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Su gran salto mar adentro

Summary:

Con la inminencia del regreso de BTS a sus hombros, Yoongi descubre que está embarazado... Y de momento calla.
Jin en cambio está de regreso de su tour y feliz de reunirse con el resto de la manada, y queda desconcertado al percatarse que Yoongi está esperando un cachorro, y que parece ser el único en notar algo tan evidente.
Menos mal para el omega, su hyung ha llegado para aconsejarlo y ser su pilar.

Notes:

Estoy haciendo mi mejor esfuerzo por subir los fics que escribí a lo largo de 2025 pero no creo poder terminar =/
Mientras tanto, tengan esta historia canon de los meses que los BTS estuvieron en LA y donde en cada aparición Yoongi parecía estar embarazado. Ya entenderán la razón conforme lean.
Graxie por todo~!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

Su gran salto mar adentro

 

Yoongi ya había lidiado una vez antes con hacerse una prueba de embarazo casera mientras esperaba los 10 minutos a que el resultado apareciera en la pantalla. En aquel entonces contaba con 19 años y ningún won a su nombre, una maleta repleta de sueños con la que se había mudado a Seúl, y ningún deseo de convertirse en madre cuando había tanto primero por demostrarle al mundo.

A más de una década de distancia de ese resultado negativo, ahora en cambio era mayor (había cumplido 32 a comienzos de ese año), tenía dinero, y principalmente, el alfa que era responsable de aquella sospecha suya no era otro más que su novio y la persona a la que más amaba después de sus padres. Así que no, las diferencias entre uno y otro evento eran abismales, y por alguna razón, las similitudes también milimétricas cuando descubrió que sin importar los avances en tecnología, había vuelto a comprar una prueba casera de 10 minutos que hizo la espera una agonía.

—Hyung —tocó entonces Namjoon a su puerta—. ¿Vas a tardar mucho?

La casa que rentaban, y donde planeaban quedarse unos cuantos meses relajándose a la par que buscaban inspiración para su siguiente álbum de estudio, contaba con tres habitaciones dobles con baño propio, más una suite individual con un baño adyacente al final del pasillo, y luego otro baño escaleras abajo que era donde él se encontraba. Mea culpa por volver de la tienda tan impaciente por conocer el resultado que no había tomado en cuenta que alguien más optaría por querer utilizarlo en lugar de subir al segundo piso.

—Uh, ¿7 minutos más? —Pidió Yoongi, maldiciendo su precisión sólo porque lo había leído en la pantalla de la prueba.

—Ok. Mejor iré al otro baño.

—Uhm, sí, será lo mejor.

«Sobre todo si esto va para largo...», pensó Yoongi, porque uno no se hace un test de embarazo por simple capricho, y dependiendo del resultado de la prueba, es que iba a encontrarse o no con un nuevo panorama para el resto de su vida.

A diferencia de cuando era un crío recién egresado de preparatoria y que luchaba por hacerse destacar entre otros trainees con mucho más talento que él, Yoongi podía reconocer con la cabeza fría que un embarazo y el subsecuente cachorro que de ahí derivaba, tampoco era el fin del mundo. Vale, que afectaría un poco la salida del álbum, Bang PD tendría una pequeña crisis, y sus padres para nada le bendecirían con una reacción razonable al saberse próximos abuelos, pero tampoco era el fin del mundo. Contaba con la edad y el dinero suficientes para proveer por ese cachorro y por sí mismo, también con un alfa que lo amaba, y un bebé no era el acabose completo, sino un simple punto y aparte para un capítulo en sus vidas que de cualquier manera estaba por comenzar.

Yoongi sólo deseaba no haber cometido el error de prescindir de sus supresores durante los 2 años que se mantuvo alejado de los reflectores, y confiando que como Hoseok también se encontraba cumpliendo su servicio militar, bien podía dejar de recargar su cuerpo con hormonas artificiales y vivir sus celos tal y como estaba previsto. Ni qué decir que el primer celo sin supresores en su sistema había sido intenso, pero nada que no pudiera sobrellevar por sí mismo y sus juguetes, y los que le siguieron fueron todavía más manejables que eso. Con planes luego de retomar su régimen de supresores cuando terminara su servicio social, lo que no tomó en consideración es que Hoseok cumplió con su tiempo en el ejército antes que él, y ya que pasaron un reencuentro bastante memorable sin que en ello hubiera ninguna repercusión, Yoongi bajó la guardia.

En realidad, ni siquiera veía razonable cómo se había embarazado. Su celo estaba pronosticado a más de 1 semana de la fecha en la que había quedado embarazado, justo a mediados de abril, cuando volviendo de la porción de tour que había hecho en Estados Unidos, Hoseok hizo una breve parada en Seúl para pasar esos días con Yoongi, antes de retomar todo en la parte asiática en las Filipinas.

El sexo de esa reunión había sido dulce y apasionado, cargado de deseo acumulado y también repleto de promesas por el corto tiempo que faltaba para que todos los miembros pudieran al fin reunirse como antes, y Yoongi no tuvo ninguna señal de alerta de que no fuera distinto a otras veces. Incluso habían usado condones, aunque debía reconocer que sólo al comienzo, y luego la caja con cinco se terminó, y bueno... Habían dado rienda suelta a su pasión por el otro sin considerar por un momento que 3 meses después ahí estaría sentado sobre la tapa del inodoro contando los segundos de ese último minuto que marcaría un antes y un después de su vida si el resultado era...

—Ah, shibal... —Masculló Yoongi, parpadeando para releer el resultado positivo, agitando el palito y luego confirmando de vuelta que la palabra seguía siendo la misma.

