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Si él hubiera nacido chica, Edwin lo piensa, la vida podría ser más simple. O... no. No, eso no es totalmente cierto. La vida no había sido muy amable con sus hermanas, y no habría sido amable con él, de todas las mismas formas. Si él hubiera regresado del Infierno una chica, y conocido a Charles como esa, se presentido a sí mismo como Edwina, o Edna, o Emily, podría ser más simple su más allá. Se corrige rápidamente.
Porque Edwin está enamorado de Charles, y a Charles le gustan las chicas.
Entonces, es por qué Edwin se encuentra sí mismo esta noche, girando por el espejo, usando una chica hermosa tiene veintitantos como disfraz, y él se pregunta asimismo sobre es posible tal vez, que Charles pueda aprender a amarle como esa. Con suéter gris de lana, y una falda verde botella que da vueltas cuando él voltea. Con figura delgada, y estatura pequeña. Parece mucho él podría sentirse como en casa acurrucada con dulzura a lado de un chico afortunado, mientras que pasean por la calle.
Sin nadie tirando piedras, o gritando por ellos, tomados de la mano. Sin nadie de negarlos un beso. No a la hermosa chica joven, y a su novio, no. Solo dos adolescentes enamorados entre sí. No hay nada objetable, o <inapropiado.> No es la primera vez, se pregunta, tal vez, todo el tiempo debería usar los disfraces. Tal vez, vale todo para hacer el papel de una chica por siempre.
Y no quiere ser una chica, Edwin, particularmente. Le gustan los pantalones, y la voz, y que decir es descortés, pero admite él que los detalles específicos sobre... la anatomía hembra, son pocas desconcertantes. Prefiere él, su mismo— ejem! ... partes nobles, muchísimas gracias. Usar un disfraz por el resto de su más allá, le agotaría con el tiempo.
Pero no es... desagradable. Es la que había visto por espejo por los treintas años pasados, de verdad, (reciente temporada en el Infierno excluido.) No le importa los contornos diferentes de los cuerpos reside en, él— le gusta bastante cómo se mueven, realmente— o el cabello más largo, o los rasgos redondeados. Tal vez todo sería diferente si los podría sentir, pero como fantasma, no hay asunto.
Y simplemente la idea de enterrar la cabeza del pecho de Charles, y abrazarlo cerca... Charles quien puede corresponder a sus sentimientos...
Edwin ha sofocado los sentimientos como estos por más de treinta años, pero incluso después de confesar a Charles, se siente mal todavía pensar en él de esta manera. En posturas las cuales él no puede controlar, y no puede, y nunca podría soñar por su cuenta... pero...
Pero Edwin no puede dejar de pensar... en los labios de Charles en los suyos. Labios rosados de felpos contra los enrojecidos, casi oliváceos cafés. Sus manos, inquietas, explorando el cuerpo nuevo de Edwin. Él podría coger un mechón de pelo detrás de la oreja de Edwin, pulgar acariciando el corte de su mandíbula, y después moverse sud a su cuello, trazando su clavícula con los dos manos— el izquierdo bajando a su cintura, y pasando los dedos a lo largo por las curvas de él— ella , mientras que el derecho se pone en su pecho, y tomaría él, el seno izquierdo de ella—
Se detiene Edwin. Tenía solo tiempo suficiente para notar cómo ha enrojecido completamente el disfraz, antes de quitarse inmediatamente. La chica lo quien había parecido ser, él desvanece en el éter, el espejo sin reflejo de nuevo. Edwin aprieta los puños, y suelta de un respiro profundo temblando, y él pide perdón -a alguien no lo sabe- por las visiones las cuales ha sido plagado, aunque cómo los hacen sentir, no da lamentos, y él no se puede arrepentir.
Estar tocado de Charles, abrazado de él. Cada fibra de su ser revuelve cuando piensa en eso, y Edwin siente las lágrimas en los ojos. Ellas nublen la visión.
Si, podría ser todo, tal vez, más simple, si solo él fuera chica.
