido de la maquinaria médica y la respiración tranquila de Lucifer. Ella extendió una mano y, con mucho cuidado, acomodó la sábana que cubría a Lucifer, intentando no perturbar su descanso.
Mientras lo miraba, Alice no podía evitar pensar en la complejidad de la situación de Lucifer. La ruptura con su esposa Lilith, la relación complicada con su padre... todo parecía envolverlo en una nube de dolor y presión. Y ella de cierta manera lograba entenderlo, ademas estaba el tema de su embarazo. Se preguntó cómo encajaría todo eso en el panorama más amplio de las cosa, aun que también se preguntaba cómo tomaría la noticia la familia de Lucifer.
El tiempo pareció pasar lentamente en aquella habitación de hospital. Alice se perdió en sus pensamientos, recordando momentos con Lucifer, su intensidad, su carisma... y ahora, su vulnerabilidad. Se preguntó qué pasaría cuando Lucifer despertara de nuevo y enfrentara todo lo que estaba pasando.
Un leve movimiento de Lucifer la sacó de sus pensamientos. Él abrió los ojos despacio, como si le costara volver a la realidad. Su mirada se encontró con la de Alice, y por un instante, pareció buscar algo en ella.
—Alice... —murmuró con voz baja y ronca.
Alice sonrió suavemente. —Estás despierto de nuevo —dijo ella—. ¿Cómo te sientes?
Lucifer parpadeó, intentando enfocarse. —aun me siento cansado... —susurró—. Aun qué por lo demás, me siento bien.
Alice asintió. —Es normal —respondió ella—. La recuperación lleva tiempo. Rafael dijo que necesitas descansar mucho.
Lucifer cerró los ojos un momento, y cuando los abrió de nuevo, miró a Alice con una intensidad contenida. —¿Puedes... quedarte un rato más? —preguntó él con voz suave.
Alice sonrió con compasión. —Claro que puedo quedarme —dijo ella—. Estaré aquí, para ti.
Lucifer asintió levemente, pareciendo relajarse un poco más en la cama. Alice se quedó allí, sentada junto a él, observándolo y manteniendo un silencio cómodo entre los dos.
Solto un suspiro y miro el reloj que tenia en su muñeca, ya era bastante tardé y debía regresar a casa con su madre. Miró una ultima vez a Lucifer quien dormía profundamente, se levantó de la silla y salió de la habitación en silencio para no despertarlo.
Al abrir la puesta justo enfrente estaba Miguel junto a Rafael, sonrió al verlos y menciono que Lucifer estaba dormido y ella tenía que retirarse ya que era tarde y debía ir con su madre.
Miguel asintió comprensivamente y se acercó a Alice.
—Gracias por cuidar de Lucifer, Alice. Sabemos que ha sido difícil para él últimamente.
—Sí, gracias por estar aquí para él. ¿Quieres que te acompañemos a casa?— Se ofreció Rafael con un sonrisa sincera en su rostro.
Alice sonrió agradecida.
—No, no es necesario. Puedo ir sola. Gracias por ofrecer.— Alice sonrió agradecida.
—De acuerdo, pero ten cuidado. La noche puede ser peligrosa.— Dijo Miguel.
Alice asintió y se despidió de ellos con un gesto amable.
—Hasta luego, gracias de nuevo.
Con eso, Alice se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la salida del hospital, mientras Miguel y Rafael se quedaron allí, observando la figura de Alice desaparecer por el pasillo hasta la salida.
...
En la estación de Radio se encontraba Vox revisando algunos Documentos sobre la Radio difusora, al parecer todos los documentos estaba en regla y oficialmente la estación era sólo suya. Después de más de un mes al fin podía hacer de esta estación la mejor de la ciudad y por qué no, también la de todo el país y para que eso ocurra necesitaba que Alice regresara de vuelta a la estación. Sería difícil convencerla, pero el la conoce muy bien, apesar de estar fuera de la ciudad durante varios años, el sabe como es Alice y sabe que logrará tenerla de regreso, no solo en el trabajo, si no también en su vida.
Vox sonrió para sí mismo mientras dejaba los documentos sobre el escritorio, sintiendo una sensación de satisfacción y poder. Sabía que Alice era la clave para hacer de la estación de radio un éxito, y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para convencerla de regresar.
Se levantó de su silla y se acercó a la ventana de su oficina, mirando hacia la ciudad. Pensó en todas las formas en que podría atraer a Alice de vuelta a la estación, y tal vez, de vuelta a su vida.
"¿Qué sería lo que la haría regresar?", se preguntó a sí mismo. "¿Un desafío nuevo? ¿Un proyecto emocionante? ¿O algo más personal?"
De repente, una idea se le ocurrió. Sabía que Alice tenía un pasado complicado con su familia, y que había estado trabajando duro para cuidar de su madre. Tal vez, si le ofreciera algo que la ayudara a resolver algunos de sus problemas personales, estaría más dispuesta a regresar a la estación.
Con una sonrisa astuta, Vox comenzó a planificar su próximo movimiento. Sabía que Alice era una persona orgullosa y testaruda, pero también sabía que tenía un corazón blando. Si podía encontrar la forma correcta de acercarse a ella, estaba seguro de que podría convencerla de regresar y así estaría junto con él, donde siempre debió ser.
...
En lo profundo del bosque, el sonido de las fuertes y rápidas pisadas hacían eco en conjunto con los calmados sonidos del bosque; aquella joven corría con desesperación, había logrado escapar de su acechador. Sus gritos de ayuda eran fuertes aun apesar de lo agotada que se sentía, se detuvo cercas de un gran árbol, pero al oír el crujido de algunas ramas y hojas volteo rápidamente y miró con gran temor al sujeto frente a ella.
Justo cuando pensaba que había logrado escapar, todo se desmoronó frente a sus ojos.
—No puedes escapar de mí —dijo la voz de aquel hombre con un tono frío y calculador.
La joven se dio la vuelta y vio a sujeto que se acercaba a ella con una sonrisa siniestra en el rostro. Intentó correr de nuevo, pero sus piernas estaban demasiado débiles y no pudo moverse lo suficientemente rápido.
Aquel tipo la alcanzó y la agarró del cuello, apretandolo con fuerza.
—creíste que escaparías—dijo, con una mirada llena de odio— pero de mi, nadie huye.
La joven intentó forcejear, pero el hombre era demasiado fuerte. Se sintió arrastrada hacia la oscuridad del bosque, sin saber qué destino la esperaba...
...
Alice tomaba tranquilamente su vaso de Leche, eran apenas las 6 am. Se despertó por las náusea y ya no pudo volver a dormir. Suspiró y dejo el vaso sobre la mesa, pero al oír ruido en la habitación de su madre no dudo en ir, ya que era raro que estuviera despierto.
Camino con calma hasta llegar a la habitación, toco la puerta un par de veces hasta que escucho la voz de su madre diciendo que pasara, abrió la puerta de la habitación y encontró a su madre ya arreglada, lo cual le parecía raro...
— eh... mamá, ¿A donde vas, tan temprano?— murmuró aun confundida.
— es Domingo, cariño y los Domingos siempre vamos a misa a dar gracias.— decía mientras buscaba su biblia.
Alice parpadeo varias veces, había olvidado por completo que hoy era domingo, desde que su madre había sido dada de alta y lo ocurrido con Lucifer habían pasado casi tres días exactamente o eso es lo que recordaba.
— entonces espérame unos minutos, me arreglo y te acompaño.— dijo con una pequeña sonrisa.
— claro hija, te espero— decía a la vez que guardaba su biblia en su bolso.
Asintió y se dirigió a su habitación para arreglarse lo más rápido posible. Mientras se vestía, no podía dejar de pensar en los últimos días y en cómo su vida había cambiado. de que su madre enfermo hasta el incidente con Lucifer... todo parecía tan irreal.
Cuando terminó de arreglarse, se reunió con su madre en la sala de estar. Su madre la miró con una sonrisa cálida y le tomó la mano.
— Te ves muy linda cariño— dijo con dulzura y sonrió. — muy bien es hora de irnos.
Al oirla se sintió un poco alegre con el cumplido y sonrió con gratitud.
—Vamos, mamá. No quiero llegar tarde a misa.
Salieron de la casa y se dirigieron hacia la iglesia. El aire fresco de la mañana y el canto de los pájaros parecían ser un bálsamo para el alma de Alice. Mientras caminaban, su madre comenzó a hablar sobre la importancia de la fe y la gratitud.
—¿Sabes, Alice? A veces, cuando las cosas parecen más oscuras, es cuando más necesitamos encontrar la luz en nuestro interior.
Alice asintió, reflexionando sobre las palabras de su madre. ¿Qué significaba realmente encontrar la luz en su interior?
