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Lan Wangji se va a morir.
Se va a morir.
Va a recostarse, separarse de su cuerpo y simplemente dejar este mundo. Y cuando se encuentre con sus ancestros y le pregunten qué, en nombre del Cielo, causó su deceso prematuro, va a señalar a Wei Wuxian y esa sonrisa exasperante y cautivadora suya. Entonces, tras ver la fuente del tormento de Lan Wangji, sus ancestros asentirán con empatía y le asegurarán que, por su puesto, nadie podría esperar jamás que sobreviviera tal calvario con tal persona. Es totalmente razonable que su yo mortal no pudiera soportar la presión extrema a la que ha sido sometido, y que no estén decepcionados de él en lo absoluto.
Honestamente, a Lan Wangji le sorprende seguir respirando.
—Ooh, esto es fascinante. —Wei Wuxian levanta su mano y (que el Cielo lo ayude) la mano de Lan Wangji le sigue. Porque están pegados. Están pegados. Sus dedos están entrelazados y no pueden separarlos. —Sabes, no esperaba esto, ¿pero no es raro? Obviamente es una maldición, pero hasta ahora no es nociva.
"Oh, sí que es nociva", piensa Lan Wangji con la cabeza dando vueltas mientras Wei Wuxian gira sus manos de un lado a otro, probando los límites de la maldición. Su cuerpo entero se siente híper alerta, casi electrificado. Wei Wuxian está mucho más cerca de lo que Lan Wangji le ha permitido estar antes. "Desde luego que es nociva".
Wei Wuxian se ríe mientras balancea sus manos ligeramente. —¡Lan Zhan! ¡Mira tu cara! ¡Parece que estás a punto de desmayarte!
Desmayarse. Sí. Buena idea. Excelente idea. Si Wei Wuxian sigue hablando, puede que pase, y por lo menos Lan Wangji podrá ganar algunos valiosos segundos para estar en dichosa negación antes de que el pánico total se afiance en él.
Como era de esperarse, Wei Wuxian sigue hablando. —Así que, ¿cuál de nosotros dos crees que los esposos maldijeron? —tararea mientras inspecciona los dos ataúdes en la cripta. Esa es la razón por la que vinieron: para descubrir si la pareja enterrada aquí estaba detrás de la serie reciente de maldiciones. —¿Será que es combinado? ¿O cada uno nos maldijo y las maldiciones reaccionaron entre sí? Los lugareños la llaman una maldición de amantes, así que probablemente…
La voz de Wei Wuxian se desvanece hasta ser un débil zumbido en la cabeza de Lan Wangji. Una maldición de amantes.
Los ojos de Lan Wangji se ponen completamente en blanco y todo se oscurece.
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Lan Wangji había fijado un ritmo brutal: zancadas largas y rápidas que rayaban en lo indignante y descortés mientras arrastraba a Wei Wuxian por la calle, a través de pueblos pequeños. Wei Wuxian, cuya resistencia y velocidad eran normalmente de temer, se quejó de la urgencia durante todo el camino y a menudo intentó detener a Lan Wangji sólo porque percibía un olor agradable en el puesto de un vendedor ambulante o veía algo bonito en una tienda. Y, cuando Lan Wangji pasaba de largo inevitablemente, Wei Wuxian protestaba y se quejaba de lo cruel que era el Segundo Joven Maestro de Gusu Lan con él.
Los lugareños habían observado la situación con perplejidad, curiosidad y (para el ligero horror de Lan Wangji) diversión. ¿Cómo se habrán visto ellos dos en los ojos de los lugareños? Es obvio que no son hermanos; no se parecen en nada. Si son amigos, Lan Wangji debe parecer un mal amigo por negarle a Wei Wuxian una y otra vez incluso un descansito en su camino de regreso. Además, los amigos no se toman de la mano.
—¡Lan Zhan! —Wei Wuxian se tropieza en los escalones que llevan hacia los Recesos de las Nubes. —¡Espérate! ¡No te enojes!
Lan Wangji no está enojado, está estresado. Nunca ha sido muy bueno expresando sus emociones, lo que es útil en situaciones en las que prefiere mostrar tan pocas reacciones como le sea posible, como cuando tiene que arrastrar de regreso a casa al discípulo más exasperante que los Recesos de las Nubes jamás han tenido.
Van a llegar tarde. A pesar de que Wei Wuxian rogó con entusiasmo para que lo intentaran, Lan Wangji se negó a tratar de volar de regreso en sus espadas mientras sus manos estuvieran unidas. Y, cuando Wei Wuxian sugirió que ambos volaran en Bichen, Lan Wangji ni siquiera dejó que terminara de hablar antes de que lo interrumpiera con un vigoroso: —De ninguna manera.
Así que quedó caminar como la única opción.
Lan Wangji hace ese pensamiento a un lado antes de que pueda ponerle más atención de la merece. Tienen que informarle a su tío tan pronto como sea posible para que la Secta Gusu Lan pueda enviar a más discípulos a retomar la investigación donde Lan Wangji y Wei Wuxian la dejaron. Ojalá que entonces puedan averiguar cómo quitarles la maldición rápidamente, porque Lan Wangji nunca había estado en una situación en la que no pudiera alejarse de Wei Wuxian, y está seguro de que le va a dar un infarto si esto dura más tiempo.
Apenas se detiene para mostrar su pase de entrada de jade al guardia antes de que esté dentro de los Recesos de las Nubes. Las reglas establecen que cada persona debe tener y presentar su propio pase, pero incluso si Wei Wuxian no hubiera tenido su pase, no tendrían más opción que dejarlos pasar a ambos. Wei Wuxian también sabe esto; le sonríe descaradamente al guardia con la punta de la lengua entre los dientes.
—Compórtate —Lan Wangji no sisea, pero le falta poco para hacerlo mientras comienza a caminar más lento. Correr está prohibido en los Recesos de las Nubes.
Por desgracia, es plena mitad del día, y los caminos de los Recesos de las Nubes están tan concurridos como es les posible. Discípulos se inclinan ante Lan Wangji cuando pasa por su lado, pero él puede sentir las miradas atónitas que lo siguen.
Wei Wuxian (el exasperante, sinvergüenza, descarado Wei Wuxian al que nunca le ha importado la sutileza) sonríe y levanta sus manos unidas. Con arrogancia, señala sus dedos entrelazados. —¿Celosos? —desafía.
Es entendible que los discípulos aprovechen el estado perturbado de Lan Wangji y rompan la regla sobre no correr en su prisa por alejarse.
A Lan Wangji casi le da un tic en el párpado inferior y tira de sus manos hacia abajo con tanta fuerza que Wei Wuxian casi se cae. —Muévete. Tenemos que ver a shufu.
Wei Wuxian suelta un quejido en protesta, pero lo sigue. Aún saluda a discípulos que pasan por su lado, pero ya no trata de hacer que la atención se dirija a sus manos entrelazadas. No sirve de mucho, Lan Wangji está seguro. Nunca antes había caminado tan cerca de alguien que no fuera un familiar, y la vestimenta de Yunmeng Jiang de Wei Wuxian contrasta con la vestimenta de la familia de Lan Wangji.
Demasiado pronto, y a la vez no lo suficientemente pronto, llegan al lanshi. Lan Wangji se sabe de memoria los horarios exactos de su hermano y tío, y, como es de esperarse, Lan Qiren aún está en el salón revisando los manuscritos de los estudiantes.
—Shufu — saluda Lan Wangji y, por pura costumbre, trata de juntar sus manos para hacer una reverencia. En lugar de eso, solamente logra mover su mano y la de Wei Wuxian hacia enfrente, como si las presentara.
Lan Qiren es un hombre de reglas y respeto. No da rienda suelta a su mal genio sin motivo. Lan Wangji sabe que él y su hermano le importan muchísimo a su tío, y que muestra su amor al hacer todo lo que está en sus manos para asegurarse de que tengan buenos modales y sean exitosos cuando crezcan.
Sin embargo, en este instante la ira de Lan Qiren no está dirigida a Lan Wangji; está dirigida a Wei Wuxian, quien (tras darse cuenta de que ninguno de los dos podía mostrar respeto hacia su mayor de manera apropiada) golpeó su palma izquierda contra el puño formado a medias de Lan Wangji en un intento deficiente por recrear la posición de las manos necesaria para un saludo correcto.
Lan Qiren azota en la mesa el manuscrito que estaba leyendo. —¡Wei Wuxian! —Se pone de pie tan rápido que Lan Wangji se preocupa por la presión sanguínea en su cabeza. —¡¿Por qué… qué es esto?! —Señala bruscamente sus manos unidas. —¡Wangji, explícate ahora mismo!
—Shufu, es una maldición —Lan Wangji explica rápidamente antes de que la vena en la sien de su tío pueda hacerse más grande. —Wangji no tuvo cuidado y fracasó en resolver el problema de las apariciones —Hace una reverencia profunda.
Wei Wuxian también hace una reverencia, pero no tan profunda. —Lan-xiansheng, no es culpa de Lan Zhan. La maldición nos alcanzó muy rápido. Apenas pude percibir energía de resentimiento antes de que pasara. —Se acaricia la barbilla con su mano libre. —Hemos escuchado rumores sobre otros casos similares, pero los lugareños no son de mucha ayuda. En todo caso, hasta ahora no es perjudicial.
¿No es perjudicial? ¿No es perjudicial? Durante el camino de regreso, Lan Wangji se imaginó por lo menos cinco de los peores escenarios que podrían pasar como resultado, y ninguno de ellos está en el reino de lo imposible. Él y Wei Wuxian son tan diferentes. Además de una separación rápida e inmediata, no hay manera de que esto pueda terminar bien.
Lan Qiren parece querer saltar por encima de su escrito, agarrar a Lan Wangji y separarlo de Wei Wuxian por cualquier medio posible. Lan Wangji desea con toda su alma que pudiera hacerlo. —¿Encontraron la causa de las apariciones en Danyang?
Wei Wuxian niega con la cabeza. —No, pero logramos rastrearlas hasta la tumba de una pareja. Fue ahí donde ocurrió esto. —Balancea sus manos unidas. Lan Wangji las obliga a mantenerse quietas.
La furia en la expresión de Lan Qiren no disminuye ni un poquito. —Ambos van a ir al mingshi a informar en este mismo instante. Enviaré a Xichen para que se encargue de ustedes dos allá. —Su mirada asesina podría perforar el cráneo de Wei Wuxian—. Y tú. Compórtate o el Líder de Secta Jiang se enterará de esto. No voy a permitir que arrastres a Wangji en tus problemas.
Lan Wangji hace una nota mental para comprarle té de jazmín a su tío después de que esto termine. Al fin, una voz razonable en medio de toda esta locura.
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—Lo siento, Wangji —Lan Xichen suspira mientras aleja liebing de sus labios—, pero esto es todo lo que puedo hacer.
