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Dame la mano y no vuelvas a tener miedo

Summary:

Tener novio era lo máximo.
¿Y que ese novio fuera Frank Iero? Illi verdaderamente se había sacado la lotería.
-o-
Una serie de escenas de la relación de Illi y Frank en donde el autor se está proyectando porque quiere una relación :)

Notes:

Hice esto en lugar de trabajar en mis proyectos finales de la universidad. Disfruten 👍
Literalmente es la primera vez en la vida que escribo una historia original... Probablemente apesta, pero es lo más divertido que he hecho en meses, así que espero que alguien llegue a leerla. :) El título está inspirado en una parte de Our Lady Of Sorrows.
Es la continuación de la traducción de esta historia que traduje de s3lfish_mach1ne hace algunas semanas, así que sugiero leer esa primero. ¡Y gracias s3lfish_mach1ne por haberme inspirado a escribir mi primera historia!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Ella es la chica más bonita de la fiesta

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Habían pasado las primeras semanas de Frank e Illi con el título oficial de “novios”, y para los dos era algo raro, porque nunca habían estado en una relación formal antes. De hecho, Illi ni siquiera había salido en una cita en toda su vida. Frank, por su parte, sí había tenido un par de “citas” con chicas en el pasado, pero estas incluyeron emocionantes actividades como ir a un parque, sentirse incómodos, no tener ningún tipo de contacto físico, darse cuenta de que no se gustaban de esa manera y no volver a salir.

Así que eso cambió totalmente cuando Frank empezó a invitar a Illi a pequeñas citas, múltiples veces a la semana. Su dinámica en realidad no cambió mucho, porque desde antes de ser una pareja ya pasaban la mayor parte de su tiempo libre juntos; pero ahora ambos estaban emocionados por llamarles “citas” a sus reuniones habituales y por empezar a planear cosas más especiales como visitar un nuevo restaurante con temática de superhéroes de cómics o ir a ver shows de música locales.

Y claro, otra cosa que cambió en su dinámica es que ahora podían hacer otro tipo de actividades. Como besarse. Frank, en particular, parecía especialmente emocionado por ese nuevo aspecto de su relación, tomando cada oportunidad que veía para robarle un beso a Illi o por lo menos besar su mejilla. Parecía que estaba recuperando tiempo perdido, compensando por todas las veces en las que había tenido ganas de besarla antes de ese Halloween (desde ese primer día en el que fumaron juntos bajo las gradas, de hecho) y que no había tenido el valor para hacerlo.

A Frank le gustaba recordar esa noche del treinta y uno de octubre. Los nervios de ponerse su disfraz y decorar su sótano antes de la fiesta con ayuda de su amigo Anthony; sus comentarios nada útiles sobre si hoy era el día en que por fin haría su “gran jugada” con Illi; el pánico cuando la escuchó llegar y cómo sus amigos lo molestaron con burlas suaves al ver que se puso tan nervioso de ir a abrirle la puerta.

Se la pasó muy bien durante la fiesta; había extrañado a sus amigos de su antigua escuela y estaba feliz de volver a verlos a todos. Pero, si era honesto, la mayoría de los pensamientos que rondaban en su cabeza tenían que ver con tomar la mano de la vampirita sentada a su lado y besar sus labios. Llegó un punto en el que el resto del lugar se disolvió en el fondo, borroso, irrelevante, y a pesar de que sus amigos Travis y Tim seguían ahí, toda su atención se centró en ella.

“Ey, Tim, creo que es hora de que hagamos nuestra retirada,” le susurró Travis a su compañero, señalando con la cabeza a los dos vampiritos que se encontraban embobados el uno con el otro.

“Sip. Creo que tienes toda la razón,” le respondió Tim al primero en el mismo volumen de voz.

“Muy bien.” Travis carraspeó, y habló en voz más alta, “Eh... Frank, ya me tengo que ir, mi mamá me matará si llego muy tarde a casa, ya sabes cómo es ella.”

“Sí, y yo también me tengo que ir, tengo que... ir a... alimentar a mi pez… que no tengo, pero igual me voy.” Travis lo miró con una expresión de “¿es en serio, Tim?”

Eso pareció sacar a Frank de su trance con la chica. “Oh, okay, claro, eh... déjenme acompañarlos a la puerta.” Frank empezó a levantarse del piso.

“No, no, no, no, no,” interrumpió rápidamente Travis. “No te preocupes hermano, Tim y yo conocemos el camino; no nos vamos a perder yendo a la salida. ¿Verdad, Tim?”

“Sip. No te preocupes. Nos veremos después, disfruta tu cit– TU CUMPLEAÑOS. DISFRUTA TU CUMPLEAÑOS. FELIZ CUMPLEAÑOS, FRANK.” Tim miró a su amigo con una sonrisa llena de seguridad de “¿Viste? la salvé.” Travis sólo se dio una palmada de frustración en la cara.

Ambos se fueron después de eso, y en ese momento Frank se dio cuenta de golpe de que sólo quedaban Illi y él. Los nervios que había sentido hace unas horas volvieron (espera, ¿por qué volvieron? tan sólo es Illi, ¿cierto? Maldita sea, es tu mejor amiga, no tendrías por qué ponerte nervioso. Todos los días estás con ella en los recesos y a la salida de la escuela... entonces, ¿por qué esto se siente diferente? ¡No tiene nada de diferente! Deja de ponerte nervioso. Oh Dios, llevas demasiado tiempo callado. Di algo, Frank, ¡di algo!)

“... ¿Quieres fumar?”

El resto es historia.

Frank estaba enamorado, y, por fortuna, el día de su cumpleaños, le había correspondido la chica más bonita de la fiesta.

