Actions

Work Header

The fire in your heart is out

Summary:

“¿Byers?”

“¿Steve? ¿Pasa algo?”

“Amigo, necesito que regresen a Hawkins”

“¿Qué? ¿porqué?”

"Creo que ha vuelto"

 

Si a los 14 años le hubieras preguntado a Will Byers dónde creía que iba a estar dentro de diez años, sin duda alguna te hubiera dicho que muerto. Nunca pensó que viviría lo suficiente para hacer grandes cosas, pero más importante aún, en ese entonces no creía que alguna vez tendría el valor suficiente para vivir una vida que le gustara, una vida libre. Sobre todo, no creyó que alguna vez se encontraría amando y siendo amado de vuelta.

Aunque, tampoco creyó que tendría que enfrentarse a esto de nuevo casi diez años después.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: It's so deep in my daydreams

Chapter Text

1995, Hell´s Kitchen, Manhattan, Nueva York

 

Si a los 14 años le hubieras preguntado a Will Byers dónde creía que iba a estar dentro de diez años, sin duda alguna te hubiera dicho que muerto. Vaya, eso sonaba más divertido en su cabeza. Pero era cierto. Desde los 12 hasta los 16 no hubo prácticamente un día en el que no creyera que tuviera algún futuro visible, al menos no uno bueno… o normal.

Es decir, aun cuando se esforzaba demasiado para visualizarse más allá de los 18 años, pensaba que tal vez trabajaría en algún lugar sin importancia, preferiblemente sin interactuar con mucha gente, tal vez una biblioteca (eso hubiera sido agradable), y pintaría para sí mismo en el tiempo libre que tuviera. No se casaría jamás y no tendría más familia que su madre y su hermano, y si la vida le permitía un pequeño placer, tal vez jugaría Calabozos & Dragones con sus amigos (aunque esa fantasía se quebró muy rápido).

Nunca pensó que viviría lo suficiente para hacer grandes cosas, pero más importante aún, en ese entonces no creía que alguna vez tendría el valor suficiente para vivir una vida que le gustara, una vida libre. No pensó que alguna vez saldría de Hawkins, que tendría el suficiente valor para mostrarle sus obras a alguien más que su familia y su pequeño grupo amigos, que tendría el valor para vivir de ello, que alguna vez tuvieran la estabilidad suficiente para permitirse intentarlo, que tendría éxito, y mucho menos creyó que alguna vez le diría a alguien su secreto. Mucho menos a un grupo entero de personas para evitar que lo usaran en su contra un monstruo interdimensional en lo que fue básicamente una guerra mental. Sí, eso fue horrible. Pero, sobre todo, no creyó que alguna vez se encontraría amando y siendo amado de vuelta.

En días como este, mientras se despertaba en los brazos de este hermoso hombre, a quien amaba tan intensamente, sentía que todo el dolor y la autoflagelación había valido la pena solo para llegar a este preciso momento, con él. La luz entraba entre los huecos de las cortinas blancas, líneas amarillas se dibujaban en sus suaves rasgos, las pestañas doradas despedían sus propia destellos, su piel clara adquiría este tono ocre y sus pequeñas pecas espolvoreadas por todo su rostro le daban unas ganas enormes de besarlo, no era un escritor, pero estaba convencido que podría escribir poemas solo sobre su rostro en las mañanas. Ya le ha dedicado bastantes dibujos, no los suficientes.

“Lo estas haciendo otra vez” susurra Bobby, aun con los ojos cerrados, toma a Will por sorpresa.

“¿Cuánto tiempo llevas despierto?” Will suelta una risa tonta, toma a Bobby por la cintura y lo atrae hacia él, ahora que sabe que esta despierto se siente más seguro de moverse sin temor de ‘despertar’ a su novio.

Bobby ríe, y entierra su rostro en el pecho de Will, repartiéndole algunos besos en el cuello y pecho desnudos. “No mucho” dice, parpadeando para abrir los ojos. “Pero pude sentir tu intensa mirada sobre mí expuesto cuerpo desnudo” ronronea, ahora mirándolo a los ojos, Will siente que se sonroja ante su intensa mirada azul.

“Dios, eres tan descarado” se encuentra diciendo Will. Su agarre en la cintura de Bobby se ajusta, acercándolo todavía más a él. Se siente sonreír ante el leve jadeo de Bobby, sus cuerpos se amoldan perfectamente.

“Dice el que me miraba mientras dormía” le contesta Bobby con una sonrisa burlona. “Eres un raro”.

“¿Me culpas? Luces precioso” dice Will suavemente mientras se acerca para comenzar a besarlo. Bobby lo encuentra a medio camino, ansioso, enredando sus dedos en el cabello de Will, acomodándose más cerca, entregándose por completo.

Esa fue una de las cosas que le llamaron la atención de Bobby cuando lo conoció, como siempre se entregaba de lleno a todo lo que hacía. Se conocieron a principios de su tercer año en la universidad, había estado platicando con Carlton en la barra del Tío Charlie cuando se encontraron con él por casualidad. Will todavía lo recuerda, luciendo tan guapo, con su chaqueta de cuero roja intenso, los rizos rubios cubriéndole la frente y esa sonrisa tan amplia. Cuando comenzaron a hablar, Bobby le presto su absoluta atención, fue bastante desconcertante. Al principio pensó que Bobby seria uno de esos chicos, que trataría de llevarlo a la cama fingiendo interés y que, como muchos con los que había lidiado, lo mandaría al diablo en cuanto Will le dijera que no estaba interesado en los rollos de una noche. Pero no fue así, Bobby no intentó nada de inmediato, simplemente le hizo preguntas y escuchó atentamente sus respuestas, contribuyó con las suyas propias y pronto Will fue dándose cuenta de lo genuinamente agradable que era.

Bobby era estudiante de primer año en la facultad de Artes escénicas de NYU. Acababa de mudarse a la ciudad desde Ohio y aún se estaba adaptando. Le encantaba todo tipo de arte y lo intentaba, aunque fuera una sola vez, vivía con su hermano, John Paul, en Chelsea. Will se dio cuenta que tenían mucho en común, y las cosas en las que no coincidían, más que generar fricción parecían complementarse, Bobby decía que “te forjas de lo nuevo”.