Lan Wangji mira fijamente la resplandeciente formación azul que se ha formado en sus manos y las de Wei Wuxian. ¿De verdad?, no es lo que dice. En su lugar, dice: —Wangji agradece los esfuerzos de xiongzhang —, que es básicamente lo mismo.
La sonrisa apologética de Lan Xichen se vuelve un poco más apologética, lo que simplemente significa que está tratando de no reírse. —He detenido cualquier posible avance de la maldición, pero es probable que la piel de sus dedos se desgarre si intento separarlos. Dado que tú y el Joven Maestro Wei parecen estar ilesos, podría ser más seguro esperar hasta que la situación en Danyang se resuelva. Entonces la maldición debería romperse de manera natural.
Eso podría tardar de un día a una semana, dependiendo de qué tan severa resulte la aparición. Lan Wangji quiere llorar, sólo un poquito. —Sí, xiongzhang. —Hace una reverencia.
Tan pronto como salen del mingshi, Wei Wuxian intenta jalarlo en la dirección opuesta al lanshi. Lan Wangji se resiste. —Wei Ying, ¿qué estás haciendo?
Wei Wuxian se vuelve hacia él con el puchero más exagerado que haya visto. —Lan Zhan —sus ojos son grandes y conmovedores—, seguramente no tenemos que ir a clase hoy, ¿verdad? ¡Nos maldijeron! ¡Deberían darnos chance! Estoy seguro de que Lan-xiansheng lo entendería.
Lan Wangji entierra sus talones en el suelo. La idea de tener que sentarse en un salón lleno de personas que, sin duda, mirarán sus manos y tendrán sus propias suposiciones es aterradora, pero no es tan aterradora como dejar que Wei Wuxian los lleve a sabrá el Cielo dónde. Juntos. Solos.
—¿Y a dónde iríamos si no vamos a clase? —pregunta.
Wei Wuxian se queda pensando demasiado tiempo para alguien que, con seguridad, trató de llevarlos en una dirección diferente hace tan solo un momento. —¿El pabellón de la biblioteca? —ofrece.
—No —Por supuesto que Lan Wangji no empieza a caminar en dirección al lanshi. Simplemente está caminando con un propósito.
—Nooooooo —Wei Wuxian chilla con fuerza mientras se inclina hacia atrás para resistirse. —Lan Zhan, ¡por favor! ¡Sólo esta vez! ¿Quieres que toda la clase nos vea así? ¿No sería muy vergonzoso?
Ahora se esperaría (y sería apropiado) que Lan Wangji simplemente lo ignorara y lo arrastrara a clase sin importar las tonterías que salieran de su boca. Lan Wangji es el Segundo Joven Maestro de la Secta Gusu Lan. Se supone que debe ser el ejemplo y seguir las reglas, y la regla número ciento cuarenta y tres establece: no hables sin pensar.
—¿De verdad es tan desagradable que te vean conmigo? —es lo que, absoluta y ciertamente, no debió haber dicho.
Wei Wuxian deja de resistirse, sólo porque está viendo fijamente a Lan Wangji como si le hubiera salido otra cabeza. Cuando recupera su voz, todo lo que logra decir es: —Uhhhhh…
Lan Wangji se da la vuelta al tiempo que su cuello y sus orejas comienzan a sentirse calientes por la vergüenza. —Una palabra más y voy a silenciarte. —Entonces se aprovecha de la conmoción de Wei Wuxian y lo arrastra hasta su clase.
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De alguna manera, la clase no es tan dolorosa y al mismo tiempo es justamente tan dolorosa como Lan Wangji esperaba que lo fuera.
No es tan dolorosa porque resulta que una sola mirada de advertencia de Lan Wangji es suficiente para silenciar a muchos de sus compañeros, y los intimida demasiado para que se queden mirando abiertamente la mano de Wei Wuxian estrechada en la suya. Jiang Cheng es el único que se les acerca con la cara retorcida en un ceño fruncido, pero Nie Huaisang lo lleva de vuelta a su asiento rápidamente.
Sin embargo, la clase es dolorosa porque Wei Wuxian debe compartir escritorio con Lan Wangji, y está sentado muy cerca de él.
En este momento, Wei Wuxian está haciendo garabatos en una hoja de papel con su mano izquierda. Antes había jurado y perjurado que no podía escribir con su mano izquierda y, por ello, Lan Wangji debía tomar notas por ambos. Pero aquí está, dibujando lo que obviamente son ellos dos como figuras de palitos que persiguen cadáveres feroces.
Por lo menos ya no está observando a Lan Wangji mientras escribe. Hace rato había recargado su barbilla en el hombro de Lan Wangji mientras leía los apuntes, y Lan Wangji estuvo a punto de rayar una línea a lo largo de todo el papel.
—Lan Zhan —Wei Wuxian susurra por lo que debe ser la centésima vez.
Lan Wangji lo mira de reojo. Trató de silenciarlo hace un rato, pero los hechizos silenciadores son inútiles si la persona puede jalar tu mano con insistencia y tú no puedes alejarte.
Wei Wuxian le sonríe de una manera que significa que no está tramando nada bueno. —¿Quieres ir a Caiyi conmigo al rato? Apuesto a que los lugareños aún nos recuerdan. Podemos preguntarles en dónde comprar los mejores snacks.
La sugerencia hace que Lan Wangji vacile, lo que es vergonzoso. Enseguida la hace a un lado. Deben practicar más tarde y, a pesar de que ninguno de los dos puede tocar sus respectivos instrumentos con una sola mano, Lan Wangji piensa aprovechar ese tiempo para analizar una de las composiciones de Lan An. —No.
La sonrisa de Wei Wuxian pronto se vuelve enfurruñada. —Pero, Lan Zhan, ¡le prometí a esa jiejie amable que volvería para comprar sus nísperos! ¿Vas a hacer que rompa la promesa que le hice a una linda joven?
Ahora Lan Wangji está segurísimo de que no quiere ir a Caiyi. —No hables. Concéntrate en la clase. Deja de coquetear sin intención. No hagas promesas que no puedes cumplir.
Con un ligero golpe seco, Wei Wuxian deja caer su cabeza en el escritorio. —¡Lan er-ge es tan cruel! —suspira—. No entiende las pasiones de la juventud. Sólo sabe tocar el guqin, copiar reglas y ser aburrido. Qué tragedia, qué…
Lan Qiren golpea el escritorio con una regla con la suficiente fuerza para hacer que Wei Wuxian se sobresalte. —¡Wei Ying! Una cosa es que tú no pongas atención, ¡pero ahora también estás perjudicando la educación de Wangji! ¡No arrastres a otros contigo!
Wei Wuxian carraspea ligeramente, pero responde con: —Sí, Lan-xiangsheng —, y sigue garabateando en el papel.
El buen comportamiento no dura ni diez minutos. Mientras Lan Qiren está a la mitad de una explicación sobre cómo un caso de apariciones de hace algunos siglos fue manejado con deficiencia, Lan Wangji siente que algo duro y delgado se presiona contra su brazo.
—Lan Zhan —Wei Wuxian susurra mientras lo toca otra vez con la punta de su pincel—. Tengo que ir al baño.
Durante un dulce, dulce y dichoso segundo, Lan Wangji no tiene idea de porqué Wei Wuxian siente la necesidad de hacérselo saber. Entonces Wei Wuxian mueve sus cejas de arriba hacia abajo y Lan Wangji de verdad quiere sacar Bichen y separarlos él mismo, ya que su hermano es demasiado cobarde para hacerlo. —No.
Wei Wuxian asiente con una sonrisa tortuosa en su cara. —Sí. Y tienes que venir conmigo, Lan Zhan.
—No —Lan Zhan repite, aunque sabe que es inútil.
—Aiya, Segundo Joven Maestro Lan, siempre diciendo que no. —Wei Wuxian se pone de pie—. Sabes, no le vas a gustar a las chicas si te la pasas diciendo que no. Ahora, tenemos que irnos, o yo me voy a ir.
Al decir esa última palabra, tira con la fuerza suficiente para hacer que Lan Wangji se ponga de pie. Salen por la puerta antes de que Lan Wangji pueda siquiera hacer una reverencia ante Lan Qiren y exentar a ambos.
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Al final les toma como una hora porque Wei Wuxian insiste en que Lan Wangji aproveche para hacer del baño, cosa que Lan Wangji de verdad no quiere hacer, ni quiere pensar.
—Ándale, Lan Zhan. —Wei Wuxian se pasa una mano por la cara en exasperación. Un discípulo invitado que pasa por ahí los mira como si fueran raros. —Vas a tener que ir en algún momento. Mejor hazlo cada vez que yo lo haga. Por lo menos así podemos ahorrarnos la mitad del tiempo que pasemos aquí.
Finalmente, Lan Wangji cede. Por supuesto que cede y es, sin duda, una de las peores experiencias de su vida. Hay muchas otras cosas que preferiría sufrir en vez del horrible suplicio que es tratar de hacerle entender a Wei Wuxian que, siquiera se atreve a asomarse, Lan Wangji lo va a encerrar en el Pabellón de la Biblioteca para que copie reglas por el resto de su vida.
Para cuando finalmente regresan al salón, han estado ausentes por un notorio y largo rato. Nie Huaisang, en particular, los mira detenidamente con obvia curiosidad detrás de su abanico.
Lan Wangji le pone un hechizo silenciador como precaución… y una advertencia. No digas ni una palabra.
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Su siguiente clase transcurre con tanta facilidad como se esperaba, lo que (ya que Wei Wuxian está involucrado) no es fácil en absoluto.
Su clase de música no es más que un fracaso. Dado que no puede tocar su dizi, Wei Wuxian recurre al canto y, aunque Lan Wangji no cree que su voz es terrible, su profesor claramente no está de acuerdo. Además, después de tan sólo diez minutos de hacer lectura a primera vista de una composición de Lan An, Wei Wuxian decide hacer garabatos otra vez. Cuando el profesor lo atrapa y le exige que le entregue el papel y el pincel, Wei Wuxian lo mira directo a los ojos y se mete el papel con garabatos a la boca.
Así que Lan Wangji se pasa la clase entera tratando de convencer a un muy necio y a la vez entretenido Wei Wuxian de que escupa el papel. Al principio se había conformado con dejar que Wei Wuxian sufriera las consecuencias de sus acciones, pero entonces Wei Wuxian empezó a dar arcadas, y Lan Wangji abandonó su tarea de análisis para asegurarse de que Wei Wuxian no requiriera la atención de un médico.
La siguiente clase es de esgrima y Wei Wuxian hace un escándalo cuando Lan Wangji decide meditar en lugar de practicar.
—¿Y si tenemos que pelear mientras estamos unidos? —Wei Wuxian está en el suelo, pataleando como un niño tras no lograr persuadir a Lan Wangji. —¿No te da curiosidad cómo haríamos eso? Lan Zhan, ¿no tienes ni tantito sentido de autopreservación?
Lan Wangji sí tiene sentido de autopreservación, y le está diciendo que nunca debió haberse levantado de la cama esa mañana. —La maldición debería tener solución pronto, y no nos permitirán participar en cacerías nocturnas hasta entonces. No hay necesidad.
