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Track Seven

Summary:

Para Will Byers, el verano siempre había sido una temporada de sombras y recuerdos que preferiría olvidar.
Lo último que esperaba era que el silencio de sus sesiones de dibujo fuera interrumpido por Richie Tozier: un chico con gafas demasiado grandes y una boca que parecía no cerrarse nunca. Pero bajo los chistes malos y la energía inquieta, Will encuentra a alguien que, al igual que él, huye de sus propios fantasmas.
Poco a poco, Richie se convierte en el ruido que Will necesita para ahogar sus miedos, y Will se convierte en el lugar seguro donde Richie finalmente puede dejar de actuar.

Notes:

Hola! Quise subir mi fanfic aquí igualmente para que puedan leerlo en más idiomas ya que originalmente se subió en mi cuenta de Wattpad (@bydelusion)

 

Me pueden seguir en tiktok y wattpad como @bydelusion, y en instagram como @bydelusionn

 

Playlist: https://open.spotify.com/playlist/0rPmtPUvhIfBwqWAlealnt?si=cJrzD4uORSq6Utm0NNo1nw&pi=-X_nBrfQSI27e

Chapter 1: un nuevo encuentro

Chapter Text

 

 

El verano había llegado a Hawkins con ese calor que se pegaba a la piel y el zumbido constante de los insectos. En las calles casi vacías, el sonido de las bicicletas era algo común, aunque cada vez menos. Will Byers pedaleaba detrás de Mike, sintiendo el viento golpearle la cara, el mismo viento que siempre olía a polvo y se sentía algo caliente.

 

Mike se reía de algo que Dustin había dicho, y Will lo miró por un segundo, a veces se preguntaba si las cosas siempre se habían sentido así: como si todo cambiara demasiado rápido y él fuera el único intentando que siguiera igual.

 

— ¿Vamos al arcade o qué? —preguntó Lucas desde adelante, girando la cabeza.

 

— El me dijo que hoy podría salir hasta la tarde —respondió Mike, sin voltear—. Creo que luego la acompañaré a ella a su casa más tarde, luego del arcade.

 

Will bajó un poco la mirada e intentó no hacer ningún gesto, solo seguir pedaleando, finciendo que le daba igual. Pero claro que no le daba igual, nada de eso lo hacía.

 

Durante todo el trayecto al arcade, escuchó a los demás hablar sobre películas, sobre sus citas, sobre tonterías de verano. Él solo asentía a veces, o sonreía, sin aportar mucho a la conversación, incluso había días en los que sentía que todo volvía a estar bien, y otros donde todo le recordaba lo que había perdido sin saber cuándo empezó a perderlo.

 

Cuando llegaron, el aire acondicionado del lugar lo golpeó con fuerza. El ruido de las máquinas, los destellos de colores, los gritos de los chicos jugando... todo era tan familiar y al mismo tiempo tan distinto, Mike y los demás corrieron hacia una máquina nueva y Will se quedó un poco atrás, solo observándolos.

 

Había algo que lo hacía sentir triste en la forma en que Mike se reía con los demás. No era por celos exactamente... era más bien esa sensación de estar mirando desde afuera algo que antes sentía que le pertenecía .

 

— ¿No vas a jugar, Will? —le dijo Dustin al pasar.

 

— Sí, ahora voy —respondió él y los acompañaba.

 

Se encontraba al lado de la máquina donde podía ver a Mike de frente, su forma de mover las manos, su sonrisa distraída. Todo lo que Will intentaba borrar de su mente desde hacía meses.

 

 

El reloj del arcade marcaba las seis con algo y el sol que entraba por la ventana ya tenía ese tono anaranjado. Mike levantó la vista, viendo entrar a El, él fue hacia ella para después rodearla por los hombros y regresar juntos hacia donde los demás chicos mientras sonreían.

 

 

El estaba un poco distinto, con el cabello más largo y un vestido colorido que contrastaba con su forma aún torpe de estar entre la gente. Will pensó que ella era linda, amable incluso, pero de igual manera todo se había sentido distinto desde que ella llegó.

 

No podía culparla, era solo que, de alguna forma, se sentía como si ella se hubiera tomado una parte de Mike que antes era solo suya, toda la relación de ella y Mike había sido tan espontánea mientras él no estaba que al volver en solo una semana después de "aquel" suceso solo no supo qué hacer y poco a poco solo fue acostumbrándose o eso creía.