Antes de Bobby, Will creía tener un tipo, no es que hubiera tenido muchos novios, para nada, pero había salido un par de veces, se había besuqueado con algunos más en los bares, no había habido nada formal ni serio, pero los chicos tendían a parecerse: altos, delgados, pálidos, de cabello oscuro y ondulado. Sabía cómo suena eso, gracias. Sí, los chicos podrían parecerse a Mike. Lo sabe. Pero no Bobby. Él era su antítesis. En realidad, al pasar el recelo inicial, mientras la conversación fluía cada vez más orgánicamente, Will pensó que Bobby no estaba interesado en él en absoluto, no solo no era el tipo que Will buscaba, sino que tampoco era el tipo que usualmente lo buscaba. Will solía atraer a chicos mayores, activos en su mayoría, tipos altos que lo miraban hacia abajo y pensaban que podrían ‘cuidar’ de él. Detestaba a estos últimos. Sin embargo, cuando se estaban despidiendo afuera del bar, con Carlton muy borracho luchando con su abrigo detrás de ellos, Bobby lo sorprendió una vez más, invitándolo a salir.

Will estaba sorprendido por la audacia de este chico. Era dos años menor, con solo un par de meses en la ciudad, y por lo que le había contado, nuevo en el ambiente. Will se imagino a sí mismo haciendo lo mismo en su primer año en la ciudad y, bueno, no podía imaginárselo, le llevó bastante tiempo aprender a moverse, y una gran parte fue gracias a Pearl y Vic, sus vecinos, quienes lo estuvieron guiando en todos esos mese de torpeza social. No creía que entonces hubiera sido capaz de hablarle a un casi completo desconocido y pedirle salir. Bobby era… es increíble. Aceptó, por supuesto. Will le dio su número y se inclinó para besarlo. Fue una jugada arriesgada, pero se halló con este increíble chico encontrándolo a medio camino y entregándose al beso como si lo hubiera estado esperando toda la noche. Una sensación cálida y abrumadora revoloteo en su pecho, la emoción de besar a un chico, a ojos de prácticamente cualquiera, aunque fuera en las sombras nocturnas, lo hizo sentir poderoso.

Esa noche, sin importarle que era de madrugada y que seguramente estaba despertando a una muy poco madrugadora Robin, le marcó para contarle que había conocido a alguien. Ella lo insultó bastante fuerte y muy coherente para estar medio dormida, pero también pareció emocionarse mucho por él. Will sabía que era la única de sus amigos que entendería perfectamente su emoción por aquel beso, y lo profundamente liberador que había sido. Aunque también ella se quedó dormida poco después de que le prometiera que le contaría todo cuando ella pudiera procesarlo mejor, preferiblemente después del almuerzo. Bobby llamó a la mañana siguiente. Will se encontró riendo, al principio no supo muy bien porque, ero después comprendió que era alegría pura. Bobby confesó que no tenía mucha idea de que podrían hacer, así que Will se encontró tomando las riendas de la cita, lo llevó a desayunar en un lugar que le gustaba en las orillas de Chelsea, después a algunas tiendas de vinilos y terminaron caminando carca del río Hudson. Había sido algo sencillo, pero Bobby parecía feliz de simplemente hablar, conocerse y de conocer lugares nuevos, Will se encontró disfrutando de guiar a alguien más, eso era algo que no había hecho antes.

Después de eso, las líneas están un poco borrosas, comenzaron a moverse tan rápido, Se veían casi a diario, con planes distintos y amoldándose a sus tiempos libres, pero siempre viéndose al menos unos minutos, se llamaban todas las mañanas, y después comenzaron a quedarse a dormir en la casa del otro, de repente los viajes entre una casa y otra parecieron tiempo desperdiciado y Bobby se mudó con Will, primero tuvo que enfrentarse a John Paul, por supuesto, quien después de una conversación incomoda y algo amenazante, estuvo de acuerdo. De eso, han pasado dos años.

Dos años desde que él y esta preciosa criatura bajo él estaban juntos. Bobby echa a cabeza hacia atrás, sus risos rubios se enroscan contra las almohadas. “Oh, mierda” murmura mientras Will curvaba los dedos contra su próstata, “Will” gime “necesito… necesito”

“¿Necesitas… qué te ayude a encontrar las palabras?” se burla, empujando de nuevo.

“Vete a la mierda” murmura, para volver a retorcerse tras otro golpe de sus dedos. “Mierda, Will. Sabes lo que quiero”.

Will sonríe retirando su mano. “Sí, lo sé” dice mientras comenzaba a prepararse, colocando el condón y aplicando más lubricante. Will toma a Bobby por la cintura y lo gira para que quede boca abajo con una facilidad practicada que a este punto no debería resultar tan excitante. Se alinea en la entrada de su impaciente amante y empuja.

Si hace diez años… No. No tenía que ir tan atrás, si hace dos años le hubieras dicho que ahora estaría con Jamie Bobby Rogan, en su casa, compartiendo no solo un departamento o una cama, sino una vida, con las pinturas de Will juntó a los libros de dramaturgia de Bobby, sus tareas y trabajos desparramados en la mesita de la sala, sus abrigos colgados en el perchero de la entrada, dos tazas a juego en el estante de la cocina. Haciéndole el amor una mañana de sábado, sin prisas, riendo, lanzándose palabras coquetas y retadoras por igual. No lo creería, no está seguro de merecer algo tan bueno, pero aquí está. Y lo ama tanto.

“¡Dios! Más rápido, Will” grita Bobby mientras entierra su cara contra la almohada. Cada golpe da al lugar justo y mientras Will aumenta el ritmo, los gemidos de Bobby también. A Will le encantan los sonidos que hace, siempre tan abierto y entregado a las emociones. Podría solo escuchar esto para siempre.

RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING

Bueno, mierda. Dios no quiera que Will desee algo en la vida.

