Chapter Text
Dioses
Ya entrada la tarde, Charles asistió a sus clases normales, aunque tuvo que comer algo ligero, porque debido a su pequeña aventura cósmica de la mañana, se perdió la hora del almuerzo y también se sintio un poco solo, ya estaba tan acostumbrado a la presencia constante de Scott a su lado, que notaba mucho cuando no estaba cerca, pero algo le hacía sentir que cuando volviera a casa, estaría de mucho mejor humor.
Una vez terminada la clase y con un clima que se mostraba benevolente, comparado con el del día anterior, Charles decidió caminar hasta Covered Market y cumplir la misión encomendada por Jean en la mañana, buscar la flor Athelas para salvar a Frodo de la herida mortal del Nazgul. Y la verdad, no fue tan sencillo como pensó, no al menos hasta que encontró a la florista de la que Jean le hablo y la cual fue extremadamente amable y que no solo preparó las plantas para la infusión, sino que también le mando manzanilla de regalo, al parecer era la favorita de la joven.
Y al ver todas esas flores, recordó algo crucial de una conversación hace algunos meses atrás, y comenzó a buscarlos entre las estanterías, solo que al hallarlos, no eran del color esperado.
—¿Disculpe? No tendrá, por casualidad, jacintos magentas, o rosados… —pregunto esperanzado
La mujer volteó a revisar, para luego pasar a la trastienda y demorar unos minutos— no, disculpa… —dijo con pesar, pero elevo una ceja esperanzada— ¿Pero los quieres para hoy? ¿Son para Jean o su tía? Porque puedo mandarlos a pedir hoy y llegarían mañana en la tarde, eso sí, tendrías que venir a buscarlos si o si, o tendré que venderlos o terminaran solitarios el fin de semana, porque no abriré este sábado… mucho frío para mis huesos —comentó entre risas apenadas
El semblante del joven se iluminó— claro, de hecho es perfecto, así me da tiempo de arreglar todo… —los vendría a buscar después del trabajo y antes de reunirse con Erik, sería un hermoso detalle y además… habia un viejo relato griego que calzaba en esta historia
—Excelente, los pediré ya mismo y mañana me pagas, no te preocupes… —terminando de guardar las flores— eso sí, te aviso que el color favorito de Jean es el verde, no el rosado… así que no se si le gustaran —guiñándole un ojo
Charles sonrió y el rubor quemó su rostro— gracias por la información, pero son para otra… persona —riendo incómodo. La mujer soltó una risa corta y sonora
—Mil perdones, eso me pasa por entrometida… —pasándole las flores— bueno, mándale mis saludos a Jean y a su tía… y nos vemos mañana
—Gracias —respondió Charles comenzando a marcharse.
El camino a casa fue distinto, por primera vez en mucho tiempo sentía que volvía a un lugar donde alguien lo esperaba, donde quizás la cena ya estuviera lista, donde preguntas sobre su día estarían presentes, un lugar al cual llamar hogar. En cuanto el taxi se estaciono y Charles pago, bajo con una sonrisa amplia y una sensación de tranquilidad, se sentía muy feliz, tanto, que incluso cuando se cruzó con los de la administración y estos preguntaron algunas cosas de rutina, y también por qué una mujer abrió la puerta de su departamento, Charles no se preocupó y respondió con toda la calma del mundo, y el administrador asumió que quizás en un futuro tendría una nueva inquilina viviendo en el departamento. Charles volvió a reír mientras subía las escaleras, parece que se estaba volviendo una costumbre que la gente malinterpretara que Jean era su novia.
Y al ingresar por la puerta, la felicidad solo incremento, Jean ya tenía la mesa puesta y Scott luchaba por cortar el pan, las manos aún le dolían— vaya, eso huele muy bien… —dejando el bolso y el abrigo en el perchero
—Hola, bienvenido… —respondió Jean colocando la lasaña sobre la mesa— llegas justo a tiempo…
—Solo falta el pan, pero Jean decidió comprar el más añejo de la ciudad —comentó con ironía, volviendo a tratar de cortar
—Te dije que yo podría hacerlo, pero insististe… —caminando de vuelta a la cocina
—Deja, yo lo haré… —indicó Charles deteniéndolo— pero primero… —volviendo hacia Jean— las flores que me pediste… —dejándolas sobre el mesón
—Excelente, ya tengo el agua lista… —comenzando a abrir el paquete— también me envió manzanilla, que considerada, siempre lo hace… sabe que me ayuda a dormir —oliéndolas— gracias, Charles, lo dejaré haciendo y mientras podemos comer… —estaba de un humor increíble y eso alegró al joven, le encantaba verla así
Se encaminó hacia el baño para lavar sus manos y vio a Scott probando un bocado de la comida— ¡Oye! —grito veloz sin detenerse hacia su destino— ¡No seas un glotón y espéranos! —lavando sus manos con cierta urgencia
—No es mi culpa que se muevan como señoras… —logrando cortar una rebanada— hablando de señoras, la Sra. Grant me hizo un pastel hoy, exquisito a decir verdad… —sonriendo ampliamente, volviendo a sacar un pedazo pequeño de la lasaña
—La Sra. Grant es encantadora, a veces tomo el té con ella, incluso preparamos dulces juntos… —aclaró Charles llegando a la mesa y comenzando a cortar el pan— deja, lo haces fatal…
Scott frunció el ceño molesto— pues perdón por estar herido… —bufo— y para tu información mis dulces siguen siendo mejores —calla al instante, habia rebelado una de sus grandes pasiones. Jean sonrió e incluso soltó una risa curiosa
—¿Te gusta cocinar? —preguntó esperanzada con sus hermosos ojos verdes brillando y Scott no pudo mentirle
—Solo la repostería… —respondió fingiendo no ser la gran cosa— mi madre amaba hacer dulces, al parecer mis abuelos tenían una panadería cuando era pequeña y así aprendió, nos gustaba mucho hacer dulces, galletas y pasteles cuando era pequeño… —dijo con nostalgia y sus amigos solo lo observaron felices— así que era un niño algo gordo… —chasqueando la lengua. Aunque el recuerdo era bueno, las inseguridades que lo acompañaron al crecer afloraron por ahí.
—Pues es oficial… —indicó Jean sentándose— en la siguiente cena, tú preparas el postre… —y Scott solo asintió, podía perfectamente refutar, pero le gustaba la idea de que esto se repitiera y también tenía mucha hambre, solo quería comer.
—¿Y al menos dejaste algo del bizcocho de la Sra. Grant para nosotros? —consultó terminando de cortar el pan, para finalmente sentarse
Scott rio entre dientes— lo siento, yo no comparto y el regalo fue solo para mi… —comiendo un pedazo de pan con urgencia, el hambre ya era mucha.
Eso les hizo soltar una carcajada a los dos amigos, una que al final fue acompañada por Scott, era claro que siempre tenía respuesta para todo, pero no les molesto, se merecía todas las atenciones y mimos del mundo, y cuando ya se hubieron calmado y la comida ya estaba servida, el joven Summers decidió comenzar a hacer la preguntas y/o avisos de rigor.
