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The fire in your heart is out

Chapter 3: it´s never over

Summary:

Mike pasa por mucho y conoce a Bobby.

También, la radio odia a Mike Wheeler.

Notes:

Este capítulo me gustó un montón.
Ojala así de fluida me saliera la tesis :(

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

1995, Owl Creek, Columbia, Indiana.

 

 

 

Esto había sido una pésima idea.

Siente que sus pulmones arden con cada respiración, sus piernas se siguen moviendo, más por instinto y presa del pánico que por conciencia. Una respuesta de la adrenalina. Las ramas de los arbustos lo golpean en la cara, las raíces lo hacen trastabillar, pero se las ingenia para seguir corriendo, si cae al piso no cree tener la fuerza para levantarse, y entonces estaría perdido. Sigue corriendo. Escucha voces detrás de él y ladridos. No está seguro si están más cerca o los está dejando atrás.

Una luz lo golpea en la cara. “Oye”, grito el hombre de la luz. El giro rápido que da, cambiando de dirección, lo hace estrellar el hombro contra un árbol. Siente que, con cada respiración que da, pequeñas espinas se le incrustan en los pulmones. Hace mucho que no corría así, hace años que no corría para salvar su vida. ¿Cómo pudo hacerlo a los 12 años? siente que la maleza se le enreda en los pies, como si quisiera sujetarlo. Están más cerca de lo que pensó. Tiene que encontrar la manera de salir del bosque y regresar a su auto. Si no está demasiado lejos ya de él. Ve la ligera luz del final del bosque a unos metros delante de él. Lo va a lograr. Esta tan cerca. Aparto una rama con brusquedad al salir de entre los arboles y fue entonces que pudo verlo.

El precipicio.

Se detuvo justo a tiempo, deteniendo con demasiada fuerza ese paso instintivo que lo hubiera llevado a su perdición. Si hubiera sido unas horas más tarde no lo hubiera visto, pero la noche aún era clara. Las voces se acercan. Escucha los ladridos volverse gruñidos. Las luces de las lámparas rebotan a través de los árboles. Mira hacia abajo. son al menos 10 metros. Es una pésima idea. Una maldita mala idea. Pero no hay de otra. Inhala. “Ahí está. Disparen.” Salta.

Escucha detonaciones detrás de él y sobre su cabeza. Cree ver un par de flashes. Siente su estómago subir por la garganta, ráfagas de airé silban en sus oídos, su corazón martilla contra su pecho. Y entonces vino el golpe, agua dura y fría, cubriéndolo y encapsulándolo. Doloroso, pero soportable, su cuerpo se hunde y gire en el agua sin poder frenarse, lo aturdió un momento. Le duele la cabeza y nada tiene sentido, pero trata de concentrarse, el agua es una nada, oscura y ondeante. La corriente lo arrastra y gira suavemente y a voluntad. Es difícil distinguir dónde es arriba. Se arriesga y libera un poco de aire por la boca, las burbujas suben por sobre su hombro, se gira y trata de seguir su dirección. Sus piernas y brazos lo impulsan con todas sus fuerzas, pero están agotadas y no es lo suficientemente rápido.

Sus pulmones ya dolorosos ahora arden en llamas. Nunca ha sido un gran nadador, de su grupo de amigos era el tercero más rápido, y eran solo cuatro, y cuando las chicas se unieron al grupo pasó a ser el cuarto. Cuando hacían carreras en el Lago de los Amantes siempre le decía a Lucas y Max que no tenían que ser tan engreídos por ganar, nadar no se trata de velocidad, sino de resistencia y de supervivencia. Dios, se burlarían de él ahora, mientras patea y bracea como un maniaco a la superficie. Bueno, primero lo salvarían de morir ahogado y después se burlarían de él para siempre. Siente la desesperación apoderarse de su cuerpo mientras sus pulmones gritan por oxígeno. Ellos no están aquí para salvarlo. Esta solo.

Sus extremidades comienzan a hormiguear y responden más lento, su corazón se ha vuelto loco. Su mente se empezó a nublar. Dios mío, las bromas de Max y Lucas nunca tendrán fin, pero al parecer jamás las escuchara. No volverá a oírlos burlarse de él, ni a Dustin maldecir, Nancy no le volverá a hacerle muecas de asco ni le alborotará el pelo después, Holly no le volverá a gritar por teléfono. No volverá a ver a Will, ni a escuchar su voz, ni su risa, no vera su sonrisa y sus ojos amables nunca más.

¿Así se sintió Ce al final? ¿Qué recordó ella entonces? ¿Podrá preguntarle ahora? ¿Podrá verla? Espera con todo su corazón que sí.