Lo ignora, porque Bobby esta bajo él, haciendo esos preciosos sonidos, con la boca abierta en una “O” tan bonita y no siempre tiene mañanas como está.

RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING

“No contestes” logra murmurar Bobby.

“No pensaba hacerlo” responde, mientras lo sostiene de la mandíbula y comienza a besarlo.

El teléfono deja de sonar después de un rato. Bobby se corre en un jadeo en el ultimo timbre, es bastante gracioso y Will se reiría si no fuera que esta persiguiendo su propia liberación, que llega unos minutos después. Se están besando perezosamente, cuando el teléfono vuelve a sonar. Will gime frustrado y de mala gana se levanta para contestar, Bobby parece querer protestar, pero esta demasiado deshecho para siquiera decir algo sarcástico.

“¿Bueno?” contesta al segundo timbre.

“¿Byers?”

“¿Steve?” pregunta confundido.

“Dios, amigo, ¿por qué tú y tu hermano no contestan el teléfono? He estado tratando de contactarlos toda la mañana” dice desde el otro lado de la línea.

“Jonathan está el fin de semana en los Hampton, filmando un video musical para unas chicas ricas” dice porque no sabe que más decir. “¿Pasa algo?”

“¿Qué si pasa algo? Pasa todo. Amigo, necesito que regresen a Hawkins”

“¿Qué? ¿porqué?”

“Creó que ha vuelto”

La habitación se enfría al instante.

Chapter 2: Sound of the drums, beatin´in my heart

Summary:

Will recibe noticias, peticiones y a un visitante inesperado.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

1995, Hell´s Kitchen, Manhattan, Nueva York

 

“Creó que ha vuelto”

El frío que recorre el cuerpo de Will, desde la cabeza hasta las puntas de los pies contrasta con la calidez que sentía al despertarse esa mañana y que tenía hasta hace solo unos segundos. Ha vuelto. Will no tiene que preguntar quién. No quiere preguntar quién, tiene miedo de la respuesta. Hay un silencio perturbador entre ambos y dura exactamente 5 segundos cuando alguien golpea la puerta con dureza. Will siente que salta de su propia piel.

“¿Qué sucede, amigo?” escucha preguntar a Steve Harrington del otro lado de la línea. El chico, ahora un hombre, con el que no ha hablando en casi un año. “¿Está todo bien?” la preocupación en su tono es tan rara. Conocida, pero rara.

“Sí, sí. Es solo la puerta.” Murmura, aun con los pensamientos dormidos.

“Will, puerta” escucha que Bobby dice desde la habitación. La mente de Will se siente atorada. Girando entre recuerdos que le gustaría olvidar e ideas inconclusas.

“¿Estás seguro?” le pregunta a Steve. Vuelven a llamar a la puerta con golpes duros y rápidos, pero no es lo más importante ahora.

“No, pero todo es tan… familiar” un escalofrío lo recorre.

“Will” es Bobby de nuevo “¿Cielo, puedes abrir la maldita puerta? Despertaran a todo el maldito barrio si siguen tocando así”.

“¿Qué quieres decir con familiar, Steve?” murmura Will, sintiendo su voz flaquear. “¿A qué te refieres exactamente?”

Los golpes en la puerta se detienen, pero ahora se escuchan voces en el pasillo, puede distinguir un par de voces.

“Genial, Pear y Vic ya nos odian” escucha la voz de Bobby junto con el movimiento de la cama. “¿Puedes abrir ya la puerta, por favor?”

“Un momento, estoy al teléfono” contesta por sobre el hombro

“Niño, creo que deberías de abrir la puerta” dice Steve.

“No, contéstame. ¿Qué pasó exactamente? ¿cómo sabes que es él?” Will siente que empieza a perder los nervios, “¿qué pasó?”

“Niño, mira-”

“No me digas niño” a su lado Bobby respinga un poco ante el tono de su voz. Cruzan miradas, Will no sabe que ve en sus ojos, pero si Bobby había comenzado a molestarse con él por el tema de la puerta, ahora solo parece preocupado por él.

“¿Está todo bien?” pregunta, Will solo niega con la cabeza. Bobby no pregunta, asiente mientras le pasa unos pantalones deportivos. “Voy a ver la puerta” dice, pero Will ya está volviendo a preguntar al teléfono.

“Respóndeme, Steve. ¿Qué carajos pasó?” Escucha a Steve dudar. Dios, quisiera meterle un buen zape en la cabeza para que reaccione.

“Uno de mis niños desapareció”.

Puede sentir que su corazón se detiene por un segundo.

“¿Qué?” por su mente corren ideas, pero parecen imposibles, son demasiado pequeños. “¿Justin?” piensa en el pequeño niño de tres años que Diane y Steve no querían que empezara el jardín de infancias todavía. No puede ser. Es demasiado pequeño y frágil e inocente. Pero la otra opción es aún más aterradora. Dean apenas rebasa el año. “Oh, por favor, dime que no ¿él está bien?”

“No, no. Mis hijos, están bien.” Dice Steve. Por el momento, la palabra no se pronuncia, pero queda clara entre ellos, “Se llama Ángel, tiene 12. Desapareció ayer.” Siente que se le hiela la sangre. Familiar. “Bueno, en realidad no está muy claro si fue ayer o antier en la noche”.

“Steve-”

“¡Oye, no puedes pasar!” escucha que grita Bobby en la puerta. Varias voces se mesclan en un disturbio afuera de su departamento.

“¿Qué carajos?” dice Will mientras empieza a ponerse los pantalones lo más rápido que puede. “Espera, Steve. Algo esta sucediendo en mi puerta”. Dice, mientras deja caer el teléfono sobre la encimera de la cocina.

Mientras se acerca los gritos aumentan.

Lo primero que ve es a Bobby, parado frente a la puerta, con la respiración agitada y acomodándose el suéter que parece haber sido tironeado. Lo segundo que ve es la imagen bastante desconcertante y un poco patética de un tipo siendo aplastado contra la pared del pasillo por Pearl. Ella parece realmente enojada, le tuerce el brazo al tipo contra la espalda mientras lo empuja contra la pared con todas sus fuerzas.