Sin importar la barrera del lenguaje, a Yoongi no le cupo ni la menor duda que la prueba era positiva porque además no se la había hecho por capricho, sino que su celo estaba tarde, sus pezones sensibles, y esa mañana había reaccionado con tanta agresividad al nuevo desodorante de Taehyung que fantaseó con robarlo a hurtadillas y hacerlo desaparecer.

(El desodorante, no a Taehyung.)

Todas las pruebas apuntaban a lo obvio, y Yoongi lo había confirmado en aquel baño de la planta baja de la casa que rentaban entre todos, repleta de cámaras y con visitas del staff a todas horas porque pretendían grabar contenido al por mayor para su comeback. Le gustara o no, Yoongi siempre tendría material y pruebas de lo que ese momento había sido para él, y con una honda exhalación (y mirar una última vez la pantalla con el mismo resultado), guardó la prueba en la caja en la que venía y se recompuso en tiempo récord.

Ok, que estaba embarazado y muchas cosas iban a cambiar en su vida, pero con el apoyo de Hoseok, de su manada, su familia, y el equipo que estaba para ellos, seguro que saldría adelante.

... sólo faltaba comunicárselos.

 

***

Chapter 2: II

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Jin había echado de menos su vida de siempre desde el día 1 en que se embarcó a su tour en solitario, y de no ser porque las ventas habían sido buenas y que en verdad quería presentar sus dos álbumes frente a Army, justo antes de abordar el avión en Incheon se habría girado a su manager con una sonrisa en labios para notificarle que era una broma de su parte y pensándolo mejor prefería no hacerlo. Pero ni hablar, el tour esperaba por él, lo mismo que las fans, y las 18 fechas que ofreció alrededor del mundo constituyeron todo un aprendizaje cuando se descubrió de vuelta en su elemento sobre el escenario y reviviendo la adrenalina de conectar a través de su música.

Viviendo toda clase de momentos que iban desde la exaltación hasta la nostalgia y pasando por sorpresas, sobresaltos, y algunas noches de melancolía cuando la manada se reunió en Los Ángeles y organizaron una videollamada para recordarle lo mucho que lo echaban de menos, el alfa tuvo un momento tan intenso de anhelo que el corazón estuvo a punto de estallarle en el pecho con emoción, pero se contuvo a base de esfuerzo y experiencia, de haber sido siempre el mayor y el líder secundario casi desde el comienzo, y haciendo a un lado sus sentimientos, conversó con sus amigos con la mayor naturalidad sin revelar demasiado para no preocuparlos.

Sólo hasta que se hizo demasiado tarde en Ámsterdam (su última parada antes de reunirse con ellos) es que se despidió de todos con dramatismo, anunciando que necesitaba su sueño de belleza o no podría funcionar para el último gran show que le esperaba ahí, y uno a uno le fueron deseando la mejor de las suertes antes de apagar el video.

Y no habían transcurrido ni 5 minutos cuando Namjoon le llamó por su cuenta, y leyéndolo como un libro, su novio le preguntó cómo se encontraba.

—Ah, ya sabes. El estrés usual de un tour, pero multiplicado por 6 al no estar ustedes.

—¿Tanto nos echas de menos, hyung?

—No tienes ni idea.

Su relación con Namjoon había sido desde el comienzo inevitable. Aunque alfa y el hyung de todos, Jin había rechazado ser el líder por la simple y sencilla razón de que veía más cualidades de liderazgo en Namjoon. Con ellos tenían a Hoseok y Jungkook como alfas, pero el primero no estaba interesado en el puesto y el segundo era todavía demasiado pequeño para asumirlo con su timidez crónica, así que BTS rompió con la tradición de tener un líder alfa u omega (algo que se veía con mayor regularidad que un beta al mando) y Namjoon ocupó ese puesto sin que nadie pusiera en duda que se desempeñaba al 100% de su capacidad y era justo lo que necesitaban.

Aunque su atracción mutua había fluctuado con los años y no fue compatible por un largo periodo de sus carreras, había sido durante la crisis de la pandemia cuando al fin coincidieron y ocurrió entre ellos esa temida charla donde dejaron bien en claro su encaprichamiento por el otro, lo que pedían, lo que tenían para ofrecer, y se dieron una oportunidad en serio para ser algo.

Y ‘algo’ fue la palabra operativa que perduró hasta que Jin tuvo que marcharse a cumplir con su servicio militar en 2022, cuando de último momento Namjoon le pidió una confirmación para esperarlo, de que él lo haría por igual, y en la cena que celebraron porque sería la última vez que estarían juntos en mucho tiempo, lo anunciaron frente al resto de los miembros de su manada.

—¡Yuju, enhorabuena, hyungs! —Celebró Jungkook, quien junto con Jimin componía la tercera pareja dentro de su manada, pero pareció ser el único que no estaba enterado de ese par, porque el resto se mostró menos sorprendido y más sobre las líneas de ‘Wow, ya era hora’ y ‘¿Les costó lo suyo, eh?’ que para nada estropeó el ambiente festivo en la mesa.

Desde entonces, con altos y bajos, largos periodos de separación pero también de recurrir a medios digitales para mantener el contacto, habían sido muy felices, y Jin apenas si podía esperar para cumplir con ese último concierto y volver a casa, que hoy en día no era un sitio en concreto, sino una persona, y ese su Namjoon.

—Va a ser raro habituarme de vuelta al bullicio de todos nosotros en la misma habitación —dijo Jin, recordando los años en que habían vivido recluidos en un departamento donde todos dormían en la misma habitación.