—Pues… como creo que sabes —mirando a Charles— el tío Ned estuvo hoy aquí… —Charles lo miró con una sonrisa contenida— descuida, no estoy molesto… traidor —aclaró mientras comía ya con más calma— y bueno, estuvimos hablando mucho, ya sabe todo y eso me tiene más tranquilo… —suspira con pausa— y ya está decidido, aunque mi opinión no allá sido muy considerada que digamos —riendo entre dientes—, pero acordamos que me iré a vivir con él, al menos por un tiempo, hasta que logre independizarme… y con la clara promesa de que no buscaré a… ese hombre nunca más —eso último se sintió como un saco de cemento cayendo de su espalda, era liberador.
Jean ya lo sabía todo, desde quien era el tío Ned y de todo lo que conversaron previamente a su llegada, habían tenido tiempo en el almuerzo para ponerse al corriente, y además eso habia calmado las emociones y reacciones en ambos, Jean se sentía más segura, que podía confiar en él y que él confiaba en ella, que comenzaba a conocer aspectos de su vida que eran más difíciles, que podían ser ellos mismos frente al otro, y Scott por su parte, podía sentirse querido, valorado, que alguien estaba dispuesto a escuchar su historia. Pero aun habia un detalle, ya que en todo momento el joven solo hablo de su “padre”; Alex jamás estuvo presente dentro de su conversación y Jean seguía sin saber de su existencia.
Charles estaba más calmo, saber todo esto quitaba una preocupación de su corazón y confirmaba que habia hecho lo correcto y que claramente, como bien habia descrito Scott tiempo atrás, el hombre era una muy buena persona.
Scott siguió con su discurso— así que este fin de semana me estaré mudando con él y por eso… —mirando a su amigo con cierta vergüenza— ¿Será que puedo quedarme una noche más? Me iré a primera hora y ni siquiera lo notaras y… —Charles coloca su mano sobre el antebrazo de su amigo, que se movía erráticamente.
—Puedes quedarte todo el tiempo que quieras, descuida… —sonriéndole con suma amabilidad— no me molesta para nada tener aquí, a ninguno de los dos… —mirando a Jean— de hecho, hace mucho que este departamento no tenía tanta luz y calor hogareño, no desde que mi hermana falleció… —exhalando por la nariz
—Pues yo encantada de repetir esto más seguido y ya que te quedaras un día más, yo también lo haré… —aclaró firme, y antes de que cualquiera de los dos refutara, la mujer respondió con claros argumentos— ya fui a mi casa, le explique lo que sucedía a mis tíos y saben que me quedare aquí con ustedes, no tienen problema con eso… —voltea hacia el sofá— incluso traje un cambio de ropa y las cosas para las clases de mañana…
Ambos amigos se miraron sumamente sorprendidos, pero Scott atacó primero— bueno, pues ya se armó la pijamada… no tengo una desde que tenía como diez años —aclaró riendo por la nariz
—Pues esta la primera para mí, o la segunda si considero la de ayer como la primera… —indico el Xavier apenado. Tampoco podía considerar sus “visitas” al departamento de Erik como una pijamada, porque el contexto era completamente diferente.
Jean lo miro con cierto pesar, pero consideración— pues en ese caso, supongo que también es la primera para mí también…
—¿De verdad? —Scott no podía creerlo
—Si, como dije… no tuve muchos amigos en la infancia, aunque… ¿Un cuarto compartido con otros cinco niños en un Orfanato se considera como una pijamada? —pregunto algo esperanzada. Y nuevamente los amigos se miraron con complicidad, sin querer, eso habia sonado incluso más triste de lo que Jean habia planeado— perdón… —dijo al darse cuenta de sus reacciones
—No, descuida… —respondió veloz Charles— es claro que todos fuimos niños algo aislados cuando pequeños, quizás por eso terminamos siendo amigos… —sonriéndole con dulzura
—Que cursi… —agregó Scott— yo no… yo fui muy popular cuando pequeño —mintió con total honestidad y Jean elevo una ceja intrigada— hacia pijamadas con los amigos de mi madre y pasaba de viaje en giras y conciertos…
—Bueno, eso sí que suena interesante… —confeso Jean
—Y esto les sonara aún más… —prosiguió Scott— cada año, para estas fechas, luego que todas las giras terminaban, mi madre y su banda hacían su concierto de cierre, aquí en Oxford, todos los de la banda son de aquí y era la mejor forma de cerrar el año… —la nostalgia tiñe su rostro— lo hacían cada año, sin falta y no pararon de hacerlo cuando mi madre falleció, aunque mi… progenitor jamás me dejo volver a ir —exhala— este año no pienso volver a perdérmelo, por eso voy a ir y quiero que ustedes vayan conmigo…
La sorpresa se mostró en sus rostros y por escasos segundos no supieron que decir, no querían ser impertinentes— pero… eso es algo privado tuyo, no queremos quitártelo, menos cuando ha pasado un tiempo desde que no has podido verlo y…
—Por eso mismo quiero que vayan… ustedes en este momento son las personas más importantes en mi vida —eso lo dijo sin ninguna gota de duda en su voz y en sus ojos, Scott esta vez no estaba bromeando— quiero que sean parte de una mis tradiciones familiares, de las pocas que me quedan… —mira a Jean— dijiste que querías conocer a mi familia… —toma su mano y la joven siente el rubor subir por sus mejillas— déjame presentarte a mi verdadera familia, a los que realmente importan… —vuelve a mirar a Charles— y quiero que ellos conozcan a los que ahora considero mi nueva familia…
Charles lo sintio, el nudo en la garganta formándose, jamás nunca nadie ajeno a su círculo cercano familiar, lo habia considerado así, realmente se sentía tan acompañado después de tantos años soñando y añorando un momento así, el poder pertenecer a algo; una manada, un grupo, una guarnición, una comunidad, un Clan.
Hace años, su familia habia sido separada de los eventos y decisiones importantes del Clan Xavier, y aunque eran considerados en los eventos más significativos, siempre era con un perfil muy bajo, y su abuelo no tenía intención de volver a pertenecer activamente al Clan, tenía todo el derecho, porque las rencillas eran muy grandes. Ahora, quizás, Charles si podría ser parte de un Clan.
Por su parte, la joven sonrió ampliamente, Scott la sorprendida cada día y eso la fascinaba aún más— pues cuenta conmigo, no soy mucho de ambientes de fiesta, pero por ti lo haré… —sin soltar su mano. Charles suspiró, ese tipo de contexto tampoco eran lo suyo, pero ya se habia rendido en el pasado.
—Está bien, tampoco soy de ese tipo de ambientes, pero lo intentaré…
—¡Perfecto! —celebró Scott— ¡Próximo miércoles a las diez de la noche! Les confirmo el lugar…
—¿Y cómo se llama el grupo? —preguntó Jean terminando de comer
—Shiny People… —contesto sumamente orgulloso— “All Colors, One Groove”
Pasadas las horas, el remedio de Jean para Scott ya estaba listo y sirvió de maravilla, lo hizo quedarse dormido más rápido que niño después de su día en el parque y claramente, la lectura de los siguientes capítulos del Hobbit, ayudaron aún más, aunque también estaba el hecho, que por primera vez, se sentía seguro de dormir en un lugar, no volvería a ser despertado por gritos y golpes; estaba a salvo.
