Work Text:
Hyuse da vueltas en la cama.
—Auch...
Más bien, Hyuse intenta dar una vuelta y uno de sus cuernos se atora con la almohada. El dolor cuando tira para zafarse es considerable.
Aún con más frustración y un ceño fruncido, Hyuse desenreda su cuerno, se levanta y con mucho hastío se recuesta adecuadamente boca abajo, acomodando la parte derecha de su rostro sobre el borde de la almohada del modo exacto en que no incomode su cuerno derecho y su nariz tenga acceso al aire para evitar ahogarse con la tela.
Estando nuevamente en la única posición que puede tomar cuando se acuesta, Hyuse suspira.
Suspira largo y hondo.
Hoy fue un gran día, es lo que dice su subconsciente.
Hyuse sabe que lo fue, él lo sabe...
Vuelve a suspirar.
La vida es una mierda. Hyuse tiene muchas cosas en las que pensar, ni siquiera sabe si su maestro sigue vivo o si Hyrein ya lo usó para alimentar al trigger madre de Aftokrator. Aún así, todo este tiempo ha sido leal y no ha comprometido información de su nación que repercuta en consecuencias para su maestro. Desde que Hyrein lo abandonó en Meeden no ha hecho otra cosa que planear su regreso y hoy por la mañana al fin fueron informados de que todo su escuadrón participará en la expedición de rescate.
Jin está cumpliendo su palabra, regresará a casa.
Y aún así sus problemas no acaban. Su mente no está tranquila.
Lo único que puede hacer para intentar conciliar el sueño es ver su libreta de dibujos. Es decir, la última libreta, esa que le sobran cinco hojas vacías todavía.
Ya no sabe cuantas libretas ha llenado desde que llegó a Meeden.
De cierto modo, cuando Youtaro irrumpió en su cuarto y vio la pila de libretas sobre su escritorio se sorprendió mucho. El niño había dicho algo como "dibujante empidernido" y en otra ocasión Osamu le explicó que si se refería a la palabra "empedernido" entonces significaba que una persona tiene un vicio o hábito muy arraigado a su ser.
Si esa pequeña pila de libretas es motivo de sorpresa, no se quiere imaginar lo que pensarían Youtaro, Osamu y todos los demás al ver la cantidad de cuadernos que ha llenado con dibujos en Aftokrator.
A Hyuse realmente le gusta dibujar, desde pequeño siempre ha sido así.
Le gusta capturar la belleza de su entorno. Eso es todo, no tiene otros motivos por los que dibuja. Si algo es lo suficientemente digno de ser recordado y admirado en la posteridad, entonces Hyuse se siente en el deber de retratar lo mejor posible para hacerle honor a tal cualidad encontrada en dicho objeto.
Según Erin, tiene un alma artística muy romántica, pero Hyuse no piensa eso.
Bueno, no lo pensaba cuando estaba en Aftokrator. Después de todo, allá solo dibujaba paisajes, flores, posturas de combate, armas, el escudo de la casa de su maestro, animales prominentes, entre otros.
Cuando llegó a Meeden, encontró una libreta vacía en su habitación. El "artista empedernido" en él había resonado y le fue inevitable llenar cada hoja.
Hyuse no puede olvidarlo, su primer dibujo fue de Raijinmaru. Un animal peludo de gran tamaño y peso que parecía inofensivo realmente acompañaba a un niño de cinco años y lo cuidaba como si fuera su niñera. Hyuse la admiraba por su paciencia principalmente, y cuando se dejaba tocar, era realmente linda.
Luego, sus dibujos pasaron a ser de los objetos interesantes y útiles que había en Meeden, ahora sabe que se llaman electrodomésticos. A la par, también dibujaba posturas de combate de los agentes en las batallas de rango, dibujaba triggers, subtriggers y luego... Hyuse no sabe desde cuando, pero empezó a dibujar a su maestro.
Tal vez lo extrañaba mucho. Le tomó pocos días dibujar el rostro de su maestro en todas las facetas en que lo recordaba. Una vez terminó con él, se sintió motivado a dibujar más personas y mientras buscaba su siguiente objetivo, sucedió algo que hasta el día de hoy lo atormenta.