La casa donde rentarían en LA era distinta porque cumplía con los requisitos que ellos consideraban indispensables para permanecer ahí durante los meses que fueran necesarios. Jin no imaginaba que pudieran tener conflictos después de media vida de conocerse, pero a la vez lo ponía nervioso volver a lo de antes, y fue de lo que habló con Namjoon mientras éste tranquilizaba sus temores y le aseguraba que todo era justo como lo recordaba.

—Jungkook y Jimin siguen estando unidos a la cadera, pero ahora Kookie y Taehyung están obsesionados con ir al gimnasio, así que el tiempo separados ayuda a que no peleen. Y deberías ver a Yoongi hyung, duerme sin parar y Jimin lo llamara Lirón hyung a cada oportunidad.

—¿Qué hay de Hoseok?

—Le gusta bailar y grabar videos. El otro día fuimos a la playa y organizaron una competición de baile en la arena que acabó con un empate triple.

—Adivino: ¿Hoseok, Jungkook y Jimin?

—Cerca. Taehyung en lugar de Jungkook, pero sólo por una falta técnica.

—¿Y qué hacía Yoongi?

—Era el juez.

—¿Y tú?

—Eh, yo era el ayudante del juez.

Riendo mientras escuchaba más historias y se imaginaba lo agradable que sería formar parte de aquellos escenarios que sin sospecharlo había echado tanto de menos en los últimos años, Jin se despidió de Namjoon hasta que los bostezos le impidieron mantenerse despierto, y abrazando la almohada soñando con el momento del reencuentro, se durmió confiando que todo sería tal como lo recordaba.

Lo cual iba a ser cierto, con un no tan pequeño detalle de por medio...

Chapter 3: III

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Yoongi estaba embarazado, y era tan obvio que Jin esperó con la sonrisa congelada a que alguien dijera algo para reaccionar acorde a lo que la situación requería.

—Es bueno verte, hyung —se colgó Jungkook a él como el cachorro que había sido cuando se unió a Big Hit tantos años atrás, brincando para expresar su emoción mientras le echaba los brazos por el cuello y tiraba de él hacia abajo.

La ronda de abrazos y compartir esencias fue cargada pero también rápida porque querían evitar atraer la atención hacia ellos en un sitio público, así que no se demoraron en tomar la camioneta que la empresa habían rentado para ellos, y con Yoongi tras el volante y Jin de copiloto, éste último esperó al momento en que su amigo aludiría el notorio bulto que se veía a través de su camiseta negra, pero nada ocurrió.

Manejando por las atestadas calles de LA y dirigiéndose por la autopista al sitio que sería su hogar por los siguientes meses, Jin escuchó con una oreja las incontables historias que tenían para él, algunas divertidas, otras absurdas, unas más enfatizando lo mucho que le echaban de menos, y éste a su vez narró un poco del tour y lo agradable que era reencontrarse de vuelta con su manada después de todas aquellas semanas de vagar en solitario por el mundo.

Sin embargo, aunque Jin actuó con normalidad y representó el papel que se esperaba para él en aquel reencuentro, el desconcierto fue haciéndose mayor conforme nadie abordaba el tema que tanta curiosidad le estaba provocando, y es que descubrir el estado de Yoongi y que nadie tuviera la delicadeza de incluirlo le estaba poniendo los nervios de punta.

¿Era acaso una broma elaborada y romperían en carcajadas apenas lo mencionara o...?

En el asiento trasero, Hoseok se veía relejado y muy a sus anchas, para nada la estampa de alfa preocupado y sobreprotector que Jin imaginaría de él tratándose de su futura paternidad, pero a la vez notó durante el trayecto que le compartió a Yoongi de la bebida que traía, acercándole la pajilla a los labios cada tantos kilómetros y preguntando incluso en un punto si no sentía cansados los hombros.

Decidido esperar por si acaso aquel par quería hacer un gran anuncio del cachorro por venir y lo habían esperado para el gran momento, Jin se mantuvo a la expectativa hasta llegar a casa, pero si esperaba un cambio en su actitud, se llevó en su lugar un palmo de narices cuando el tema siguió sin salir a colación por mucho que esperó.

—Te va a gustar tanto nuestra habitación —dijo Namjoon, que le mostró a Jin la recámara con dos camas dobles y una separación de por medio.

De sobra estaba que iban a dormir juntos más noches que no, pero siempre era agradable tener dos camas. Una para el sexo y la otra para actividades menos sudorosas, y Jin agradeció la previsión de su novio para elegir aquel cuarto, premiándolo con un largo abrazo en exclusiva para él, y aprovechando que estaban a solas, también un beso cargado de expectativa por lo mucho que lo había echado de menos.

—Ah, te extrañé tanto, alfa —murmuró Namjoon al rodearlo por la cintura con ambos brazos, y Jin con las manos cruzando sobre su espalda, coincidió que era un sentimiento compartido.

—Yo igual a ti. Y bueno, a todos en general. No es lo mismo salir de tour por mi cuenta que hacerlo con ustedes.

—¿Tan pronto cansado de tu carrera en solitario?

—Pfff, ¿cuál carrera? Yo siempre seré parte de BTS? —Afirmó Jin, pues aunque su aventura del último mes tenía su mérito, elegía siempre tener a los otros seis miembros de su manada a su lado.

Que hablando de ellos...

—¿Alguna novedad en mi ausencia?

—No gran cosa. Los críos se la han pasado en el gimnasio, sobre todo Tae y Jungkook. Jimin ha estado descansando, pero a veces se le une a Hoseok en la sala de prácticas para repasar algunas coreografías. Supongo que temen oxidarse o perder flexibilidad, o coordinación, o yo qué sé. Y Yoongi y yo somos los que más estamos en el estudio junto con Hobi, pero nada demasiado serio en esta etapa.