 

Cuando salieron del arcade, los chicos se despidieron con bromas y aviones para el día siguiente. Una vez que se acercó a Mike, le tomó la mano y este la besó rápidamente, Will solo miró hacia otro lado, no quería ver, no quería sentir eso que sentía cada vez que ellos hacían esas muestras de afecto, sabía que era normal porque eran pareja pero no podía evitar sentirse incómodo debido a sus propios sentimientos.

 

— ¿Vas a casa, Will? —preguntó Lucas, subiendo a su bicicleta.

 

— Sí.. creo que sí —respondió, ajustando la correa de su mochila.

 

Dustin levantó una mano en señal de despedida.

— Nos vemos mañana, ¿vale?

 

Se asombrará.

— Sí, mañana —Dijo finciendo una sonrisa y subiendo a su bicicleta.

 

Pero cuando se alejó pedaleando, supo que probablemente no sería así,

Últimamente cuando los chicos le decían de verso "mañana" significaba "cuando todos estén libres de sus novias", y eso podía ser dentro de días o semanas.

 

Pedaleó sin rumbo fijo, con el viento pegándole en la cara. Las calles de Hawkins estaban tranquilas, con los autos estacionados frente a las casas y las luces prendiendo a encenderse. El verano tenía ese olor especial, mezcla de césped, calor y humedad.

 

Cruzó el puente sobre el río y bajó hacia el sendero donde solía ir con Mike cuando eran niños. Antes, solían pasar horas ahí, tirando piedras al agua y hablando de cosas sin importancia. Ahora, ese lugar se sentía más como un recuerdo nostálgico.

 

Apoyó la bicicleta en la cerca de madera y se sentó en la orilla.

El reflejo del agua se movía despacio, igual que sus pensamientos con todo lo que ha estado pasando ultimamente en su vida.

 

Pensó en Mike, en cómo había cambiado todo con él, en cómo antes las cosas eran simples, cómo podían pasar días enteros hablando de cómics, jugando los dos, dibujando en su sótano o solo ellos dos juntos haciéndose compañía. Ahora hasta había silencios incómodos, sonrisas cortas, miradas que duraban menos de lo que solían.

 

"Quizás solo creció", se dijo, mirando su propio reflejo en el agua.

Pero no podía evitar la sensación de que algo se había roto, y que era su culpa no saber cómo repararlo, para él, Mike y los chicos eran todo, todo lo que tenía aparte de su familia y ahora estar tan distanciado y siempre sintiéndose el sobrante era algo que lo ponía decaído.

 

El cielo comenzó a teñirse de violeta, y las luciérnagas aparecieron sobre el pasto. Hawkins siempre se veía hermoso a esa hora, como si el tiempo se detuviera unos minutos antes de la noche.

 

Will suspir, cerrando los ojos por un segundo.

Y fue entonces cuando escuchó un sonido detrás de él. El crujir de una rama, el golpeteo de unos tenis torpes sobre la tierra.

 

Giró la cabeza, y lo vió.

 

Un chico de su edad, o tal vez un año mayor, con el cabello un poco desordenado y un par de gafas con mucho aumento. Se dirija hacia él junto a una bicicleta a su lado con calcomanías gastadas.

 

El chico levantó una mano, como saludando.

— Oye... ¿este lugar es privado o puedo quedarme un rato?

 

Will parpadeó por lo arrepentido y luego contestó.

— No, no... puedes quedarte. —Hizo un gesto vago con la cabeza—. No viene mucha gente por aquí.

 

El chico irritante, una sonrisa amplia y despreocupada.

— Perfecto, un lugar libre de idiotas por fin.. —hizo una pausa y continuó viendo fijamente al castaño— ah y Soy Richie, Richie Tozier, me mudé hace una semana para darle un poco de genialidad a este pueblucho

 

Will rió, aquel chico era demasiado libre con sus palabras, como si tuviera demasiada confianza en sí mismo o solo una boca muy suelta.

 

— Soy Will, Will Byers —respondió algo tímido, apenas audible.

 

Richie se sentó a su lado, sin pedir permiso y rodeó sus hombros con su brazo muy confianzudo.

—Y Will, ¿vienes aquí siempre?

 

Will encogió un poco los hombros, sintiéndose algo extrañado por su cercanía pero no incómodo, "raro" pensó, ya que mayormente no le gustaba el contacto físico de extraños.

