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“No será perfecto”
La existencia del color blanco en aquel cuarto era preocupante, junto con que en ese lugar solo estaba él, alerta, llegó ahí de la nada y su último recuerdo es la frase “No será perfecto” de ahí en más sus últimos momentos eran borrosos.
Al intentar recapitular le dolía la cabeza, gruñó.
Camino por la zona blanca, tocando las paredes, buscando algo que le ayudara a salir, pero por más que quisiera encontrar una superficie irregular, no encontraba nada. Pegó su espalda a la pared, estaba fría, descendió lentamente hasta que tocó el suelo, se abrazó suavemente a sí mismo.
Volvió a intentar recordar, sus memorias venían de manera muy dolorosa, otras ni siquiera creía que eran suyas. Pero los tenía, su último registro mental, era estar junto a Raven y con los demás, fuera de la torre Titan, Flash comenzó a correr creando una nueva esperanza para todos.
Beso a Raven, como último premio por haber intentado salvar a un mundo sin salvación.
Un sonido escuchó del otro lado del cuarto, una puerta se abrió, se levantó de golpe, no tenía armas, usaría su cuerpo.
Aun así lo siguiente que vio lo dejó helado.
—Damian — Una versión joven del estúpido de Clark Kent invadió su espacio personal, lo tenía ahora de frente, aunque un segundo antes estaba flotando a siete metros de distancia. Su corazón palpitó más de lo habitual, pero se relajó. Si estaba vivo y completo, es porque así lo querían.
—Ups, disculpa, me emocioné mucho — Tomo sus manos con tanta familiaridad, trato de zafarse, pero el agarre solo se intensificó, la copia-Kent buscó explorarlas, las tocaba y de no ser porque Damian es buen observador podría haber dejado pasar la mueca de desilusión del otro.
—Un guerrero, que clásico. — Soltó sus manos, para después desplazarse en el aire quedando por encima de Damian, quien ya había notado que en todo ese corto tiempo que aquel extraño jamás había tocado el suelo, como si el mundo no fuera digno de él, siempre en el aire y ahora ese mismo ser, estaba por encima de él, literalmente.
“Que poético y estúpido” Pensó Damian.
Una pantalla holográfica apareció ante él copia-Kent, este se cruzó de brazos y fingía que estaba sentado en la nada, deslizó algunas diapositivas, para Damian algunos caracteres no eran reconocibles, ¿lenguaje kryptoniano? Eso le irritó, pero por lo que veía era parte de su información, alguna personal otra irrelevante y cosas que nunca pensaba decirlas.
—Tu tierra fue destruida, DarkSide les ganó, un evento muy trágico. — En su mente Damian solo podía escuchar “Pegame, pegame y no dejes de pegarme” mostraba una falsa pena ante una situación que desconocía.
—¿Algo que agregar? ¿Ya te enojaste? — Descendió lentamente, Damian no retrocede, queda estoico ante las acciones de este ser que puede deducir que es un Superman, pero no es un alterno de Clark Kent.
Copia-Kent estaba de frente, seguía sin tocar el suelo, quitó suavemente un hilo de cabello que estorbaba en la frente de Damian, nunca perdió los ojos del moreno
—Azules… son bonitos. — Lo soltó, volvió a elevarse, casi como si quisiera que Robin lo admirara. —Ya debes de haber sacado tus conclusiones, dime, quien crees que soy, Ian. —
“Ian” es el nombre que usaba frecuentemente en misiones de infiltrado.
—Algún otro perro loco de Superman — Soltó casi de manera feral.
Copia-Kent río.
—Eres una contraparte multiversal.—
—En efecto mi silvestre affaire — Extendió su mano; se la ofrecía a Damian, este último solo la ignoró, cosa que no le gusto al príncipe, intensificó la cercanía, lo acorraló contra la pared, solo con su alta figura. —Negar lo evidente es descarado; Me agradas de maneras tan aberrantes. — Sus yemas recorrieron sus mejillas —Con eso, sabes que no te aniquilare, pero no me voy subyugar a tu inmadura postura — Apretó, de una manera que escuchó como su mandíbula soltó pequeños crujidos, no dolía; no para Damian —Soy tu amo, Ian — El contacto visual entre ambos era como dos perros en jauría, sus ojos azules estaban al tú por tú.
Damian intentó alejarse, copy-kent tenía intenciones más allá de las que quería descubrir, pero todo paró en seco, a pocos centímetros estaban sus labios de conocerse, sentían el aliento de ambos.
—Soy Jonathan Samuel Kent, llamame Jon — Su pulgar se paseo por los labios secos de Robin, en Jon un rubor adorno las mejillas que estaban dejando la grasa de bebé atrás, dando paso a una mandíbula más perfilada.
Damian estaba horrorizado. Los ojos de Jon brillaron en un rojo rubí; una advertencia, antes de darle un chape al moreno, este era intenso, ninguno quitaba los ojos del otro, todo era tan feral, Damian golpeó el pecho de aquel tirano de blanco, incluso algunos golpes llegaron a la cara, aun con esto, todo fue inútil.
El lord incluso se dio el placer de acorralar en toda la palabra a su nuevo vasallo con la pared, saboreando cada parte del Robin, lo quería dejar sin aire, que necesitara incluso su permiso para respirar, era la lección que deseaba que aprendiera en este encuentro, incluso si solo sus manos se paseaban por el rostro de Damian, no tocando su cuerpo, pero hiriendo su orgullo de guerrero.
Sus ojos en ningún momento abandonaron la advertencia del fuego soez que se avecinaba en caso de que todo se complicara aún más, pero el guerrero tampoco se dejaría humillar ante un tirano con correa. Para este punto incluso Damian ya tenía la punta de los pies casi abandonando el suelo por lo violento del que podría llamarse beso.
No hubo palabras de consuelo, solo una voz de bocina.
—Lord, por favor no en la habitación del vacío, la renovamos el mes pasado. —
Jon chilló; lo soltó.
—Déjenlo en mis aposentos, iré a informar a mi padre — Voló por donde vino.