Al llegar a la iglesia, varias personas se les acercaron para saludar a su madre. Eran de la congregación por lo que sabe, su madre es muy querida en la iglesia, verla hora sonreír con alegría, sabia que había valido la pena alquilar su vientre. Su mano se poso en su vientre el cual comenzaba a crecer aún que ahora no era muy notorio, lo acaricio y suspiro.
Su madre platicaba tranquilamente con varias mujeres perteneciente a la congregación, se iba a acercar pero unos murmullos de un pequeño grupo de personas la hizo detenerse para escuchar lo que decían.
— Entonces si oyeron sobre aquella jovencita, que apareció muerta en el bosque—
— si, esta mañana en la radio lo anunciaron, estaba completamente mutilada—
— es muy probable que se lo haya merecido, pues según oí mientras venía, que era una de las chicas de Valentino—
— eso podría explicar por que terminó así, ellas misma se lo buscan, cualquiera sabe lo que pasaría si terminas en manos de alguien como Valentino—
Aquellas tres mujeres asistieron dándole la razón a la otra mujer.
— Dios nos libre de personas ideseadas como Valentino y sus prostituta— dijo y se terminó persinando.
Alices que se había quedado escuchando a las mujeres, apretó sus manos en puño con fuerza, como esas personas podían juzgar a alguien de esa manera.
Se sentía bastante indignada y molesta por la forma en que aquellas mujeres estaban hablando de la joven. No podía creer que estuvieran justificando la violencia y la muerte de alguien simplemente por su asociación con una persona.
Se acercó a su madre, que seguía platicando con las mujeres de la congregación, y le tocó el brazo para llamar su atención.
—Mamá, ¿podemos entrar ya? —preguntó Alice, tratando de mantener la calma.
Su madre la miró con curiosidad, pero asintió y se disculpó con las mujeres.
—Claro, hija, Vamos.
Mientras caminaban hacia el interior del templo, Alice no pudo evitar mirar hacia el grupo de mujeres que habían estado hablando de la joven. Una de ellas la miró y sonrió hipócritamente, pero ella no respondió a la sonrisa y la ignoro
Al sentarse, se sintió un poco más tranquila, pero su mente seguía pensando en aquella joven y en como podian estar su familia. ¿Qué había pasado realmente? ¿Y por qué la gente estaba tan dispuesta a juzgar y condenar a los demás?
La misa comenzó y Alice trató de concentrarse en las palabras del sacerdote, pero su mente seguía vagando. Se sentía cada vez más incómoda y molesta por la hipocresía y la falta de compasión de algunas personas.
La misa transcurrió con normalidad, el padre terminaba el sermón dando así por terminada la misa. Tomando del brazo a su madre, la ayudó a levantarse para poder salir del templo, no sabe por que siente que hoy sería un día bastante largo.
...
— pero... val, ella debería por lo menos tener un entierro digno...
— Angelito, cariño... sabes lo que pasaría si yo me involucro en eso.— se levantaba del sofá para acercarse al rubio.
— pero...— fue lo único que pudo decir, pues ya había sido tomado bruscamente de su cabello.
— Sí no quieres terminar como esa zorra, lo mejor será que te largues— lo tomó con fuerza del brazo, lo jaló hasta la salida de la oficina y con brusquedad lo empujó hacia afuera— ahora ve a ganar dinero para papi.
Azotó con fuerza la puerta cerrandola. Angel se quedó temblando en el pasillo de Rabia y dolor.
Se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia la salida, intentando encontrar un poco de aire fresco y claridad en su mente. Debía hacer lo que Valentino le pidió si no quería hacerlo enojar más.
...
Después de azotar la puerta con fuerza, se hacerco a su mini bar, tomo la botella de vodka y se sirvió una buena cantidad en una copa, regreso al sofá y reviso por décima vez su celular esperando impacientemente que su mensaje fuera respondido.
Con enojo bebió de un solo trago el vodka y aventó el vaso estrellandolo en la pared de al lado.
— Maldiciones Vox— Gruñó con furia— bien, si no me quieres responder, yo mismo iré a darte una pequeña visita— Sonrió con perversión a la vez que encendía su cigarrillo e inhalaba este.
...
Casi toda la mañana la paso con su madre, pero al dar el medio día llevo a su madre con Rosie, quien dijo que ella se encargaría de llevarla sana y salva a la casa, lo cual agradeció mucho.
Llego a la mansión de Lucifer, pero al ver en la entrada un auto, pero no cual quier tipo, al parecer era un Roll royce... se preguntaba, ¿Quien era el tipo que estaba con Lucifer?... y sin esperar más continuo su camino, al ingresar a la mansión esta estaba en completo silencio, lo cual no era nada raro, pues por lo que Lucifer le contó despidió a todo el personal, subió las escaleras y camino hasta la habitación donde se encontraba instalado Lucifer, ya que no quiso usar su antigua habitación y lo entendía muy bien, ahí demasiado recuerdos en ella.
Y antes de abrir la puerta escuchó no solo la voz de Lucifer, si no también la voz de un hombre mayor, sabia que era de muy mala educación escuchar conversaciones ajenas, pero sólo escucharía un poco de lo que hablaban.
...
Mientras tanto dentro de la habitación, estaba Lucifer en la cama, con los brazos cruzados y mirando con enojo al hombre mayor frente a él. No espero que viniera a visitarlo y menos tan pronto. Esa mañana cuando despertó, su hermano Rafael lo miraba con nerviosismo, pues también al parecer no se espero aquella vista no tan grata para él y sin más remedio le dijo que lo dejara entrar y que se podía ir ya a su trabajo que el estaría bien, vaya mentira, ya que no está nada bien con su vista.
— Te dije qué esto iba a pasar tarde o temprano, pero no quisiste escuchar.— dijo con voz calmada el hombre— y ahora estas en esta situación.
—¿ y sientes satisfacción por verme así? O ¿Por qué has venido?— murmuró Lucifer con enojo.
— ¿Sentir satisfacción por verte así, de Patético?, oh no, hijo te equivocas, más bien siento vergüenza de ver a un Morningstar comportarse así—
Aquellas palabras era como un látigo que azotaba el corazón de Lucifer, no iba a negar que aquellas palabras le dolían.
—¿Vergüenza? —repitió Lucifer, su voz llena de dolor y enojo — siempre eh sabido que te causó vergüenza, no es nada bueno.
El hombre mayor se acercó un poco más a la cama, su mirada penetrante y desaprobadora. Su rostro estaba marcado por las arrugas de la edad y la sabiduría, pero sus ojos seguían brillando con una intensidad que hacía que Lucifer se sintiera incómodo.
— hubo una vez que no fue así... — Murmuró y se alejó de la cama, pero antes de continuar hablando un golpe se oyó en la puerta, suspirando se hacerco a la puerta y la abrió.
Alice se quedó justo enfrente de la puerta sin saber qué decir o hacer, pues si había escuchado todo y en un impulso toco la puerta, al ver justo enfrente al padre de Lucifer se puso aun más nerviosa.
— Alice... — murmuró Lucifer con sorpresa al verla.
El hombre mayor al oír a su hijo pronunciar el nombre de la mujer, una pequeña sonrisa se formo en sus labios.
— así que ella es la madre sustituta.
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Notes:
Hasta aquí este capítulo y nos vemos en siguiente.
Chapter 16
Notes:
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Chapter Text
Lucifer y Alice se miraron sorprendidos al oírlo, no esperaron que supiera sobre el embarazo...
- p-pero... padre, ¿Cómo lo sabías?- murmuró aun son sorpresa.
Miró de reojo a Lucifer, sonrió y se hizo a un lado para que Alice pudiera pasar a la habitación.
- yo lo se todo sobre mis hijos.- murmuró con calma y se acercó a la salida, pero antes de dar un paso más, volvió a mirar a Lucifer- espero verte en la reunió de la próxima semana, hay que anunciar sobre el nuevo miembro de la familia.
Alice aun estaba bastante sorprendida, pero al oír que el padre de Lucifer le hablaba a ella, salió de su asombro y volteo a verlo.
- Cuida muy bien de mi hijo, pequeña cierva- dijo sin más y salió de la habitación cerrando la puerta tras de él.
- si...- dijo en susurró, se acercó hacia la cama donde estaba Lucifer.
Alice se acercó a Lucifer, su mirada fija en su rostro.
-¿Cómo sabía sobre el embarazo? -preguntó en voz baja, todavía sorprendida.
Lucifer se encogió de hombros, mientas se masajeaba las sienes, cada vez que hablaba con su padre terminaba con una jaqueca.