“Ay Ray, ¿y sabes lo que hice hoy con Frank?” Illi estaba feliz, dibujando mientras hablaba por teléfono con su leal amigo una noche.

“No Illi, ¿qué hicieron?” le respondió, un poquito cansado de ser el diario de amor de su amiga, pero siempre feliz de escuchar lo que tenía que platicarle. Ray era el tipo de persona que escucharía a Illi hablar por horas sobre la manera en la que el sol de la tarde hacía a los ojos de Frank brillar creando un tono de verde increíble, porque sabía que la haría feliz; así que eso es exactamente lo que hacía.

Y es que Illi se sentía soñada; Frank la hacía sentir como la chica más especial del mundo. Ambos pasaban la mayor parte de su tiempo libre juntos, y todo el tiempo que no pasaban juntos, lo pasaban pensando en cosas para hacer juntos. Illi estaba llenando sus cuadernos con dibujos de su novio y ella, sintiéndose como la protagonista de un libro barato de romance para adolescentes mientras platicaba con Ray.

“Okay, pues, ¿sabes qué día es hoy?” dijo la chica, emocionada.

“Eh... ¿treinta de noviembre?”

Illi hizo un sonido de chicharra de error. “ERRR, ¡Equivocado! ¡Hoy es nuestro aniversario de un mes! ¡Un mes! ¿Puedes creerlo, Ray?” a Illi se le salió una risita de emoción.

“¡Oh! ¡Muchas felicidades, Illi!” Ella pudo escuchar la sonrisa de su amigo por el teléfono. “Pero... hoy sí es treinta de noviembre, ¿no?”

“Shhh. Hoy no existen los números. Hoy solo existe el amortz.”

Ray rio ante la expresión extraña de su amiga. “Okay, okay, tú ganas, hoy no es treinta. Pero oye, entonces, ¿ya han hablado de eso? sobre... Bueno, ¿ya se lo has dicho?”

Illi se confundió ante eso. “¿Decirle qué?”

“¿Que lo amas?” preguntó Ray con curiosidad.

Illi se quedó pensativa ante eso. Nunca se lo había planteado realmente. Sabía que quería muchísimo a Frank, y que le gustaba tanto que a veces no podía pensar en otra cosa. Pero... ¿amor? ¿Qué significa decir que amas a alguien? ¿Cómo podía saberlo? ¿En qué momento podría estar segura?

“Ummm... No, creo que no hemos llegado a... eso.”

Ray pareció sentir los pensamientos de Illi acelerándose en su mente; la conocía bien. Así que rápidamente volvió al tema para que pudiera relajarse y regresar al tono feliz de su conversación, “Okay, sólo preguntaba por curiosidad. ¡Dime qué hicieron para celebrar su primer mes!”

Illi pareció relajarse ante eso, platicándole entonces con pelos y señales sobre su cita, que consistió en visitar una tienda de juegos de mesa de rol para agregar cosas a su infinita lista de deseos, compartir un café y unos cigarros, y leer la edición más reciente de Fangoria en la librería porque no tenían dinero suficiente para comprarla.

Y a pesar de que normalmente le platicaba todo a Ray, prefirió no hablarle sobre la... sesión de besos que tuvieron en el fondo de la librería y que hizo que los sacaran del establecimiento. Ni siquiera supo cómo pasó; estaban hablando sobre las películas de terror que venían para el próximo año, las que querían ir a ver al cine, las citas que podrían planear, y una cosa llevó a la otra y de repente, Frank estaba acorralándola entre dos estanterías en una parte medio escondida de la tienda, besándola con intensidad. Illi se derritió al instante y se dejó manipular como muñequita de trapo bajo las manos de Frank. Él la tomó del cuello con una mano y de la cintura con la otra, y la besó despacio pero, a la vez, con un sentimiento de prisa que nunca habían tenido antes. Wow, recordando su primer beso, Frank realmente había estado mejorando (pero bueno... dicen que la práctica hace al maestro, ¿no?) Ella sólo puso sus brazos alrededor de los hombros de su novio y se dejó llevar, separando un poco sus labios hasta que Frank entendió el mensaje y profundizó más el beso. Illi se agarró del gorro de su sudadera y acarició la piel de su nuca con sus dedos, tocando su tatuaje y oliendo la colonia barata del chico que la estaba empezando a volver loca.

El ritmo del beso empezó a aumentar al mismo tiempo que la temperatura, hasta que un empleado inocente pasó por esa parte de la librería y, con una expresión facial de “¿qué carajos?” les gritó que se separaran inmediatamente. Frank se sacó un susto con la interrupción, y se activaron sus instintos de correr y huir. Illi, por su parte, se sentía o ebria, o en drogas. Nunca había bebido alcohol ni usado drogas, así que no podía especificar cuál de los dos era– pero definitivamente no se sentía como que tenía los pies en la Tierra. Tal vez por eso no reaccionó hasta que Frank la jaló de la muñeca hasta el exterior de la tienda, y sus oídos registraron que el empleado les estaba gritando que salieran de ahí en ese instante. Corrieron, tomados de la mano, hasta llegar al otro lado de la cuadra; Frank maldiciendo al empleado pero con una sonrisa en el rostro, e Illi sin poder parar de reír con su cabello y su falda volando en el aire. Probablemente fue uno de los momentos más vergonzosos de sus vidas; pero, si era honesta, fue la mejor parte de la cita.

Tener novio era lo máximo.

¿Y que ese novio fuera Frank Iero? Illi verdaderamente se había sacado la lotería.

Notes:

El título de este primer capítulo viene del álbum Stomachaches de Frankie (esa canción me destruye, ohmygod).
Me encantó escribir el P.O.V. de Frank de lo que pasó en su cumpleaños, porque en la historia anterior de la serie prácticamente sólo vemos lo que Illi vivó. :)