Wei Wuxian hace un sonido atragantado. —No nos permitirán… ¿qué regla es esa?
—Mil ciento cincuenta y tres —Lan Wangji responde sin vacilar—. A ninguna persona que sufra los efectos extenuantes de una maldición se le permitirá…
—No puedo creer que te sepas eso de memoria —gruñe Wei Wuxian mientras comienza a rodar por el suelo. No llega demasiado lejos porque Lan Wangji se rehúsa a moverse. —Sólo líbrame de mi miseria, Lan Zhan. Ten piedad. No puedo soportar esto.
Esta es fácilmente la quinta vez que Wei Wuxian se queja de su situación, y llevan menos de un día con la maldición. Cuanto más dice eso, más sospecha Lan Wangji que Wei Wuxian desearía haber sido maldecido con cualquier otra persona. Wei Wuxian se lleva bien con mucha gente (Lan Wangji lo ve todo el tiempo, en las personas que lo acompañan, la manera en que sus ojos se cierran por la risa cada vez que está cerca de otros), pero esto es diferente.
Lan Wangji no puede alejarse sin más y no mirarlo, como lo haría normalmente. Porque está pegado. Están pegados, y los discípulos que Lan Qiren envió hace rato se están tomando su preciado tiempo con el caso de Danyang.
No hay mucho que Lan Wangji pueda hacer, así que pretende que está demasiado ocupado meditando para escuchar a Wei Wuxian.
La clase de esgrima, por desgracia, también termina siendo un fracaso, pues Lan Wangji no logra calmar el caos que bulle justo debajo de sus costillas.
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El momento que Lan Wangji ha temido todo el día llega: la noche. Con la luz del sol que se desvanece se va toda la esperanza que tenía de que esto se pudiera resolver en un día.
Normalmente, Lan Wangji aprecia la noche. Es silenciosa y, aunque los Recesos de las Nubes siempre lo son, la noche trae consigo un tipo de paz diferente. El aire se enfría, en mundo se ralentiza y Lan Wangji finaliza el día con una comida, un baño y un poco de tiempo para componer con su guqin.
Por lo menos eso es lo que hubiera hecho si no estuviera pegado a la persona más problemática del mundo.
Están en su jingshi, lo que hace que Lan Wangji se sienta de una manera que no va a examinar a detalle. Ya que Wei Wuxian comparte habitación con Jiang Cheng en los dormitorios de estudiantes, que sólo tienen camas individuales, tiene sentido que se quede temporalmente con Lan Wangji hasta que se resuelva su situación.
No lo dialogaron de antemano. Después de su última clase, Lan Wangji llevó en silencio a Wei Wuxian por el camino que conduce a su habitación, y Wei Wuxian lo siguió sin señales de protesta. Se sintió irreal: el sonido de sus pisadas a lo largo del camino de piedra, el calor de sus dedos entrelazados, y saber indiscutiblemente que Wei Wuxian va a ser la primera persona ajena a su familia que va a ver los aposentos privados de Lan Wangji.
Lan Wangji tampoco va a examinar ese sentimiento. Necesita comer, tomar un baño y dormir para tener la suficiente energía para sobrevivir a lo que podría ser otro día de esta tortura.
—Lan Zhan. —Wei Wuxian lo mira suplicante con su cabeza en la mesa—. Ya de por sí estamos sufriendo. ¿No podrías pedir que preparen algo un poco más sabroso?
Su cena es típica de Gusu Lan: sopa ligera, arroz y platillos vegetarianos. Lan Wangji no ve una razón para cambiarla. —Un cambio brusco en la dieta podría causarte molestias estomacales. Come, Wei Ying.
Wei Wuxian gira su cabeza para que su barbilla quede en la mesa. Mira con tristeza los platillos que tiene en frente. —No puedo usar los palillos con mi mano izquierda —se queja—. Lan Zhan, ¿me puedes dar de comer?
Lan Wangji se siente tan aliviado de no haber estado en medio de un bocado porque definitivamente se hubiera atragantado. —Tienes una cuchara.
—Una cuchara sopera —Wei Wuxian señala—. Diseñada para comer sopa. ¿Quieres que me muera de hambre, Lan er-ge?
Desde luego que no es lo que Lan Wangji quiere, pero se niega rotundamente a darle de comer directamente a Wei Wuxian. Ya está demasiado tenso para lo que debería ser parte de un proceso de relajación nocturno.
Pero.
No puede negar que no ser capaz de usar palillos es una molestia. Que Wei Wuxian sea ambidiestro no significa automáticamente que tenga la misma destreza con ambas manos. Y si tiene problemas para comer bien, podría perjudicarlos a ambos. Si los próximos días resultan ser tan agotadores como lo fue hoy, va a ser incluso más importante que conserven sus fuerzas.
Lan Wangji hace una bola de arroz y la pone en la cuchara de Wei Wuxian junto con un pedazo de berenjena al vapor. No mira a Wei Wuxian mientras lo hace.
No obstante, de alguna manera puede oír la sonrisa de Wei Wuxian en su voz. —¡Qué caballeroso, Lan Zhan! ¡Si tan sólo todos los demás pudieran verte ahora mismo!
Lan Wangji vuelve a prestar atención a su propio tazón de arroz en lo que espera será una señal obvia de que no va a seguir este juego. —No hables a la hora de la comida.
Y así continúa: Lan Wangji pone comida en la cuchara de Wei Wuxian y comen. Es un proceso lento, pero, extrañamente, Wei Wuxian no trata de tomar la comida por sí mismo. El par de palillos que Lan Wangji trajo para él se quedaron a un lado, ignorados. Parece estar decidido en seguir el camino difícil: esperar que Lan Wangji le dé comida en lugar de tomarla él mismo.
Entonces, cuando Lan Wangji está poniendo más arroz en la cuchara de Wei Wuxian, éste sale disparado hacia delante súbitamente, más rápido que una tortuga serpentina, y muerde el arroz que Lan Wangji aún sostiene en los palillos.
Lan Wangji suelta sus palillos. Caen ruidosamente en la mesa. —¡Wei Ying!
Wei Wuxian sonríe con suficiencia mientras mastica. —¡Gracias por darme de comer, Lan er-ge! —se ríe a carcajadas.
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Al final, la cena toma demasiado tiempo y, para cuando terminan su comida, son casi las nueve. No hay tiempo para tomar un baño (lo que es bueno porque Lan Wangji no está nada preparado emocionalmente para desvestirse y tomar un baño con Wei Wuxian ahí mismo), pero es hora de prepararse para ir a la cama.
Ir a la cama.
Oh, Cielos. Lan Wangji va a tener que dormir en la misma cama que Wei Wuxian.
Por extraño que parezca, Wei Wuxian se ha calmado desde la cena, pero Lan Wangji sabe que no debe hacerse la esperanza de que por fin entienda la gravedad de su situación. De hecho, Wei Wuxian parece estar más alerta y mira la cama con un tipo de ensimismamiento que hubiera sido más apreciado en clase y no cuando Lan Wangji puede sentir cómo el sueño le va ganando minuto a minuto. Sus horarios de sueño son muy diferentes, y pensar que Wei Wuxian estará bien despierto mientras Lan Wangji está dormido es… inquietante.
Un discípulo llevó almohadas y cobijas extra, lo que es un alivio porque Lan Wangji sólo tiene una almohada y si tiene que compartirla con Wei Wuxian, probablemente no sobreviva la noche. Sin mirarlo, Lan Wangji toma las cobijas y almohadas, las pone en su cama y las acomoda sobre el colchón.
—¿Estás seguro de que estás de acuerdo con esto, Lan Zhan?
Lan Wangji se detiene con una mano en una de las almohadas de seda. Esa pregunta no sonó como algo que Wei Wuxian diría. Nunca le ha preguntado a Lan Wangji si está de acuerdo con algo y, ahora que lo hizo, Lan Wangji descubre que no le gusta.
Wei Wuxian balancea su peso en un pie y después en el otro. —Recuerdo que Huaisang me dijo una vez que vives solo —dice— y casi a nadie se le permite entrar a tu habitación. Si quieres puedo dormir en el suelo. De verdad no tienes que molestarte.
Lan Wangji finalmente lo mira por primera vez desde que comió de sus palillos. La sonrisa habitual de Wei Wuxian aún está en su cara, pero algo que es o malestar o agotamiento comienza a desgastar sus bordes. Lan Wangji resopla ligeramente. —No es molestia.
Los ojos de Wei Wuxian se abren como platos. —Lan Zhan, dormir conmigo es una molestia enorme. ¿Qué si soy sonámbulo? ¿O trato de abrazarte mientras estoy dormido? ¿O qué si se me cae la baba…? Definitivamente se me cae la baba, en serio no puedo evitarlo. Pero va a ser un gran inconveniente para ti. Sólo deja que me duerma en el suelo.
Después de que Wei Wuxian se pasara un día entero invadiendo el espacio personal de Lan Wangji y siendo mucho más fastidioso de lo que Lan Wangji hubiera podido imaginar, es raro verlo así. ¿Tal vez no le gusta la cama? Lan Wangji debió pedir más ropa de cama.
—La cama es lo suficientemente grande —Lan Wangji alisa una de las cobijas—. Si eres sonámbulo, no dejaré que llegues lejos. Pon una toalla en tu almohada si crees que vas a babear —En serio, en serio espera que Wei Wuxian no se dé cuenta de que no dijo nada sobre los abrazos porque, a decir verdad, Lan Wangji no tiene una respuesta para eso.
Wei Wuxian se queda en silencio, con las cejas fruncidas en un pequeño ceño contemplativo… pero sólo por un momento. Antes de que Lan Wangji pueda comenzar a contemplar si habló de más o no, Wei Wuxian vuelve a animarse. —¡Si tú lo dices, Lan Zhan! Entonces no puedes culparme si no duermes bien esta noche.
Calor empieza a florecer en las mejillas de Lan Wangji y está bastante agradecido por escuchar las campanas que marcan el inicio de la hora de irse a dormir. —Es haishi. Necesitamos descansar.
—Bueno, bueno, vamos a seguir las reglas —Wei Wuxian suspira con dramatismo mientras comienza a quitarse sus túnicas externas. Lo que no puede quitarse por completo, lo empuja por su brazo derecho hacia sus manos unidas. —Apuesto a que estás disfrutando esto, ¿no es cierto?
Lan Wangji se siente frágil, hecho de escarcha y a punto de derretirse. —¡Sinvergüenza!
—¿Sacar a la luz tu tiranía me hace un sinvergüenza? —Wei Wuxian se quita sus botas de una patada y las empuja en un intento por ordenarlas al borde de la cama. —Lan Zhan, no creas que por hacerme ir a dormir a tiempo voy a continuar con ese hábito. ¡Es bastante divertido quedarse despierto hasta tarde!