-No lo sé -respondió-. Mi padre siempre ha sido un hombre misterioso. Tiene conexiones en todos lados y sabe todo lo que pasa en la familia, pensé que después de lo de Lilith ya no se metería en mi vida, pero veo que estuve muy equivocado.
Alice se sentó en la cama junto a Lucifer, su mano se poso sobre su vientre.
-entiendo... espera... ¿crees que tu padre tambien me espía?- dijo con cierta preocupación
Lucifer se pasó la mano por el cabello, su mirada se poso en Alice
-No lo sé -respondió- es lo más probable, llevas un Morningstar en tu vientre, así que... sí no dudo que lo haga.
Al oírlo mordió su labio con preocupación, pues si en verdad lo hacía, entonces sabría sobre su familia y sobre todo de su padre... y lo que paso un mes atrás o más bien lo que ha pasado durante años.
- ¿Alice, te encuentras bien?- preguntó Lucifer con preocupación, al verla de aquella manera.
- ¿Eh?... ah... sí, si estoy bien, es solo que no o bueno nunca creí que alguien me estaría vigilando o algo por el estilo- respondió con nerviosismo.
- si lo entiendo muy bien, mi padre suele ser así, quiere que todo salga a la perfección y como él lo a planeado- dijo con fastidio, recordando todas las veces en las que su padre había hecho lo mismo con él.
- si eso lo noté- debía calmarse y no sobrepasar las cosas, No quería tener una jaqueca tan temprano.
Lucifer pudo notar su nerviosismo y ansiedad. -No tienes nada de que preocuparte, Alice, mi padre podra ser un tirano, pero el no te hará daño- dijo con suavidad.
Al oírlo, volteo a verlo al rostro y un ligero rubor apareció en sus mejillas al ver aquella suave sonrisa.
La sonrisa de Lucifer calmó un poco el nerviosismo de Alice. Se sintió un poco tonta por haberse dejado llevar por la ansiedad. —Lo siento, tiene razón— dijo con un susurro— es sólo que no estoy acostumbrada a eso, es todo.
Lucifer se acercó a ella y le tomó la mano. —No te disculpes, Alice. Estoy aquí para cuidarte. Y al bebé— dijo con ternura, acariciando su vientre.
Alice se sintió derretir ante sus palabras y su toque. La forma en que la miraba, con tanta dulzura y preocupación, la hacía sentir especial. —Gracias, Lucifer— dijo con una sonrisa suave y con aquel rubor intenso en sus mejillas.
—No tienes que agradecerme nada, Alice, es mi deber como el padre de ese bebé.— dijo con voz baja y sincera.
— si... Eh yo...— carraspeo para aclarar su garganta del nerviosismo que aún tenia— te prepararé el desayuno, ¿Quieres algo en especifico?
Lucifer la miró aun con aquella sonrisa, y se encogió de hombros. — unos Pancakes, con fruta, chispas de chocolate y crema batida estarían más que perfectos.
Alice se rió ante la petición de Lucifer. —¡Eso suena delicioso!— dijo con una sonrisa—. Un que no deberías comer tantos pancakes, pero por hoy haré una excepción.
Lucifer sonrió y se acomodó sobre la cama — y lo agradezco, necesito algo de dulzura en estos momentos. —
Alice se rió y asintió,—esta bien, entonces ire a prepararlos.— dijo con voz suave se levantaba de su asiento y salir de la habitación, con dirección a la cocina.
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Miguel se encontraba revisando algunos Documentos importantes de la empresa, de la cual se estaba haciendo cargo mientras Lucifer terminaba de recuperarse por completo.
Cerró la carpeta y al ver la luz roja del intercomunicador del telefono parpader, apreto el botón para responder.
— Sr. Miguel, su padre, el señor Magne está aquí y quiera hablar con usted— decía la voz nerviosa de su secretaria.
— hazlo pasar y por favor que nadie nos moleste.— Miguel se levantó de su silla y se dirigió hacia la puerta para recibir a su padre. La puerta se abrió y un hombre alto y autoritario entró en la habitación. Su rostro era sereno y su mirada daba bastante confianza y tranquilidad.
—Padre— dijo Miguel con un tono suave, y su cuerpo se relajó ligeramente.
—Miguel— respondió su padre con una voz profunda y calmada—. Veo que estás trabajando duro, mientras Lucifer aun se recupera.
Miguel asintió con la cabeza, camino al lado de su padre hasta que tomo asiento y él regresaba a su lugar del otro lado del escritorio.—Sí, estoy haciendo lo que debo— dijo con firmeza—. ¿En qué puedo ayudarte?
Su padre sonrió ligeramente —venia para saber como va todo en la empresa y también para que recordaras sobre la reunión de la próxima semana. — dijo con una pequeña sonrisa. — por cierto hoy fui a ver a Lucifer, aun no se ve bastante bien... — suspiro con pesadez mientras miraba la fotografía enmarcada que estaba sobre el escritorio, donde estaban Lucifer y Lilith el día de su boda.
Aquello lo tomó por sorpresa, no esperaba que su padre fuera tan pronto a ver a Lucifer, sólo esperaba que no hayan discutido.
— bueno padre, hace poco acaba de salir del hospital, es Normal que aún se vea bastante afectado, hay que darle su tiempo para sanar— habló con tranquilidad sin dejar de ver a su padre quién sólo asintió dándole la razón.
— también lo invite a la reunión—confesó y rió entre dientes al ver la expresión de confusión y sorpresa en el rostro de su hijo.
—¿lo hiciste? — preguntó Miguel con sorpresa, pues desde hace 10 años que Lucifer no era bienvenido a las reunió.
— así es hijo, además se hará el anuncio del nuevo miembro de la familia— dijo con toda calma.
— ¿un nuevo miembro a la familia?
— así es hijo, Lucifer sera padre— respondió con toda honestidad, sin dejar de ver la expresión de reojo de su hijo.
Aquello fue incluso más sorpresivo que lo anterior pues hasta su boca se abrió por aquella gran bomba de información, sin lograr saber la razón de como si padre se enteró y por qué Lucifer no le contó nada a él.
— ¿padre estas completamente seguro de lo que dices?— dijo un con aquel tono de sorpresa.
— siempre estoy seguro de lo que digo— decía manteniendo aquella actitud serena.
—¿eso quiere decir que lilith esta embarazada?—
— Oh no, no es lilith.... — respondió rápidamente con una gran sonrisa— de eso me asegure— eso último lo dijo en un susurró el cual Miguel no alcanzó a escuchar.
— entonces, Lucifer engaño a lilith— decía mientras trataba de comprender toda la información.
— Oh no, no, hijo, nada de eso, pero si quieres saberlo, tendrás que esperar hasta la reunión— decía con calma mientras se levantaba del asiento— me tengo que retirar ya, no quisiera interrumpirte más.
Miguel miraba su padre caminar hacia la salida de su oficina hasta verlo salir, se recargo en el respaldo de la silla y se quedó bastante pensativo, ¿Quien era la madre del hijo de Lucifer?... saliendo le daría una visita a su hermano y esperaba que él pudiera contarle.
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Lo primero que vio fue a aquel hombre alto al que todos conocían como Valentino, entro a la oficina de Vox, con gran furia azotó la puerta al cerrarla, se oyeron gritos para después de eso comenzar a oír gritos y gemidos de placer, hubiera seguido escuchando pero Husk le hablo para que pudiera limpiar las cabinas, lo cual le tomó bastante tiempo y al acabar Valentino ya se había ido dejando a vox solo en la oficina, se encogió de hombros para seguí con su trabajo, pero alguien más que iba a la oficina de Vox llamó su atención, venía casi cubierto por completo tratando de ocultarse, pero ella lo reconocía muy bien.
Ese hombre entró a la oficina cerrando la puerta detrás de él, debía averiguar que hacía ese hombre ahí y aun más importante que era lo que vox quería de él.
Se volvió a acercar a la puerta pero casi no podía oír mucho ya que se escuchaban las voces de varias personas a su alrededor, pero lo que sí pudo escuchar con claridad fue el nombre de Alice Salir de la boca de Vox
— ¿Qué era lo que quería vox, con Alice?— murmuró en voz baja— debo de contárselo a Alice.
Se alejó de la oficina para seguir con su trabajo, miro el reloj en su muñeca y sonrió al ver que faltaba muy poco para terminar con su turno y así hablar con Alice, no confiaba en Vox para nada y mucho menos en aquel hombre.
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Notes:
Hasta aquí con este capítulo, espero les guste y nos vemos en el próximo capitulo.
Chapter 17: Capitulo 17
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
El frío del otoño comenzaba a hacerse más presente conforme los días avanzaban, esa mañana había quedado de verse con Niffty para desayunar antes de qué la pelirroja tuviera que ir al trabajo. Al entrar a la cafetería sonrió al verla y se acerco hasta ella con una gran sonrisa.