Mike no luchó contra la pesadez de sus parpados. Imágenes con colores demasiado brillantes pasaron frente a él a una velocidad que debería ser indistinta, pero reconoció una y cada ellas al principio, familia, amigos, lugares a los que le encanta ir, los momentos de mayor alegría; después fue más complicado, el cabello castaño rizado (rapado, corto, hasta los hombros o sobre la nuca), los ojos cafés, un fleco característico, las sonrisas, las pecas, los lunares, las voces, los susurros compartidos, los secretos, los besos, las caricias, las batallas compartidas, el amor y la perdida, se mesclaron todas juntas. Las líneas entre las dos personas que más ama en el mundo eran difusas. Su mejor amigo y el amor de su vida. Will y Once. Jamás volverá a ver a uno y espera poder encontrarse con el otro. Su corazón se rompe en dos. Perdida. Lo que no pudo ser, lo que nunca fue y lo que nunca será. Te amo, piensa… Todo se vuelve negro.

 

 


 

Un golpe lo hace toser. Siente el agua salir de su garganta, sus manos se aferran a algo, es viscoso y se resbalan un poco, pero se aferra, inhala. El aire llena sus pulmones. Abre los ojos. Sigue en el río, aferrado a un tronco de árbol sobre un montículo de rocas, el agua hace una ola fuerte por sobre el tronco, patea despacio y comprueba que algo, rocas probablemente, bloquean el flujo de agua. Está a algunos metros de la orilla. Se impulsa lo mejor que puede, sujetándose del tronco, sus extremidades duelen, sus pulmones arden, pero a la vez cada inhalación se siente como un milagro. Se tira sobre la orilla, sobre su espalda, sus manos se entierran en el lodo. Mira al cielo, las estrellas brillan, la luna es blanca como una perla. Respira, una y otra vez, las copas de los arboles se mueven con el aire y el sonido del agua no suena como un asesino.

Después de unos minutos, cuando su respiración se regularizó y su mente se sintió menos ahogada, se puso de pie. Miro río arriba, el terreno era plano por varios meros y se empieza a inclinar levemente poco después y hay una curva, pero no hay señal de un acantilado junto al río al menos no de inmediato. La corriente debía de ser más rápida de lo que creyó y debió de dejarlo al menos a medio kilómetro de donde saltó, tal vez más. Aun así, no hay más tiempo que perder, se introdujo al bosque. Las piernas le dolían por el esfuerzo, pero trato de seguir avanzando con constancia y lo más veloz que era capaz.

Después de un rato finalmente escuchó el sonido de la carretera. Se quedo junto a la línea de los árboles, comprobando que no había coches patrullando que lo estuvieran buscando.

“Debe de ser una maldita broma” se encontró diciendo, con la voz increíblemente ronca. Unos veinte metros arriba, en el claro junto a la carretera, esta su coche estacionado.

Después de comprobar que el coche no fuera una trampa y lo estuvieran emboscando, Mike se subió y lo arrancó. La radio se prendió sola como siempre y casi esperaba que explotara en ese mismo instante, pero solo era el final de una canción y la voz de la presentadora, llenando el silencio. Mike se incorporó a la carretera y condujo lo más rápido que pudo. Siente que gotea sobre el asiento y el lodo en sus manos se seca. Imágenes de lo que había visto volvían a su cabeza. Tiembla, de frío y miedo.

Will. Debe de llagar a casa y llamarlo. Advertirle.

“-los dejamos con otra, mis granitos de maíz” chilló la chica “La noche está siendo maravillosa así que espero que te quedes conmigo”.

Los primeros acordes empezaron a sonar suavemente.

When the night has come/And the land is dark/And the moon is the only light we'll see

“Mierda” Mike gira la perilla de la radio y cambia de estación.

If I go there will be trouble/And if I stay it will be double/So come on and let me know

La vuelve a girar

I only wanted to see you underneath the purple rain

“Maldita sea” Gira.

So... you'll never know/Broken down and hungry for your love/With no way to feed it

Otra vez.

Oh, girls just wanna have fun

Otra vez.

Sometimes a man must awake to find that/Really he has no one

Otra vez.

If you're lost, you can look, and you will find me

Otra vez.

Should I stay or should I go?

Otra vez.

It's never over

Y otra.

Love hurts, love scars

Mike apaga la maldita cosa y sigue conduciendo en silencio.