Eso… no es a lo que Lan Wangji pensó que se refería. Dándose la vuelta, inclina su cabeza para que su cabello oculte sus orejas. —Ridículo.
—Aiya, Lan er-ge, eres tan malo… y también estás a punto de irte a dormir. —Wei Wuxian se quita los calcetines y los pone dentro de sus zapatos—. Bueno, es tu turno.
Lan Wangji es mucho más lento para desvestirse. Está usando muchas más prendas que Wei Wuxian, y todas ellas tienen mangas. Deshacer los nudos es una tortura, como desprender su piel y exponer sus partes suaves y delicadas ante los ojos de Wei Wuxian, incluso si está lejos de estar desnudo.
—No mires —dice.
—¿Qué quieres ocultar? Ya te he visto antes. —A pesar de sus palabras, Wei Wuxian cubre sus ojos con su otra mano de todos modos—. Eres tan penoso, ¿y por qué? Si tuviera tu cuerpo, se lo presumiría a todo el mundo.
Lan Wangji no sabe cómo expresar de lleno lo mucho que no le gusta la idea de Wei Wuxian pavoneándose enfrente del mundo entero. —La promiscuidad está prohibida en los Recesos de las Nubes. —Otra prenda se va, y queda en la muñeca izquierda de Lan Wangji—. No te vas a exponer ante nadie.
Wei Wuxian chasquea la lengua. —Es un poquito tarde para eso, ¿no crees? Si tomamos en cuenta que ambos nos bañamos en los Manantiales Fríos.
Como si Lan Wangji alguna vez pudiera olvidar la manera en que Wei Wuxian irrumpió en los Manantiales Fríos esa noche, con deleite en los ojos y una sonrisa en los labios incluso mientras sus dientes castañeaban y se le ponía la piel de gallina en los brazos. “Hermoso” no es lo que Lan Wangji pensó en ese entonces, y definitivamente no es lo que está pensando ahora mientras ve a Wei Wuxian bostezar y frotar sus ojos.
Lan Wangji decide dejarse dos prendas, tanto por modestia como por conveniencia. El montón de ropa a medio quitar que cuelga de sus muñecas está comenzando a verse ridículo. —Tengo que apagar las velas —dice casi como una disculpa. Si Lan Wangji pudiera salirse con la suya, Wei Wuxian ya estaría en la cama y no tendría que seguirlo a trompicones en la creciente oscuridad. Wei Wuxian sólo tendría que quedarse bajo las sábanas, donde es cálido y seguro y…
La idea provoca una punzada extraña en el pecho de Lan Wangji, y toma el apagavelas con un poquito más de agresividad de la necesaria.
Una a una, las velas se apagan y, poco a poco, la luz se desvanece de la habitación. Para cuando se dirigen a la cama, sólo hay una pizca de luz de luna que proviene de la ventana para guiarlos. Lan Wangji presiona sus manos en el colchón para advertirle a Wei Wuxian que no camine más o va a golpearse las espinillas. La cama rechina suavemente mientras Wei Wuxian se sube. Tira de la mano de Lan Wangji para alentarlo.
—Espera. —Lan Wangji levanta su mano y tira de su cinta de la frente para quitársela. Con un extremo en su boca, la dobla tan bien como puede y la pone en la mesita de noche antes de sentarse en el colchón.
Para Lan Wangji, meterse a la cama no es nada más que recostarse y cubrirse con las cobijas. Para Wei Wuxian, involucra un ritual exhaustivo en el que se envuelve por completo en las cobijas, gira de un lado a otro para encontrar una posición cómoda, acomoda su cabello para quitárselo de la cara y entonces abraza su almohada para acercarla tanto como le es posible antes de soltar un suspiro feliz y satisfecho que Lan Wangji no encuentra tan fastidioso como debería.
—Buenas noches, Lan Zhan. —Su voz suena apagada debido a los cobertores. Toma la cobija de Lan Wangji y cubre su pecho, hasta debajo de su barbilla. —Las noches en Gusu son tan frías. —Sus dedos buscan a tientas, pero logra arropar la sábana alrededor del cuello de Lan Wangji antes de darle palmaditas en la mejilla. —Si te enfermas, el viejo Lan Qiren va a culparme a mí. Así que mantente calientito, ¿va?
Lan Wangji se queda mirando el techo con el pulso en las orejas y un calor persistente en la cara. Sólo cuando la respiración de Wei Wuxian se vuelve profunda por el sueño, Lan Wangji se da cuenta de que olvidó decirle buenas noches.
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La maldición (que empieza a sentirse no tanto como un simple desliz que cometieron dos jóvenes, sino como un castigo kármico divino) continúa al día siguiente.
Lan Wangji se despierta esa mañana, agotado debido a lo mal que durmió anoche, con Wei Wuxian dormido y babeando en su pecho. Si eso fuera todo, no tendría ningún problema; excepto que Wei Wuxian está abrazando su torso con una pierna echada encima de las caderas de Lan Wangji, y su túnica interior se aflojó tanto que la mitad de su pecho está presionado contra el pecho de Lan Wangji. También está roncando ligeramente, lo cual (oh, no) hace que Lan Wangji quiera envolverlo más fuerte con las sábanas y dejar que siga durmiendo.
Cuando Lan Wangji por fin se arma de valor para moverse, Wei Wuxian resulta ser bastante difícil de despertar. Cuando lo llama la primera vez, Wei Wuxian levanta la cabeza con los ojos somnolientos, mira la ventada, gruñe y vuelve a recostarse sobre Lan Wangji.
—Wei Ying. —Lan Wangji mueve su hombro. —Es hora de levantarse.
Wei Wuxian emite un sonido de descontento y se apretuja aún más contra él, lo que simplemente significa que está presionando su cara contra el cuello de Lan Wangji.
Lan Wangji se congela, aterrado de repente por su vida. La cara de Wei Wuxian está calientita y cada una de sus exhalaciones quema la piel de Lan Wangji. Hace que quiera entrar en pánico y lanzarlo al otro lado de la habitación, lo que (considerando que Wei Wuxian sólo está medio despierto) sería bastante desconsiderado.
Así que no lanza a Wei Wuxian. En su lugar, lo mueve con un poco más de fuerza. —Wei Ying, si no te levantas voy a hacer que copiemos las reglas después de clase… y sé que puedes escribir con tu mano izquierda.
Eso le gana un quejido prolongado que vibra contra su cuello y le pone la piel de gallina en todo el cuerpo. —Lan er-gege es tan cruel —Wei Wuxian se lamenta—, hace que este pobre discípulo se levante incluso antes de que salga el sol.
Bien, definitivamente tienen que levantarse ya. Lan Wangji no está seguro de cuánto más pueda soportar esto. Con un pequeño gruñido por el esfuerzo, se sienta con Wei Wuxian todavía sobre su pecho.
—Noooooooo. —Wei Wuxian engancha su brazo libre alrededor del cuello de Lan Wangji—. Regresaaaa, estás tan calientito.
—Le-ván-ta-te —ordena Lan Wangji.
Wei Wuxian abre uno de sus ojos grises a medias para mirarlo por debajo de sus largas pestañas. —Bien —suspira, se aleja de Lan Wangji y bosteza.
Por desgracia, no es tan fácil (las cosas nunca son fáciles cuando de Wei Wuxian se trata) y al final Lan Wangji lo tiene que despertar cuatro veces porque, al parecer, Wei Wuxian puede quedarse dormido en cualquier lugar. Casi sería impresionante si no fuera tan preocupante.
Por lo menos está callado, lo que es bueno (porque permite que Lan Wangji prepare un baño con comentarios mínimos) y malo (porque Lan Wangji no tiene qué lo distraiga de la vocecita en su cabeza que está volviéndose loca porque va a tener que bañarse enfrente de Wei Wuxian, y viceversa).
Entonces la opinión de Lan Wangji sobre el silencio de Wei Wuxian pasa con firmeza a la sección “buena” cuando Wei Wuxian, completamente despierto y listo para hacer un desmadre con la cordura de Lan Wangji, abre su boca y dice: —Creo que deberíamos cortarnos las mangas.
De verdad es un milagro que Lan Wangji no se ahogue a sí mismo en la bañera en ese preciso instante. —No. Ni lo pienses.
Wei Wuxian levanta su otra mano. —Escúchame. Necesitamos poder quitarnos y ponernos la ropa. A mí no me importa usar la misma cosa por unos días, pero a ti probablemente sí te importa, y volver a ponerse ropa sucia después de bañarse no está padre. —Hace una pausa—. También te llené de baba, así que no creo que quieras seguir usando tus túnicas internas.
Definitivamente, ahogarse sigue siendo una opción y Lan Wangji no ha dejado de considerarla. —Mn. —Es la única respuesta que puede dar en este momento.
—Y pues, estaba pensando —Wei Wuxian zarandea el bulto de túnicas exteriores que se amontonan en sus manos entrelazadas—, que podríamos cortar las costuras de nuestras mangas hasta llegar al cuello y coserles un cordón para cerrarlas. Se va a ver mal, por lo menos en mí porque no tengo mangas largas como las tuyas, pero por lo menos podríamos quitarnos esa ropa y lavarla. ¿Qué dices?
Lan Wangji aún piensa que es una mala idea. La Secta Gusu Lan exige darle mucha prioridad a la apariencia, y sabe que si su hermano ve que una manga de su túnica fue cortada deliberadamente, sus cejas van a dispararse tan alto que van a desaparecer tras su cinta de la frente.
Ya es demasiado tarde para cuando escucha el susurro de Suibian al ser desenvainada. Wei Wuxian arremangó su manga tanto como pudo para que quedara al revés, y dirige la espada directamente a la tela, donde sólo una fina capa separa la piel delicada de su muñeca de una espada excelente y afilada.
Lan Wangji inhala. —No…
La rasgadura de ropa es agonizante; Lan Wangji aguanta la respiración y busca cualquier indicio de sangre entre los grises de las túnicas de Wei Wuxian. Energía espiritual vibra en su mano, lista para llegar a Wei Wuxian en caso de que esté lastimado, de que esté sangrando, de que esté…
Wei Wuxian deja salir una risita triunfante mientras desgarra sus túnicas hasta quitárselas. —Ah, ¡mucho mejor! Ya se estaba poniendo pesado, ¿verdad, Lan Zhan?
Lan Wangji no dice nada (no puede decir nada) porque debajo de las túnicas de Wei Wuxian hay piel desnuda y lisa.
El descubrimiento es ridículo. Los humanos tienen piel y la ropa va encima de la piel; así que, una vez que se quita la ropa, lo que hay debajo es piel. Lan Wangji lo sabe. Todos lo saben. No hay razón alguna por la que deba estar atónito porque Wei Wuxian, quien es humano, tiene piel debajo de su ropa. Para ser honesto, debería estar agradecido de que Wei Wuxian tenga piel porque, si tuviera escamas, significaría que algo malo está ocurriendo con la maldición y tendrían que correr al mingshi de inmediato.