Charles termino de lavar los platos, mientras Jean revisaba más cosas sobre su tesis y parecía por fin abrazar la concentración, pero el joven no podía callar, su honestidad siempre salía a la luz— Jean… —viéndola subir la mirada hacia él— solo quiero agradecerte por todo lo de hoy, por todo lo que estás haciendo por Scott, por la cena y demás…
La joven lo mira con sorpresa— creo que soy yo la que debería agradecer, y es más, debería agregar que estoy sumamente sorprendida y orgullosa de ti, quizás en un comienzo te prejuzgue, incluso subestime, y te pido disculpas por ello, pero me has demostrado una lealtad y devoción a un amigo, pocas veces vista… —Charles sonríe con efusividad, y no puede evitar que su pecho se infle de gozo— creo que solo he visto ese tipo de entrega en libros, casi como si fueras un Sam que cuida a su Frodo… —guiñándole el ojo y Charles sonríe aún más ampliamente— no le digas a Scott que dije eso, jamás…
Charles asintió, claramente su amiga también era una nerd como ellos, pero jamás lo admitiría, al menos no por ahora— descuida, no lo sabrá de mí… —riendo por lo bajo— pero supongo que ahora tengo algo con que extorsionarte en el futuro… —pasando a su lado
Jean fingió ofensa— ¿Quieres sacar cosas en cara? —pregunto encarnando una ceja— porque yo también sé algunas cosas… —el joven sonrió y dudo unos segundos, pero dejo que la honestidad lo dominara
—Pues no sé qué tanto manejes, y Scott ya lo sabe… —terminó confesando algo apenado, para finalmente sentarse frente a ella
La ceja de la joven se mantuvo elevada— ¿Sabe que eres…? —temiendo decir la palabra, y aunque podría haberlo ofendido, en el fondo, Charles se sintio relajado, no era el único al que le generaba incomodidad aquella “expresión”.
El joven exhaló— a veces ni siquiera yo sé sí lo soy… —sobándose las manos y Jean lo noto, esto lo afectaba notoriamente, era un tema sumamente delicado, por lo que dejo todo lo que estaba haciendo y se sentó a su lado, acción que desconcertó un poco a Charles, pero lo hizo sentir seguro, como si estuviera entrando a un espacio de confort.
—¿Nunca te lo cuestionaste antes? ¿Qué hay de tus parejas anteriores? ¿La mucama? —tratando de hacerlo reír, no era tan efectiva como Scott, pero al menos logró dibujar una sonrisa en su rostro
—Nunca he tenido una pareja, nunca antes me habia atraído nadie, nunca antes habia… besado alguien —soltando eso último como un tenue susurro y Jean comenzó a atar hilos, aunque no quería apresurarse, su especialidad era la historia, no la psicología. Jean exhalo.
—Entonces es tu primera vez… en todo —agrego y él se limitó a asentir, dejando un silencio algo tenso por largos segundos— pues vaya forma de empezar… —soltó sin pensarlo mucho y se arrepintió al instante— perdón…
—No, descuida… —respondió el chasqueando la lengua— también me cuestiono eso… ¿Por qué tendría que tornarse tan difícil? ¿Por qué no puedo ser como los demás? Solo fijarme en alguien del diferente sexo y querer estar juntos y ya… —exhala rendido, ni él mismo habia comprendido sus palabras.
—Pues tampoco es que sea tan fácil fijarse en alguien y estar juntos y ya… sino míranos a Scott y a mi —indico algo dubitativa—, la única diferencia es que lo nuestro no es condenado por una sociedad retrógrada, aunque ni tanto, porque quizás muchas personas dirían que alguien como Scott no debería estar conmigo o viceversa… —le sonríe con calma— si algo nos ha enseñado la historia de la evolución en sociedad de la humanidad, es que todo ha sido criticado en el momento de su descubrimiento, y que lo que algunos consideran su verdad, será la imposición que seguirá el resto, pero eso no significa que tenga que perpetuarse por los siglos y milenios… sino, ni siquiera yo podría estar aquí sola con ustedes, o estudiando a su lado, o siquiera sabiendo leer o escribir… —concluyó orgullosa
La exhalación ahora emergió con mayor sonoridad— lo sé, y eso debería darme calma, pero no es tan fácil cuando te sucede a ti y cuando…
—Eres quién eres, y más con los padres que tienes, lo se… —aclaró y el joven la miró sorprendido— Scott ya me lo contó y descuida, no fue por querer vender tu historia al mejor postor… —haciéndolo reír— ni te imaginas lo mucho que habla de ti, lo mucho que te admira y cuánto desea que dejes de ser una marioneta más de tus padres y tu círculo social… —Charles se quedó estático, e inconscientemente miró hacia la habitación, Scott en verdad era muy especial— supongo que jamás te lo dijo… —cuestionó la joven y su amigo negó— nunca deja de sorprender…
—Vaya que si… —indico volviendo la vista a ella— pero creo que al final es lo que terminamos haciendo siempre, el uno por el otro, tratando de enseñarnos lecciones de vida que no aplicamos en las propias… —ambos en el fondo siempre buscaban sacar al otro de las jaulas que los aprisionaban y eso lo hizo sentir tan feliz, alguien estaba dispuesto a luchar sus peleas con él. Cargarlo hasta el final.
Jean lo miro unos segundos más, para finalmente hacer una pregunta más— ¿Alguien más lo sabe? —y Charles no pudo mentir
—Aparte de Scott, y ahora tu… —soltando una risa por la nariz— y él… por supuesto —ahora la sonrisa se volvió tímida—, y la Profesora Frost… —murmurando nuevamente
Eso sí que la sorprendió— vaya, eso sí que no me lo esperaba… —y al volver a repasar la voz que escucho en la contestadora en su mente, una idea cruzó por su memoria, pero la rechazó al instante, era imposible, y además aquel Profesor ni siquiera era de su facultad. Pero aquel racionamiento la llevo a otra pregunta— ¿Es mayor que tú? —consultó. Charles inhalo con suma fuerza y asintió mecánicamente— ¿Es un Profesor? —el joven ahora agacho la cabeza, pero finalmente volvió a asentir— cielos… —ahora fue ella la que exhalo de manera pesada, pero debía cerciorarse de algo antes— ¿Te está forzando a algo que no quieres? —preguntó con la toda la preocupación, pero consideración en sus palabras
—¡No! —sentenció firme y seguro— ¡Jamás! ¡Él nunca sería capaz siquiera de pensar en hacerlo! ¡Conmigo o con nadie! ¡Él es…! —tratando de encontrar todos los adjetivos más sobresalientes del vocabulario español
—Charles, Charles… —repitió buscando darle calma, mientras tomaba su mano— está bien, está bien, te creo… —acariciando su brazo— si tú dices que es así, yo te creo, y perdón si te ofendí, pero debía estar segura… —exhala algo nerviosa— aunque en esta Universidad no pasa tan seguido, al menos dentro de lo que se sabe, estos casos se dan y es necesario estar alerta… —mirándolo fijamente
La tranquilidad quiso volver, pero aún estaba muy nervioso, estaba hablando muy abiertamente de todo esto, pero no se sentía juzgado, solo quizás algo expuesto— gracias… —traga en seco, mientras su rodilla izquierda se mueve con inquietud— no puedo decirte mucho más, aún es muy complicado de explicar, pero solo quiero asegurarte de que estoy bien y que nada malo ha sucedido… —tratando de relajarse, pero su sentido común seguía alerta y a la defensiva
—¿Es de nuestra facultad? Porque si es así, las cosas se complicarían mucho… —indagó, dejando claro que no preguntaría más allá de eso, y cuando la respuesta de su amigo fue negativa, algo parecido a la serenidad la envolvió, estaban a salvo, por ahora— bueno, eso lo hace menos… —buscando la palabra
—¿Grave? —sugirió Charles algo irritado
—Complicado, iba a decir complicado… —como si eso le quitara seriedad al asunto. Pudo haber formulado mejor la oración, pero esto también la estaba sobrepasando y quería seguir siendo una buena amiga, quería hacerle entender que no lo juzgaría en ningún momento.