-¡Hola, Niffty! -exclamó Alice, mientras se sentaba en la silla vacía frente a ella-. ¿Cómo estás?
Niffty sonrió y se encogió de hombros, mientras removía su café.
-Más o menos -respondió-aun qué para lo que te cité es para algo muy importante... y referente a vox...- murmuró aquel nombre que asco.
Alice llamo al mesero para que pudiera traerle un té, ya que por obvias razón no podía tomar café.
- ¿hablar sobre Vox?-preguntó, con curiosidad - y de que, hay qué hablar-
- verás... ayer tuvo una reunión con una persona no muy grata- comenzó a contar, miro su taza en sus manos por un momento, para después ver el rostro de Alice.
- No puede ser, no me digas estuvo hablando con joseph- su voz sonó con enfado a la vez que su cuerpo se tensaba.
- así es, no logré escuchar la razón de por qué lo hizo, pero es obvio que es referente a tí- terminaba de hablar y le daba un pequeño sorbo a su taza.
- ¿Referente a mí? - no entiende ni por que razón se sorprende, era obvio que tenía que ver con ella, suspiro tratando de calmarse, el mesero llegó a tiempo dejando sobre la mesa la taza de té. - No puedo creer que siga de insistente y ahora que haya decidido unirse con ese idiota que tengo por padre- murmuró con enojo.
- Sabes que cuentas con mi apoyo para lo que sé e incluso si quieres partirles el culo -dijo Niffty, con una sonrisa un poco maníaca-
Aquello hizo sonreír a Alice, si sabía que siempre contaría con el apoyo y lealtad de Niffty
-Lo sé, lo sé -respondió, suspirando-. Pero creo que hoy no se le partirá el culo a nadie.
Niffty asintió con la cabeza con u. Poco de decepción.
-Voy a investigar un poco más sobre la reunión de ayer -dijo-. Veré qué puedo descubrir sobre sus planes. te mantendre informada de todo.
Alice asintió, sintiendo un poco de alivio al saber que Niffty estaba dispuesta a ayudarla.
-Sí, por favor. Cualquier cosa que puedas averiguar sería útil. Gracias, Niffty.
- Sabes, algo de lo que nunca voy a comprender como fue que te gustó ese cabeza plana- decía la pequeña mujer pelirroja, frunciendo el seño a la vez que le daba un pequeño sorbo a su café. - es sólo un soberbio, egolatra, Narcisista, que piensa que todos se mueren por estar con él, ¡HA!.... no es más que un pendejo.
Ante aquel comentario, analice no pudo evitar reír, Nifty tenía razón, Vox siempre a sido así. - Digamos, Querida, que estuve en mi momento más humilde.
- uno demasiado humilde, a mi parecer.
Alice se rió, todavía recordaron como fue que toda ilusión que tenia sobre vox había terminado.
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"𝗳𝗹𝗮𝘀𝗵𝗯𝗮𝗰𝗸"
Al tomar asiento vio aquella carta que se encontraba recargada sutilmente sobre el micrófono, sonrió al ver de quien era, abrió el sobre con cuidado y saco la hoja, con bastante curiosidad fue desdoblando la hoja y comenzó a leer el contenido.
Bajo la carta y sus mejillas se habían tornado de un color rosado, nunca creyó qué Vox fuera capaz de escribir algo tan romántico, como eso... era Wow, eso era una confesión... leyó lo último, al parecer la esperaria en su oficina para poder hablar y oír si respuesta. Miró el relojes que colgaba en una de las paredes y suspiro, aun faltaba para la hora exacta que decía la carta.
Una vez que terminó su transmisión, tomo sus cosas y la carta para ir a la oficina de Vox, estaba bastante nerviosa, su corazón latía con bastante fuerza casi sentía que podía salirse de su pecho en cualquier momento. Al estar enfrente de la puerta, iba a tocarla pero al ver que no estaba cerrada, sólo la empujó y justo enfrente estaba Vox.
Alice se quedó congelada en la puerta, sintiendo como si hubiera sido golpeada en el estómago. Vox estaba sentado en su escritorio, con Valentino arrodillado entre sus piernas, y ambos parecían estar en medio de algo íntimo. La carta que había leído momentos antes parecía una broma cruel en comparación con la escena que tenía delante.
Vox levantó la vista y se encontró con la mirada de la Alice. Por un momento, se quedaron congelados, sin saber qué decir. Luego, Vox se levantó rápidamente, ajustando su ropa y tratando de parecer lo más normal posible.
-¿Qué... qué haces aquí? -preguntó Vox, tratando de sonar calmado, pero su voz temblaba ligeramente.
Se sintió traicionada y confundida. ¿Por qué Vox le había escrito esa carta si estaba con alguien más? Se sintió como una idiota por haber creído que Vox sentía algo por ella.
Valentino se levantó también, y se acercó a Vox, poniendo una mano en su hombro. Vox no se apartó, lo que hizo que la se sintiera aún más incómoda.
-¿Qué pasa aquí? -preguntó Valentino, con una sonrisa en su rostro, sin parecer afectado por la interrupción.
-Lo siento -dijo sintiendo cómo sus vista se ponía nublada-. No sabía que estabas ocupado. Volveré más tarde.
Alice se dio la vuelta y salió corriendo de la oficina, sin decir una palabra. Vox la llamó, pero ella no se detuvo. No sabía qué hacer ni qué decir. Solo sabía que se sentía herida y confundida.
-No, espera -dijo, caminando hacia ella-. Esto no es lo que parece.
Se detuvo, pero no se dio la vuelta. No quería ver la expresión de Vox en ese momento.
-¿Qué es lo que parece, entonces? -preguntó, tratando de mantener su voz firme.
Vox se acercó a ella y se detuvo detrás de ella, hablando en voz baja.
-Valentino es solo un amigo -dijo-. Nada más.
Alice se se dio la vuelta lentamente, mirando a Vox con escepticismo.
-¿Y la carta? -preguntó-. ¿Fue solo una broma para tí?
Vox la miró con intensidad, y por un momento, pensó que podía ver la verdad en sus ojos.
-¿La carta? -dijo Vox- ¿De que carta hablas?
Alice se rió con incredulidad, sintiendo una mezcla de dolor y enfado. -No juegues conmigo, Vox -dijo-. La carta que me dejaste en el micrófono. La carta donde me confesabas tus sentimientos.
Vox se quedó en silencio, mirando a Alice con una expresión ilegible. Valentino, que había estado observando la escena en silencio sonrió, se apartó de Vox y se acercó a la puerta.
-Creo que es mejor que me vaya -dijo Valentino con una risa divertida -. Esto es entre tú y ella.
Vox asintió con la cabeza, sin apartar la vista de Alice. -Sí, vete -dijo-. Esto es algo que debo resolver solo.
Valentino salió de la oficina, cerrando la puerta detrás de él. El silencio que siguió fue opresivo, y Alice se sintió como si estuviera a punto de estallar.
-¿Por qué? -preguntó Alice, su voz temblando de emoción-. ¿Por qué me escribiste esa carta si no sentías nada por mí?
Vox se encogió de hombros, y por un momento, Alice pensó que iba a admitir algo. Pero entonces, su expresión se endureció.
- claro que siento cosas por ti, pero yo no escribí ninguna carta, yo no pedí que vinieras a mi oficina... además tu tienes la culpa por entra sin tocar.
Alice se sintió como si hubiera sido golpeada de nuevo. La confesión de Vox de que sentía cosas por ella la hizo sentir un destello de esperanza, pero la negación de haber escrito la carta y la acusación de que ella había entrado sin tocar la hizo sentir confundida y enfadada.
-¿Qué estás diciendo? -preguntó Alice, tratando de mantener la calma-. ¿Que no escribiste la carta? Pero... pero la letra era tuya. La forma en que me hablabas... era como si fueras tú.
Vox se encogió de hombros de nuevo. -No sé qué decirte, Alice. Yo no escribí esa carta. Y si, me gustas, pero jamas me confesaria de esa manera tan cursi, además la próxima vez toca la puerta antes de entrar a mi oficina sin permiso.
Alice se sintió herida y humillada... sin decir nada dio media vuelta y salió de la oficina, aun tenía su dignidad y no se quedaría a esperar algo que era obvio solo fue una ilusión por parte de ella.
" Fin del 𝗳𝗹𝗮𝘀𝗵𝗯𝗮𝗰𝗸"
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Al escuchar su nombre salio de aquel recuerdo, miro a Nifty, quien la miraba con preocupación.
- ¿Esta todo bien Alice?- en su voz se denotaba la preocupación.