—¿El álbum ya va en marcha?

—Se podría decir que sí.

—Yoongi debe ser el más impaciente por sentarse frente a su consola y grabar, ¿no? —Tanteó Jin el terreno, esperando entonces que a solas Namjoon le confiara del embarazo del omega, pero en su lugar, su respuesta no fue lo que esperaba.

—De hecho, Yoongi hyung está ahora mismo más concentrado en la letra de unas canciones nuevas. Desde que llegó a LA ha tenido poca energía, y en el estudio suele quedarse dormido apenas encuentra dónde sentarse, así que prefiere bajar a la playa y escribir cuando ya baja el sol.

—No suene mucho a Yoongi eso...

—Ya, es que su actitud de las últimas semanas es distinta a la que conoces. Pero no de mala manera. No sé cómo explicarlo... Pero ahora come más verduras e intenta dormir a sus horas. Supongo que sus 2 años como servidor social lo cambiaron en cierta manera.

«Eso, o es el embarazo», pensó Jin, que olisqueando a Namjoon, buscó en éste cualquier traza del omega que lo delatara. Y tal como sospechaba, el beta llevaba en la piel un roce casual cargado de feromonas dulces y con un toque de leche.

Yoongi contaba con un particular olor a café recién colado que quizá justificaba su adicción a los americanos con hielo y Jin estaba que de sobra familiarizado con su esencia, pero luego de 2 meses de no verlo, el cambio era notorio y esas nuevas notas se podían captar en el aire con facilidad. Sobre todo por el fuerte contraste que hacían en el antes y el ahora, y de nueva cuenta se sintió Jin tentado de preguntar al respecto, pero su alfa lo detuvo.

—Vale, y salvo por eso, ¿no hay otros cambios de los que deba estar enterado? Ya sabes, noticias grandes o impactantes —preguntó Jin al separarse un poco de Namjoon y mirarlo a la cara para descifrar si éste le mentía, pero la negativa de su novio fue sincera, su reacción igual, y eso sólo lo dejó más confundido que antes.

—Nada que se me venga a la cabeza, hyung. Salvo, ¡ah sí!, tienes que ver el diseño del tatuaje que Jungkook está completando. Ha estado intercambiando correos con Polyc, y tiene planeado agregar unos detalles más de color a la pieza de su hombro. Y bueno, Hobi hyung tiene unas ideas distintas a lo usual en términos de producción para el próximo tour, pero nada que la agencia no pueda pagar. Tae no ha parado de insistir que visitemos un refugio de mascotas porque quiere adoptar un perro. Y Yoongi...

Jin contuvo la respiración al escuchar el nombre de su amigo y suponer que seguía el gran anuncio de su embarazo, pero no podía estar más equivocado.

—... de pronto está interesado en el yoga. Supongo que va de la mano con meditar, y a diario lo hace por 15 minutos porque dice que despeja su mente de preocupaciones y ayuda a su proceso creativo, pero hyung nunca fue el más flexible. No como tú...

Y deslizando una mano de su cintura a su trasero para dejar claro a dónde quería llegar con ese comentario, Jin se dejó distraer por su novio de ese otro asunto que tendrían que abordar a hondo en la brevedad posible.

Chapter 4: IV

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Después del sexo de bienvenida (y menos mal que sus amigos sabían mejor que molestarlos después de tan preciada reunión de reencuentro), Jin y Namjoon durmieron una larga siesta en la cama de éste último y después tomaron una ducha rápida y bajaron a tiempo para un almuerzo tardío.

Con planes de celebrar el retorno de Jin hasta la hora de la cena porque todos tenían en mayor o menor medida algo en su agenda de la tarde, el alfa no se tomó a pecho comer solo mientras olisqueaba de una olla un poco de bulgogi que tenía toda la pinta de ser la variedad que se veía en Daegu, y Namjoon a su lado mencionó que lo habitual era comer fuera o esperar a que alguien del equipo cocinara para ellos, pero que Yoongi había insistido en preparar aquel platillo porque conocía bien la debilidad que sentía Jin por esa receta en particular.

—Hyung ha estado bastante interesado en la cocina estas semanas —le contó Namjoon cuando se sentaron a comer sendos platos—. Él y Jungkook asumieron el mando de la cocina, y con el crío era de esperarse, aprendió a alimentar a su unidad así preparar comida para siete no es nada, pero hyung parece haberse obsesionado con comer platillos coreanos o con sazón casera aunque podemos pedir servicio a domicilio a cualquier hora.

—¿Y te parece eso normal? —Preguntó Jin con genuina curiosidad, porque vale, Yoongi siempre había sido junto con él quien siempre cocinara para el resto, pero por lo que Namjoon contaba, esta vez iba un poco más allá de lo usual.

Masticando con cuidado el bocado en su boca, Namjoon se demoró en responder, y su respuesta era justo lo que Jin esperaba.

—Uh, ahora que lo mencionas, no. Pero tampoco es tan extraño. Hyung está intentando comer mejor, más sano, justo como el resto. Bangtan tiene ahora 30 años ó más, era de esperarse, ¿no?

—Si tú lo dices...

Jin podía ver razón en los argumentos de su novio, pero también, que no era lo único de ese tema.

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Ansioso por hablar a solas con Yoongi, la situación nunca se presentó al ausentarse éste todo el día a hacer unas compras, y para la hora de la cena la manada completa ya se había reunido y todos salieron a una barbacoa coreana que conocían de antemano y que no pararon de insistirle al alfa que era la única que podía clasificarse de auténtica entre muchas otras que habían visitado.

