Actions

Work Header

Two Fools In Love

Summary:

Si había algo que Chosen atesoraba, eran los momentos en los que podía olvidar su monótona vida. Aquellos instantes diminutos, colmados de ternura y calidez, bastaban para precipitar el pulso de su pecho. Sus favoritos eran esos en los que Dark se acercaba, y como si Chosen estuviera hecho de porcelana –temeroso de quebrarlo con el más mínimo roce– posaba sus manos sobre sus caderas para dar inicio a una improvisada, aunque dulce, pieza de baile.

Chosen no era bueno bailando, lo sabía, pero le gustaba intentar seguir el ritmo. Le gustaba aún más cuando sus miradas se encontraban. Era un sentimiento casi inefable, como si, por un instante, el mundo se replegara y todo lo demás dejara de importar.

Notes:

Feliz año nuevo <3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Era una ocasión especial.

El tipo de día que no necesita adornos grandilocuentes para sentirse eterno. Su aniversario.

La cocina estaba sumida en una quietud acogedora, casi ceremoniosa. La luz del atardecer se colaba por las cortinas, pintando las baldosas de un ámbar suave, como si el tiempo se hubiera detenido a observar. Chosen, envuelto en la tibieza de esa rutina amorosa, cortaba con esmero una porción de tarta, cuidando cada movimiento como si se tratase de un ritual sagrado.

Tarareaba con dulzura una melodía romántica que la radio dejaba caer como pétalos sobre la escena: una de esas canciones empolvadas por los años, de acordes nostálgicos y letras que hablaban de almas destinadas a encontrarse.

El cuchillo se deslizaba con lentitud, casi al compás de la música, y el aroma del bizcocho recién horneado flotaba en el aire, mezclándose con la fragancia tenue del café enfriándose sobre la encimera. Todo era sencillo, pero en esa sencillez se escondía lo extraordinario: la paz de compartir el presente con alguien amado.

Esa era la verdadera celebración: no los fuegos artificiales, no las grandes declaraciones, sino ese momento quieto, doméstico, donde cada detalle –la música, la tarta, la luz, la respiración compartida– hablaba en un lenguaje que solo los dos conocían.

Justo cuando colocaba una rebanada en el plato, la melodía cesó, dejando escapar un último susurro coral: “Everybody loves somebody sometimes...”

Las voces se desvanecieron como humo tibio en la brisa, y en su lugar emergió la voz serena y apacible del locutor, envolviendo la cocina con una nueva calma:

“Y antes de dejar que la música siga haciendo lo suyo… les comparto unas líneas que llegaron sin remitente, pero con todo el peso de un sentimiento verdadero”

Su tono era suave, casi confidencial, pero en él latía un regocijo discreto, como si las palabras que leía le dibujaran una sonrisa secreta:

“Para él. Mi alegría tranquila. Mi razón suave. Sé que a veces no digo lo suficiente, pero tú sabes… sabes que te quiero cerca, y que cuando no estás, algo me falta. Lo que compartimos no necesita gritar, solo respirar. Y mientras el mundo siga girando, solo quiero que sepas que a tu lado… pertenezco”

Una pausa delicada. Un suspiro se escapó del locutor, breve pero sincero: “Hermosas palabras… Y con eso, les dejo una canción que, como este mensaje, dice más de lo que las palabras pueden.”

“You're mine”

Chosen sonrió, lento y suave, como quien reconoce una canción antigua tras las primeras notas. Había algo en ese mensaje –una ternura palpable, casi doméstica– que le resultaba profundamente familiar. Era esa clase de calidez que uno siente al contemplar un atardecer desde la ventana, cuando el cielo se tiñe de rojo quemado y el mundo entero parece suspirar. Una sensación quieta, honda… la certeza de ser amado sin condiciones, sin ruido. Sólo amor, puro y presente.

“And we belong together”

Palabras tan dulces, tan cargadas de significado… Por supuesto que Dark elegiría una melodía así para su aniversario. Tenía esa forma suya –tan serena, tan silenciosamente profunda– de decir todo sin decir demasiado.

Era reconfortante escucharlas, dejar que se deslizaran en el aire como un abrazo invisible. Recordaban aquel instante en el que ambos se encontraron de verdad, más allá de lo físico, más allá de lo platónico; un lazo que no necesitaba nombre, pero se sentía eterno.

“Yes, we belong together”

Quizá sonara extraño, pero para Chosen, recitar líneas de canciones era casi un acto sagrado. No por la frase en sí, sino por lo que arrastraba consigo: el peso de toda una melodía, de una historia encapsulada en unos cuantos versos. Había algo casi mágico en eso… como si las canciones supieran decir lo que los corazones apenas se atreven a susurrar.

“For eternity”

Sin importar que se amarían por toda la eternidad, ambos lo sabían; era una promesa, una que no necesitan poner en palabras, pues cada acción se los recuerda. Cada mañana al despertar juntos, cada desayuno que, aun que silencioso, es reconfortante. El amor que sienten no necesita ponerse en palabras…

Una promesa que no quieren romper…

“You're mine”

Con movimientos suaves y cuidadosos, Dark posa sus manos en la cintura de Chosen; le trata como si fuese una muñeca de porcelana a la que hay que cuidar con suma delicadeza para no romperla. Le sonríe, tan cálido como un atardecer, tan dulce como la miel. Chosen le sonríe de vuelta.

La melodía que escapa de la radio deja un ambiente reconfortante. Ambos aprecian eso; momentos como estos son los que uno atesora con toda su alma. Una de las manos de Dark se aparta de la cintura de Chosen y se dirige a su rostro, quedándose en su mejilla. Dark mantiene su mirada fija en el rostro de su pareja… admirándole casi como si este momento fuese el último.

“Your lips belong to me”

El momento lo amerita… Conectan miradas un instante… Todo a su alrededor parece detenerse; sus labios se juntan. Es solo un pequeño roce, aún hay timidez de parte de ambos; se siente tan especial como la primera vez.

“Yes, they belong to me”

Notes:

Creo que publicar esto es buen inicio de año