Sin embargo, lo que Lan Wangji siente no es gratitud. Se siente abrumado, agotado y muy acalorado, como si hubiera corrido cien vueltas alrededor de los Recesos de las Nubes a mitad del verano. Wei Wuxian está ahí mismo, y hay… piel. Mucha. Y, cada vez que Wei Wuxian se quita otra prenda, se revela aún más piel.
—¡Bueno! —Wei Wuxian declara una vez que sus prendas están amontonadas a sus pies y Lan Wangji ya no soporta mirarlo. —¡Ahora te toca!
Sería genial que el suelo bajo los pies de Lan Wangji cediera ahora mismo. —¿Qué?
—Nos vamos a bañar juntos, ¿no? —Oh, que el Cielo lo ayude, Wei Wuxian está tratando de desabrochar sus prendas. —Tu bañera es lo suficientemente grande para dos personas, y ninguno de los dos puede limpiarse como es debido con una sola mano. ¡Va a ser divertido!
¿Divertido? ¿Divertido? Lan Wangji no quiere participar en lo que sea que Wei Wuxian considere divertido. —¡Suéltame!
—Aiya, Lan Zhan, no seas tan terco. —Wei Wuxian tira de la túnica interior de Lan Wangji hasta abrirla, y Lan Wangji casi (casi) gimotea. —¡Los dos somos hombres! ¿Por qué te pones nervioso?
Lan Wangji sabe que Wei Wuxian no es estúpido. Puede que Lan Qiren aborrezca su ética de trabajo, pero Wei Wuxian es una de las personas más inteligentes que Lan Wangji conoce. Es observador, creativo, ágil y elocuente cuando quiere serlo. Pero a veces no se escucha a sí mismo; no escucha cómo podrían interpretarse sus palabras y, ahora mismo, la única palabra en la que Lan Wangji puede pensar para describir a Wei Wuxian es: estúpido.
—Yo lo hago —dice mientras le arrebata su manga a Wei Wuxian. No va a dejar que Wei Wuxian corte sus túnicas con Suibian, y usar Bichen para una tarea tan insignificante se siente como una falta de respeto, así que Lan Wangji saca una cuerda de guqin de repuesto de uno de los cajones y la ensarta a lo largo de su brazo, contra su piel. Un jalón, un torrente de energía espiritual a lo largo de la cuerda, y las túnicas caen del brazo izquierdo de Lan Wangji con la manga cortada a la perfección desde la muñeca hasta el pecho.
Wei Wuxian silba por lo bajo. —No fue como creí que vería la técnica de acordes asesinos por primera vez, pero también funciona.
Las orejas de Lan Wangji están de rojo escarlata sin duda alguna. —Date la vuelta. Cierra los ojos. No hables.
—Tan modesto. —Wei Wuxian se ríe, pero obedece y voltea la cara hacia otro lado.
El discípulo que les llevó provisiones extra tuvo la previsión de llevarles toallas de más. Es una bendición que haya más de las que necesitan; Lan Wangji toma una para cubrirse mientras se quita los pantalones. —Ten. —Con éxito, logra pasarle una toalla a Wei Wuxian con la rodilla sin mirar fijamente sus hombros desnudos por mucho tiempo.
—¿Quién pensaría que el Segundo Joven Maestro Lan es tan tímido? —Wei Wuxian se ríe mientras se amarra la toalla alrededor de la cintura. Usa las manos unidas de ambos para fijar un extremo de la toalla al tiempo que mete el otro extremo dentro de ése, y Lan Wangji logra sólo pensar un poquito en cuán cerca está su mano de la cadera de Wei Wuxian.
El agua aún está caliente cuando se meten, y Wei Wuxian deja salir un trino de placer mientras se hunde hasta las orejas. —Oh, esto es agradable. —Gime (gime, santo Cielo, cómo demonios va a sobrevivir esto Lan Wangji ) con los ojos cerrados. —Podría quedarme dormido así.
—No lo hagas —Lan Wangji advierte. Si Wei Wuxian se queda dormido, Lan Wangji va a tener que sostenerlo, y eso requiere mucho más contacto de piel contra piel de lo que Lan Wangji está listo para soportar. —Lávate. Vamos a llegar tarde.
—Ya se nos hizo tarde. —Con un suspiro, Wei Wuxian gira su cabeza y comienza a cepillar su cabello con sus dedos en el agua. —Hazte a la idea, Lan Zhan. No vamos a llegar a tiempo a ningún lado hoy. Mientras más rápido lo aceptes, menos enojado vas a estar.
Lan Wangji quiere señalar que no está enojado. Sólo está… perdido. En un territorio extraño. La última persona con la que se tomó de la mano fue Lan Xichen, y eso pasó hace una década, cuando Lan Wangji era pequeño y estaba en duelo por una madre cuya desaparición no entendía. No tiene idea de qué hacer con esta proximidad repentina y forzada… y con Wei Wuxian, la única persona que puede irritarlo y frustrarlo más allá de lo imaginable.
Casi está celoso de la indiferencia de Wei Wuxian respecto a toda la situación. Casi le da envidia cuán cómodo Wei Wuxian se siente alrededor de otro ser humano.
No sabe cómo decirle esto a Wei Wuxian, especialmente porque está tatareando con satisfacción mientras se echa jabón en el cabello, así que Lan Wangji no dice nada. De todos modos, usualmente no dice nada.
Hasta que Wei Wuxian le echa jabón a su cabello.
Lan Wangji evade su mano. —¿Qué estás haciendo?
—Lavo tu pelo. —Wei Wuxian pone los ojos en blanco, aunque sus labios aún están curveados en una sonrisa confundida. —No me digas que estabas planeando lavar todo esto… —pasa su mano por un mechón del cabello largo de Lan Wangji—solito, con una mano.
Lan Wangji estaba, de hecho, planeando hacer exactamente eso. Resopla y se voltea, con lo que quita su cabello de la mano de Wei Wuxian.
Riendo, Wei Wuxian toma otro mechón y le da un tirón. —Bueno, bueno, es mi culpa, ¿va? Déjame lavar tu cabello, Lan er-gege. Ya no voy a molestarte.
"Mentiroso", Lan Wangji piensa malhumorado mientras se somete a dejar que Wei Wuxian añada más jabón a su cabello. Pedirle a Wei Wuxian que deje de molestar es como pedirle a un pez que vuele. Es imposible.
Wei Wuxian sigue tarareando mientras trabaja con sus dedos en el cuero cabelludo de Lan Wangji, frotando en círculos relajantes. Lan Wangji trata de unirse con su mano libre, pero Wei Wuxian la golpea para alejarla con un insistente: —Esto es mucho más rápido.
Por lo menos, con la cabeza agachada y una cortina de cabello enjabonado que cubre su cara, Lan Wangji no tiene que preocuparse de si Wei Wuxian puede darse cuenta de que esto no le parece desagradable. Se siente bien, en realidad. Wei Wuxian es meticuloso, incluso si es un poco brusco, y Lan Wangji tiene que esforzarse en contener pequeños estremecimientos que siente por la columna vertebral mientras los dedos de Wei Wuxian se presionan en su cuero cabelludo. Su tarareo también es un buen plus; en serio, Lan Wangji va a tener que hablar con su profesor de música sobre sus criticas de la voz de Wei Wuxian.
Todas y cada una de las reflexiones placenteras de Lan Wangji se detienen estrepitosamente cuando Wei Wuxian murmura en voz baja y suave, y junto a su oreja. —¿Se siente bien?
El sonido lo paraliza, y se muerde la lengua con fuerza para evitar estremecerse y echarse de cabeza. Oh, no. No van a seguir ese rumbo, nop. Lan Wangji no lo va a permitir; no se va a dejar arrastrar por el enorme abismo que siempre parece deslizarse tras él cada vez que los ojos de Wei Wuxian se iluminan y sonríe con demasiada intensidad al decir el nombre de Lan Wangji.
Se sienta con la brusquedad suficiente para que el agua en la bañera se agite. Wei Wuxian grita, y luego se echa a reír con fuerza. —¡Pareces un demonio de agua!
Lan Wangji se quita el cabello empapado de la cara. —Gracias por tu ayuda. —No es su intención sonar tan entrecortado, pero su corazón late a toda velocidad y Wei Wuxian está sonriendo de esa manera, y sus talones están al borde del abismo.
—No tienes que agradecerme. —Wei Wuxian sonríe mientras comienza a lavar su propio cabello.
Lan Wangji lo observa con culpa colándose en su estómago. Debería ayudar; Wei Wuxian lo ayudó a lavar su pelo. Extiende su mano.
Wei Wuxian se aleja. —Nah, yo puedo hacerlo, Lan Zhan. Ya casi termino.
Lan Wangji parpadea y deja caer su mano. No sabe si sentirse aliviado o decepcionado.
El conflicto debió ser visible en su cara. La sonrisa de Wei Wuxian está enmarcada por burbujas de jabón mientras dice: —Pero ahorita puedes ayudar a lavarme los hombros. ¿Eso te haría sentir mejor?
Eso, eso no, eso no haría que Lan Wangji se sintiera mejor. Los hombros son distintos al cabello. Lan Wangji no confía en sí mismo al estar en una situación en la que pueda ver cada peca individual en los hombros de Wei Wuxian y no… no sabe qué haría. Sus labios cosquillean. ¿Contarlas, a lo mejor? Si lo hace, su mente va a recordarle para siempre y de manera aleatoria el número exacto de pecas que decoran la espalda de Wei Wuxian, y cómo nadie más en el mundo tiene esa constelación única en su piel.
Con las orejas hirviendo, Lan Wangji se talla la piel para evitar pensar en pecas y risa cálida. Puede lavarse sin problema excepto por su brazo derecho y la parte posterior de sus hombros, pero no puede obligarse a pedirle ayuda a Wei Wuxian… sería pedirle que lo tocara. Lan Wangji nunca antes ha pedido que lo toquen, y no piensa empezar hoy.
Al final, no necesita hacerlo. Da un brinco cuando Wei Wuxian presiona la mano en su espalda, con el dedo anular descansando en una protuberancia de su columna.
—Perdón, ¿te asusté? —Wei Wuxian se disculpa de la manera en que un niño se disculparía por comerse la última galleta: desprovisto de remordimiento real. Le da palmaditas a la espalda de Lan Wangji. —¿Puedo?
Más vale pedir perdón que pedir permiso. Tan típico de Wei Wuxian. Lan Wangji no dice nada, pero no se aleja de la mano de Wei Wuxian. Que Wei Wuxian lo interprete como quiera.
Wei Wuxian le echa jabón a la espalda de Lan Wangji y comienza a lavarlo, tallando su piel energéticamente. —Tienes una piel tan bonita —dice, como si no estuviera atravesando ya cada uno de los muros personales de Lan Wangji—. Estoy celoso.
Lan Wangji piensa en la piel bronceada de Wei Wuxian, con cicatrices pálidas y dispersas que aparecieron por una infancia de travesuras y aventuras antes de que su núcleo se fortaleciera lo suficiente para curar la mayoría de sus heridas. Entonces piensa que va a tocar esa piel muy pronto. Sus manos. En la piel de Wei Wuxian. Tocándolo.