En sí y por la experiencia de viajes pasados, Jin no esperaba mucho en términos de sabor, textura o calidad porque había crecido comiendo verdadera comida coreana, pero el sitio no estaba nada mal siendo regenteado por una pareja coreana que insistía en exportar la mayoría de sus ingredientes al menos hacían el esfuerzo por respetar el sabor original de la receta local con la que contaban.

El restaurante tampoco estaba nada mal, aunque fue extraño verse rodeado en su mayoría de toda clase de nacionalidades, y que los pocos que parecían coreanos, en realidad hablaran inglés como nativos.

—El shock cultural es fuerte, pero ya pasará —le recordó Namjoon sentado a su lado, y Jin fue soltando uno a uno sus prejuicios hasta sentirse a sus anchas en la mesa reservada al fondo donde todos se sentaban.

Salvo por él y Namjoon, nadie más se había sentado en parejas, y eso le causó curiosidad a Jin cuando llegó el momento de asar la carne y Jimin le entregó a Yoongi el primer pedazo de corte que había asado... Y lo mismo hicieron todos sin excepción, Namjoon incluido, sin que se percataran de nada raro en su actitud.

Confundido, Yoongi recibió las cinco piezas de carne en su plato y lució tan confundido como Jin cuando éste intercambió miradas con él, aunque claro, bastaba con recordar el embarazo del omega aunque no fuera una noticia de la que hablaran, y el resto caía por su propio peso.

A esas alturas ya había deducido Jin que Yoongi sí estaba embarazado, pero que no lo había compartido con nadie de la manada. Es más, era probable que ni siquiera Hoseok estuviera enterado de su estado, pero eso carecía de importancia cuando el instinto de protección era más fuerte que nada, y todos reaccionaban protegiendo al omega y a su cachorro como si fuera propio. Alimentarlo y asegurarse de que comiera primero y las mejores porciones era parte de ese instinto de manada que los unía, y Jin cumplió con su parte al elegir una larga tira de carne con la porción justa de grasa para que chisporroteara sobre la placa, y luego dársela a Yoongi, que exhaló apenas perceptible.

—No tú también, hyung —musitó por lo bajo, pero el alfa se encogió de hombros.

—Tú sólo come y... —«Haz que ese cachorro crezca sano y fuerte», rellenó su alfa aquella oración, pero se controló de último momento—. Y no contradigas a tu hyung.

Presentía Jin, aquel asunto de Yoongi era más complejo de lo que todos sospechaban.

Chapter 6: VI

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En el transcurso de los siguientes días, Jin pudo presenciar de primera mano todo tipo de comportamientos nuevos entre los miembros de su manada que incluían a Yoongi, y que de manera inconsciente estos hacían sin sospechar siquiera de que se trataba.

La maknae line por ejemplo, que de pronto había desarrollado una devoción por completa por el omega y lo trataban con una delicadeza tal que a ratos parecían cachorros correteando a su alrededor y felices de tener un próximo compañero de juegos sin importarles la diferencia de edad que habría entre ese bebé y ellos.

Y el nuevo apego que habían desarrollado a Yoongi no se limitaba a acurrucarse a su lado cuando el omega descansaba en el sillón o bajaban a la playa y colocaban su toalla pegada a su suya, sino que lo  buscaban a la menor señal de que éste se había recostado o estaba cómodo en algún sitio, y se acomodaban a su lado buscando mimos, o en su defecto, brindándolos ellos sin parar.

Para alguien que reservaba su contacto físico al mínimo salvo con su alfa, Yoongi se había vuelto permisivo de ver su espacio personal invadido de aquella manera, quizá porque ya se había resignado a la inevitabilidad de aquel hecho y que no había nada que pudiera hacer para solucionarlo.

A Jin le resultaba enternecedor y alarmante por partes iguales cómo aquellos tres parecían no percatarse que eran las feromonas de omega embarazado las que los tenían buscando a Yoongi por toda la casa hasta dar con él y pegársele como lapas, pero a la vez era adorable entrar a una habitación y ver cómo lo consentían al punto en que un día que volvió de la tienda se topó a Yoongi recostado en el piso tratando de ver un show de televisión en la pantalla gigante, y en su lugar tuvo que conformarse con tener la cabeza en el regazo de Jimin, a Taehyung abrazándolo de costado, y a Jungkook masajeándole los pies que había colocado en su regazo.

—Uhhh... ¿Chicos?

—Auxilio, hyung —pidió Yoongi con un tono no del todo sincero, porque agobiado por el exceso de contacto humano y demás, tampoco exudaba feromonas de estrés.

—Te ves bastante cómodo por lo que veo —bromeó el alfa.

—Yo sólo quería una siesta.

—Ains, hyung —se defendió Jimin junto al resto, masajeando el cráneo de Yoongi con dedos hábiles y provocando que el omega pusiera los ojos en blanco de placer—. No puedes culparnos por querer pasar tiempo con nuestro hyung favorito.

—¡Hey!

—Nuestro hyung omega —clarificó Taehyung.

Y ya que en realidad los celos eran falsos y le gustaba saber que Yoongi estaba en buenas manos aunque el resto ni sospechaba la razón en los cambios de su actitud, Jin consultó la hora, y al ver que tenía las siguientes horas libres, se colocó en el lado libre del omega a sabiendas de que podían disfrutar en aquella pila de cuerpos una siesta reparadora si se lo proponían.

Ya habría tiempo más tarde de hablar del asunto a detalle.