Charles volvió a chasquear la lengua. Complicado. Comenzaba a odiar esa palabra, todo el mundo la usaba como excusa, sus padres respecto a Raven, Scott respecto a su padre y Alex, la Profesora Frost respecto al tal Profesor Shaw, y Erik respecto a sus problemas personales. Una parte de él quería alejarse de todo esto, pero era esa misma parte que buscaba erradicar de él, aquella que lo habia transformado en un cobarde que no estaba presente en los momentos importantes, cuando aquellos que más quería lo necesitaban; eso era algo que estaba decidido a cambiar.
Pero habia otro asunto, es como si usar esa palabra fuera el salvoconducto para no hablar de algo que si era más “complicado”, como si estuvieras evitando hablar, expresar, comunicar, esperando que aquello que te incomodara solo se desvaneciera de manera fácil y sencilla, pero lo único que provocaba en Charles era una sensación de ahogo y sosiego, como si hubiera demasiado que decir, pero nadie dispuesto a escuchar, a debatir, a hablar de frente y claro. Quería respuestas ¿Por qué su hermana estaba muerta? ¿Por qué lo habia dejado solo? ¿Por qué sus padres lo trataban así? ¿Por qué Scott se estaba mintiendo a si mismo? ¿Por qué Emma no escuchaba más a su sentido común y menos a su corazón? ¿Por qué Erik no confiaba en él? ¿Por qué era homosexual? ¿Por qué precisamente él?
—Charles… —la joven busco su mirada, sabía que su amigo estaba perdido en su mente— no tengo las palabras perfectas para darte, mucho menos las respuestas… quizás incluso te moleste lo que te diré, pero estoy descubriendo esto contigo también, lo siento… —dijo con cierto pesar— yo no crecí con un ambiente tan abierto hacia este tema… —buscando las palabras más suaves, no quería herirlo o que las cosas se malinterpretaran— y no porque mis tíos me hallando criado de manera más “conservadora” si quieres llamarlo de cierta forma, desde pequeña se mejor que nadie lo que es el amor en todos sus tipos… —y eso dibujo una sonrisa algo tímida en Charles, lo que hizo a Jean relajar el agarre en su mano— sino fue más bien porque entenderás que con mi historial, no habia tiempo ni lugar para este tipo de conversaciones… habia temas más delicados a tratar —elevando las cejas y mirándolo con una pena algo avergonzada
Y el Xavier negó veloz tomando su mano— descuida… sé que no es fácil, para nadie lo es
—Lo único que quiero decirte es que si quieres seguir con esto y descubrir lo que eres, lo que sientes, lo iré haciendo a tu lado, dispuesta a aprender y como dije, jamás te juzgare… solo dame tiempo para entender… —riendo entre bufidos, que su amigo compartió
—Supongo que lo haremos juntos, entonces… —aclaro, esa oración sonaba muy parecida a una promesa que le habia hecho a alguien maravilloso hace algunos meses atrás.
Jean sonrió ampliamente— ¿Eres feliz? —preguntó con dulzura y mayor calma
—Lo soy… —respondió sin dudas
—Pues es lo que único que necesito saber… —aclaró segura, pero luego arrugó las cejas— claro que si te hace daño… ¡Seré la primera en tomar la justicia por mano propia! —sonriendo orgullo
Charles rio por lo bajo— sé que lo harás… —sin soltar su mano— y lo mismo digo yo…
—¿A si? —consultó— ¿Golpearías a Scott si me hiciera daño?
—No sé si golpear, no creo en la violencia… —recordando nuevamente lo que le dijo Scott— pero si te defendería, aunque si tú le hicieras daño a él, también saldría en su defensa…
Jean estiro los labios— entendido, se cómo te puedes poner cuando sales en defensa de Scott… —riendo mientras le recordaba su visita de hoy al Decano y lo que conversaron la noche anterior. Charles exhalo.
—Igualmente dudo que Scott pueda siquiera llegue a considerar la idea de lastimarte, le gustas demasiado… —soltó con total calma y la joven volvió a sonrojarse, cosa que hizo reír a su amigo
Pero un recuerdo algo oscuro cruzó por su mente— bueno, nunca podría hacerme peor que el anterior… —expresó con pesar, y Charles la miro confundida— olvídalo… —dándose cuenta de que habia hablado demás.
—¿De qué hablas? —indago. La joven tembló e inconscientemente se alejó unos centímetros de él— Jean… puedes decírmelo, lo veo en tus ojos… —sujetando su rostro con delicadeza— sé que quieres sacarlo, no lo guardes, se mejor que nadie lo mal que puede acabar eso… —se acerca a ella y la abraza sobre el hombro
—Solo… —tose incomoda— no le digas a Scott, no por ahora… luego encontraré el momento para hacerlo —Charles asintió, pero lo resintió igualmente, otra mentira más— no se ni cómo te puedo darte consejos en relaciones, porque la única que he tenido, a resultado en un completo fiasco… —traga en seco y endereza la espalda con rapidez— hace poco más de un año, comencé a salir con alguien de la Universidad, de otra facultad, no es necesario que sepas de cual y tampoco es como que hubiera durado tanto nuestra relación, a veces me cuestiono incluso porque estaba con él… me gustaba, me atraía, pero jamás lo ame de verdad —ríe con pesar—, es que yo ni siquiera sé que es el amor, dudo alguna vez pueda enamorarme como lo hacen los demás y… —exhala con duda, sabía que decir esto estaba mal, más cuando la persona que enloquecía sus días y noches dormía a escasos metros de ahí, pero Charles lograba comprenderla mejor que nadie.
—Descuida, sé perfectamente a lo que te refieres… el amor es un completo enigma también para mí, tanto que a veces inconscientemente huyo de él, pero es porque no logro comprenderlo, no aún… —sus palabras clavaron hasta el fondo de su alma, no esperaba tal sinceridad y certeza.
—Si que somos amigos… —riendo en compañía, para finalmente suspirar pausadamente— en fin, apenas y duramos unos meses, pero fueron los peores de mi vida… —su voz tiembla y el joven la acerca aún más a él— celos, desconfianza, discusiones, rompimientos, engaños… —bajando la mirada— demasiado para enumerar en tan poco tiempo, y si a eso le sumas que no tenía, o mejor dicho, no tengo muchas amigas, el círculo de apoyo se cerraba bastante, así que estaba atrapada en esta dinámica, pensado que era lo más normal y que era lo que debía soportar para poder estar en una relación…. —su mandíbula tiembla— hasta que llegas al punto de no retorno… —la joven eleva la mano libre y la pasa sobre su cabello para mostrarle su cuello, cosa que sorprende a Charles, hasta que comprende lo que desea mostrarle— esta cicatriz es donde me golpeo y su reloj quedó trabado en mi piel… —exhala con extrema lentitud.
En cuanto logró distinguir a detalle la profundidad de la herida, la cual ya estaba cicatrizada, y aunque no era grande, si era evidente, más cuando le colocabas mayor atención, y fue en ese momento, que el mismo odio que sintio el día de ayer, la misma ira que emergió cuando escucho todo lo que ese hombre le habia hecho a Scott, se mezcló con lo que estaba sintiendo por aquel malnacido que habia lastimado a Jean de esta forma.