Traga. La cantidad de esfuerzo que le toma realizar esa simple acción en vergonzosa.
Wei Wuxian termina antes de que Lan Wangji se dé cuenta; no había mucho que lavar, sólo su brazo y su espalda. —Ya quedó —Wei Wuxian golpea el hombro de Lan Wangji. Lan Wangji nunca va a entender cuál es el chiste de pegarle a tus compañeros por diversión. —¡Bien limpio! Ya puedes salirte, si quieres.
Lan Wangji vacila, y eso hace que Wei Wuxian sonría. —¿Oh? ¿Qué es esto? —La risa suave y sabionda de Wei Wuxian al instante pone a Lan Wangji en modo pelea-o-huida. —¿Qué estás esperando? A menos que… ¿quieras ayudar a lavarme?
Huida es entonces. Lan Wangji se levanta con plena intención de salir de la bañera.
Wei Wuxian se ríe con más fuerza y tira de él. —¡No, espérate! Perdón, perdón, Lan Zhan. Ah, mírate. ¡Te molesto tantito y ya te enojas! Ven aquí, ven aquí. Ya no te enojes, ¿va? ¡Todavía necesito que me bañes!
—No estoy enojado —Lan Wangji dice a pesar de la molestia hirviendo a fuego lento debajo de su piel, en su sangre. Wei Wuxian siempre es así, nunca piensa lo que dice y nunca dice lo que piensa. Es exasperante.
Lan Wangji toma un poco de jabón y comienza a frotarlo con vigor en la espalda de Wei Wuxian. Quince segundos, se promete a sí mismo. Quince segundos para lavar la espalda y el brazo de Wei Wuxian, y ya. Si sólo se concentra en realizar esta tarea, debería ser capaz de terminar con esto cuanto antes, y con vergüenza al mínimo. No tendrá tiempo de pensar en cuán cálida es la piel de Wei Wuxian bajo su mano, ni de escuchar los suaves sonidos de satisfacción que hace Wei Wuxian ni de contar las pecas en sus hombros.
Quince segundos.
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En total hay ocho pecas en los hombros de Wei Wuxian.
Lan Wangji de verdad quiere maldecir.
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Es por pura suerte que el discípulo enviado por Lan Xichen para comprobar cómo están llegue al jingshi en ese momento. Lan Wangji lo despacha con una petición para modificar las mangas de dos uniformes estándares de Gusu Lan de su talla y de Wei Wuxian, entonces empieza con la difícil tarea de salir de la bañera sin que él ni Wei Wuxian se resbalen y caigan. Al final, ambos están fuera y sentados en la cama de Lan Wangji usando lo que queda de la ropa de ayer mientras esperan por la nueva. Lan Wangji había pedido que las alteraciones se hicieran lo más pronto posible, pero, incluso con la habilidad considerable de los sastres, podría llevar horas.
Wei Wuxian tiene razón, Lan Wangji piensa a regañadientes. Ya son las ocho. Hoy no van a llegar a tiempo a ningún lado.
Wei Wuxian parece emocionado porque están atrapados en el jingshi. Se estira en la cama tanto como puede y se acomoda alegremente entre las sábanas. —Lan Zhan, deberíamos dormirnos un rato.
Oh, ni hablar. Una cosa es dormir en una cama durante la noche, cuando la oscuridad los oculta a ambos. Dormir durante el día, cuando Lan Wangji puede ver a Wei Wuxian y Wei Wuxian puede verlo sólo es buscarse un problema. —No.
Con un puchero, Wei Wuxian toma su almohada con la otra mano y la pone debajo de su cabeza, con el cabello húmedo desparramándose por todos lados. —Bueno, yo me voy a dormir un rato. Despiértame cuando llegue la ropa, ¿va?
Lan Wangji se debate si debe insistir en que Wei Wuxian se quede despierto. Fue difícil despertarlo en la mañana y Lan Wangji no está dispuesto a repetir la experiencia, pero un Wei Wuxian dormido es un Wei Wuxian tranquilo, y a Lan Wangji de verdad le vendría bien un poco de paz y tranquilidad en estos momentos.
Wei Wuxian toma la decisión por él al dormirse, con los ojos cerrados en un sueño dichoso y la mano de Lan Wangji apretada contra su pecho.
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La ropa llega alrededor de dos horas después, junto con su desayuno. Lan Wangji sospecha que su tío puede estar detrás del trabajo apresurado de los sastres, y hace una nota mental para agradecerles más tarde por lo que seguramente tuvo que ser una situación estresante con el líder de facto del clan respirándoles en la nuca.
Ahora, a despertar a Wei Wuxian.
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—Déjame ayudar —Wei Wuxian insiste una vez que ambos están vestidos. Las alteraciones de las túnicas no son perfectas (claramente no cumplen con el estándar de la vestimenta de Gusu Lan), pero funcionan y, casi a mediodía, Lan Wangji y Wei Wuxian están listos para salir del jingshi.
Una vez que Lan Wangji se ponga su cinta de la frente, claro está.
Lan Wangji esquiva la mano de Wei Wuxian. —No.
Wei Wuxian echa la cabeza hacia atrás y gruñe. —¿Por qué no?
—No.
—Lan Zhan, esa no es una respuesta.
Sí es una respuesta, Lan Wangji quiere argumentar. Esta es su cinta de la frente; Wei Wuxian no puede tocarla así nomás. Y Lan Wangji necesita usarla, pero está teniendo dificultades para ponerla alrededor de su frente con una sola mano.
Wei Wuxian renunció por completo a su habitual cola de caballo en pro de atar su cinta roja en un gran moño en las puntas de su cabello, y no parece comprender por qué Lan Wangji no puede permitirse atajos similares cuando se trata de su cinta de la frente. —¿Por qué eres tan protector con ella? Sólo es una cinta.
—No lo es. —Lan Wangji sostiene la cinta contra su pecho de forma protectora. —Es importante.
Wei Wuxian gruñe de nuevo, con más fuerza. —¿Eres el único que puede tocarla? ¿No hay nadie más que pueda ayudarte?
Lan Xichen puede, considera Lan Wangji. Como su hermano, Lan Xichen tiene permitido tocar su cinta de la frente, pero la última vez que lo hizo fue cuando Lan Wangji tenía cuatro años y no podía atarla apropiadamente. Es humillante tener que recurrir a él otra vez, a los quince años, por la misma razón.
—Mi hermano —Lan Wangji admite.
Wei Wuxian asiente. —Está bien. Vamos a visitar a Zewu-jun.
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Lan Xichen es demasiado amable para reírse del dilema de Lan Wangji, pero no es lo suficientemente amable para no sonreír, lo que es mucho peor. Amarra la cinta alrededor de la cabeza inclinada de Lan Wangji y le da palmaditas a su hombro. —Ya quedó.
—Gracias, xiongzhang. —Lan Wangji da un paso hacia atrás. Como un pequeño acto de rebeldía, ajusta su cinta ahí mismo, sólo para asegurarse de que Lan Xichen sepa que aún puede hacerlo él mismo.
—Gracias, Zewu-jun. —Wei Wuxian hace una pequeña reverencia para Lan Xichen—. Y perdón por las molestias, pero alguien no cree que yo sea digno de tocar su preciosa cinta de la frente, así que tuvimos que venir a molestarte.
Lan Wangji sabía que debió haber silenciado a Wei Wuxian con un hechizo antes de venir aquí.
Lan Xichen los mira a ambos de una forma que a Lan Wangji no le gusta en absoluto. —No es una molestia. —Y entonces se acerca la manga a la boca y tose con educación, lo que significa que a duras penas se está aguantando la risa. —Sé paciente, Joven Maestro Wei. Siempre existe la posibilidad de que Wangji cambie de opinión.
Wei Wuxian parpadea dos veces. —¿Ah?
Muy bien, es hora de irse. Lan Wangji hace una reverencia con rigidez. —Debemos irnos. Escucho a shufu llamarnos. Wangji le agradece a xiongzhang nuevamente por su ayuda.
—¿Ah? —La mirada de Wei Wuxian va y viene entre Lan Wangji y Lan Xichen. —¿En serio? Porque yo no escuché nad…
Lan Wangji no deja que termine; fija un ritmo rápido para alejarse del hanshi, y Wei Wuxian no puede hacer más que seguirlo a trompicones.
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Poco después del mediodía, debido a la insistencia de Wei Wuxian, se les unen a Nie Huaisang y Jiang Cheng para el almuerzo.
—Así que es una maldición. —Nie Huaisang ondea su abanico mientras los escudriña desde su borde—. Me hace tan feliz no tener un núcleo lo suficientemente fuerte para que me asignen a alguna cacería nocturna. No puedo imaginar atravesar por lo que ustedes están atravesando.
Jiang Cheng pone los ojos en blanco mientras apuñala el arroz en el tazón con sus palillos. —Gracias al Cielo. Me estaba preguntando si el Segundo Joven Maestro Lan había perdido la cabeza por tomarse de la mano con alguien como tú.
—¡Hey! —protesta Wei Wuxian. —¡Es divertido tomarse de las manos conmigo! Además, Lan Zhan y yo nos la estamos pasando muy bien formando un vínculo debido a esto. Definitivamente es algo de lo que nos vamos a reír en el futuro.
Con la boca medio llena de arroz, Jiang Cheng mira a Wei Wuxian con duda extrema. —Sí, claro. Ni siquiera le caes bien.
De alguna manera, y por alguna razón, ese comentario le sienta mal a Lan Wangji. Le da un apretón a la mano de Wei Wuxian sin pensar y dice: —No hablen durante la comida.
Jiang Cheng casi mata a Lan Wangji con la mirada antes de decidir que no vale la pena. Nie Huaisang sólo los observa detrás de su abanico, y sus ojos van y vienen entre Lan Wangji y Wei Wuxian.
Wei Wuxian mira a Lan Wangji con una sonrisa y le da un apretón a su mano. La acción es gentil, pero la manera en que hace que el ritmo cardiaco de Lan Wangji se dispare por los cielos no lo es.
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A las dos de la tarde, Wei Wuxian descubre que, si no quiere ir a algún lado, simplemente puede recostarse en el suelo y rehusarse a moverse. Su razonamiento es que Lan Wangji no se va a atrever a levantarlo por su repulsión al contacto físico, y no va a arrastrar a Wei Wuxian por miedo a lastimarlo.
Lan Wangji está frustrado porque Wei Wuxian está en lo correcto, así que ahora están estancados a la mitad del camino hacia su próxima clase con Wei Wuxian en el piso, quejándose de que estar maldecido debería exentarlos en automático de cualquier responsabilidad.
¿Es así como se sienten a menudo los padres con niños pequeños? Si es así, Lan Wangji los respeta muchísimo porque él ni siquiera puede manejar a un muchacho de quince años que debería ser más consciente.