 

 

Llama a Will en cuanto llega a casa. No contesta. Vuelve a intentar después de ducharse, ponerse ropa limpia y conseguir el repuesto de los lentes que perdió en el río. Cuando sigue sin contestar coge las llaves y se sube a su auto. En cuanto arranca la radio cobra vida, Mike no deja a la estática terminar porque la apaga enseguida.

 

 


 

El departamento de Will esta en Hell´s Kitchen, en uno de los millones de edificios de ladrillos rojos de todo Nueva York. Mike solo fue una vez, pero aún recuerda cómo llegar. Hasta donde sabe Will sigue viviendo ahí. Condujo como un maniaco toda la noche, y sabe que luce terrible, pero esto lo amerita, así que cuando encuentra la puerta correcta, la golpea con dureza. Es temprano en la mañana (aunque no sabe la hora exacta) y debería de ser más considerado, pero no ha dormido nada y casi muere ahogado anoche. Casi lo asesinan anoche.

Golpea la puerta una vez más, y no se detiene por algo así como un minuto. La puerta se abre, pero para su decepción, es la puerta detrás de él.

“¿Qué coño te pasa? ¿Sabes a qué hora son?” Una mujer negra de unos treinta años lo mira con molestia, es casi de su estatura y tiene las uñas casi tan largas como sus dedos, usa una bata rosa de seda y un pañuelo, que hace un terrible trabajo para sujetarle el cabello, a juego. Detrás de ella aparece un hombre de la misma edad, castaño y con una bata idéntica, sosteniendo una taza de algo humeante en la mano.

“Estoy buscando a Will Byers” dice Mike. La mujer lo mira de arriba abajo. “¿Sabes si está en casa? Lo estuve llamando anoche pero no contestó”

“¿Y tu quien eres?” pregunto la mujer arqueando la ceja.

“Su mejor amigo” responde con naturalidad. Mike no se da cuenta de las miradas que comparten el hombre y la mujer entre ellos. “¿Sabes si salió? ¿o si se quedó con su hermano anoche?”

“Mira, Seymour Krelborn–”

“¿Quién?”

“–No sabemos si Will está en casa” Mike debería de probar en casa de Jonathan, aunque no esta seguro de dónde es. “Y si lo supiera no te lo diría”.

“¿Qué? ¿Por qué?” pregunta desconcertado.

“No le daría esa información a un completo extraño”.

“No lo soy” Mike protesta, bastante ofendido. “Soy su mejor amigo. Ya te lo dije”

“Hemos sido sus vecinos desde hace más de 5 años y nunca en mi vida te había visto” repliega la mujer.

“Vaya mejor amigo” murmura el hombre detrás de su taza.

Mike lo mira con enojo.

“No me interesa si me conoces o no. Necesito hablar con Will. Es importante”.

Escucha que la puerta se abre detrás de él. Se gira con prisa esperando ver a Will, pero en su lugar ve a un chico rubio con cara de niño. Lleva puesto un bóxer largo naranja y un suéter rojo de punto a rallas, esta mal abotonado sobre el pecho desnudo y le va demasiado grande, le cuelgan las mangas y le llega abajo del trasero. Lo mira con fastidio.

“¿A quién buscas?” pregunta el mocoso.

“Busco a Will Byers” dice Mike. El mocoso lo mira de arriba abajo y frunce el ceño.

“¿De parte de quién?” pregunta con un tono que no le gusta ara nada a Mike.

“¿Y tú quien rayos eres?” le devuelve Mike la pregunta.

Escucha un bufido detrás de él.

“Perra, por favor” dice el hombre, Mike lo mira sobre el hombro, disgustado. Que hombre tan grosero.

Se gira de regreso cuando escucha la risita del chico en la puerta. Lo ve acomodarse un mechón de su feo cabello, en serio ¿qué es esa maraña de pelos? Parece un brócoli amarillo.

“Para cuestiones prácticas” dice, mientras se cruza de brazos, “soy su jodido mejor amigo. ¿Y tú quién eres?”

Mike hace una pausa. Escucha risas detrás de él y un susurro que no debería escuchar, pero con años de práctica de escuchar lo que no debería, logra captar un “y bien jodido” del hombre. Pero Mike debe de haber escuchado mal. Claro. Escuchó mal. Pero eso no es lo importante.

Porque delante de él está este mocoso. Este enano petulante cabeza de brócoli frito, diciendo que es el mejor amigo de SU mejor amigo. No hay manera. No. Esto está mal. Hay algo podrido aquí.

“Mientes” dice Mike.

“¿Qué?” pregunta el chico. Ahí está. El desconcierto en su cara es evidente.