El temblor ahora se hizo presente en ella— solo sucedió una vez, por suerte, no sé qué habría hecho si hubiera pasado otra vez, pero creo que ahí fue cuando comienzas a darte cuenta que quizás… no estas tan solo como piensas —una tenue sonrisa aparece— mis tíos jamás lo supieron, no al menos todo a detalle, solo lo mal que evolucionó y termino nuestra relación, y tampoco es que lo hubieran estimado mucho, con suerte y lo vieron una vez… pero nunca pude sincerarme con ellos como quisiera o como ellos se lo merecían… —hace una mueca de disgusto y pesar— estoy segura que habrían sido capaz de matarlo… —inhalando por la nariz algo asustada— así que mi única confidente fue la Profesora Frost… —sonriendo de lado.
Charles lo comprendió al instante, porque de su cercanía, porque de su confianza, porque Jean siempre habla de ella con orgullo y pasión, como siempre la defendía y como incluso pareciera que estuviera al tanto de todo lo que habia pasado entre ella y el Profesor Shaw; y aunque estaba en un espacio seguro, sintio un poco de miedo ¿Podía sospechar que aquella persona era Erik? Después de todo le habia confesado que la Profesora estaba enterada de su situación y que la otra persona involucrada también era un Profesor.
Pero acalló todas esas dudas, todos esos cuestionamientos ¡No es el momento, Charles! ¡Deja de pensar en ti! Jean se estaba sincerando con él, le estaba contando algo que ni siquiera habia compartido con sus tíos o con Scott, debía estar a la altura de la situación, no podía fallarle, menos ahora que ella habia expresado su absoluta confidencialidad y lealtad. Y dejo otro sentimiento lo dominara. Orgullo. Emma Frost era un ser humano demasiado bueno para este mundo; ahora entendía porque su hermana habia sido su amiga.
—Vaya… la Profesora puede ser una verdadera mamá oso —comentó buscando calmarla, logrando sacarle una tímida risa
—Y eso que no la viste ese día… —indicó con jactancia— cuando se enteró de todo lo que pasaba, más por mi actitud que por mi sinceridad, mis emociones me delatan más que mis palabras… —haciendo una mueca de desagrado y Charles rio, él también era alguien muy transparente con sus sentimientos— me hizo abrir los ojos, me hizo darme cuenta de la verdad y de lo mal que esto podía acabar y cuando él vino a buscarme, dispuesto a todo… ella salió en mi defensa, como una auténtica madre de oso... —rio algo apenada y sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no eran de pesar, era más de bien de nostalgia, de alivio, de tranquilidad— otros Profesores tuvieron que entrometerse entre ellos para evitar que la situación escalara a más…
Y por alguna extraña razón a Charles no le sorprendió, eso sonaba cien por ciento a Emma Frost y aunque eso le recordó un asunto que su madre mencionó sobre la Profesora Frost, prefirió obviarlo, era demasiado rebuscado— si antes admiraba a esa mujer, ahora la amo incondicionalmente… —sonriendo con orgullo, para finalmente volver a mirar a su amiga— pero al menos no estuviste sola… —mirándola fijamente— ¿Qué pasó después?
—No mucho, ahí murió todo el asunto, y no nos hemos vuelto a hablar desde entonces… lo he visto en la Universidad un par de veces, pero no mucho más… y mejor así —exhaló algo cansada, no era fácil hablar de esto, y aunque le calmaba compartirlo con alguien, sobre todo alguien como Charles, cuando este la interrogó con la mirada, supo inmediatamente cual era el cuestionamiento— y no, no presente cargos… y no lo haré, no quiero transformarme en una estadística más de la violencia contra la mujer, que al final no terminara en nada… —concluyó decidida y Charles no pudo refutar, no cuando veía la certeza en sus ojos. No era una decisión que le correspondía a él.
—Lo importante es que tu estes bien y te sientas a salvo y segura…
—Lo estoy, como quizás hace mucho no me sentía… —regalándole una sonrisa tímida
Charles asintió— con eso me basta y descuida… no le diré a nadie sobre esto, tampoco a Scott…
—Gracias…—exclamó con pausa— cuando las cosas estén más calmadas, le diré yo misma, lo prometo… —Charles solo se limitó a asentir, ya era oficial. Mentir era su nueva actitud “no” favorita.
—Pero me gustaría darte un consejo… aunque no se si soy el mejor en esto —riendo nervioso— hablen las cosas, no se callen, siento que hay muchas cosas que aún no saben del otro y es necesario saberlas, creo yo… para saber qué tipo de personas tienes enfrente y que tan lejos quieren llegar —aquello salió tan rápido de su boca, o de su mente, que lo atrapó completamente desprevenido. No predicaba con el ejemplo— pero de nuevo supongo que es más fácil decirlo que hacerlo…
Jean asintió en complicidad, mientras se acomodaban mejor en el sofá, por alguna extraña razón, les gustaba esa cercanía que se formaba entre ellos, era sentirse segura y a salvo, y sin tener miedo a que algo pudiera malinterpretarse. Es como si cada día fueran más conscientes de la presencia del otro en su vida, y les gustaba que fuera así, porque los hacía sentir queridos, pero sin mezclar o complicar sus emociones; ya tenían a otras personas que provocaban todo eso en ellos.
Y siguiendo con su ejemplo que no predica, Charles decidió continuar su disyuntiva— la verdad… a veces me gustaría ser más abierto con mis emociones, con mis sentimientos… me gustaría poder decirle el cómo me siento, expresarle mis miedos y dudas, pero no sé cómo… —inhala para finalmente contener la siguiente exhalación— es como si en el fondo, ambos supiéramos lo que sentimos y lo que siente el otro, incluso siento que lo hemos dicho, pero siempre de manera sutil, metafórica, pero nunca encontrando las palabras exactas y…
—El momento oportuno… —agregó Jean y su amigo asintió calmado, claramente lo comprendía a detalle. Ambos se quedaron en silencio unos segundos, mirando el techo y analizando su próximo discurso, hasta que Jean vino con una idea— ¿Tienen algo planeado para este fin de semana? ¿Se verán?
Y el sonrojo vuelve— sí, planeo que venga a verme… aquí —dando a entender que hablaba sobre su departamento, todo mientras bajaba la mirada apenado y su amiga solo le sonreía de manera cómplice— será la primera vez que él se quede conmigo… en mi departamento —eso habia sido el límite más grande que habia cruzado en cuanto a confianza, pero no se sentía en peligro
—¿Tu si te has quedado en su casa? —preguntó mirándolo de reojo con una sonrisa picara
—Sí… —y su honestidad aflora— ¡Pero solo a dormir! ¡Nada más! —el sonrojo tiñe todo su rostro
Jean ríe y sujeta su mano para calmarlo— tranquilo… —volviendo a reír— no tienes que darme explicaciones… mientras no te haga daño y no te fuerce a nada que no quieras, yo no tengo problema… —Charles se sentía tan seguro, tan en confianza, habia añorado por un sentimiento así desde hace mucho tiempo. Jean suspira y finalmente da su veredicto— bueno, yo creo que si esta será una visita especial, debes aprovechar el espacio y la seguridad que este lugar te da… —indicando su departamento— y cuando estén a solas y si realmente deseas hacerle saber lo que sientes, la verdad aflorará… —mirándolo con una hermosa sonrisa en su rostro, una que Charles comparte con cierta vergüenza— pero no olvides los amargos… recuerda, todo lo que sientes, bueno y malo… —Jean tuerce la boca, para finalmente hacer una mueca— y creo que en algún momento sería bueno dejar en claro… que es lo que son —Charles quedó sorprendido de esa última frase— creo que deberían definir su situación, ponerle nombre tal vez, eso quizás te deje más tranquilo…
Charles quedó absolutamente anonadado, petrificado, prácticamente paralogizado, porque nunca de los jamases se habia cuestionado eso, si quiera lo habia debatido internamente o sobre pensado siquiera. Había estado todo este tiempo culpando a su nueva espontaneidad, clasificándolo todo como algo del momento, algo que solo debía dejar fluir, que ahora, al tener que enfrentarlo, no sabía cómo ponerle rostro; como ponerle nombre. Todo lo que estaban viviendo juntos… ¿Los hacia novios? ¿Pareja? Y el miedo más oculto afloro ¿Eran una pareja homosexual? Esa palabra volvía a cazarlo, volvía a atormentarlo.