Al final, lo salva nada más y nada menos que Jiang Cheng, quien fue enviado por Lan Qiren a buscarlos y no tiene tales reparos en levantar a Wei Wuxian y cargarlo hasta clase en una posición tan incómoda como le es posible.
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A las cinco de la tarde, Lan Wangji finalmente decide que ya tuvo suficiente. La próxima vez que Wei Wuxian decide recostarse (esta vez porque quiere ir a Caiyi durante la puesta de sol) Lan Wangji le da la vuelta y lo levanta de la cintura.
Es una posición incómoda. Ya que la mano izquierda de Lan Wangji está pegada a la mano derecha de Wei Wuxian, Lan Wangji tuvo que cruzar el brazo derecho de Wei Wuxian en su torso para que pudiera levantarlo adecuadamente. Incluso así, sin duda es incómodo; ambos son más o menos de la misma estatura, y las piernas de Wei Wuxian apenas quedan colgando justo por arriba del suelo con cada paso que da Lan Wangji. Se siente un poco como cargar a un gato, aunque Lan Wangji nunca cargaría a un gato de esta manera.
Por extraño que parezca, Wei Wuxian no dice nada mientras lo carga. Tal vez está tratando de asimilar el cambio de la tolerancia que Lan Wangji le tiene, o tal vez está maquinando otra forma de retrasarlos a ambos. Lan Wangji espera que sea la primera opción. Se han hecho avances en el caso de Danyang, pero los lugareños se muestras reacios con algunas partes de la investigación. Parece que él y Wei Wuxian van a estar juntos durante uno o dos días más, y Lan Wangji ya se siente agotado más allá de lo imaginable.
Por lo menos Wei Wuxian coopera durante la cena; se come lo que sea que Lan Wangji le da y no trata de arrebatar la comida directamente de los palillos.
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Cuando Wei Wuxian se prepara para irse a dormir a las nueve en punto sin protestar, Lan Wangji de verdad considera hacerle un exorcismo.
—¿Qué? ¡Estoy cansado! ¿Qué no puedo estar cansado, Lan Zhan? —Wei Wuxian desabrocha la manga de su brazo derecho y tira de ella para quitarse la prenda.
—Estar cansado nunca te ha impedido querer estar despierto hasta tarde. —Lan Wangji lo mira con ojos entrecerrados. —¿Por qué el cambio de opinión?
—Tal vez es porque te compadezco por tener que lidiar conmigo todo el día —Wei Wuxian avienta su prenda a una silla cercana. —¿No puedo portarme bien por una vez? ¿Por ti?
Por ti. Lan Wangji quiere gritar en una almohada. Nunca lo ha hecho, pero ha escuchado que es catártico. —Lo dudo.
Wei Wuxian hace una mueca. —¿Qué quieres que haga, Lan Zhan? Cuando rompo las reglas, me castigas. Cuando no estoy rompiendo las reglas, crees que no estoy tramando nada bueno. ¿De verdad me consideras tan patético, Segundo Joven Maestro Lan?
Lan Wangji no cree que sea patético (nunca lo ha considerado patético), pero no sabe cómo decirlo sin las burlas inevitables que le seguirían. —Pon atención a posibles efectos secundarios de la maldición, incluyendo los cambios de comportamiento.
—No creo que haya algún efecto secundario —Wei Wuxian se quita los zapatos con los dedos de sus pies. —La formación que Zewu-jun puso en nuestras manos va a activarse si la maldición progresa y, hasta ahora, no lo ha hecho.
Eso es cierto, Lan Wangji tiene que admitirlo. Aun así, la repentina obediencia de Wei Wuxian requiere de precaución. Lan Wangji tendrá que vigilarlo más de cerca.
Wei Wuxian lo sigue alrededor de la habitación mientras apaga las velas. Justo después de que Lan Wangji apague la última, Wei Wuxian los lleva hacia la cama, se sube, destiende las sábanas y le da palmaditas al colchón con entusiasmo. Lan Wangji suspira, pero se recuesta y siente cómo es arropado nuevamente con las sábanas.
—Buenas noches, Lan Zhan —Wei Wuxian dice alegremente mientras se acerca a Lan Wangji, con la mejilla presionada contra su hombro y el brazo derecho encima de su torso. Ni siquiera trata de mantener la apariencia de quedarse en su lado de la cama.
Lan Wangji deja salir todo el agotamiento del día en un suspiro, y responde: —Buenas noches, Wei Ying.
- - - - -
El buen comportamiento de Wei Wuxian continúa al día siguiente. Sólo fue un poco difícil despertarlo en la mañana, y comió su desayuno sin decir una palabra. Incluso llegaron a su primera clase a tiempo, lo que hizo que todo tipo de alarmas se activaran en la mente de Lan Wangji.
La única, única, razón por la que Lan Wangji no ha perdido la cabeza por completo es porque, mientras iban de camino a su próxima clase, se sacó un talismán de exorcismo de la manga y lo pegó en la frente de Wei Wuxian. Y Wei Wuxian, a su estilo clásico, se quitó el talismán de la frente y (sin parpadear ni apartar la mirada de Lan Wangji) se lo metió a la boca.
Ingerir los dibujos de cinabrio en los talismanes es peligroso. Le tomó cinco minutos enteros, pero Lan Wangji consiguió pescar el talismán de la boca de un Wei Wuxian risueño.
Así que...
Wei Wuxian está bien.
Sólo que… ahora se está portando bien. Incluso está tomando sus propios apuntes en clase con la mano izquierda.
Lan Wangji no está seguro de cómo sentirse al respecto. Wei Wuxian es alguien que rompe las reglas, una fuerza de la naturaleza; pero no es malo, a pesar de las tantas veces que Lan Wangji lo ha regañado por su comportamiento inapropiado. Ahora que Wei Wuxian, según parece, ha decidido acatar las reglas, se siente como si una parte de él se hubiera perdido, como si un toque de brillo se hubiera desvanecido. Aún sonríe y tira de la mano de Lan Wangji cuando quiere que le ponga atención, pero está más callado ahora.
Una sensación de temor se arrastra a través de Lan Wangji. Tal vez fue demasiado duro en su reprimenda hacia Wei Wuxian, o tal vez su carácter frío de lo desanimó demasiado. Sea cual sea la razón, Lan Wangji no está de acuerdo. Wei Wuxian no necesita cambiar.
Su profesor de música se fue de los Recesos de las Nubes para visitar a familiares, así que la clase de música se canceló y tienen el resto del día libre. El plan original de Lan Wangji era ir al Pabellón de la Biblioteca para hacer algunas lecturas, pero aclarar las cosas con Wei Wuxian es más importante. En la más exasperante de ironías, Lan Wangji no quiere pasar otra comida en silencio con él, a pesar de haberle dicho muchas veces que no hablara.
Wei Wuxian debe tener la misma idea; después de su clase, lleva a Lan Wangji hacia uno de los patios exteriores de los Recesos de las Nubes, donde hay menos tráfico peatonal y más privacidad. Lan Wangji lo sigue sin resistirse.
Llegan a un área tranquila y aislada cerca de un árbol de magnolia. Lan Wangji se inclina un poco hacia atrás para hacer que se detengan. —Wei Ying —comienza. Él debería comenzar, especialmente si es el culpable de todo esto. —Me gustaría disculp…
Se detiene. Oh, no.
Oh, no.
Wei Wuxian le está dirigiendo una mirada. Lan Wangji conoce esa mirada. La mirada que lo ha atormentado en sueños desde que la vio justo antes de que tomara un libro de arte erótica por accidente hace meses en el Pabellón de la Biblioteca. Las cejas levantadas. La anticipación en los ojos de Wei Wuxian. Ese singular "te tengo" que se forma en sus labios.
Verán, algo que Lan Wangji sabe que debe dejar de hacer es subestimar a Wei Wuxian. Lo sigue haciendo, y siempre le sale el tiro por la culata. ¿En qué estaba pensando al asumir que es lo suficientemente importante para Wei Wuxian como para que sus opiniones puedan afectar profundamente su comportamiento? ¿En qué estaba pensando al seguir inconscientemente a Wei Wuxian a un lugar en el que nadie puede verlos?
Wei Wuxian gira, se agacha por debajo de sus manos unidas y las pasa por su hombro. Al mismo tiempo, su mano libre se desliza entre las piernas de Lan Wangji y sujeta su muslo. Con un gruñido, Wei Wuxian se levanta con un Lan Wangji sumamente nervioso en los hombros.
Lan Wangji jadea, entonces suelta un oof cuando Wei Wuxian lo hace rebotar para ajustar la forma en que lo carga. —¡Wei Ying! ¡¿Qué estás haciendo?!
—¡Te estoy secuestrando! —Wei Wuxian se ríe mientras trota hacia una puerta lateral que lleva al exterior de los Recesos de las Nubes; puerta en la que Lan Wangji no pensó ni una vez, porque creyó que Wei Wuxian quería hablar. —¡Ah, Lan Zhan! ¡No tienes idea de cuánto tuve que esforzarme para esto! Sabes, sería muchísimo más fácil si no me dijeras que no todo el tiempo.
Por una fracción de segundo, Lan Wangji de verdad cree que Wei Wuxian tiene la intención de llevárselo de su hogar para siempre. Entonces recuerda que Wei Wuxian casi siempre está bromeando. —Mi tío va a enviar grupos de búsqueda si no estoy en donde se supone que debo estar.
—Nah, creo que ya lo sabe. —Wei Wuxian abre la puerta de una patada y la cruza; Lan Wangji se marchita al escucharlo. —Dejé unas notas para avisar que ya estaríamos aquí para la hora de dormir.
Notas. Lan Wangji quiere golpearse a sí mismo. Había estado tan absorto en lo raro que estaba actuando Wei Wuxian que olvidó checar qué, exactamente, estaba escribiendo en todas esas notas.
—Bá-ja-me. —Sus dedos sujetan el brazo de Wei Wuxian.
—Nop. —Wei Wuxian pasa trotando la piedra que marca la frontera de los Recesos de las Nubes. —¡Ya no estamos en los Recesos de las Nubes, lo que significa que no tengo que hacerte caso!
Esto no funciona así. No es así como funciona en absoluto. —¿A dónde me llevas?
—¡A Caiyi! —Wei Wuxian se desliza por una parte del camino, con lo que hace que piedras desprendidas caigan entre raíces enredadas. —He tratado de insinuar que quiero ir durante los últimos dos días, y cada vez tú me dijiste que no. Ahora que no tenemos clases, ¡deberíamos ir!
Lan Wangji piensa en el Pabellón de la Biblioteca, y en cómo su hermano tendrá su sonrisa oculta-tras-su-manga una vez que se dé cuenta de que Lan Wangji y Wei Wuxian no están ahí. Qué mortificación. —Deberíamos enfocarnos en nuestra cultivación.
