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Language:
Español
Stats:
Published:
2025-09-01
Words:
685
Chapters:
1/1
Kudos:
7
Hits:
69

La luz Dorada

Summary:

Un vistazo a la mente de Kageyama y la forma en la que ve a Hinata.

Work Text:

Había algo casi mágico en Hinata, bajo las luces parpadeantes del lugar, irradiando un halo de brillo sobre sus rizos de color naranja.

Él era una belleza, escondida entre palabras dulces y una sonrisa casi imperceptible.

Su olor a sudor y el suavizante que tanto usamos impregnaba el aire, lo que adormecía mis sentidos y me transportaba a casa, algo cómodo y familiar.

La nariz pecosa de Hinata estaba sonrojada, su boca se rizaba con cada palabra que lanzaba, era un honor hacerlo reír cuando podía, era como tener el sonido de arpas siempre presente.

-Tus chistes son tan malos, Kageyama, tienes el sentido del humor de un abuelo-Una ligera risa salió disparada-tienes alma de viejo.

-Y aún así te hago reír, no olvides eso, soy experto en hacerte.

Hace unos minutos tuve un partido, perdimos por un despista, algo pequeño y doloroso, pero no lastimó tanto como pensaba, pues antes de notarlo, tenía los brazos de Hinata a mi alrededor, tomando con fuerza mi lado.

Cuando estaba con Hinata, la vida era más fácil, llena de algo dulce, el suavizaba los bordes duros y bruscos de mi corazón, incluso cuando mi corazón estaba al borde de romperse.

Yo por otro lado, lo obligaba a seguirme el paso, cada movimiento de sus pies guiados bajo la presión de mis brazos.

-Pff, ni que fuera deporte.

Por un momento, nuestros ojos hicieron contacto, su iris se suavizó dejándome perderme otra vez en cada mota dorada que salía de sus ojos.

Vi al mismo chico feliz y lleno de energía eterna, el mismo que estaba a mi lado, el mismo por el que mejoré.

Nunca imaginé cuando amaría a este chico, y que él lo haría de vuelta. Siempre fui de pocas palabras, lleno de tensión y miedo profundo, era algo malo en exteriorizar lo que sentía.

Bajo la suave luz del lugar, llegué a ver el largo recorrido que hicimos, como por encima de la multitud, podría verlo y amarlo, lleno de tanta pasión que se desbordó por momentos.

Esos momentos de paz me llamaban a seguir corriendo cerca de él, siguiendo el mismo nivel, bebiendo de su luz.

Un choque de almas y mundo, es lo que conseguí de años de lejos, de peleas y riñas, de océanos de distancia, sé que siempre Hinata brillaría cerca de mi rostro, que no importaría si ambos nos viéramos en diferentes equipos.

-Te amo, ¿lo sabes? Mi voz llegó sin pensarlo, me obsesioné por la calidez que lanzó, golpeándome con fuerza, todo lo fue ocurriendo antes me pasó factura.

-Lo sé-su voz llena de dulzura, pero sus ojos se fijaron con fuerza en los míos-Cariño, ¿Por qué lloras?

Llevé mis manos a mi cara, sintiendo la humedad se fundía entre mis dedos.

¿Cómo le explico que era como una parte de mi alma? Nunca hay palabras para describir el sentimiento de mil soles, no hay palabras que dicten cuanto llegue a amarlo con tanta fuerza como el Voleibol.

-Oh, Tobio. Sus manos volaron a mi rostro, tocando con cariño cada cresta, mientras que me daba la caricia que tocaba más allá de mi cuero físico.

-No quiero perderte... eres tanto para mí.

Un susurro escapó de mis labios, mientras me acurrucaba en sus manos, fijando cada poro con los suyos, quiero mantenerlo más cerca de mí.

Su mirar seguía con insistencia los míos, no importaba nada más que nosotros dos, con la música que fluía del carro y las pequeñas celebraciones.

-No lo harás.

Parecía tan seguro, sus labios temblaban un poco, tenía la mirada vidriosa, conteniendo sus lágrimas.

-Por qué siempre vamos a estar juntos, no importa si estamos de lados diferentes, siempre guardaré tu lugar, siempre colocarás en el lugar correcto, y ambos daremos batallas, somos así, siempre miraré y te seguiré.

No importa lo lejos que estemos, iré a tu lado.

Con esas simples palabras, unió como muchas veces sus labios con los míos.

Solo nosotros entendimos cómo era nuestro mundo, aunque fuera pequeño, teníamos presencia y amor en cada camino que tomamos.

Porque si el mundo acabará, sería Hinata con quien pasaría cada minuto.