“¿Qué está ocurriendo aquí?” pregunta.

“Este cabrón se quería meter a tu departamento.” Responde Vic, esta recargado en el marco de su propia puerta, parece imperturbable, con su bata de dormir mal atada y una taza de té en una mano. “Maldito raro”.

Mira a Bobby, se ve cabreado. “¿Estas bien, Patito?” Bobby asiente, aunque se sigue viendo bastante alterado.

 “Will, dile a este mastodonte que me suelte” le grita el tipo contra la pared.

“¿A quién carajos crees qué llamas así, maldito flacucho?” Le grita Pearl aplastándolo más contra la pared. Will no quisiera estar en su lugar, Pearl da miedo.

Espera, ¿ese raro acaba de llamarlo por su nombre? Se acerca para ver mejor al tipo conta la pared, se retuerce ante la llave de Pearl, y entre la gruesa mata de risos de Pearl, su bata de dormir, el abrigo negro del sujeto y un par de lentes gruesos, logra ver un rostro familiar.

“¿Mike?”

“¡Will!” Realmente es Mike Wheeler. “Solo quítamela de encima” Grita, con la cara aplastada contra el papel tapiz viejo.

“¿Lo conoces, querido?” pregunta Pearl. A Will le toma un segundo, ¿Lo conoce? Podría decirse qué sí, lo ha conocido más de la mitad de su vida. Y también no ha sabido de él en más de tres años. Pearl retrocede cuando Will asiente.

“Carajo” masculla Mike mientras se incorpora, mira a Pearl con ira, pero no hace ningún comentario. “Mierda”.

Will lo mira, no lo ha visto en tanto tiempo, luce diferente, pero es él.

“Mike, ¿qué haces aquí?” pregunta Will, aunque tiene sus sospechas.

“¿Podemos pasar a hablar?” pregunta con un tono serio. “Adentro. Solos”.

Will lo mira. Es casi surreal, la ultima vez que lo vio fue en la boda de Max y Lucas, y para ese entonces su comunicación era prácticamente inexistente. Asiente, Mike pasa a su lado y entra al departamento, sin mirar a nadie más.

Esto es tan raro. Todos parecen conmocionados, incluso Vic, que es del tipo al que se le resbalan las cosas, se le queda mirando.

“Lo siento mucho, chicos” se disculpa saliendo del aturdimiento. “Es un viejo amigo de la escuela.” Dice, como si eso explicara algo. “Yo me encargaré de él. Lo prometo. De verdad lo lamento”.

“Está bien”, Pearl y Vic asienten mientras comienzan a entrar a su propio departamento. “Llámanos si necesitas algo” murmura Vic al cerrar la puerta.

Will se gira para regresar al departamento, pero Bobby lo sujeta del brazo. “Will, ¿qué sucede? ¿quién es él y que hace aquí?” Y Will no tiene una respuesta sencilla para ello.

“Te lo explicare todo” promete mientras regresa a su departamento, ve a Mike camina dando vueltas en la pequeña sala de estar. Escucha la puerta cerrarse, siente a Bobby detrás de él, quiere pedirle que vaya a su habitación y los deje solos, pero pronto queda claro que no lo hará.

“Prepararé café” murmura mientras se desliza a la cocina, sin molestarse realmente en fingir que no va a escuchar todo lo que digan ahí.

“Mike” lo llama Will después de un momento, “¿qué haces aquí?”

“¿Y ese tipo quién es?” dice Mike mirando detrás de él, hacia la cocina. Will lo escucha trastear con la cafetera, “¿tu perrito guardián? Deberías conseguir uno mejor entrenado”

“No lo llames así. Es mi novio” le espeta Will.

Mike se queda quieto un segundo. Mira a de Will a Bobby y de regreso.

“¿Cuántos años tiene? ¿doce?” Will enarca la ceja.

“Veintiuno” masculla “¿Viniste solo a criticar a mi novio o tienes algo que decir?”

“Te estuve llamando anoche” contesto Mike. “¿Por qué no contestabas el teléfono?”

“Estuve fuera hasta tarde” esta conversación parece no ir a ninguna parte.

“¿Y no podías revisar tu maldita contestadora?” le espeta Mike.

“Dios mío, Mike. Puedes ir al grano. Estaba hablando con Steve antes de que armaras un escándalo en mi puerta” eso le recuerda, “De hecho, aún sigue en la línea.” Will toma el teléfono de la barra donde lo había dejado, “¿Steve? ¿sigues ahí?”

“Sí, viejo. ¿Está todo bien?”

“Sí, era Mike. Está aquí” siente dos pares de ojos sobre él.

“¿Qué hace Wheeler ahí?” Steve parece muy confundido.

“No lo sé”.

“¿Crees que tenga que ver con todo esto?”

“Espero qué sí, porque sino le patearé el culo por el espectáculo que armó en el pasillo” Mike lo mira frunciendo el ceño.

“Dios, Byers. Se te esta pegando la mala lengua de Robin”.

“Cómo sea, ¿realmente crees que se trata de él? ¿No crees que realmente es solo una horrible coincidencia?”

“¿De qué estas hablando?” le pregunta Mike, acercándose a él. Will le hace una seña para que se calle.

“Ojalá lo sea, amigo. Pero no lo creo.” Steve suspira, “Es demasiada coincidencia”. Will inhala pesadamente, “Mira, no quisiera pedirte esto, pero necesito que vengas para ver si sientes algo… Es un buen chico.”

“De acuerdo. Iré. Llegaré está noche”. Cuelga mientras escucha a Steve despedirse.

Mike sigue viéndolo. Y entonces, empieza a bombardearlo con preguntas.

“¿Qué sucedió? ¿a dónde vas? ¿está todo bien? ¿por qué Steve Harrington te marca? ¿a dónde vas? No puedes ir. Tienes que venir conmigo”

Y esa última parte lo desconcierta.

“¿Qué mierda, Mike?” dice. “No iré contigo a ningún lado.”