Chapter 7: VII

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Contrario a lo que eran sus horarios largos y extenuantes en el estudio cuando estaban en Corea, en cambio durante su estancia en LA ni Namjoon ni Hoseok parecían muy interesados en extender sus horas forzando ideas o a ellos mismos para producir resultados. Pero lo que en un comienzo parecía ser una mejor relación entre lo laboral y lo personal, pronto se reveló como simple instinto cuando lo hacían por Yoongi, quien para ser honestos, no tenía la misma resistencia que tiempo atrás.

Jin calculaba que el omega estaba en su tercer mes o quizá pasando al cuarto, porque aunque sólo se paseaba por casa en camisetas grandes y sueltas a la altura del estómago, al sentarse era más que evidente esa redondez en su cuerpo que confirmaba sus sospechas, y él no hacía nada más que preguntarse hasta cuándo saldría aquel secreto a la luz.

Por descontado que nadie en la manada salvo él estaba al tanto, ¿pero lo estaría Yoongi? El alfa creía que sí, en gran medida porque Yoongi intentaba irse a la cama a horas decentes, comía sus tres comidas del día (aunque a veces sólo picoteaba, sobre todo en las mañanas), y en las tardes intentaba caminar por los alrededores, además de mantener las piernas en alto, tomar vitaminas, y otros cambios minúsculos que los demás no habían notado pero él sí porque miraba a su amigo con total atención aguardando el gran momento de la revelación.

Un cachorro en la manada iba a convertirse al fin y al cabo en un cambio enorme para todos, y Jin no quería perderse ni un minuto de aquella planeación, por lo que Yoongi se había convertido sin saberlo en su propio enemigo en lo referente a ese tema al no hacer partícipes a sus amigos (y también a su alfa) del cachorro que ya anidaba en su vientre y creía a ritmo constante. Soñando con el momento un par de meses después (puede que a finales de año o comienzos del siguiente) en que el cachorro naciera, Jin sentía un cosquilleo sobre el ombligo, y con mayor impaciencia es que quería que algo ocurriera, lo que fuera, todo para que aquel secreto saliera a la luz y pudieran hablarlo como manada, pero Yoongi seguía hermético como almeja con aquella pequeña perla que continuaba creciendo en su interior.

¿Lo sabría siquiera? Jin no creía que no fuera así. Yoongi siempre había sido muy consciente de su cuerpo, de sus cambios, y siempre en sintonía con su omega, así que no estar al tanto de la nueva vida de su interior no encajaba con la versión mental que tenía de él, ¿pero entonces para qué ocultarlo? ¿Miedo? Era posible, pero sería infundado porque tenía los medios y el apoyo al alcance de sus manos. ¿Quería esconderlo de Hoseok? Eso tampoco tenía sentido cuando el otro alfa se deshacía en carantoñas siempre que veía a un cachorro. ¿Había sido un accidente? Vale, que si lo era ya estaba ahí y sólo tenía que seguir adelante con las cartas que la vida le jugaba.

Consciente de su punto de vista en torno al aborto porque Yoongi no era adverso a la idea ni tampoco hacerlo él mismo en caso de tener que recurrir a esa difícil elección, Jin también estaba al tanto que el omega no lo haría tratándose del cachorro de Hoseok, y que de paso, a su edad y con el apoyo de su familia y la manada, tendría que haber una presión externa mucho más fuerte que esa para hacerlo cambiar de opinión.

No, en definitiva Yoongi sabía de su embarazo y planeaba tener a ese bebé, ¿pero hasta cuándo duraría aquella tortura de mantenerlo en secreto para sí?

Deseoso de encontrar la respuesta, Jin esperó hasta una tarde en la que todos decidieron acudir a la playa a pasar la tarde, y como ya era costumbre, cada miembro de la manada se ofreció a llevar algo y Yoongi tuvo que caminar a su lado con las manos vacías y un gesto consternado porque ni Hoseok le había permitido llevar la bolsa con la toalla sobre la que planeaba sentarse.

—¿Qué esperabas? Ahora todos quieren cuidar de ti —dijo Jin, lanzando el anzuelo a la espera de que Yoongi lo mordiera.

—Ya, su amabilidad no tiene límites.

—Es su instinto después de todo —presionó Jin—, siendo tú omega y-...

—¡Hyung! —Se acercó Jungkook, que tras percatarse que por delante había un camino rocoso sobre la arena, le hizo indicaciones a Yoongi que utilizar sus sandalias para que no se lastimara los pies.

—Ah, estos críos —murmuró el omega, pero obedeció porque sabía mejor que jugarles la contra.

En los 10 días que tenía Jin de haber llegado a LA, había quedado más que claro que la manada entera actuaba siguiendo ese instinto básico de preservación de los suyos, y aunque Yoongi no soltaba ni una pista de su estado, de manera inconsciente el resto reaccionaba buscando su seguridad y comodidad hasta lo indecible.

De camino a la playa, no sólo devolvieron sus pasos Jimin y Taehyung para hacer probar a Yoongi de la comida que habían comprado a un vendedor ambulante, sino que Hoseok le preguntó si quería que sostuviera la sombrilla sobre su cabeza, y hasta Namjoon bajo la excusa de pasar tiempo con Jin es que le ayudó con un brazo sujeto al suyo cuando llegados a un montículo de arena bastante prominente, le ayudó en la subida y bajaba como si de pronto el omega se hubiera vuelto una criatura desvalida que requiriera de su auxilio constante.

Tierno a la vez que irritante, Yoongi lo toleró todo sin mencionar que tantas atenciones lo estaban sofocando, y cuando al fin llegaron a la porción de playa de la que habían escuchado maravillas (sobre todo en términos de privacidad), extendió su toalla bajo la amplia sombrilla que habían traído consigo para protegerse del sol vespertino y se dispuso a descansar.