-¿eh?... oh si, si esta todo bien, sólo me perdí en mis recuerdos es todo- tomaba su taza y bebía por completo su té.
─ Mejor ya no hay que hablar de ese idiota y disfrutemos de esta reunión— sonrió tratando de cambiar de tema al ver como se ponía al hablar de él, llamando a unos de los meseros pidio una rebanada de pastel y una malteada de fresas.
— Sí tienes razón— dijo y de igual manera pidió unos Pancakes.
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— ya voy, ya voy— decía Lucifer en voz alta mientras bajaba las escaleras, el timbre sonaba seguido. — ¿Quién podrá ser?
Bajo las escaleras y bostezando abrió la puerta, encontrándose con un hombre con traje parecía un predicador y lo miró con duda.
─ No estoy interesado en jesus— dijo con aburrimiento, iba a cerrar la puerta pero el tipo lo detuvo.
— No vengo por esa razón, sr. Morningsta. — detenía la puerta y la empujaba ligeramente— venia a entregarle estos documentos.
El hombre de traje le extendió aquel faldero cerrado, Lucifer lo miró con desconfianza, pero aun así lo tomo.
— ¿Qué es?— decía mientras miraba el sobre y lo inspeccionaba.
—Son los papeles del divorcio, la señora Lilith me pidió que se los entregara personalmente— le explicaba con calma.
Al oírlo, todo a su alrededor desapareció, su mirada se mantenía fija en aquel faldero el cual comenzaba a ver borroso, sus manos comenzaron a temblar... lilith, ella le enviaba los pales del divorcio....
— espero estén firmados para mañana sin falta — dijo sin inmutarse ante la reacción del rubio. — sin más me retiro. — Dando media vuelta cerró la puerta dejando a Lucifer solo.
Lucifer se quedó paralizado, con sus manos temblando saco los papeles del folder, los miro a detalle y al final de estos, estaba la firma perfeca e impecable de Lilith, su mente comenzó a llenarse de recuerdos de ella. La imagen de Lilith, su esposa, se le apareció en la mente, y se sintió un dolor agudo en el pecho. No podía creer que realmente ella quisiera separarse de él.
De repente, su visión se nubló y cayó al piso estrepitosamente, los papeles del divorcio se esparcieron a su alrededor. Se quedó allí, sentado en el suelo, con la espalda apoyada en la puerta, mientras su mente se sumía en la oscuridad.
No sabía cuánto tiempo había pasado cuando finalmente se levantó, con los ojos rojos y la mirada perdida. Miró los papeles del divorcio, que ahora estaban arrugados y sucios, y se rió, un sonido amargo y desesperado.
Dejando los papeles en el piso camino hacia el mini bar, pero al ver que en los estantes donde estaban aún algunas botellas estaban cerradas con candado, resoplo con molestia tomando una silla y con furia la aventó a los estantes para poder quebrantar los vidrios qué resguardaban las botellas.
Sugetando con fuerza el respaldo de aquella silla volvio a golpear con ferza los estantes y logro oir sonido de los vidrios rotos resonó en el silencio, el olor a licor se esparció por el aire de algunas botellas que se quebraron por el impacto. Lucifer se quedó allí, con la silla en la mano, mirando el desastre que había creado. Se rió completamente perdido, un sonido que era más un grito de dolor que una risa.
Se acercó a los estantes y tomó una de las botellas que estaban intactas, La abrió con un movimiento brusco y se la llevó a los labios, bebiendo un largo trago de licor.
El líquido ardiente le quemó la garganta, pero no hizo nada para calmar el dolor que sentía en el pecho. Se sentó en el suelo, con la espalda apoyada en el bar, y se quedó allí, bebiendo y pensando en Lilith.
La oscuridad se cerró sobre él, y se sintió un dolor agudo en el corazón. No sabía qué hacer, no sabía cómo seguir adelante sin ella.
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Alice sacaba las llaves de su bolso mientras tarareaba una suave canción de jazz, abrió la puerta con calma, entro a la mansión Morningstar encontrándo todo en total silencio, cerró la puerta con suavidad y antes de seguir pudo distinguir varios papeles esparcidos en el suelo, pero antes de tomar uno para poder revisarlos escucho el sonido de un vidrio quebrandose, apresurandose camino hasta el lugar encontrándose con Lucifer quien tenía en su mano una botella quebrada.
— Lucifer— susurró su nombre con sorpresa al verlo— Espera Lucifer... ¿Qué haces?— dijo con voz más fuerte a la vez que se acercaba hasta él con preocupación.
Lucifer se dio vuelta lentamente, con una mirada vacía en sus ojos. Parecía no haberla escuchado, pero luego, como si recordara algo, se enfocó en Alice.
— Alice. ‐dijo con una voz ronca, como si hubiera estado gritando durante horas. —¿Qué... qué haces aquí?
Alice se acercó a él, con una mezcla de preocupación y cautela. — siempre vengo a esta hora, ¿Lo recuerdas?— dijo, mirando la botella quebrada en la mano ajena. — ¿Qué pasó, Lucifer? ¿Por qué estás bebiendo?
Lucifer se rió, un sonido amargo. —lilith... ella, me mando los papeles del divorcio. -dijo, como si eso explicara todo. — yo... yo, no... no puedo creerlo, Alice.
Alice se detuvo a un paso de él, con una expresión de sorpresa y compasión en su rostro. —Lo siento tanto, Lucifer.- dijo, extendiendo su mano y quitandole la botella con suavidad. — Vamos, no necesita esto- murmuró con suavidad.
Lucifer se encogió de hombros, en el fondo sabia que Alice tenia razon. —No importa. dijo, mirando la botella en las mano de Alice. — Nada importa ya.
Alice lo miró con tristeza, ver el rostro del hombre lleno de lágrimas y completamente vacío la hacia sentirse impotente, sabía que no podía hacer nada para aliviar su dolor. Pero también sabía que no podía dejarlo solo en ese momento.
— vamos a tu habitación. -dijo, tomandolo de la mano. — si quieres hablar de esto o si sólo quieres compañía, ahí estare para ti. ¿de acuerdo?
Lucifer la miró, sólo unos segundos. Y asintió con la cabeza.
Alice guió a Lucifer hasta su habitación, con una mano suave en su espalda. Lo sentó en la cama y se sentó a su lado, manteniendo una distancia respetuosa.
Lucifer se quedó allí, mirando al vacío, con sus ojos llenos de lágrimas. Alice se acercó un poco más, hasta que su hombro rozó el de él.
—No estás solo, Lucifer. - dijo en voz baja. —Estoy aquí para ti. Siempre estaré aquí para ti.
Lucifer se volvió hacia ella, con una mirada vacia en sus ojos, no se parecía en nada al lucifer de los días pasado, este lucifer parecía como si estuviera muerto en vida.
—¿Por qué, Alice?- preguntó, con una voz que era apenas un susurro. —¿Por qué me hace esto? ¿Qué hice mal?.
Alice lo miró con compasión, sabiendo que ella no tenía respuesta para esas preguntas. Pero también sabía que Lucifer necesitaba hablar, necesitaba sacar todo lo que estaba sintiendo.
— no puedo darte una respuesta a tus preguntas.- dijo, abriendo los brazos, para poder abrazarlo— pero sea lo que haya pasado, no te dejaré solo.
Lucifer se derrumbó, con un sollozo que sacudió su cuerpo. Alice lo abrazo sosteniéndolo con fuerza mientras lloraba.
En ese momento, no había nada más que el dolor y la tristeza. Pero con Alice a su lado, Lucifer sabía que podía enfrentar cualquier cosa.
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Notes:
Hasta aquí el capitulo, espero que les haya gustado y nos vemos en el próximo.
Chapter 18: Capitulo 18
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
Lucifer lloró durante lo que pareció una eternidad, con Alice sosteniéndolo con fuerza y compasión. La habitación estaba llena de un silencio solo roto por los sollozos de Lucifer, y el sonido de su llanto parecía resonar en el vacío de su alma.
Finalmente, Lucifer se calmó un poco, y Alice se apartó ligeramente para mirarlo a los ojos. Su rostro estaba rojo y hinchado, y sus ojos estaban llenos de lágrimas.
-Lo siento, - dijo Lucifer, con una voz ronca. -No sé qué me pasa.
Alice sonrió suavemente y le acarició el cabello. -No tienes que disculparte, -dijo. -Estás sufriendo. Es normal.
Lucifer asintió con la cabeza, y Alice lo abrazó de nuevo. Se quedaron allí durante un largo rato, en silencio, hasta que Lucifer se quedó dormido. Alice al sentir su respiración ya calmada, bajo su mirada y sonrió al verlo dormir ya más calmado, lo sostuvo por un tiempo para después con cuidado y maniobrar con agilidad logro acomodarlo en la cama.