“Will, necesito-”

“No, no. Llegas a golpear mi puerta a como un loco un sábado a las ocho de la mañana, armas un escandalo con mis vecinos, te comportas como un idiota, ¿y ahora me dices, me ordenas, que vaya contigo a no sé dónde, sin una explicación? ¿qué mierda, Mike?”

Mike parece ligeramente avergonzado.

“Te lo contaré en el camino” murmura, Will ve que mira de reojo a Bobby, “solo, confía en mí, ¿quieres?”

Una parte de él quiere hacerlo. Simplemente asentir y salir de ahí. Sin embargo…

“No, Mike. No sin una explicación. Además, tengo que volver a Hawkins hoy”

“¡Bien! Porque es justo ahí a donde vamos”, Mike se acerca, lo toma de la mano y parece querer sacarlo de ahí en ese instante.

“¿Qué sucede?” Will siente que como si Mike tirara de su mano hacia abajo.

Mike hace una mueca, indeciso.

“Dime, Michael”.

“Reanudaron el programa” dice finalmente. Will frunce el ceño, no entiende. “El de Once” susurra “el que le dio sus poderes”.

Will no sabe si fue la mano de Mike tirando, pero cae al piso, sus rodillas chocan dolorosamente contra la madera. Cree que ha olvidado cómo respirar.

Notes:

¡Hola!
Gracias, por leer esto, espero poder actualizar pronto, sé que es corto, pero me esta costando un poco de trabajo escribir a Mike, él es todo un asunto.

Chapter 3: it´s never over

Summary:

Mike pasa por mucho y conoce a Bobby.

También, la radio odia a Mike Wheeler.

Notes:

Este capítulo me gustó un montón.
Ojala así de fluida me saliera la tesis :(

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

1995, Owl Creek, Columbia, Indiana.

 

 

 

Esto había sido una pésima idea.

Siente que sus pulmones arden con cada respiración, sus piernas se siguen moviendo, más por instinto y presa del pánico que por conciencia. Una respuesta de la adrenalina. Las ramas de los arbustos lo golpean en la cara, las raíces lo hacen trastabillar, pero se las ingenia para seguir corriendo, si cae al piso no cree tener la fuerza para levantarse, y entonces estaría perdido. Sigue corriendo. Escucha voces detrás de él y ladridos. No está seguro si están más cerca o los está dejando atrás.

Una luz lo golpea en la cara. “Oye”, grito el hombre de la luz. El giro rápido que da, cambiando de dirección, lo hace estrellar el hombro contra un árbol. Siente que, con cada respiración que da, pequeñas espinas se le incrustan en los pulmones. Hace mucho que no corría así, hace años que no corría para salvar su vida. ¿Cómo pudo hacerlo a los 12 años? siente que la maleza se le enreda en los pies, como si quisiera sujetarlo. Están más cerca de lo que pensó. Tiene que encontrar la manera de salir del bosque y regresar a su auto. Si no está demasiado lejos ya de él. Ve la ligera luz del final del bosque a unos metros delante de él. Lo va a lograr. Esta tan cerca. Aparto una rama con brusquedad al salir de entre los arboles y fue entonces que pudo verlo.

El precipicio.

Se detuvo justo a tiempo, deteniendo con demasiada fuerza ese paso instintivo que lo hubiera llevado a su perdición. Si hubiera sido unas horas más tarde no lo hubiera visto, pero la noche aún era clara. Las voces se acercan. Escucha los ladridos volverse gruñidos. Las luces de las lámparas rebotan a través de los árboles. Mira hacia abajo. son al menos 10 metros. Es una pésima idea. Una maldita mala idea. Pero no hay de otra. Inhala. “Ahí está. Disparen.” Salta.

Escucha detonaciones detrás de él y sobre su cabeza. Cree ver un par de flashes. Siente su estómago subir por la garganta, ráfagas de airé silban en sus oídos, su corazón martilla contra su pecho. Y entonces vino el golpe, agua dura y fría, cubriéndolo y encapsulándolo. Doloroso, pero soportable, su cuerpo se hunde y gire en el agua sin poder frenarse, lo aturdió un momento. Le duele la cabeza y nada tiene sentido, pero trata de concentrarse, el agua es una nada, oscura y ondeante. La corriente lo arrastra y gira suavemente y a voluntad. Es difícil distinguir dónde es arriba. Se arriesga y libera un poco de aire por la boca, las burbujas suben por sobre su hombro, se gira y trata de seguir su dirección. Sus piernas y brazos lo impulsan con todas sus fuerzas, pero están agotadas y no es lo suficientemente rápido.

Sus pulmones ya dolorosos ahora arden en llamas. Nunca ha sido un gran nadador, de su grupo de amigos era el tercero más rápido, y eran solo cuatro, y cuando las chicas se unieron al grupo pasó a ser el cuarto. Cuando hacían carreras en el Lago de los Amantes siempre le decía a Lucas y Max que no tenían que ser tan engreídos por ganar, nadar no se trata de velocidad, sino de resistencia y de supervivencia. Dios, se burlarían de él ahora, mientras patea y bracea como un maniaco a la superficie. Bueno, primero lo salvarían de morir ahogado y después se burlarían de él para siempre. Siente la desesperación apoderarse de su cuerpo mientras sus pulmones gritan por oxígeno. Ellos no están aquí para salvarlo. Esta solo.

Sus extremidades comienzan a hormiguear y responden más lento, su corazón se ha vuelto loco. Su mente se empezó a nublar. Dios mío, las bromas de Max y Lucas nunca tendrán fin, pero al parecer jamás las escuchara. No volverá a oírlos burlarse de él, ni a Dustin maldecir, Nancy no le volverá a hacerle muecas de asco ni le alborotará el pelo después, Holly no le volverá a gritar por teléfono. No volverá a ver a Will, ni a escuchar su voz, ni su risa, no vera su sonrisa y sus ojos amables nunca más.

¿Así se sintió Ce al final? ¿Qué recordó ella entonces? ¿Podrá preguntarle ahora? ¿Podrá verla? Espera con todo su corazón que sí.