Con un libro, su cuaderno de canciones, y unas gafas de sol por si lo que le apetecía era dormir una siesta, Yoongi comenzó a aplicarse bloqueador solar en las piernas (la única porción descubierta además de sus manos y rostro) y Jin no lo pensó antes de preguntar si aquella fórmula era segura para el cachorro.

Una fracción de segundo después se percató de su error, y menos mal que apenas llegar a la playa sus amigos habían salido corriendo al mar, pero el daño estaba hecho, y Jin hizo una cuenta regresiva desde tres hasta que Yoongi al fin exhaló con pesadez y confirmó lo que sabía.

—Sí, es segura. Lo leí en la etiqueta antes de venir. —Una pausa—. ¿Hace tiempo que lo sabes?

—Desde que aterrizó mi avión y te vi. Pero la cuestión es, ¿por qué soy el único?

—Supongo que... —Yoongi se encogió de hombros—. Cuando llegué a LA apenas estaba entrando a mi segundo mes.

—¿Cuándo...?

—Aish, hyung... —Se ruborizó Yoongi, perdiendo el aplomo de antes—. Seguro no lo recuerdas, pero Hobi pasó unos días en Seúl durante su tour, cuando terminó la parte en Estados Unidos y antes de las fechas por Asia. Se quedó conmigo en mi departamento, y fuimos cuidadosos. Mi celo no estaba próximo, pero...

—Los accidentes pasan —dijo Jin.

—Sí, los felices accidentes pasan —confirmó Yoongi, que encogiendo las piernas, se abrazó a sí mismo apoyando el mentón en sus huesudas rodillas—. No es algo que ninguno planeara que ocurriera, y sólo me di cuenta al llegar a LA. Hoseok fue de los últimos en arribar, y de verdad que quería ser el primero al que se lo dijera, pero no supe cómo hacerlo y ahora ya es demasiado tarde para fingir que no se lo he ocultado.

—Estallará de alegría cuando se lo digas. Va a llorar, brincar, abrazarte con fuerza, y de paso gritarlo a los cuatro vientos. Todo a la vez.

—Lo sé, y muero por verlo, pero al mismo tiempo... Esperaba que por su cuenta se percatara de lo que pasaba, y cuando no fue así... —Yoongi hizo una mueca—. Descubrir que su nariz de alfa no es tan aguda resultó una pizca desilusionante, ¿sabes?

—Puedo imaginarlo.

—Todo empezó como un juego, una espera divertida al momento en que pusiera su mano sobre mi estómago o cuestionara por qué de pronto tengo barriga, pero en su lugar no para de cortarme fruta, darme las mejores porciones de carne, y cuando me hace el amor —admitió Yoongi apenas moviendo los labios—, no para de decir lo mucho que me ama y cuánto desea pasar el resto de su vida conmigo.

—Es un buen comienzo —le chanceó Jin, balanceándose hacia él y empujándolo con su cuerpo con suavidad—. Al menos ya sabes cuál será su reacción una vez sepa que será appa.

—Appa... —Repitió Yoongi con anhelo—. Eso suena genial.

—Prueba a decírselo a Hoseok y estarás bien. Ustedes dos son el uno para el otro, y un cachorro sólo los hará más fuertes. Aunque si me permites la observación, siempre creí que serían los últimos en tener cachorros.

—¿Jimin y Jungkook serían los primeros, uh? —Bromeó Yoongi, y Jin coincidió con él, porque vaya si ese par habían tenido toda clase de sustos en el pasado al ser impulsivos y no tan cuidadosos durante sus celos, pero de alguna manera siempre habían tenido suerte.

En tanto que él y Namjoon, bueno, estaban en un punto intermedio gracias a su edad, pero también ya que se consideraban los padres honorarios del resto de los miembros de su manada, por lo tanto el tener cachorros propios les parecía un plus más que una aventura por completo desconocida. Uno no cría a Jungkook casi desde el comienzo de la adolescencia para no sentirse así, o al menos eso era lo que él pensaba del tema.

—Tienes que decirle a Hoseok lo antes posible —dijo Jin, la vista fija en el otro alfa, que con su cámara en mano, estaba tomando fotografías de su día en la playa—. Así podremos celebrarlo como es debido.

—Sin falta esta noche, hyung —prometió Yoongi, que pese a su desidia, estaba ansioso por hacerlo.

—Ah, ya quiero ver la reacción del resto.

Sin lugar a dudas, la algarabía que reinaría una vez que la noticia estallara sería digna de recordar, pero Jin ya quería vivirlo, y prometiendo a Yoongi su cena favorita como recompensa por contarle su secreto al mundo, lo convenció de que su unieran al resto a la orilla del mar.

Incluso si Yoongi odiaba el agua, mojarse los pies lo prepararía para su gran salto mar adentro -metafóricamente hablando.

 

***

Chapter 8: VIII

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Hoseok quiso conmemorar su estancia en la playa con una serie de fotografías donde salían todos ellos ligeramente sonrosados por efecto del sol y del calor. En LA las temperaturas eran menos agobiantes que en Seúl y el porcentaje de humedad mínimo por lo que se podía estar cómodos en el exterior, pero después de horas en el agua y fastidiarse de la sensación de la arena en su piel, acordó justo con el resto que era hora de volver a casa.

Con Jimin y Taehyung todavía salpicando agua después de meterse al mar sin remordimiento alguno, Hoseok pidió a todos que posaran para un par de instantáneas, y eso fue lo que compartió en Instagram sin preocuparse por nada más en el mundo.