Su amiga vio la duda en sus ojos— sé que es difícil, y que asusta, sino… mírame a mi —chasqueando la lengua— pero creo que las palabras son necesarias, al igual que los nombres… nos ayudan a definir, nos dan claridad, pero no olvides nunca, que también son las acciones lo que nos demuestran al final lo que sentimos, por eso es importante mezclar ambas, palabras y actos, ambos nos hacen sentir seguros y nos confirma que somos exclusivos para el otro…
Exclusivos. ¿Erik era exclusivo de él? ¿Charles era exclusivo de Erik? ¿Había alguien más en la vida del otro? Y cuando Charles se sintió calmo de su parte, la imagen de esa mujer volvió a atormentarlo. Pero una vez más, decidió aferrarse a su confianza, a su espontaneidad, debía creer en Erik y este fin de semana estaba seguro de que muchas cosas se aclararían.
Para cuando la noche ya estuvo bien avanzada, Jean fue a revisar a Scott, se quedó bastante tiempo a su lado y Charles desconoció si al final se quedó dormida a su lado, el cansancio también lo estaba venciendo a él, pero debía hacer algo primero, se lo habia prometido a alguien y también a sí mismo. Para cuando las camas improvisadas para Jean y él estuvieron listas, el joven se acercó a su teléfono, marcó y dejó un mensaje en la contestadora, sabía que era tarde, así que quizás su destinatario ya estaría durmiendo, por lo que lo dejó preparado para el día siguiente.
—Buenos días, eudail… —sonriendo ante su ingenio, era bueno saber gaélico de vez en cuando—que tengas una muy buena mañana, ojala pienses en mí y… nos vemos en la tarde, no puedo esperar…
Quizás no era tan poético, tan cursi o con un manejo de labia como Erik, pero igualmente estaba orgulloso de su mensaje, era corto, preciso y estaba bañado de su creciente espontaneidad, misma que lo hizo ser capaz de decir todas esas palabras, palabras que en un pasado hubiera considerado un sartal de estupideces. Le gustaba esta nueva versión de él, era riesgoso y complicado, pero a la vez maravilloso y tranquilizador. Era un torbellino de calma.
Lo que no sabía es que una persona varios kilómetros más lejos, se había mantenido despierto solo esperando su mensaje prometido, y cuando este llegó, preparándolo para la mañana siguiente, el sueño por fin pudo hacerse presente. Obviamente lo escucharía la mañana siguiente antes de partir a clases, donde quizás volvería a verlo.
Cuando el viernes llegó, la lluvia por fin comenzó a dar tregua, y Jean lo tomo como la mejor opción para irse caminando a su casa y luego a la Universidad, aunque la verdad, es que seguía sumamente atribulada en vergüenza, ni siquiera se habia dado cuenta que habia dormido a un costado de Scott en la cama de Charles y aunque sabe que nada sucedió, el pudor la consumía y no sabía cómo lidiar con aquello, por lo que solo negó veloz, comió rápido y salió prácticamente volando de ahí, necesitaba regular sus emociones.
Por su lado, Scott se levantó del mejor animo posible, repetía a cada instante que habia despertado al lado de un ángel, comentario que ayudó a la rápida huida de Jean y no paro de repetirlo, incluso cuando su tío Ned llegó de visita y este por fin pudo conocer al famosísimo Charles, y aunque hubiera querido conversar con él más tiempo, la urgencia del joven por llegar a tiempo a clases, lo hizo detener sus preguntas y dudas, y dejarlas para una siguiente oportunidad, quizás incluso después del concierto.
Para cuando Charles se marchó, su tío le adelanto todo lo que habia solucionado en tan poco tiempo— así que todo ya está listo, tu ropa, libros, incluso peluches… todo ya está en mi departamento, tu nuevo hogar —guiñándole un ojo, y Scott ríe por lo bajo— ¡Ah, claro! —revisando su chaqueta— ¡Y esto, por supuesto! —entregándole un pequeño y viejo álbum de fotos— esto fue lo que más me costó recuperar…
Scott acarició el gastado cuero del aquel viejo libro de fotos, para luego comenzar a revisarlo a detalle, todo estaba ahí, incluso las últimas fotos de su madre en el hospital— gracias, tío… me devuelves a la vida con esto —sonriendo con calma, pero sintiendo el nudo en la garganta— y… —titubea unos segundos, no sabiendo cómo evocar la siguiente consulta— ¿Y él? —no quería preguntar cómo estaba, pero seguía temiéndole a las represalias
—Está bien, está vivo… eso es lo triste —indicó firme cruzando de brazos y Scott prefirió obviar el comentario— espero… que me hagas caso y no lo busques —el joven se apresuró a negar, habia hecho una promesa— excelente, aunque que creo que aunque lo intentes, no lo encontraras... se fue ayer a su antigua base naval, dijo algo de una consultoría, que lo habían llamado o algo así… —concluyo molesto. Odiaba a los militares con cada fibra de su ser.
Eso sorprendió a Scott— ¿Por qué? ¿Y si me denuncia? De seguro le preguntaran por sus heridas y… —su tío coloca sus manos en los hombros del joven para calmarlo
—Descuida, eso no pasara… si llegara a hacer eso, él tendría todas las de perder y con lo que conozco a los de su clase, estoy seguro de que prefiere guardar silencio antes de perder su rango, respeto y falso orgullo militar… entre menos explicaciones de sobre su condición, mejor estará…
—¿Tan mal lo deje?
Su tío hace una mueca incómoda— bueno, quizás cuando fuimos ayer a recoger tus cosas con los chicos de la banda y se mostró poco cooperativo, los muchachos pudieron darle una repasada de lo que empezaste el día miércoles… —apretando los dientes
—¡¿Qué?! —grito aterrado— ¡Lo prometiste! —vociferó y sus ojos se llenaron de miedo, otra vez
Ned reaccionó con astucia— hijo, te prometí que yo no le haría nada y lo cumplí, pero los muchachos cuando se enteraron de lo que te hizo, supongo que no reaccionar muy bien… no puedo hacerme responsable por sus acciones, yo solo los lleve para que me ayudara a cargar todo, jamás pensé que actuarían… de esa forma —tosiendo algo incómodo. Estaba mintiendo con absoluta honestidad.