Mike no luchó contra la pesadez de sus parpados. Imágenes con colores demasiado brillantes pasaron frente a él a una velocidad que debería ser indistinta, pero reconoció una y cada ellas al principio, familia, amigos, lugares a los que le encanta ir, los momentos de mayor alegría; después fue más complicado, el cabello castaño rizado (rapado, corto, hasta los hombros o sobre la nuca), los ojos cafés, un fleco característico, las sonrisas, las pecas, los lunares, las voces, los susurros compartidos, los secretos, los besos, las caricias, las batallas compartidas, el amor y la perdida, se mesclaron todas juntas. Las líneas entre las dos personas que más ama en el mundo eran difusas. Su mejor amigo y el amor de su vida. Will y Once. Jamás volverá a ver a uno y espera poder encontrarse con el otro. Su corazón se rompe en dos. Perdida. Lo que no pudo ser, lo que nunca fue y lo que nunca será. Te amo, piensa… Todo se vuelve negro.

 

 


 

Un golpe lo hace toser. Siente el agua salir de su garganta, sus manos se aferran a algo, es viscoso y se resbalan un poco, pero se aferra, inhala. El aire llena sus pulmones. Abre los ojos. Sigue en el río, aferrado a un tronco de árbol sobre un montículo de rocas, el agua hace una ola fuerte por sobre el tronco, patea despacio y comprueba que algo, rocas probablemente, bloquean el flujo de agua. Está a algunos metros de la orilla. Se impulsa lo mejor que puede, sujetándose del tronco, sus extremidades duelen, sus pulmones arden, pero a la vez cada inhalación se siente como un milagro. Se tira sobre la orilla, sobre su espalda, sus manos se entierran en el lodo. Mira al cielo, las estrellas brillan, la luna es blanca como una perla. Respira, una y otra vez, las copas de los arboles se mueven con el aire y el sonido del agua no suena como un asesino.

Después de unos minutos, cuando su respiración se regularizó y su mente se sintió menos ahogada, se puso de pie. Miro río arriba, el terreno era plano por varios meros y se empieza a inclinar levemente poco después y hay una curva, pero no hay señal de un acantilado junto al río al menos no de inmediato. La corriente debía de ser más rápida de lo que creyó y debió de dejarlo al menos a medio kilómetro de donde saltó, tal vez más. Aun así, no hay más tiempo que perder, se introdujo al bosque. Las piernas le dolían por el esfuerzo, pero trato de seguir avanzando con constancia y lo más veloz que era capaz.

Después de un rato finalmente escuchó el sonido de la carretera. Se quedo junto a la línea de los árboles, comprobando que no había coches patrullando que lo estuvieran buscando.

“Debe de ser una maldita broma” se encontró diciendo, con la voz increíblemente ronca. Unos veinte metros arriba, en el claro junto a la carretera, esta su coche estacionado.

Después de comprobar que el coche no fuera una trampa y lo estuvieran emboscando, Mike se subió y lo arrancó. La radio se prendió sola como siempre y casi esperaba que explotara en ese mismo instante, pero solo era el final de una canción y la voz de la presentadora, llenando el silencio. Mike se incorporó a la carretera y condujo lo más rápido que pudo. Siente que gotea sobre el asiento y el lodo en sus manos se seca. Imágenes de lo que había visto volvían a su cabeza. Tiembla, de frío y miedo.

Will. Debe de llagar a casa y llamarlo. Advertirle.

“-los dejamos con otra, mis granitos de maíz” chilló la chica “La noche está siendo maravillosa así que espero que te quedes conmigo”.

Los primeros acordes empezaron a sonar suavemente.

When the night has come/And the land is dark/And the moon is the only light we'll see

“Mierda” Mike gira la perilla de la radio y cambia de estación.

If I go there will be trouble/And if I stay it will be double/So come on and let me know

La vuelve a girar

I only wanted to see you underneath the purple rain

“Maldita sea” Gira.

So... you'll never know/Broken down and hungry for your love/With no way to feed it

Otra vez.

Oh, girls just wanna have fun

Otra vez.

Sometimes a man must awake to find that/Really he has no one

Otra vez.

If you're lost, you can look, and you will find me

Otra vez.

Should I stay or should I go?

Otra vez.

It's never over

Y otra.

Love hurts, love scars

Mike apaga la maldita cosa y sigue conduciendo en silencio.

 

 

Llama a Will en cuanto llega a casa. No contesta. Vuelve a intentar después de ducharse, ponerse ropa limpia y conseguir el repuesto de los lentes que perdió en el río. Cuando sigue sin contestar coge las llaves y se sube a su auto. En cuanto arranca la radio cobra vida, Mike no deja a la estática terminar porque la apaga enseguida.

 

 


 

El departamento de Will esta en Hell´s Kitchen, en uno de los millones de edificios de ladrillos rojos de todo Nueva York. Mike solo fue una vez, pero aún recuerda cómo llegar. Hasta donde sabe Will sigue viviendo ahí. Condujo como un maniaco toda la noche, y sabe que luce terrible, pero esto lo amerita, así que cuando encuentra la puerta correcta, la golpea con dureza. Es temprano en la mañana (aunque no sabe la hora exacta) y debería de ser más considerado, pero no ha dormido nada y casi muere ahogado anoche. Casi lo asesinan anoche.

Golpea la puerta una vez más, y no se detiene por algo así como un minuto. La puerta se abre, pero para su decepción, es la puerta detrás de él.

“¿Qué coño te pasa? ¿Sabes a qué hora son?” Una mujer negra de unos treinta años lo mira con molestia, es casi de su estatura y tiene las uñas casi tan largas como sus dedos, usa una bata rosa de seda y un pañuelo, que hace un terrible trabajo para sujetarle el cabello, a juego. Detrás de ella aparece un hombre de la misma edad, castaño y con una bata idéntica, sosteniendo una taza de algo humeante en la mano.