Y es decir, así debe ser. Hyuse no se queja, siempre es bueno recordar los errores para aprender de ellos.
Desde ese día, sus libretas solo se han tratado de Chika.
Chika...
Tan valiente, amable y de rostro siempre sonriente.
Hyuse no puede olvidar el sonido de su llanto y su voz rota cuando les contaba a Reiji y Shiori la razón de porqué no disparaba a los demás.
Ese día Hyuse había usado palabras duras para hacerla reaccionar, ayudarla a entender lo que estaba en juego. En ese tiempo Hyuse reconoce que no le importaban mucho los sentimientos de su compañera, solo le importaba que haga su trabajo así como él se estaba comprometiendo a hacer el suyo para sacar adelante al escuadrón.
—Idiota... —murmura Hyuse para sí mismo en un tono de burla. Él realmente había sido un idiota en ese tiempo, por suerte la amable de Chika no se lo tomó personal y hasta le siguió agradeciendo días después por eso.
Fui un cretino, es un pensamiento recurrente que cruza la mente de Hyuse cada vez que recuerda ese momento en que Chika subió a la terraza junto a Shiori y Reiji. Hyuse los siguió poco después a escondidas porque realmente estaba interesado en conocer la debilidad de Chika para maquinar una solución efectiva desde ya y no perder tiempo.
Muy diferente a lo que esperaba, Hyuse sintió un nudo en el pecho cuando la escuchó llorar.
No la vio llorando, pero se lo imagina.
Si solo imaginar su delicado rostro lleno de lágrimas le pesa el corazón, no quiere pensar en cómo se sentirá al verla llorar, aún peor si es su culpa otra vez.
Por eso, una de sus reglas para dibujar a Chika es no plasmar su rostro en llanto. Ni siquiera puede intentarlo porque Chika no debería ser recordada así. Solo la puede dibujar feliz, avergonzada, sorprendida y demás expresiones que son adorables cuando las hace ella.
Oh, cierto, una expresión que aún no ha podido plasmar en sus libretas es de Chika enojada. Hasta la fecha nunca la ha visto enojarse. Suena incluso como un mito, pero Osamu afirma que es real y realmente desconcertante. Hyuse le cree y al mismo tiempo aumenta su curiosidad.
Oh...
Hyuse olvida lo que está pensando porque un dibujo particularmente detallado lo vuelve a cautivar.
En lo personal, ese es su dibujo favorito hasta la fecha.
Con un mejor ánimo que hace unos momentos, Hyuse decide sentarse en la cama y dejar la libreta sobre su regazo para admirar los trazos de la hoja.
Realmente se esmeró en ese dibujo. No puede estar más que orgulloso de haber captado la cálida sonrisa de Chika y toda su esencia adorable y etérea mientras mira el cielo estrellado.
Su expresión de completa satisfacción con la vida y consigo misma es invaluable. Esa noche Hyuse la había llevado a la azotea para hablar con ella y agradecerle personalmente por haber confiado en él cuando le dijo que dispare a Tsuji.
—¿Puedo confesarte algo, Hyuse-kun?
—Claro.
—Estoy feliz de verte aquí, ahora, junto a mi.
Mientras aquella memoria se reproduce en su mente, Hyuse recuerda haber ladeado la cabeza para demostrar su confusión. Solo ahora puede pensar en lo gracioso que se debió ver, pero bueno, Chika no se rió, más bien sonrió ante su gesto y prosiguió.
—En realidad, cuando hiciste Bail Out y me hablaste por el intercomunicador diciendo que estabas muerto, yo realmente pensé en eso y me asusté mucho. Pero luego tú voz me acompañó todo el tiempo restante de la batalla y cuando volví a la cabina, me alegré de verte ahí. Y aún ahora sigo feliz de verte aquí. No sabes cuan agradecida estoy contigo por todo.
Ante tal explicación, Hyuse recuerda haberse quedado sin palabras. Y luego, bueno, Hyuse no recuerda la conversación que los condujo a lo siguiente, solo puede recordar que en algún punto Chika le había pedido un abrazo y a cambio él había pedido un dibujo.