Tras un día largo y divertido, lo que más le apetecía era una ducha, una siesta, y hacerle el amor a su omega. Quizá no en ese orden... Y vaya si desde su llegada a LA apenas había tenido suficiente del cuerpo ligeramente redondeado de Yoongi, que a pesar de estar delgado como nunca, tenía una pequeña porción de grasa alrededor de las caderas que insistente se aferraba en su sitio a pesar de que éste a diario salía a caminar para extender las piernas y mantener la circulación en marcha, según sus palabras exactas.

Hoseok suponía que todavía había tiempo de sobra para el comeback y Yoongi podría hablarlo con su nutricionista personal, pero mientras tanto, era a él quien no le importaba tener de dónde sujetar sus manos y acariciar sin parar ahora que estaban al fin libres, juntos, y podían dar rienda suelta a su necesidad del otro.

Sin embargo, apenas habían subido a la camioneta (esta vez con Jungkook como conductor y Jimin como su copiloto) cuando Taehyung revisó Instagram para ver las fotos de antes, y para sí rió entre dientes.

—¿Qué es tan gracioso? —Preguntó Jimin.

—Ve esto, hyung —le extendió Taehyung el teléfono, y Jimin se rió por igual.

—¿Qué es? —Inquirió Namjoon.

—Oh, nada —le resto Jimin importancia—. Sólo la sección de comentarios repleta de Armys que insisten que hyung está embarazado.

—¿Yoongi hyung? —Cuestionó Hoseok.

—Debes reconocer que con esta ropa tan grande y la manera en la que se te acomoda la camiseta si aparentas un par de meses, hyung —prosiguió Jimin, devolviéndole el teléfono a Taehyung, que sentado entre Yoongi y Hoseok, de pronto pareció captar la conversación silenciosa que fluyó entre ambos a través de una mirada, y se encogió en su asiento a pesar de ser más alto que cualquiera de ellos dos.

—¿Yoongi? —Llamó Hoseok a su omega, y ésta exhaló por la nariz.

—Ya, pues si tienes que saberlo... Sí, estoy embarazado.

—¡¿QUÉ?!

—¿Voy a ser tío?

—¡¿Un cachorro de verdad?!

—Wow...

—Chicos... —Pidió Jin por todos—. ¿Qué tal si bajamos y compramos helado? Hyung paga. En cuanto a ustedes dos... —Se dirigió a Yoongi y a Hoseok—. Sólo serán unos minutos, y así que aprovéchenlos al máximo.

Bajando del automóvil (algunos con prisa, otros a regañadientes), al final sólo fueron aquel par los que quedaron arriba y todavía separados por el espacio vacío que había dejado Taehyung. Ninguno parecía muy interesado en ser el primero en hablar, así que Yoongi tomó la delantera.

—Lo sient-...

—Eso no, Yoongi —pidió Hoseok, girándose hacia él y con una mano tentativo de tocar su vientre antes de detenerse a centímetros. Pero entonces Yoongi tiró de su mano y lo dejó tocar aquel bulto apenas perceptible pero bien real en su interior.

—No era así como quería que ocurriera, pero pasó, y no estaba sino esperando el momento adecuado para contártelo, pero quería que tú también te dieras cuenta, y por eso sí que me disculpo.

—Ese debería ser yo por no notarlo antes. ¿De cuántos meses estás?

—Esta semana estoy entrando a mi cuarto mes.

Hoseok se llevó la mano libre al rostro. —Argh, supongo entonces que es culpa mía por tanto despiste...Había olido avellana en tus feromonas, pero imaginé que era tu celo cerca, no... Esto.

—¿Avellana?

—Y tostada.

—Supongo que es el cachorro haciéndose notar —dijo Yoongi, un atisbo de sonrisa en sus facciones, y que se intensificó al sonreír Hoseok como era debido, abriendo la palma de la mano sobre su vientre y declarando que no podía esperar para conocerle.

En verdad, anhelaba porque ese día llegara.

Chapter 9: IX

Notes:

Y cerramos con el último sope oficial del año :) Espero lo hayan disfrutado. La culpa la tiene Yoongi por salir en aquel video con la ropa tan grande que a todos ratos parecía embarazado, pero ahí radica su encanto de omega ♡♡
¿Un último coment?

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Yoongi acompañó a Hoseok a hacerse un tatuaje. Una pieza en la que ya tenía tiempo pensando y que iba sobre la misma línea que como artista manejaba. Un HOPE en el muslo, justo encima de la rodilla, y que le forzó a vencer su temor a las agujas porque Yoongi a su lado sostenía su mano y le recordaba que era su idea después de todo, y no podía quedarse con tres letras y no terminar la última, así que más le valía soportarlo.

La historia oficial siempre sería que HOPE lo representaba a él, a su nombre artístico, y a la emoción que quería transmitir a sus fans, pero la verdad era que planeaban quedarse el tiempo suficiente para que el omega diera a luz en los Estados Unidos, y a sabiendas de que era una niña porque lo habían visto en su más reciente sonograma, planeaban otorgarle un nombre coreano como marcaba la tradición, pero Hope como su segundo porque era eso lo que su mera existencia los hacía sentir.

Idea de Yoongi, pero bien recibida por Hoseok, que con los ojos húmedos y no sólo por el zumbido de la aguja sobre su piel, pensó en su hija y lo que el futuro les deparaba, y se dejó invadir por el sentimiento de paz y esperanza que se apoderaba de todo.

Caminando juntos con el pie derecho hacia el futuro, él y Yoongi estaban listos para lo que la vida les tuviera preparado.

 

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Notes:

Kudos & coments lo son todo~! :']