“Estoy buscando a Will Byers” dice Mike. La mujer lo mira de arriba abajo. “¿Sabes si está en casa? Lo estuve llamando anoche pero no contestó”

“¿Y tu quien eres?” pregunto la mujer arqueando la ceja.

“Su mejor amigo” responde con naturalidad. Mike no se da cuenta de las miradas que comparten el hombre y la mujer entre ellos. “¿Sabes si salió? ¿o si se quedó con su hermano anoche?”

“Mira, Seymour Krelborn–”

“¿Quién?”

“–No sabemos si Will está en casa” Mike debería de probar en casa de Jonathan, aunque no esta seguro de dónde es. “Y si lo supiera no te lo diría”.

“¿Qué? ¿Por qué?” pregunta desconcertado.

“No le daría esa información a un completo extraño”.

“No lo soy” Mike protesta, bastante ofendido. “Soy su mejor amigo. Ya te lo dije”

“Hemos sido sus vecinos desde hace más de 5 años y nunca en mi vida te había visto” repliega la mujer.

“Vaya mejor amigo” murmura el hombre detrás de su taza.

Mike lo mira con enojo.

“No me interesa si me conoces o no. Necesito hablar con Will. Es importante”.

Escucha que la puerta se abre detrás de él. Se gira con prisa esperando ver a Will, pero en su lugar ve a un chico rubio con cara de niño. Lleva puesto un bóxer largo naranja y un suéter rojo de punto a rallas, esta mal abotonado sobre el pecho desnudo y le va demasiado grande, le cuelgan las mangas y le llega abajo del trasero. Lo mira con fastidio.

“¿A quién buscas?” pregunta el mocoso.

“Busco a Will Byers” dice Mike. El mocoso lo mira de arriba abajo y frunce el ceño.

“¿De parte de quién?” pregunta con un tono que no le gusta ara nada a Mike.

“¿Y tú quien rayos eres?” le devuelve Mike la pregunta.

Escucha un bufido detrás de él.

“Perra, por favor” dice el hombre, Mike lo mira sobre el hombro, disgustado. Que hombre tan grosero.

Se gira de regreso cuando escucha la risita del chico en la puerta. Lo ve acomodarse un mechón de su feo cabello, en serio ¿qué es esa maraña de pelos? Parece un brócoli amarillo.

“Para cuestiones prácticas” dice, mientras se cruza de brazos, “soy su jodido mejor amigo. ¿Y tú quién eres?”

Mike hace una pausa. Escucha risas detrás de él y un susurro que no debería escuchar, pero con años de práctica de escuchar lo que no debería, logra captar un “y bien jodido” del hombre. Pero Mike debe de haber escuchado mal. Claro. Escuchó mal. Pero eso no es lo importante.

Porque delante de él está este mocoso. Este enano petulante cabeza de brócoli frito, diciendo que es el mejor amigo de SU mejor amigo. No hay manera. No. Esto está mal. Hay algo podrido aquí.

“Mientes” dice Mike.

“¿Qué?” pregunta el chico. Ahí está. El desconcierto en su cara es evidente.

“¿Qué le hiciste?” pregunta Mike, ahora sintiendo la rabia semblarse en lo profundo de su estómago. “¿Dónde está?” Pregunta mientras empieza a avanzar a la puerta.

“¡Oye, no puedes pasar!” grita el mocoso al mismo tiempo que Mike llama a Will con un grito. El mocoso trata de evitar que entre, pero Mike lo empuja. El chico resiste bastante más de lo que espera. Siente que alguien lo toma del brazo y lo jala con rudeza para azotarlo contra la pared detrás de él. Primero piensa que es el hombre quien lo somete con el brazo por la espalda, pero entonces en el forcejeo lo ve, imperturbable, bebiendo un sorbo de su taza junto al marco de la puerta.

“¿Qué está ocurriendo aquí?” Escucha que alguien pregunta. Es Will, quiere hablar, pero el dolor del brazo lo está matando desde anoche. Entre los golpes que se dio mientras escapaba del laboratorio y en el bosque más el sobre esfuerzo en el río, siente que si está perra loca lo jala un poco más, bien podría arrancárselo de una vez.

“Will, dile a este mastodonte que me suelte” Mike encuentra la fuerza para hablar. La mujer le grita algo que no entiende bien porque aprieta más su agarre y un dolor tremendo lo invade. “¡Will! Solo quítamela de encima” grita, con la cara aplastada contra el papel tapiz viejo. La mujer se quita de encima y Mike se incorpora, “Carajo” dice rotando un poco el hombro, para ver si se puede regresar a su lugar. “Mierda” dice mirando a esa psicópata.

“Mike, ¿qué haces aquí?”

Y entonces lo ve. Es él.

Luce diferente.

No lo ha visto en un tiempo. Tiene el cabello más largo y esta revuelto, cómo si acabara de salir de la cama, lleva solo un par de pantalones deportivos y va descalzo. No quiere mirar demasiado, pero le resulta difícil, se ve bien. Diferente pero bien. Cómo si se supusiera que siempre debió de verse así.

“¿Podemos pasar a hablar?” Mike se aclara la garganta. “Adentro. Solos” Lo mira directo a los ojos. Cuando Will asiente, Mike entra al departamento, de reojo ve que el enano lo mira con odio. Eso le causa satisfacción.

Mike se adentra a la pequeña sala. Aún le duele el brazo, y trata de masajearse el hombro. Mira alrededor. Esto también es diferente. La única vez que vino fue a finales del primer semestre de Will en la ciudad, para ese entonces el lugar le pareció demasiado habitado. Pero esto. Los Byers siempre han sido desordenados. No los juzga, es solo su ritmo de vida. Y este lugar luce como Byers. La mesa de centro esta llena de hojas de trabajo, libros abiertos, lápices, lapiceros y marca textos esparcidos encima. Hay un cobertor medio en el piso en un extremo del sofá más grande y el individual esta lleno de chaquetas, juegos de mesa y libros, todos en una gran pila físicamente desafiante. Siente que en su pecho comienza a crecer una sensación extraña. Tiene demasiado en la cabeza. Comienza a caminar porque eso siempre le ayuda a aclarar las ideas.