Primero fue el abrazo y Hyuse no puede evitar evocar de nuevo la calidez de un cuerpo tan pequeño y frágil contra el suyo. Unos delgados brazos sobre sus hombros recorriendo su espalda y el suave aliento de la fémina cerca de su oreja.
Está de más decir que esa fue la primera vez que abrazó a alguien. Una chica, además. Fue un momento bastante íntimo y especial, Hyuse lo grabará en su corazón porque no desea olvidarlo.
Lo segundo fue el dibujo y Hyuse vuelve a reírse con ternura al recordar los nervios de Chika mientras pregunta en qué posición ponerse. Él solo aconsejó que debe ser una postura en la que se sienta cómoda y Chika finalmente decidió apoyarse sobre el barandal de la azotea para admirar las estrellas hasta que Hyuse termine.
Si bien Hyuse intentó hacerlo lo más rápido posible para que vuelvan a resguardarse del frío, también debe admitir que por un instante deseó que ese momento no terminara tan rápido.
Pero al final Chika empezó a tiritar de frío y Hyuse supo que la había retenido demasiado tiempo. Al volver al interior del edificio, la fiesta organizada por Karasuma y Konami en honor a la victoria de Tamakoma-2 continuó sin problemas.
Desde ese día, su culpa se apaciguó un poco. Solo un poco, porque aún puede escuchar el llanto quebrantado de Chika cuando piensa en que ella debe sacrificarse para salvar a su maestro de las garras de Hyrein.
¿Habrá otra forma de detener ese horrible destino de su compañera? Hyuse espera que sí. Hyuse espera llegar a Aftokrator, reunirse con su maestro y contarle la situación para buscar juntos una manera de salvar a Chika y salvar a su maestro.
Hyuse tiene fe en que el buen corazón de su maestro se puede extender a otras personas. Así como lo salvó a él cuando era un niño y lo trató como a un hijo, también podría ayudarlo a salvar a Chika si le dice que es una amiga especial que no merece el final que le espera.
Hyuse sabe... que Erin entenderá. No, en realidad no lo sabe, pero espera que entienda. Mejor dicho, Hyuse quiere que entienda.
Esta alternativa aún no se la ha dicho a su escuadrón. No tiene sentido decirles porque todo se basa en suposiciones y esperanzas, algo muy inusual para alguien tan racional como Hyuse.
Lo mejor es esperar al momento en que esté con Erin, de ser posible, presentarle a Chika y asegurarle que les va mejor teniendo a Meeden de aliado que de enemigo y no por miedo, sino por estrategia.
Nunca viene mal tener a un profeta de su lado, pero para tener a esa persona desagradable junto a ellos no pueden sacrificar a Chika.
Con un vistazo al reloj de su escritorio, Hyuse nota que ya es media noche. Seguramente su habitación es la única iluminada del edificio así que con algo de pereza se levanta, apaga la luz y vuelve a meterse en la cama.
La libreta no puede quedarse a la vista porque nunca sabe cuándo Youtaro quiera fisgonear su habitación a primera hora de la mañana.
Sería terrible si todo Tamakoma se entera que tiene una libreta entera con dibujos de Chika -aún peor si vieran las demás libretas, al menos la mitad son sobre ella-.
Con mucho cuidado, coloca la libreta entre la almohada y el colchón, justo debajo de su cabeza y procede a cerrar los ojos.
Todo el día se sintió intranquilo, ya sea por culpa o preocupación pero ver sus dibujos sobre Chika lo tranquilizan. No sabe qué efecto tienen pero funciona, le ayudan a tener dirección y a recordar sus objetivos.
¿Será... esa cálida sonrisa que inconscientemente le dice que confía en él y que todo estará bien?
A fin de cuentas la mayoría de sus dibujos son de ella sonriendo porque es la expresión con la que más le gusta verla.
Sería increíble si su maestro le ayuda a proteger esa sonrisa. Sino... bueno, debe haber algún modo de salvarla. Osamu y Yuuma buscan eso.
Hyuse también ha empezado a buscarlo sin darse cuenta.