Alice se quedó sentada al lado de Lucifer, mirándolo con una mezcla de compasión y tristeza. Se sentía aliviada de que hubiera podido dormir, pero también sabía que su dolor no había desaparecido.
Se levantó de la cama y se acercó a la ventana, mirando hacia afuera. La luz del día iluminaba por completo el enorme jardín, el cual poco a poco recuperaba su majestuosidad, al verlo se sentía como si el mundo entero estuviera en paz, excepto por el dolor que Lucifer sentía en su corazón, suspiro y cerró las persianas de la habitación para dejar dormir al rubio.
Camino a la salida, vio al rubio dormir tranquilamente y salió de la habitación en completo silencio, bajo las escaleras y se dispuso a limpiar todo el desastre. Tomó los papeles del piso y los acomodó en aquel folder qué estaba igual en el piso. Dejo el folder en la oficina de Lucifer y se dirigió hacia el mini bar donde limpió el lugar con bastante cuidado por la gran cantidad de vidrios rotos, al terminar suspiro y se dirigió a la cocina, prepararía algo de comer a Lucifer, pues al parecer no había desayunado.
Alice se dirigió a la cocina, con el objetivo de preparar algo de comer para Lucifer. Comenzó a preparar un gumbo de pollo y camarones, con arroz y pan de maiz. El aroma a especias y hierbas llenó la cocina, y Alice se sintió un poco más relajada.
Mientras cocinaba, pensaba en Lucifer y en cómo estaba sufriendo. Sabía que la comida podía ser un gran consuelo, y esperaba que el gumbo le ayudara a sentirse un poco mejor.
Después de un rato, el gumbo estuvo listo. Alice lo sirvió en un tazón y lo llevó a la habitación de Lucifer. Abrió la puerta en silencio y se acercó a la cama. Lucifer todavía estaba durmiendo, pero parecía un poco más tranquilo.
Alice se sentó en la cama y lo miró durante un momento. Luego, lo llamó suavemente. -Lucifer, Despierta, te traje algo para que comas- decía con suavidad a la vez que lo movía un poco.
Lucifer abrió los ojos lentamente y la miró. -¿Qué... qué pasa?- preguntó, con una voz ronca.
-Te he traído algo de comer-,dijo Alice, sonriendo. -Gumbo de pollo y camarones. Te gustará.
Lucifer se sentó en la cama y miró el tazón. -Gracias, Alice-, dijo, con una voz un poco más fuerte. - Me gusta mucho tu comida.
Alice le dio el tazón y se sentó a su lado. - gracias, ten come un poco- dijo. - te hará sentir mejor.
Lucifer comenzó a comer, y Al probar el primer bocado de aquel guiso, sonrió por aquel sabor tan único, miro a Alice de reojo y su mirada bajo hacia su vientre, así que entendió que no es momento de estar tristes, ni de lamentarse, ahora tenía un razón para ser fuerte y comenzar a trabajar en si mismo, para estar estable emocionalmente, para su pequeño hijo o hija.
Alice al verlo una sonrisa se formo en sus labios. Sabía que no era una solución mágica, pero esperaba que al menos se sintiera mejor.
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Mansión Magne
El bulliceo en la gran mansión era difícil de ignorar con el personal pasando de un lado a otro tratando de decorar, limpiar y mantener ordenado en la mansion, para la gran reunión que se llevaría acabo ese día casi al anochecer.
Abraham Magne, quería que todo saliera perfecto para ese día, ya que se anunciará algo muy importante. Mientras el susodicho se encontraba encerrado en su oficina revisando algunos Documentos.
Abraham sonrió al ver la firma impecable de Lucifer en los papeles del divorcio, por un momento pensó que no los firmaría, que haría todo lo posible para no perder a Lilith, pero que equivocado estaba.
Cerró la carpeta y la aguardo en el cajón de su escritorio con llave. Su plan estaba saliendo perfecto, justo como lo había estado planeando por años... Lucifer debe entender que él como padre sabe lo que es bueno para sus hijos.
Se levantó de su asiento y salió de la oficina para asegurarse que todo saliera tal cual él lo había ordenado, no quería fallos para ese día.
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Terminaba de acomodar su corbata y se miró una ultima vez en el espejo, se encontraba bastante nervioso, ese día era la primera vez después de 10 años que pisaría la mansión de su padre y además que ahí estaría reunida toda la familia Magne, eso lo aterrorizo y lo hizo sentir muy nervioso.
Reviso el reloj en su muñeca y suspiro al ver la hora, debía salir ya para la reunió. Salio de su habitación con pasos lentos, no quería ir, no tenía nada de ganas ir y convivír con nadie, pero no le daría la razón a su padre de ser un "una vergüenza" o no, eso si qué no.
Bajos los escalones con lentitud, volvió a suspirar y bajo el último escalón se acercó a la salida y se detuvo por un momento antes de abrir la puerta, miro a su alrededor todo estaba en completo silencio, Alices se había retirado a su hogar hace apenas una hora y algo de lo que apenas pudo darse cuenta era lo vacío que estaba su "hogar"... además antes de que se le olvide, debía hablar seriamente con Alice, gracias a un descuido por parte de ella se había logrado percatar qué esa mañana ella tenía varios moretones en sus brazos y uno en el pómulo qué aun que llevara maquillaje para cubrirlo lo había logrado notar, pero esa ya sería mañana en cuanto llegará.
Tomó la manija de la puerta y la abrió para salir, el aire fresco pego en su cara, hace días no había podido disfrutar del aire frescos, respiro hondo, se acercó al auto que estaba estacionado justo enfrente y por lo que le habían comunicado su padre lo había mandado por él.
Se subió al auto y cerró la puerta detrás de él. El chófer, un hombre mayor con una expresión amable, lo miró por el espejo retrovisor y asintió con la cabeza.
—Buenos Noches, señor. ¿Está listo para ir a la mansión?
Él asintió con la cabeza, todavía sintiendo el nerviosismo haciendolo sentir un nudo en el estómago.
—Sí, por favor. Vamos. - dijo en un susurró lo suficiente alto para que el chófer escuchara.
El auto se puso en marcha y él se recostó en el asiento, mirando por la ventana. La ciudad pasaba rápidamente, pero él no la veía. Estaba demasiado ocupado pensando en lo que le esperaba en la mansión en su padre, su familia, Alice... casi podía sentir como una migraña se comenzaba a formar en su cabeza.
De repente, el auto se detuvo en un semáforo en rojo y él se dio cuenta de que estaba apretando el puño con fuerza. Se obligó a relajarse, respirando profundamente. No iba a dejar que su padre lo afectara. Iba a enfrentar lo que fuera con la cabeza alta.
El semáforo se puso en verde y el auto arrancó de nuevo. La mansión estaba cada vez más cerca... por un solo segundo pensó en abrir la puerta y aventarse del auto en movimiento... sacudió su cabeza y volviendo a respirar profundamente, retuvieron el aire unos segundo y luego soltó el aire.
Miró por la ventana y noto que ya estaban ingresando al interior, se estacionó justo enfrente de la entrada de la mansión, abrió la puerta del auto y salió, cerró la puerta detrás de él y camino hacia la entrada donde lo esperaba el mayordomo de confianza de su padre.
El mayordomo, un hombre mayor con una expresión seria, se inclinó ligeramente al verlo acercarse.
— Bienvenido, señor. Su padre lo está esperando en el salón principal. La familia ya está reunida‐ decía con total seriedad.
Él asintió con la cabeza, sintió de nuevo aquel nudo en el estómago, casi sentia náuseas. Se detuvo un momento en la puerta, respiró profundamente y entró.
El salón principal estaba lleno de gente, todos ellos miembros de la familia Magne. Su padre, sus hermanos, su pequeña prima, su tia y no menos importante su molesto primo Adam junto con su esposa, todos lo miraban con diferentes expresiones. Algunos con curiosidad, otros con desdén y la mayoría lo veían con sorpresa.
Su padre se levantó de su asiento y se acercó a él, con una enorme sonrisa en su rostro.
—Ah, bienvenido, hijo. Me alegra verte aquí.
Él se obligó a sonreír, sintiendo un sabor amargo en la boca.
— Gracias, padre, me alegra estar aquí.- decía con total sarcasmo.
De repente, su mirada se posó en alguien que estaba sentada justo al lado izquierdo de su padre con la cabeza baja... Alice. Su corazón se aceleró y una parte de él quería ir hacia ella, pero logro controlarse, no quería armar una escena frente a todos. ¿Qué mierda era lo que estaba pasando?