Escucha la puerta cerrarse, puede sentir a Will parado, viéndolo. Y por el movimiento a su lado, sabe que el mocoso está ahí también.

“Mike” lo llama Will después de un momento, “¿qué haces aquí?”

Esa es una buena pregunta. ¿Qué hace aquí? Pero más importante, ¿qué hace él aquí? Mike mira al enano detrás de Will, moviéndose en la cocina cómo si perteneciera ahí. ¿Quién demonios se creía? ¿Su mejor amigo? Pura mierda.

“¿Y ese tipo quién es?” pregunta Mike “¿tu perrito guardián? Deberías conseguir uno mejor entrenado”

Mike habla fuerte intencionalmente, para que el mocoso lo escuche, pero o es sordo o idiota porque no reacciona. Sigue preparando una cafetera. Le presta demasiada atención a la taza medidora, debe de ser idiota si no puede ni preparar bien una cafetera.

“No lo llames así. Es mi novio” le espeta Will.

Eso lo detiene. ¿Novio? La mirada de Mike viaja entre Will y el mocoso. No. Está bromeando. Es decir, Will puede hacerlo mucho mejor que eso.

“¿Cuántos años tiene? ¿doce?” es decir, de todas las veces que Mike se imagino a Will con alguien, pensó en algo mejor. No un mocoso que no puede abotonarse un maldito suéter.

“Veintiuno” le dice Will, puede sentir su molestia “¿Viniste solo a criticar a mi novio o tienes algo que decir?”

“Te estuve llamando anoche” le reprocha Mike. “¿Por qué no contestabas el teléfono?”

“Estuve fuera hasta tarde” musita Will, como si estuviera aburrido.

“¿Y no podías revisar tu maldita contestadora?” le espeta Mike.

“Dios mío, Mike. Puedes ir al grano. Estaba hablando con Steve antes de que armaras un escándalo en mi puerta. De hecho, aún sigue en la línea.” Will camina hacia la barra que separa la cocina de la sala y toma el teléfono descolgado.

Mike mira al intruso en la cocina. El muchacho idiota mira la cafetera sobre el fuego con demasiado interés. ¿Qué acaso es retrasado? Espera. ¿Dijo Steve? ¿Steve Harrington? ¿Qué carajo hace Steve hablándole tan temprano a Will un sábado? Mira de nuevo a Will. Sin camisa y con el teléfono en la oreja.

“Espero qué sí, porque si no le patearé el culo por el espectáculo que armó en el pasillo” Mike frunce el ceño. “Cómo sea, ¿realmente crees que se trata de él? ¿No crees que realmente es solo una horrible coincidencia?”

“¿De qué estás hablando?” le pregunta Mike, acercándose a él. Will le hace una seña para que se calle. Mike frunce el ceño. Gira la cabeza y ve al mocoso, aun frente a la estufa, todavía viendo la cafetera. ¿Novio? Sí, claro. Ni siquiera puede notar que Will está nervioso en el teléfono. “De acuerdo. Iré. Llegaré está noche”. Mike vuelve a mirar a Will quien ya ha colgado.

Espera. Dijo que se va. No puede.

“¿Qué sucedió? ¿A dónde vas? ¿Está todo bien? ¿Por qué Steve Harrington te marca? ¿A dónde vas? No puedes ir. Tienes que venir conmigo”.

“¿Qué mierda, Mike?” le espeta Will. “No iré contigo a ningún lado.”

“Will, necesito-”

“No, no. Llegas a golpear mi puerta a como un loco un sábado a las ocho de la mañana, armas un escándalo con mis vecinos, te comportas como un idiota, ¿y ahora me dices, me ordenas, que vaya contigo a no sé dónde, sin una explicación? ¿Qué mierda, Mike?”

Vaya, Will parece verdaderamente enojado ahora. No lo ha visto así en mucho tiempo.

“Te lo contaré en el camino” dice, el solos, implícito, “solo, confía en mí, ¿quieres?”

Ve a Will dudar ¿Por qué duda?

“No, Mike. No sin una explicación.” Mike no entiende por qué. “Además, tengo que volver a Hawkins hoy”

“¡Bien! Porque es justo ahí a donde vamos”, Mike se apresura a estar de acuerdo, se adelanta dos pasos y toma la mano de Will, quiere sacarlo de ahí en ese instante.

“¿Qué sucede?” pregunta Will. Mike hace una mueca, indeciso.

“Dime, Michael” el nombre completo lo toma por sorpresa. Pero lo hace aceptar. No quería soltarlo así, pero parece que no hay otra forma de convencer a Will de que vaya con él.

“Reanudaron el programa” dice finalmente. Ve la confusión en la cara de Will, así que explica en un susurro: “El de Once, el que le dio sus poderes”.

Y entonces Will se desploma.

Eso fue una pésima idea.

Notes:

Les dejo la lista de las canciones que escucha Mike en la radio. Mi idea es que todas le recuerdan a Will y Once y sus sentimientos por ellos de alguna forma, pueden decidir cual creen que es para cada quien, pero siento que hay unas muy obvias, cómo Cyndi Lauper y The Clash.

Stand by me – Ben E. King
Should I stay or should I go? – The Clash
Purple rain – Prince
Lover, you should’ve come over – Jeff Buckley
Girls Just want to have fun – Cyndi Lauper
Time after time – Cyndi Lauper
Love hurts – Nazareth

Pero díganme, para quién creen que es cada una, déjenme sus comentarios <3

Notes:

Espero que les haya gustado este primer capitulo y que le den una oportunidad.
Ya estoy trabajando en el segundo capitulo y espero publicarlo pronto.
Déjenme sus comentarios, se los agradecería mucho.

 

También, no creo mucho en maldiciones, pero mientras editaba esto en la madrugada me enteré que la Gran Águila Calva atacó al Turpial, dicen que sacó al Saltamontes del hormiguero y quiere toda su fruta. Cómo pequeña Águila Real, y con nuestros nidos tan cerca, me da miedo que quiera también a mis crías.