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La venda que cubre nuestros ojos

Summary:

La humanidad ha convivido con lo divino desde su origen: adorándolo y temiéndolo por igual, pero siempre conociendo de su existencia. Hasta que no lo hicieron.

Un día lo divino decidió separarse de lo mortal y dejarlos que prosperen sin su guía directa. Puede que por lo divertido que sería ver cómo se mataban los mortales sin que fuera técnicamente su culpa, puede que por un deseo paternal de que prosperaran solos o puede que simplemente se cansaran de tenerlos cerca, sea como fuere, era un hecho que entre lo mortal y lo divino había una muralla.

Pero como toda muralla puede ser penetrada. A veces una pelea demasiado impresionante. A veces algo demasiado horrible para que los mortales lo olviden. A veces simplemente las cosas son demasiado brillantes para esconderlas. La verdad era que, a veces, los mortales no estaban tan ciegos como parecían.

 

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O 5 veces que los mortales se encontraron con cosas que no podían comprender y 1 vez que sí pudieron.

Notes:

No he visto muchos fics que muestren la perspectiva de los mortales sobre el mundo mítico y mucho menos en español (en general la parte en español de este fandom pequeña) así que voy a intentarlo por mi cuenta, este fanfic se centrara en el lado grecorromano de rickverso porque es el que más domino (principalmente porque no he leído los otros libros), este es mi primer fanfic espero que les guste.

Chapter 1: No me pagan lo suficiente para esto

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Michael odiaba su trabajo, pero amaba el dinero, ese papel verde que traía la felicidad era lo mejor del mundo. Era por eso que estaba dispuesto a conducir todas las tardes hacia esa estúpida granja en la que trabajaba como seguridad. Le pertenecía a algún ricachón del cual no se molestaba en recordar su nombre, solo le importaba que le pagaran.

El viaje de ida siempre era tranquilo, tal vez esa era una de las pocas cosas que le gustaban de este trabajo. Era a las afueras de la ciudad por lo que podía imaginarse que estaba dando un paseo en el bosque y no yendo al tormento que llamaba trabajo.

Ni siquiera entendía porque era obligatorio que estuviera ahí. No es como que fuera un patrullero, solo se encargaba de las cámaras y de llamar a la policía si algo pasaba. ¿No había una forma de hacerlo remotamente y ahorrarse la gasolina y, especialmente, el tiempo? Llámenlo tacaño, pero por cómo está la economía actual no quería desperdiciar ni un centavo.

Hoy tenía que llegar un poco más tarde de lo normal por lo que el sol ya se había escondido hacía poco. Algo sobre un cambio temporal de los horarios por un problema que hubo en la granja.

Nunca le había gustado conducir de noche. Le incomodaba depender de dos faros para iluminar su camino y no le importaba que le dijesen cobarde, pero si podía evitarlo prefería no conducir de noche, especialmente cuando estaba solo como ahora.

Su único consuelo era que sabía que le pagarían extra por estás molestias. La paga doble siempre era recibida con los brazos abiertos y esa era la principal razón por la que no había protestado cuando se enteró del cambio de horario.

El camino estaba despejado tanto de basura como de otros autos, lo cual agradecía, no sabía si aguantaría estar atrapado en un atasco con su humor actual.

Los árboles y arbustos se volvían una mancha verde homogénea. Probablemente si prestaba más atención podría ver algún animal intentando volver a esconderse en la oscuridad (¿lo estaban mirando?). No estaba prestando mucha atención al paisaje porque podría ser un gruñón codicioso, pero no era un conductor irresponsable.

Había visto el suficiente número de accidentes de autos como para traumarse. No quería cargar en su conciencia que había quitado una vida por ser imprudente al volante, por irracional que sea la posibilidad de que de repente se encuentre a alguien en el camino en medio de la noche, por lo que siempre se tomaba las normas de tránsito muy en serio.

La luna y las pocas estrellas que se podían ver eran su única compañía en esta solitaria noche, ocasionalmente desde su vista periférica podía ver sombras de algún animal asustadizo escondiéndose o huyendo de él.