La mirada de Alice se levantó lentamente y se encontró con la suya, y por un momento, se miraron sin decir nada. Él podía ver la preocupación en su mirada, y sintió otra vez aquel impulso de ir hacia ella y sentarse a su lado, Pero se contuvo, no sabía qué estaba pasando ni por qué estaba sentada al lado de su padre.
Su abraham se aclaró la garganta, rompiendo el silencio.
— Hijo, creo que es hora de comenzar con la reunión, por favor toma asiento a mi otro lado.— su voz sonaba calmada pero autoritaria, regreso y tomo asiento a la cabeza del comedor como el jefe de familia.
La habitación se quedó en silencio, y él se sintió, acercando en silencio y tomando asiento al lado derecho de su padre.
— Muy bien, primero que nada, me alegra de que todos hayan podido estar aquí en esta reunió, Estoy seguro que todos se preguntaran la razón de la reunión- tomó una pequeña pausa y miró a cada miembro de la familia. — en primera como ya le había comentado a algunos de ustedes. ‐ miró de reojo a Miguel, quien se mantuvo silencio.
— es porque dentro de algunos meses un nuevo miembro vendrá a la familia‐ volvió a hablar con una enorme sonrisa.
Lucifer miró con sorpresa a su padre, como es que se atrevía a decirlo, ¿Quien se creia que era para decirlo asi como si nada?
Apreto sus puños con una gran ira, ahora entendía la razon por la que estaba Alice, su mirada se poso en ella, y al notar que su mirada, sobre ella, mordió su labio no queríando verlo al rostro, pero al parecer terminó haciéndolo, en su mirada había temor... no, no era temor, era ira, una ira qué al parecer estaba reteniendo y no dudaba que en cualquier momento explotaría.
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Notes:
Hasta aquí este capítulo.
Ya en el próximo capitulo se sabrá como fue que Abraham convención a Alice de estar presente en la junta.
Chapter 19: Capitulo 19
Notes:
(See the end of the chapter for notes.)
Chapter Text
La mirada de Lucifer se posó en Alice, y esta vez ella no apartó la vista. En sus ojos, él vio una mezcla de ira y desesperación, y supo que estaba a punto de perder la gran paciencia que tenia.
El silencio incomodo fue cortado por la voz de Adam la cual se escuchó por toda la sala. —¡Felicidades, Lucifer! ¡Un nuevo miembro en la familia es algo que celebrar!...
La habitación estalló de aplausos incomodos, Lucifer no se movió se mantuvo en su lugar sin inmutarse. Su mirada se mantuvo fija en Alice, todo el tiempo.
— pero tengo una duda, claro si no te molesta en responder, Luci ‐ volvió a hablar Adam con aquel tono burlesco.
Lucifer suspiró y con aquella mirada sería volteo a ver a Adam.
— si ella- señalaba a Alice— es la madre de tu hijo... ¿Qué pasa con Lilith?...
— eso es algo que no te incumbe - sus manos se apretaban en puño con fuerza. — de hecho, eso es algo que a nadie le incumbe.
La sala se quedó en silencio, y la mirada de Adam se congeló en su rostro, sorprendido por la respuesta de Lucifer. La sonrisa de Adam se desvaneció, y por un momento, pareció que iba a decir algo más, pero se contuvo al ver la mirada severa de su esposa, suspiro con furia y se cruzó de brazos.
— mi vida privada es algo que a nadie debería importarle, más que a mí— decía con rabia, se levantó de su asiento con furia provocando qué la silla cayera hacia atrás.
— Lucifer‐ murmuró con autoridad Abraham.
Ignorando por completo a su padre se acercó a Alices y la tomó de la mano para salir con ella del lugar. Alice sin oponer resistencia se levantó del asiento y salió junto a Lucifer.
La puerta se cerró detrás de ellos, y el silencio se apoderó del pasillo. Lucifer no dijo nada, solo siguió caminando con Alice a su lado, mientras aun mano sujetaba la de ella.
Alice no se resistió, mantuvo su mirada fija en la de él.
Finalmente salieron de la mansión, Lucifer se detuvo y volteo a ver a Alices, para corroborar que estuviera bien. Al no ver algun indicio de que estuvieran mal, pidió un auto.
—Te llevare a tu casa y durante el camino podemos hablar. —murmuro Lucifer, su voz sonaba baja y controlada.
Alice entreabierta sus labios, Pero nada salio de su boca y solo asintió.
El auto llegó en cuestión de minutos, y Lucifer abrió la puerta para que Alice subiera. Ella se sentó en el asiento del pasajero, y Lucifer se sentó a su lado, cerrando la puerta detrás de él.
El conductor, un hombre de mediana edad con una expresión seria, Lucifer le murmuro hacia donde deberia ir y se puso en marcha sin decir una palabra. El auto se deslizó suavemente por el camino, y Alice se sintió un poco más relajada.
Lucifer se volvió hacia ella, con aquella exprés sería y un poco triste.
—¿Estás bien? —preguntó, su voz baja y suave.
Alice asintió, todavía sin decir nada. Lucifer suspiró y se pasó una mano por el cabello.
—Lo siento —dijo—. No espere a que mi padre hiciera algo así.
Alice se encogió de hombros.
—No es tu culpa. -dijo finalmente, su voz apenas audible. — No sabias que era lo que tu padre iba a hacer.
Lucifer la miró y negó suavemente bajando su mirada.
— Débi darme una idea, todo esto sobre la reunió familiar, era más que claro.
— y sigue sin ser tu culpa...
La miró de reojo y suspiro, aun que ella dijera que no era su culpa, el sentía que era todo lo contrario.
...
El viaje fue en completo silencio, hasta que el auto se detuvo frente a su hogar, Alice miró por la venta del auto y suspiro sintiéndose un poco segura. Iba a abrir la puerta del auto pero Lucifer la detuvo.
— antes de que bajes, necesito hablar muy serio contigo y espero que seas sincera.
Miró al chófer y le hizo una seña para que saliera del auto y los dejara solos, para hablar con más comodidad. Al estar ya sólo ellos dos, Lucifer saco un pañuelo de su saco y se lo paso a Alice.
Tomando el pañuelo, lo miró con incredulidad. — ¿que debo hacer con el pañuelo?.
— puedes limpiarte el maquillaje del rostro
—¿Qué?... - bajo su mirada y miró el pañuelo en su mano, mordió su labio y cerrando sus ojos comenzó a quitar el maquillaje qué llevaba puesto.
Lucifer miraba con atención como el maquillaje iba revelando aquel moretón en su pómulo.
La mirada de Lucifer se endureció al ver el moretón en el pómulo de Alice. Su rostro se tensó, y sus ojos se llenaron de ira y preocupación.
—¿Quién te hizo esto? -preguntó con voz baja y amenazante.
Alice abrió los ojos de manera lenta y miró el pañuelo, ahora manchado de maquillaje, suspiro subio su mirada a Lucifer.
—No es nada - dijo, tratando de restarle importancia. — Sólo problema familiares.
Bufo con pesadez a la vez que su mano pasaba por su cabello.
—¿Quién lo hizo Alice?- volvioba preguntar, pero ahora con voz más calmada.
Alice suspiró, No quería decirle o contarle sus problemas, él ya tenia mucho con lo que cargar como para ahora cargar con sus problemas... pero tambien sabia que no podía mentirle a Lucifer,
—Mi padre —dijo finalmente, su voz apenas audible.
La mirada de Lucifer se congeló, y por un momento, Alice pensó que iba a explotar.
—¿Tu padre? -repitió, su voz llena de incredulidad
— si... pero él no es problema para nuestro trato, él no sabe sobre el bebé y nada de eso, así que no debe...
— espera, espera... ¿Desde cuando pasa esto?- interrumpió señalando el moretón.
Llevo su mano hacia su rostro y acaricio el moretón, bajo su mirada, a su mente llegaron varios recuerdos de su Niñez.
— Desde niña...o bueno eso es lo que recuerdo - susurró sin levantar la vista.
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Vox miraba con el seño fruncido y asco al tipo delante de él, en aquel sitio sólo podía escuchar no sólo el murmullo de la gente a su alrededor, si no también el rechinido de los cubiertos contra el plato... Joseph el padre de Alice, comía con desesperación y sin modales algunos.
Vox sintió un escalofrío de repulsión recorrer su espalda al ver a Joseph comer de esa manera. La forma en que se metía la comida en la boca, sin siquiera preocuparse por masticar, era repugnante.
—Disculpa —dijo Vox, su voz llena de desdén—. ¿No te parece un poco... grosero comer de esa manera en público?
Joseph levantó la cabeza, con la boca llena de comida, y miró a Vox con una mezcla de enfado al ser interrumpido.
—¿Qué te importa a ti? —preguntó, con la boca llena.
Vox se encogió de hombros, pero su mirada no se apartó de Joseph.