Y ahí estaba, esa misma mirada que conocía hace más de 15 años, no podía enojarse con ella— esta… bien… —exhalo rendido— pero arreglare esto con ellos en el concierto…
—¡Así se habla, grumete! —golpeando su espalda con orgullo. Scott soltó un quejido ahogado— perdón… —el joven se reincorporo y solicitó una última gota de información a través solo de su mirada— y si, está bien… como te dije, fue su orgullo lo que se fue más herido que él mismo…
Scott rio mientras negaba— tu y tus métodos poco… “ortodoxos” —comenzando a caminar hacia la habitación— mejor ayúdame a terminar de vestirme y preparar todo para mi salida de aquí…
—Pues no nos iremos hasta que Charles vuelva, no pude agradecerle como corresponde y quiero conocerlo a detalle… se ve que es un chico muy bueno —comentó decidido
Scott sonrió orgulloso— es el mejor, pero no podemos quedarnos… Charles tendrá visitas esta noche —aclaro con tranquilidad— y es justo respecto al tema que te comente ayer… —mirándolo de reojo.
Charles no le dijo nada, pero Jean le comento algo vagamente y de cierta forma, eso le molesto ¿Desde cuándo habia tanta confianza entre ellos? No es que estuviera celoso, jamás sospecharía de ninguno de los dos, es solo que estaba algo irritado por la cercanía y la honestidad, y… ¿A quién quería engañar? ¡Si estaba celoso! Pero ahí radicaba lo más curioso, no estaba celoso de Jean, sino de Charles. No quería que Jean le quitara a Charles, se sentía como un niño protegiendo a su mejor amigo en el jardín infantil; habia soñado tanto con tener un amigo como él, no iba a perderlo, ni siquiera por Jean.
Ned elevo ambas cejas intrigado— entiendo, bueno… lo dejaremos para después del concierto… —viendo como Scott se sentaba y luchaba por acomodarse la camiseta, aún estaba muy adolorido— ¿Qué hay de lo otro? ¿También lo organizo? —consultó ayudándolo
—Si, por supuesto… ya está más que confirmado y… —Ned arrugó las cejas y estiró la boca— ¿Qué pasa?
—Ni creas que te dejaré salir oliendo así, lo puerco no se te ha quitado con los años… —Scott lo miró ofendido— sigues siendo el mismo niño cochino que volvía más negro que yo cada noche… —el joven iba a refutar, pero su tío comenzó a jalarlo de la oreja— ¡Nada de nada! ¡No permitiré que la preciosa Jean te vea así, y peor aún, te huela así! —arrastrándolo a la ducha
Scott no pudo oponer mucha resistencia, no contra él— ¿Si sabes que ya no soy un niño, no?
—No para mí… —respondió con una amplia sonrisa
En la Universidad, dentro de su clase, Charles no habia escuchado absolutamente nada y debía hacerlo, era obvio que esta materia entraría en el próximo examen, pero es que simplemente no podía hacerlo, no cuando estaba dentro de una sala magna, como la de ayer, rodeado de muchos alumnos, como ayer y con un Profesora dando catedra, como la de ayer, pero su mente lo seguía relacionado con todo lo acontecido… ayer. Los sistemas binarios que bailaban uno al lado del otro, en una danza eterna y cósmica, atraídos por su masa o por la gravedad, o ¡Qué sé yo!, lo tenía completamente embobado.
Quería verlo otra vez, pero esta vez como corresponde, quería mirarlo fijamente los ojos, quería tocarlo, sentirlo, abrazarlo, besarlo… ¡Moría de ganas por hacerlo! Y aunque ya desde hace unos minutos jugaba con el horario de Erik, el mismo que la Profesora Emma habia facilitado para él, sabía que no podía utilizarlo, tenía todos los horarios del Profesor, es más, prácticamente ya se lo habia memorizado, pero sabía que era en extremo riesgoso utilizar aquella información; demasiadas variables a considerar. Su madre, los alumnos, otros Profesores, y por supuesto, Erik ni siquiera estaba usando su oficina, esa maravillosa oficina, donde habían compartido, el que para él, era su verdadero primer beso.
Para el almuerzo y siguiendo la costumbre, Jean se le unió y esta vez, las miradas y murmullos volvieron, después de mucho tiempo y sobre todo desde el incidente con Moira, es como si todos pudieran comenzar a notar la creciente cercanía entre los jóvenes, después de todo, aunque eran de ciclos diferentes, tenían la misma edad, así que debían compartir ideas similares, además, aunque Jean no era del mismo extracto social que Charles, y poco se sabía de la vida privada de esta, si era un secreto a voces que su familia tenía un muy buen restaurante, así que el dinero nunca habia sido un problema para ella. Se podía decir que eran el uno para el otro; inteligentes, misma edad, muy atractivos y de buenos recursos.
Y luego estaba Scott, para esta altura todos ya habían asumido que solo era mal tercio, casi como el perro faldero que los seguía a todas partes, y también incluso, lo veían como el acto de caridad del momento. El Summers ganaba comida, regalos caros y buenas notas y a cambio, Charles y Jean hacían limpieza de imagen con el pobre de la clase. Y esas sospechas se incrementaron al verlos solos y sin su pobre diablo a un lado.
Por supuesto, ambos amigos, expertos en obviar lo obvio, no notaban en absoluto las miradas y cuestionamientos, era claro que en ese aspecto, Scott era el inteligente, socialmente hablando, su amigo les sacaba kilómetros en experiencia, además de suspicacia, reacción oportuna y sarcasmo innato. Para ellos dos, solo eran dos amigos compartiendo, para el resto eran la nueva sensación del momento, y hasta que Scott volviera, ninguno sería capaz de notarlo.
Llegada la tarde, la ansiedad aumentaba en Charles, y no estaba seguro si podría aguantar también sus horas de trabajo, estaba nervioso, casi necesitado, pero no podía dar marcha atrás, ya habia faltado al trabajo y desde el domingo venía comprometiéndose con las clases particulares a Jason, no podía seguir posponiéndolo. Además todo esto era parte de su plan a futuro, todo era para su escuela, y la verdad, también quería hacerlo por Jason, cada día que pasaba le tomaba más consideración, cariño si quieres llamarlo de alguna manera y sabía que el joven sentía lo mismo por él.
Para cuando todas las clases terminaron, y vio a Jean marcharse dispuesta a cumplir sus tareas, el joven comprendió que una de las mejores cosas de tener amigos, es que te apoyan en los momentos donde más los necesitas; todo habia quedado acordado durante el almuerzo.
Jean quedó prácticamente a cargo de preparar todo para su llegada con su “no novio” como Scott lo llamaba, su amiga iría por Scott a su departamento, quien seguramente estaría con su tío y los obligaría a ambos a dejar todo impecable y listo para él y su visita, además de dejarle cosas para comer y beber, e incluso, la joven iría por las flores y las dejaría sobre su mesa; todo listo para esa noche. Definitivamente Jean era la mejor cosa no planeada que jamás le hubiera pasado en la vida y claramente estaba mucho más comprometida con esta situación de lo que realmente confesaba.