Clop-Clop-Clop

El sonido apenas perceptible lo alcanzó, no le prestó mucha atención al principio, lo descartó como otro animal nocturno. "Un ciervo tal vez" Pensó para sus adentros.

(¿Cómo pudo escucharlo tan claramente dentro de su auto?) Esperaba que ya hubieran reparado la vieja máquina de café o este turno sería un infierno. Solo mirar monótonamente pantallas en una habitación hasta el amanecer no ayudaría con su humor actual.

Clop-Clop-Clop

Aun perdido en sus frustraciones y camuflado por el sonido del auto en movimiento lo volvió a escuchar, esta vez más cerca que antes. Eran cómo ¿Pezuñas...? El sonido que hacía un caballo al caminar es bastante reconocible, tal vez se había escapado de alguna otra granja.

Pensándolo mejor se dio cuenta de que si era el caballo de alguien que se había escapado probablemente lo quisiera de vuelta... tal vez incluso estarían ofreciendo recompensa. Entonces decidió mirar por el retrovisor.

Nada, simplemente vio el camino de concreto y un montón de árboles y plantas que dejaba atrás. ¿Había decidido volver a esconderse? Tal vez. De cualquier forma, tenía que volver a prestar atención al camino. Entre más rápido llega a su trabajo, más rápido se sentaría y desperdiciaría sus horas hasta por fin poder irse a su casa.

Clop-Clop-Clop

Ahí estaba de nuevo, más claro que las veces anteriores y casi podía decir que incluso más cerca que antes, esto se está volviendo molesto. De nuevo miró por el retrovisor.

Nada, otra vez fue recibido por la monótona imagen del camino que dejaba atrás (Eso no es normal. Un caballo no aparece y desaparece, así como así).

Por alguna razón se le cruzó por la cabeza la idea de que tal vez el caballo lo estaba siguiendo. No sabía porque, pero ese pensamiento lo ponía nervioso. "Un estúpido caballo me está acosando, genial" (No es posible que un caballo se mueva tan rápido). Podía sentir su corazón acelerando, por algún motivo sus manos empezaron a sudar y, sin saberlo, aumento la velocidad. Tenía que llegar rápido.

Clop-Clop-Clop

De nuevo, el mismo sonido y la misma sensación ser perseguido. Con temor, dirigió su mirada al retrovisor.

Otra vez, el mismo aburrido camino y los mismos aburridos árboles... pero en la oscuridad, más allá de donde sus luces traseras pudieran alcanzar pudo ver un par de ojos (¿estaba seguro que era solo un par?) viéndolo fijamente, ¿un hocico? y lo que parecían un par de patas delanteras de caballo y lo peor de todo es que se estaba acercando. (Eso no es un caballo) "Si lo es, debe serlo, por mi cordura debe serlo". Aceleró y no volvió a mirar por el retrovisor.

Podía escuchar como "el caballo" aumentaba su velocidad en respuesta, ese maldito sonido, ese estúpido "clop-clop-clop" se escuchaba más errático, pero para su tranquilidad empezó a dejarlo atrás. Lo había logrado, había escapado de esa cosa, sus manos temblaban y su pie no se había despegado del acelerador y entonces ocurrió el maldito mayor cliché de la historia de los cuentos de terror.

"Tienes que estar jodiéndome" El coche se apagó. Sin ninguna advertencia previa, sin motivo, simplemente decidió dejarlo varado a morir por un monstruo lovecraftiano "Maldita chatarra, sabía que debí venderte cuando tuve la oportunidad " Pensó Michael, pero esa altanería era solo una fachada.

Sus manos y piernas estaban temblando, no podía creer que se convirtiera en uno de esos protagonistas de historias de terror de mierda.

Clop - Clop - Clop

Sus instintos o algo más primitivo dentro de sí mismo le dijo que no mirara por el retrovisor, que agachara la cabeza y por nada en el mundo la levantara. Escuchó las pesuñas golpear contra el concreto, esa cosa estaba muy cerca.