“¿Qué le hiciste?” pregunta Mike, ahora sintiendo la rabia semblarse en lo profundo de su estómago. “¿Dónde está?” Pregunta mientras empieza a avanzar a la puerta.

“¡Oye, no puedes pasar!” grita el mocoso al mismo tiempo que Mike llama a Will con un grito. El mocoso trata de evitar que entre, pero Mike lo empuja. El chico resiste bastante más de lo que espera. Siente que alguien lo toma del brazo y lo jala con rudeza para azotarlo contra la pared detrás de él. Primero piensa que es el hombre quien lo somete con el brazo por la espalda, pero entonces en el forcejeo lo ve, imperturbable, bebiendo un sorbo de su taza junto al marco de la puerta.

“¿Qué está ocurriendo aquí?” Escucha que alguien pregunta. Es Will, quiere hablar, pero el dolor del brazo lo está matando desde anoche. Entre los golpes que se dio mientras escapaba del laboratorio y en el bosque más el sobre esfuerzo en el río, siente que si está perra loca lo jala un poco más, bien podría arrancárselo de una vez.

“Will, dile a este mastodonte que me suelte” Mike encuentra la fuerza para hablar. La mujer le grita algo que no entiende bien porque aprieta más su agarre y un dolor tremendo lo invade. “¡Will! Solo quítamela de encima” grita, con la cara aplastada contra el papel tapiz viejo. La mujer se quita de encima y Mike se incorpora, “Carajo” dice rotando un poco el hombro, para ver si se puede regresar a su lugar. “Mierda” dice mirando a esa psicópata.

“Mike, ¿qué haces aquí?”

Y entonces lo ve. Es él.

Luce diferente.

No lo ha visto en un tiempo. Tiene el cabello más largo y esta revuelto, cómo si acabara de salir de la cama, lleva solo un par de pantalones deportivos y va descalzo. No quiere mirar demasiado, pero le resulta difícil, se ve bien. Diferente pero bien. Cómo si se supusiera que siempre debió de verse así.

“¿Podemos pasar a hablar?” Mike se aclara la garganta. “Adentro. Solos” Lo mira directo a los ojos. Cuando Will asiente, Mike entra al departamento, de reojo ve que el enano lo mira con odio. Eso le causa satisfacción.

Mike se adentra a la pequeña sala. Aún le duele el brazo, y trata de masajearse el hombro. Mira alrededor. Esto también es diferente. La única vez que vino fue a finales del primer semestre de Will en la ciudad, para ese entonces el lugar le pareció demasiado habitado. Pero esto. Los Byers siempre han sido desordenados. No los juzga, es solo su ritmo de vida. Y este lugar luce como Byers. La mesa de centro esta llena de hojas de trabajo, libros abiertos, lápices, lapiceros y marca textos esparcidos encima. Hay un cobertor medio en el piso en un extremo del sofá más grande y el individual esta lleno de chaquetas, juegos de mesa y libros, todos en una gran pila físicamente desafiante. Siente que en su pecho comienza a crecer una sensación extraña. Tiene demasiado en la cabeza. Comienza a caminar porque eso siempre le ayuda a aclarar las ideas.

Escucha la puerta cerrarse, puede sentir a Will parado, viéndolo. Y por el movimiento a su lado, sabe que el mocoso está ahí también.

“Mike” lo llama Will después de un momento, “¿qué haces aquí?”

Esa es una buena pregunta. ¿Qué hace aquí? Pero más importante, ¿qué hace él aquí? Mike mira al enano detrás de Will, moviéndose en la cocina cómo si perteneciera ahí. ¿Quién demonios se creía? ¿Su mejor amigo? Pura mierda.

“¿Y ese tipo quién es?” pregunta Mike “¿tu perrito guardián? Deberías conseguir uno mejor entrenado”

Mike habla fuerte intencionalmente, para que el mocoso lo escuche, pero o es sordo o idiota porque no reacciona. Sigue preparando una cafetera. Le presta demasiada atención a la taza medidora, debe de ser idiota si no puede ni preparar bien una cafetera.

“No lo llames así. Es mi novio” le espeta Will.

Eso lo detiene. ¿Novio? La mirada de Mike viaja entre Will y el mocoso. No. Está bromeando. Es decir, Will puede hacerlo mucho mejor que eso.

“¿Cuántos años tiene? ¿doce?” es decir, de todas las veces que Mike se imagino a Will con alguien, pensó en algo mejor. No un mocoso que no puede abotonarse un maldito suéter.

“Veintiuno” le dice Will, puede sentir su molestia “¿Viniste solo a criticar a mi novio o tienes algo que decir?”