Pero la verdadera sorpresa llegó cuando se encaminaba a buscar su bicicleta a su lugar habitual, porque alguien lo esperaba con una amplia e inquieta sonrisa— Erik… —dijo en un susurro sobrepasado— ¿Qué haces aquí? —viendo de reojo alrededor, por suerte no habia mucha gente
—Se que se supone que debía pasar por ti después del trabajo, pero es que no me aguantaba… —hablando casi entrecortado, estaba sumamente agitado, casi como si hubiera corrido la maratón— ni siquiera lo pensé, solo me deje llevar por… —mirándolo fijamente
—Tu espontaneidad… —agregó Charles, cada vez tenía menos animosidad por esa palabra
—Sí, así que, si no te molesta, me gustaría llevarte a tu trabajo y… luego pasare por ti… —tratando de regular su respiración— dos por uno, así no te extraño tanto y… —tragando con cierta dificultad, habia tomado la decisión en último momento, así que aún estaba algo agotado por todo lo que tuvo que correr, claramente estaba fuera de su estado físico habitual.
—Esta… bien… —respondió con una sonrisa amplia y Erik rio nervioso, era débil ante aquella sonrisa— pero… tenemos que ser cautelosos —odiándose a sí mismo por tener que decirlo
—De acuerdo, te dejaré unas cuadras más allá, descuida… —acomodándose el bolso, habia tomado libros extras, quizás podría avanzar en su libro este fin de semana, aunque lo dudaba, había un cuerpo celeste más interesante que los de su libro, que lo rodeaba y atraía toda su masa hacia él— ¿Vamos? —indicándole el camino
Charles solo volvió a sonreír, mientras sacaba la cadena de su bicicleta y seguía a Erik al aparcamiento, y aunque estaba feliz por este encuentro pre esporádico, seguía atento a sus entornos, más que nada porque estaban en territorio peligroso, en territorio enemigo, o sea, el de su madre. Pero Erik no estaba prestando atención a nada, salvo a contarle con lujo de detalles todo lo que le habia hecho sentir ese mensaje el día de ayer y su visita a su clase.
—En conclusión… —inhala ya más calmado— confirme la existencia de vida en otros planetas… —y esta vez sí que Charles lo miró fijamente, absorto en sus palabras y sobre todo en sus ojos— en cuerpos celestes lejanos, atraídos por la gravedad… —Charles contuvo la siguiente exhalación— eso sí, tendrás que explicarme que significa… eudail —el joven sintio el sonrojo quemar su rostro— y espero que con la clase de ayer, comprendieras mejor la inmensidad y belleza de nuestro universo…
Y su espontaneidad afloro de manera automáticamente— ¿Hablas del universo donde todos vivimos… o aquel que se está formando solo entre nosotros dos?
Pudieron sentirlo con lujo de detalles, todo dejó de moverse alrededor, hasta la rotación de la tierra se detuvo por escasos segundos, el viento dejó de soplar, las aves dejaron de cantar y los humanos guardaron silencio por milésimas de tiempo, para dar espacio a estas dos estrellas colisionando y formado una supernova. Y nadie era testigo de ello, después de todo, cuando esto sucede en el universo observable, cuando llega a nosotros, ya ha pasado demasiado tiempo y ya te has perdido de la belleza del momento exacto y oportuno. Sin testigos.
Y cuando por fin el sentido común volvió y el estacionamiento de hizo presente, Charles noto que no estaba en el Departamento de Física, claramente Erik ya no estacionaria ahí, no después de todo los riesgos a considerar y eso calmó sus miedos, pero no sus emociones, esas seguían a flor de piel después de semejante momento. Pero aún faltaba algo, seguía siendo hermosas palabras, nadie les quitara eso, pero las sentía vacías, quería expresarlas con nombre y apellido. No más rodeos. Y en cuanto Erik subió su bicicleta a la camioneta, que lucía un poco mejor arreglada y más limpia, hasta algunos de los libros se habían ido. Charles decidió que era el momento, debía hacerlo ahora o todo el valor se iría volando a través de la ventana del copiloto.
Pero nuevamente la realidad lo golpeo, y de la manera menos esperada— ¡Loki! ¡Loki! ¡Loki! —gritaban desde lejos y Charles sintio el nudo en el estómago, tanto que lo hizo palidecer y Erik lo noto justo cuando estaba por subirse, pero no pudo reaccionar a tiempo, no cuando un niño de en torno a los seis años, se lanzaba sin miedos en los brazos de Charles— ¿Por qué no respondes, Dios de las mentiras?
Charles con suerte alcanzo a atraparlo, siempre habia sido tan intrépido, sin medir riesgos o consecuencias, y por un segundo, el joven olvidó donde estaba y con quien— ¡Pero miren nada más! ¡Si es el Todopoderoso Thor! —abrazándolo con sumo cariño— ¡¿Qué lo trae a las vastos y desolados parajes de Midgar?! —Erik los miraba completamente absorto
—¡Odín, Padre de Todos! —vociferó, mientras un cansado hombre corría hacia ellos— ¡Tiene reunión con las valquirias y debemos atender asuntos de suma importancia para el futuro de Asgard! —concluyó orgulloso
—Kurt… —jadeó el hombre agotado, solo para recibir una mirada fija— digo… —carraspea— ¡Oh, Todopoderoso Thor! No corras… ¿Si? —jalando su oreja sin lastimarlo
—¡Tu ordenas y yo obedezco, Padre de Todos! —respondió muy seguro, mientras Charles volvía a bajarlo al piso
El tercer hombre iba a hablar, pero noto a otra persona rodeando aquella camioneta desconocida y colocándose a un lado de Charles— perdón… —comento algo incómodo
Y Charles reaccionó al instante— ¡Si! ¡Cierto! —acusó nervioso— ¡Les presento al Profesor Erik Lehnsherr! —señalándolo a un costado suyo— Profesor de Física Matemática de la Universidad de Oxford
—Un placer —respondió el hombre sorprendido— Hank McCoy… —Erik elevó ambas cejas sorprendido, claro que conocía ese nombre
—¿Hank… McCoy? ¿Del Laboratorio Rutherford? —pregunto intrigado, pero también sumamente emocionado. Charles lo miró sorprendido, no se esperaba esa reacción
Hank rio algo nervioso— sí, soy yo… —comentó apenado
Erik volvió a estrechar su mano— ¡Es un absoluto honor conocerlo! ¡He leído algunas de sus investigaciones y sigo muy a detalle sus aportes y colaboraciones con el CERN! —prácticamente lo escupió, es como si estuviera conociendo a una celebridad. Hank volvió a reír sobrepasado.
—Pues, gracias… el honor es mío —sin soltar su mano, claramente el hombre era un admirador de su trabajo. Pero otra presencia jalo su pantalón buscando atención, lo que lo hizo volver a su principal trabajo— y disculpa, él es mi hijo, Kurt McCoy… —el niño estiró su mano hacia el Profesor, pero miró a su padre exigiendo una corrección a su presentación— mejor conocido como el Todopoderoso Thor… —agregó rodeando los ojos, en serio no se acostumbraba a aquello, pero su hijo insistía y Charles siempre le seguía el juego.
—Es un placer… Profesor Lehnsherr, me gusta mucho su área de estudio —indico seguro estrechando la mano de Erik con formalidad, cosa que enterneció al hombre, tenía grandes modales, y claramente debía tener el intelecto de su padre, habia leído de que este joven habia adelantado sus estudios debido a su inteligencia.
Le recordó a alguien y fue ahí que hizo la conexión, no podía ser casualidad, por lo que volvió rápida la mirada hacia Charles, el cual lo miro algo atribulado, pero también incómodo, no sabiendo muy bien el cómo pronunciar las siguientes palabras— Erik, te presento a mi cuñado, Hank… y a mi sobrino, Kurt… —susurró apenado, para luego tragar en seco.
Claramente se habia perdido una gran facción de la historia de Raven.