Juntó sus manos para intentar controlar su temblor, no se dio cuenta cuando empezaron a salir lagrimas por sus ojos. Intentó rezar, pero su cabeza estaba en blanco, por algún motivo no podía invocar un pensamiento (Esa cosa no quiere que se involucre alguien más).

Los pasos se detuvieron justo al lado de su puerta, aunque la ventana estaba cerrada por algún motivo podía sentir la respiración de esa cosa golpear contra su nuca. Extrañamente olía a bosques verdes y a naturaleza salvaje, casi sería agradable si no estuviera a punto de tener un colapso mental. Pensó en intentar salir corriendo por la otra puerta, pero estaba congelado, anclado al asiento del conductor. Intento gritar para ahuyentar al "caballo", pero su voz murió en su boca.

Algo le decía que si esa cosa quisiera matarlo unas endebles capas de aluminio y acero no la detendrían. Quería aferrarse a los últimos hilos de razón e intentar imaginar que era un animal curioso lo que tenía al lado, una simple coincidencia que se apagara su auto, pero no podía, no con esa sensación de ser diseccionado por lo "ojos" de ese ser. Era inteligente, lo supo cuando los vio por primera vez, detrás de esos ojos brillantes había una inteligencia y racionalidad (inhumanas).

"¿Qué demonios quiere de mí?" No era nadie especial, vivía la vida más mundana que una persona podría tener. Su existencia se resumía en trabajar y dormir ¿Era una especie de castigo divino? ¿Qué malas acciones había cometido? Quería creer que lo máximo que se le podría llamar era un imbécil codicioso de malos modales, pero no era una mala persona. Tal vez estaba equivocado, si esto le estaba pasando tal vez era más imbécil de lo que creía ¿Era muy tarde para disculparse con los niños que había molestado en la escuela?

Estaba haciendo una lista mental de todos a los que les debía una disculpa por comportarse como un idiota si es que salía vivo de esta cuando algo cambió en el aire.

Tan abruptamente como había llegado, se fue, así como así ¿Le había perdonado la vida por lastima? ¿había perdió interés en él o no tenía lo que buscaba? no le importaba, solo sabía que esa cosa ya no estaba. La sensación de opresión que sentía en el pecho también se fue, ni siquiera oyó el galopeo del "caballo", simplemente se esfumo en el aire. Permaneció con la cabeza gacha por más tiempo del que le gustaría admitir, con sus ojos todavía húmedos. Finalmente se armó de valor y con sus manos temblando levantó la vista...

Nada, gracias a dios. Estuvo así un tiempo más permitiendo a su corazón calmarse.

El camino que le quedaba para llegar a su turno fue sin incidentes, aunque no pudo quitarse de encima la sensación de que esa cosa todavía de alguna forma lo observaba. Durante todo su turno no despego el ojo de las pantallas, tenía miedo de saber que era lo que lo perseguía, pero al mismo tiempo tenia curiosidad, una morbosa curiosidad, pero no hubo más incidentes. Al regresar a su casa, cansado tanto física como mentalmente se derrumbó en su cama.

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Más tarde ese mismo día se despertó con dolores por todo el cuerpo, estaba cansado, como si realmente no hubiera dormido nada. Pero lo más importante, sentía que olvidaba algo, tenía la vaga sensación de que tenía que recordar algo importante, pero sin importar cuanto lo intentaba estaba en blanco.

"Ahhh que demonios, si no lo recuerdo, no será tan importante" Se dijo a sí mismo y comenzó su día. Por algún motivo, solicitó un cambio de horario y se disculpó con muchas personas de su pasado. Desde aquel día no volvió a conducir de noche.

Notes:

No encontré información de ningún monstruo que acosara a los viajeros, así que decidí utilizar a un Daimon que es como un espíritu ni bueno ni malo de la antigua Grecia ¿Por qué tiene la forma de un caballo? No sé, solo creo que los caballos dan miedo y son geniales, no está relacionado de ninguna forma con Poseidón, el Deimon solo tenía curiosidad por Michael

Edit: me acabo de dar cuenta, vaya mierda de ortografía tengo xd. Acabo de corregir el archivo en word, no vuelvo a escribir nada en mi celular.