“Te estuve llamando anoche” le reprocha Mike. “¿Por qué no contestabas el teléfono?”

“Estuve fuera hasta tarde” musita Will, como si estuviera aburrido.

“¿Y no podías revisar tu maldita contestadora?” le espeta Mike.

“Dios mío, Mike. Puedes ir al grano. Estaba hablando con Steve antes de que armaras un escándalo en mi puerta. De hecho, aún sigue en la línea.” Will camina hacia la barra que separa la cocina de la sala y toma el teléfono descolgado.

Mike mira al intruso en la cocina. El muchacho idiota mira la cafetera sobre el fuego con demasiado interés. ¿Qué acaso es retrasado? Espera. ¿Dijo Steve? ¿Steve Harrington? ¿Qué carajo hace Steve hablándole tan temprano a Will un sábado? Mira de nuevo a Will. Sin camisa y con el teléfono en la oreja.

“Espero qué sí, porque si no le patearé el culo por el espectáculo que armó en el pasillo” Mike frunce el ceño. “Cómo sea, ¿realmente crees que se trata de él? ¿No crees que realmente es solo una horrible coincidencia?”

“¿De qué estás hablando?” le pregunta Mike, acercándose a él. Will le hace una seña para que se calle. Mike frunce el ceño. Gira la cabeza y ve al mocoso, aun frente a la estufa, todavía viendo la cafetera. ¿Novio? Sí, claro. Ni siquiera puede notar que Will está nervioso en el teléfono. “De acuerdo. Iré. Llegaré está noche”. Mike vuelve a mirar a Will quien ya ha colgado.

Espera. Dijo que se va. No puede.

“¿Qué sucedió? ¿A dónde vas? ¿Está todo bien? ¿Por qué Steve Harrington te marca? ¿A dónde vas? No puedes ir. Tienes que venir conmigo”.

“¿Qué mierda, Mike?” le espeta Will. “No iré contigo a ningún lado.”

“Will, necesito-”

“No, no. Llegas a golpear mi puerta a como un loco un sábado a las ocho de la mañana, armas un escándalo con mis vecinos, te comportas como un idiota, ¿y ahora me dices, me ordenas, que vaya contigo a no sé dónde, sin una explicación? ¿Qué mierda, Mike?”

Vaya, Will parece verdaderamente enojado ahora. No lo ha visto así en mucho tiempo.

“Te lo contaré en el camino” dice, el solos, implícito, “solo, confía en mí, ¿quieres?”

Ve a Will dudar ¿Por qué duda?

“No, Mike. No sin una explicación.” Mike no entiende por qué. “Además, tengo que volver a Hawkins hoy”

“¡Bien! Porque es justo ahí a donde vamos”, Mike se apresura a estar de acuerdo, se adelanta dos pasos y toma la mano de Will, quiere sacarlo de ahí en ese instante.

“¿Qué sucede?” pregunta Will. Mike hace una mueca, indeciso.

“Dime, Michael” el nombre completo lo toma por sorpresa. Pero lo hace aceptar. No quería soltarlo así, pero parece que no hay otra forma de convencer a Will de que vaya con él.

“Reanudaron el programa” dice finalmente. Ve la confusión en la cara de Will, así que explica en un susurro: “El de Once, el que le dio sus poderes”.

Y entonces Will se desploma.

Eso fue una pésima idea.

Notes:

Les dejo la lista de las canciones que escucha Mike en la radio. Mi idea es que todas le recuerdan a Will y Once y sus sentimientos por ellos de alguna forma, pueden decidir cual creen que es para cada quien, pero siento que hay unas muy obvias, cómo Cyndi Lauper y The Clash.

Stand by me – Ben E. King
Should I stay or should I go? – The Clash
Purple rain – Prince
Lover, you should’ve come over – Jeff Buckley
Girls Just want to have fun – Cyndi Lauper
Time after time – Cyndi Lauper
Love hurts – Nazareth

Pero díganme, para quién creen que es cada una, déjenme sus comentarios <3

Notes:

Espero que les haya gustado este primer capitulo y que le den una oportunidad.
Ya estoy trabajando en el segundo capitulo y espero publicarlo pronto.
Déjenme sus comentarios, se los agradecería mucho.

 

También, no creo mucho en maldiciones, pero mientras editaba esto en la madrugada me enteré que la Gran Águila Calva atacó al Turpial, dicen que sacó al Saltamontes del hormiguero y quiere toda su fruta. Cómo pequeña Águila Real, y con nuestros nidos tan cerca, me da miedo que quiera también a mis crías.