— A veces... es tranquilo y bonito

 

— Tiene pinta de serlo, también aburrido pero si hay un chico lindo como tú, seguro que lo vuelve bonito   —dijo Richie, dejando caer una piedra al agua, diciendo aquello al aire como si fuera algo casual para él. La superficie tembló, igual que algo dentro de Will.

 

 

El silencio se instaló entre ellos con una comodidad extraña.

El tipo de silencio que no incomoda, sino que parece invitar a quedarse.

 

Richie arrojó otra piedra al agua.

— Si es muy tranquilo... aunque se siente un poco deprimente —dijo medio sonriendo.

 

Will se encogió de hombros.

— Depende del día.

 

— ¿Y hoy?

 

— Hoy... no lo sé. —Will pensó un segundo antes de responder—. Supongo que solo necesitaba salir.

 

Richie lo miró de reojo, y algo en su expresión cambió.

No era burla, ni lástima, ni curiosidad. Era atención. Genuina.

 

— Bueno, salir siempre es buena idea —respondió Richie, con un tono más emocionante como si quisiese levantar su ánimo—. Mira ahora, al venir aquí te encontraste con este increíble, gracioso y guapetón chico de lentes   —Se apuntó a si mismo con su otra mano y le igualmente.

 

Will sonrió.

— Si claro, eso seguro —Le hizo una cara incrédula y lo empujó un poco en juego ya que nunca alguien le había "coqueteado" ni siquiera en broma, y ​​mucho menos un chico.

 

 


 

Después de un rato el sol ya se había escondido del todo, y el cielo se llenaba de estrellas. Las luciérnagas se movían lentas entre el pasto, tanto Will como Richie se dio cuenta que era tarde y decidió tomar sus bicicletas e irse caminando por la calle ¿Hacia dónde? Ni ellos lo sabían, pero por alguna razón se habían sumergido en sus conversaciones.

 

—Cierto, ¿de dónde vienes? —preguntó Will después de un rato.

 

— Ah, del jodido Derry —dijo Richie—. Un pueblito todavía más aburrido que Hawkins. Créeme, si existiera una competencia de lugares de la mierda, Derry ganaría sin esfuerzo.

 

Will soltó una pequeña risa.

— No creo que sea tan malo.

 

— Oh, lo es —dijo él, acomodando sus lentes—. Aunque supongo que ahora me toca encontrar algo que mejore mis días aquí de ahora en adelante.

 

— ¿Y ya lo encontraste? —preguntó Will, más por reflejo que por curiosidad.

 

Richie lo miró, y por un instante su cruce de miradas se intensificó.

El chico irritante, pero esta vez no fue una sonrisa burlona. Fue más lenta, sincera.

 

— Tal vez sí — le guiñó.

 

Will apartó la mirada enseguida, intentando disimular la incomodidad que sentía en el pecho. Había algo en Richie que lo hacía sentir extraño, no por lo que decía, sino por la facilidad con que lo hacía sin importarle si lo fuera a juzgar.

 

Después de un rato, Richie se levantó, sacudiéndose el polvo del pantalón.

— Bueno, creo que me matarán si no vuelvo ahora a mi casa, quisiera pasar más tiempo charlando contigo pero mi mamá seguro va a llamar al FBI o algo.

 

Will rio y admitió.

— No te preocupes Richie, nos vemos entonces.

 

Richie tomó su bicicleta y se detuvo un segundo antes de irse.

— Oye Will... ¿Vas a venir mañana? —Haciendo referencia al río.

 

Will dudó.

— Tal vez.

 

— Entonces, por si acaso... —Richie le sonrió otra vez—. Hasta mañana, lindo.

 

Y se fue, pedaleando despacio hasta que la figura se perdió entre las calles.

 

Will se sonrojó un poco al escuchar lo último y lo siguió con la mirada, sin saber muy bien por qué. 

El aire se sentía diferente, más liviano. Y por primera vez en mucho tiempo, pensó que quizás su día no había sido tan gris después de todo.

 

 

Esa noche, mientras estaba acostado en su cama y el sonido del viento entraba en su cuarto, pensó en aquel chico que había conocido de una manera algo espontánea, Richie Tozier. Pensó en la forma en que hablaba, se expresaba, en cómo no parecía medir lo que decía, en esa sonrisa juguetona o coqueta que aparecía luego de un chiste o broma, en cómo el chico tomó tanta confianza con él como si lo conociera de antes y lo bien que la pasaba hablando. Intentó no pensarlo más pero cada vez que cerraba los ojos, volvía a verlo junto al río.

 

Y sin entenderlo del todo, terminó sonriendo.