—Solo estoy tratando de ser educado —dijo, su voz llena de sarcasmo—. No me gustaría que la gente pensara que eres un... —hizo una pausa, buscando la palabra adecuada—... un bárbaro.
La cara de Joseph se puso roja de ira, y su mandíbula se apretó.
—¿Cómo te atreves? —preguntó, su voz llena de furia— si no fuera por el "Negocio" que tenemos, te diría una que otra cosa.
Vox lo miró con desdén y se encogió de hombros. — si, si cómo sea, terminamos con esto.
Adentrando su mano al bolsillo interior de su chaqueta, sacó un cheque con una generosa suma.
— No olvides lo que tienes que hacer.
Los ojos se Joseph brillaron de gusto y una enorme sonrisa se formaba en su rostro al ver aquel cheque. Dejando los cubiertos sobre el plato, acercó su mano y tomaba el cheque. Vox sonrió y tomó su maletín de donde saco algún documento y se los entrego a Joseph.
— recuerda, tu esposa tiene que firmar estos documentos- al ver la cara de confusión del hombre frente a él, bufo con fastidio. — estos documentos son para que la pequeña cabaña quede como garantía por el gran considerable préstamo que le acabo de hacer.
La sonrisa de Joseph se amplió al ver la oportunidad de obtener esa gran suma de dinero sin tener que ponerse en riesgo y todo gracias a su querida hija, Su mirada se desvió hacia los documentos y asintió con la cabeza.
—Sí, sí, Madeleine firmará —dijo, su voz llena de confianza.
Vox asintió, su mirada llena de desdén.
—Me alegra oír eso —dijo—. Asegúrate de que firme los documentos y entrégamelos mañana mismo.
Joseph asintió, su sonrisa era cada vez más amplia.
—No te preocupes, estará hecho —dijo, y tomó los documentos para aguardarlos.
Vox se levantó de su asiento, acomodó su chaqueta.
—Excelente —dijo— continua con tu comida, todo ya esta pagado. - dijo y sin más se retiro del restaurantes.
Joseph asintió, su mirada ya fija en el cheque que tenía en la mano.
— Al fin todo me sale bien —dijo y continuo con su comida, ahora disfrutando mucho más que antes.
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Alice miraba desde la entrada de la cabaña como el auto se iba alejando, aun se sentía algo extraña por la platica que tuvieron en el auto, pero Lucifer la aseguró qué nada malo le volvería a pasar...
— en verdad, desearía poder creerte- murmuro para ella misma, suspiro y entro a la cabaña, botando que su madre estaba tejiendo sentada en el sofá cercas de la chimenea.
Alice sonrio y se acercó a la chimenea, sintiendo el calor que emanaba de las llamas. Su madre, Madeleine, la miró y sonrió con ternura.
—¿Todo bien, cariño? —preguntó Madeleine, su voz suave y calmada.
Alice se encogió de hombros, tratando de calmarse y asintió mientras tomaba asiento a su lado.
—Sí, mamá —dijo—. Solo un poco cansada, pero todo bien.
Madeleine asintió, pero su mirada no se apartó de Alice.
— duraste mucho hablando en el auto - decía volviendo a su tejido.
— Ah si eso... es solo que hablábamos de trabajo - mintió, era claro que no le diría nada a su madre.
— entiendo cariño, el Sr Morningstar parece ser una persona muy considerada, traerte hasta la cabaña, que bastante retirado de donde él vive.- decía sin apartar su mirada de su tejido.
— si lo sé... además es muy amable, cordial... y todo un caballero. - suspiro, sonrió encantada.
Madeleine apartó su mirada del tejido, volteo a ver a Alices y sonrió al ver el rostro de su hija. —el en verdad te gusta
Las mejilla de Alice se sonrojado al oír aquella afirmación de su madre.
— ¿q-que?... no, no Lucifer no me gusta. — su corazón latía con fuerza, cómo su madre puede decir algo así, además Lucifer es... " el padre del bebé que espera" decía aquella pequeña vocesilla en su cabeza... bueno si lo era, pero también era su "jefe" podría decirse.... — es sólo agradecimiento.
— Alice, cariño, para ser solo agradecimiento te quedaste bastantes pensativa, además de como te has puesto cuando mencioné que te gustaba.
Mordió su labio con vergüenza, su madre tenía razón... tal vez si le gustaba Lucifer.
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El auto se estacionaba enfrente de la mansión, espero aquella le abrieran la puerta, para salir. Todo lo que le había contado Alice, lo había dejado con sabor amargo en su boca... no podía imaginar, como alguien como ella podía sufrir de esa manera.
La puerta del auto había sido abierta y salió, vio su hogar el cual estaba vacío, lo que lo hizo sentirse aun más mal. Camino con lentitud hacia el la entrada sacando las llaves para abrir la puerta, pero al percatarse qué estaba entre abierta su cuerpo se puso en alerta. Empujó la puerta y entro con sigilo hacia el interior, miro hacia todas partes hasta que noto la luz encendida en la sala principal.
Siguió su camino hasta entrar, notando a su hermano Miguel sentado en uno se los sofás mientras leía un libro, suspiro y se relajó.
— ¿Cómo fue que entraste?- decía y se sentaba en el sofá vacío.
— tengo una copia de las llaves- sacaba las llaves de su saco y se las mostraba.
Lucifer bufó, lo había olvidado por completo.
— y ¿que te trae por aquí?... porque si bienes a hablar sobre lo que paso en la reunió, olvídalo, No estoy de humor.
— mala suerte para ti, hermanito.- murmuró con seriedad.
Lucifer puso los ojos en blanco y suspiro con frustración.
— Quieres que te cuente la versión corta... pues la tendrás... Lilith y yo planeamos tener un bebé, así que contratamos a Alice quien Alquilo su vientre... lo que yo no esperaba era que lilith.... ella... me dejara...-
Lucifer se detuvo, su voz se quebró al mencionar a Lilith. Miguel levantó la vista y su expresión seria se suavizó al ver la angustia en el rostro de su hermano. —Sí... no sé qué pasó. Pensé que todo iba bien entre nosotros.— su voz se quebró. — Hace una semana me llegaron los papeles del divorcio...
Miguel se levantó del sofá y se acercó a Lucifer, poniendo una mano en su hombro. — Lo siento, No sabía por lo que pasabas...
Lucifer se encogió de hombros y su mirada se poso a la nada. — Gracia... Supongo que simplemente se aburrió de mi...
— sea lo que la haya motivado a irse, debió ser sincera en todo momento. ‐ Tomó asiento a su lado.
Lucifer asintió y se mantuvo callado, perdido en sus pensamientos, Miguel lo miraba de reojo, le preocupaba mucho la depresión de su hermano, quería poder ayudarlo en todo lo que pudiera y el primer paso seria no dejarlo solo.
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Vox había llegado a su apartamento y lo primero que hizo fue encerrarse en su estudio, para miras las nuevas fotografías que su espía había logrado capturar de Alice.
Sentado en la silla de su escritorio, pasaba las fotos una, por una y la furia comenzaba a crecer en él al detenerse y ver dos fotografías que llamaron su atención, una de ella mostraba a Alice subiendo en un auto, pero lo que más le llamó la atención era el hombre que se encontraba en su interior "Abraham Magne" y justo en la otra estaba ella saliendo de la mansión Morningstar.
— ¿Que mierda hace Alices con La Familia Magne? - las fotografías en su mano eran sujetada con fuerza y furia arrugandose en el momento.
Al levantarse con brusquedad de su asiento tiro las fotografías rogándoles por el piso, mientras las dos fotos que tenia en sus manos las arrojo con furia al piso, al bajar su mirada noto una de las fotos, se inclinó y la tomó, la miró por un momento y en su mente solo se formuló una pregunta... ¿Qué hacía Alice en una clínica de maternidad?
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Alice miraba por la ventana, se encontraba meditando en todo lo que había pasado, además de haber descubierto aquel "enamoramiento" por Lucifer... ahora podía sentir como todo se complicaba para ella. Su mano bajo hacia su vientre y lo acaricio con suavidad... ¿Qué era lo que debía hacer?
Su ceño se frunció al ver como aquella silueta se acercaba hacia la cabaña. Suspiro y se alejó de la ventana para acercarse hacia la entrada.
— ¿Qué es lo que quiere ahora? - murmuró con fastidio... Al parecer será una noche bastante larga y agotadora, además tenía un muy extraño presentimiento.
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Notes:
Hasta aquí con este capítulo.
Espero que les haya gustando, además también quería desearles un muy feliz año.
Y también quería aclarar que en la historia Lucifer no utilizo el apellido "Magne" y prefiere utilizar el apellido de su madre "Morningstar "