—¡Tenemos el resto de nuestras vidas para cultivar! ¡Diviértete de vez en cuando! —Wei Wuxian trastabilla un poco, pero recupera el equilibrio sin problema. —¡Ups! Perdón. No voy a tirarte, lo prometo.
Aunque Lan Wangji le cree, no está tan seguro del camino alternativo que Wei Wuxian está tomando. —Bájame.
—¡No se puede, Lan Zhan! —Wei Wuxian salta por encima de un declive en la ladera de la montaña. —Todavía no llegamos.
Lan Wangji no quiere que lo carguen a Caiyi como si fuera una oveja desobediente que llevan de vuelta a casa. —Voy a ir contigo.
Wei Wuxian chasquea la lengua. —La verdad es que no tienes elección.
—Voy a ir contigo por voluntad propia —Lan Wangji aclara.
Eso hace que Wei Wuxian se detenga. —¿En serio? —No suena convencido, lo que es… un poco insultante. Lan Wangji no mentiría, especialmente no a Wei Wuxian.
—Que me secuestraran no estaba en mis planes hoy —Lan Wangji dice e ignora el resoplido de diversión de Wei Wuxian. —Pero si va a pasar, prefiero caminar por mi cuenta.
Wei Wuxian hace un sonido de consideración. —No lo sé. Como que me gusta llevarte a cuestas. Debería hacer esto más seguido.
Lan Wangji nunca implora, pero Wei Wuxian tiene una manera de llevarlo al límite. —Bájame por favor.
—¡Por favor, dice! —Wei Wuxian se ríe con los hombros temblando. —¡Lan Zhan, ah, Lan Zhan! ¡Sufres tanto a mi merced! —Aún riendo, se agacha lentamente y baja a Lan Wangji de sus hombros.
La tierra firme nunca se había sentido mejor bajo sus pies. Lan Wangji ajusta sus túnicas y alisa su cinta de la frente. No tiene idea de cómo va a explicarle esto a su tío, pero, técnicamente, no se rompe ninguna regla por ir con Wei Wuxian. En efecto, Lan Wangji no tiene otras responsabilidades por el resto del día, y Wei Wuxian tampoco. Mientras estén de vuelta antes de la hora de dormir, Lan Wangji no tiene una buena razón por la que no debería ir a Caiyi.
—Será rápido —Lan Wangji le dice con firmeza. —Cuanto más pronto vayamos, más pronto podremos volver.
Wei Wuxian le sonríe con la fuerza del sol veraniego a mediodía. —¡Sale!
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Lan Wangji estuvo en Caiyi con Wei Wuxian antes, aunque fue para investigar la presencia de demonios de agua. El descubrimiento de un abismo fluvial tiende a apaciguar los ánimos, y Lan Wangji recuerda poco de ese día además de que Wei Wuxian lo salpicó, Wei Wuxian estuvo a punto de ahogarse y Wei Wuxian lo señaló mientras le preguntaba a una chica que vendía nísperos si pensaba que Lan Wangji era guapo.
Wei Wuxian, Wei Wuxian, Wei Wuxian. A Lan Wangji le preocupa cuán arraigados están sus pensamientos sobre Wei Wuxian. Casi en contra de su voluntad, su mente parece tomar cada interacción que tienen, analizarla hasta la incomprensión, y enterrarla tan profundamente en su psique que a veces Lan Wangji se despierta después de sueños que son recuerdos revividos, siempre con la cara sonriente de Wei Wuxian mirándolo.
El hecho de que Lan Wangji haya podido presenciar al verdadero Wei Wuxian saludarlo con una sonrisa somnolienta durante las últimas dos mañanas es muy malo para su salud, y muy malo para el alboroto en su pecho.
No entiende (puede que nunca entienda) qué lo atrae tanto a Wei Wuxian. No tiene la menor idea de por qué se siente tan atraído hacia alguien que, en repetidas ocasiones, ha invadido sus límites personales y se ha burlado de él hasta que se siente a punto de explotar de indignación. El coqueteo, en particular, a veces es difícil de sobrellevar. Hace que Lan Wangji se sienta vulnerable y expuesto, como si Wei Wuxian pudiera ver sus partes más delicadas y no tuviera miedo de enterrar un clavo directamente en ellas.
Expuesto es definitivamente como Lan Wangji se siente ahora mismo que lo llevan de la mano directamente hacia el centro de las calles bulliciosas de Caiyi. Es poco más del mediodía y hay mucha gente que va de un lado para el otro, lo que significa que muchos pares de ojos miran en su dirección mientras Wei Wuxian zigzaguea entre la multitud.
Estas son personas comunes, no-cultivadores. No saben sobre los diversos tipos de maldiciones que existen y, por lo tanto, Lan Wangji no puede esperar que miren a Wei Wuxian llevarlo de la mano y que lleguen a ninguna otra conclusión que no sea que ellos…
Wei Wuxian se detiene y tira de él hacia un lado de la calle justo a tiempo para dejar que una caretilla jalada por mulas pase. —¡Órale! ¡Hay tanta gente aquí! —Le sonríe a Lan Wangji. —¿Has venido aquí para divertirte?
Lan Wangji intenta tragar. Falla. La mano libre de Wei Wuxian está en el otro brazo de Lan Wangji para acercarlo hacia él, como si fuera posible que separaran y se perdieran entre la multitud. —No —logra responder.
Wei Wuxian hace un sonido comprensivo y le da palmaditas a su hombro. —Pobre, pobre Lan Zhan. ¡Ay, qué tragedia! Menos mal que me tienes aquí para que te lleve a todos lados. Podemos explorar Caiyi juntos, ¿va?
Juntos. Una palabra peligrosa. Hace que Lan Wangji desee demasiado. —Está bien.
Con un pequeño je de satisfacción, Wei Wuxian los lleva de vuelta a la calle. A pesar de haber venido sólo una vez a Caiyi, luce completamente a gusto. Los lleva de puesto en puesto, platica con los vendedores y se maravilla ante lo que venden. —¡Lan Zhan! ¡Huele esto! —dice mientras empuja un puñado de especias oscuras frente la cara de Lan Wangji.
El olor es tan fuerte que resulta abrumador y hace que le pique la nariz. Lan Wangji se da la vuelta y estornuda en su manga.
Wei Wuxian lo observa en silencio por uno o dos segundos antes de bajar las especias a toda prisa. —Lo siento, bonita, pero creo que mi amigo es alérgico, así que tristemente no compraremos tus productos —le dice a la señorita claramente confundida.
—Está bien —ella se ríe y su mirada se dirige hacia sus manos. —Cuida bien a tu "amigo" y asegúrate de que no coma pimienta en grano del norte.
Lan Wangji no quiere saber qué tiene la pimienta en grano del norte de especial, y no le gusta la manera en que la mujer dijo "amigo". Wei Wuxian no le da tiempo de pensar y ya se dirigen al siguiente puesto, en el que se venden panqueques fritos de cebollino.
—¿Ves, Lan Zhan? —Wei Wuxian le da un empujoncito con el codo mientras el vendedor añade salsa picante, huevos y carne de cerdo a los panqueques. —¿No se ve rico? Deberías darle algunos consejos al personal de cocina de los Recesos de las Nubes una vez que regresemos. ¡Podrías revolucionar la comida de tu familia!
El chisporroteo del aceite es ruidoso y el vendedor no duda en echar salsa. Lan Wangji duda que su tío lo permitiera. —¿Quieres una?
—¿Mm? —Wei Wuxian no ha dejado de observar cómo el vendedor dobla el panqueque. —¿Qué, me vas a comprar uno? ¿Trajiste dinero?
Lan Wangji… no trajo dinero. Pero Caiyi es visitado con frecuencia por discípulos de Gusu Lan, y de seguro se ha corrido la voz sobre su enfrentamiento con los demonios de agua. Lan Xichen mencionó alguna vez que utilizó su pendiente de jade para comprar artículos de tiendas locales que reconocen el sello de Gusu Lan.
Tal vez…
La persona frente a ellos recibe su panqueque y se aleja. Los ojos de Lan Wangji se encuentran con los del vendedor cuando da un paso al frente. —Disculpe, honorable señor. Soy un discípulo de la Secta Gusu Lan. ¿Es posible que use mi pendiente de jade para hacer compras?
El vendedor se sobresalta al ver a Lan Wangji. —¡Oh! ¿La Secta Gusu Lan? ¿Eres un cultivador?
Lan Wangji asiente. —Si el proceso de reembolso es tedioso o desconocido para usted, estoy dispuesto a dibujar talismanes de protección a cambio de un panqueque.
El hombre se rasca la barbilla con el extremo del mango de su espátula. —Mm, bueno, sin duda eres lo suficientemente guapo para ser un cultivador, y esa espada tuya parece ser real, pero la verdad es que me mudé aquí justo la semana pasada. No sé nada sobre el proceso de reembolso con la Secta Gusu Lan. —Se inclina un poco hacia adelante y echa un vistazo a un lado de Lan Wangji. Entonces, sorprendentemente, deja salir una risita. —Ah, ¿sabes qué, por qué no sólo te doy uno? Parece que ustedes dos están teniendo un día especial. ¿Cómo te llamas?
Oh, piensa Lan Wangji, algo confundido. No estaba mirando a Bichen.
Menos mal que Wei Wuxian siempre es rápido. Mientras Lan Wangji batalla para encontrar palabras, él da un brinco hacia delante. —¡Se llama Lan Wangji! —responde con una sonrisa deslumbrante. —El Segundo Joven Maestro Lan, uno de los Dos Jades de Lan, el hombre más guapo de nuestra generación…
—Wei Ying —Lan Wangji dice con la respiración entrecortada.
El vendedor da una carcajada ruidosa. —Lan Wangji y Wei Ying, ¿qué les gustaría ponerle a su panqueque?
Mientras Wei Wuxian escoge los ingredientes con felicidad, Lan Wangji sigue intentando ordenar sus pensamientos con respecto a lo que acaba de ocurrir. El vendedor es nuevo y desconoce el proceso de pago que los discípulos Lan utilizan, pero decidió hacerles un panqueque gratis porque vio sus manos. Sus manos. Y debió haber saltado a la conclusión de que ellos… de que Lan Wangji… y Wei Wuxian…
Un apretón en su mano lo trae de vuelta. —¡Aquí tienes, Lan Zhan! —Wei Wuxian le da la mitad de un panqueque que sigue humeando, enrollado y metido en un envoltorio de papel. Lan Wangji puede oler cebollino, huevos, cebollas, pollo y demasiadas salsas. Lo toma sin protestar.
Wei Wuxian toma la otra mitad y se despide del vendedor con él. —¡Gracias, amable señor! ¡Me aseguraré de decirle a todos lo increíbles que son sus panqueques!
El vendedor se ríe de nuevo y también se despide. —¡Disfruten su día en Caiyi juntos!
Juntos. Esa palabra otra vez. El cerebro de Lan Wangji se va a freír.
Sin ser consciente de lo que acaba de pasar, como de costumbre, Wei Wuxian da brincos mientras caminan por la calle. —¡Lan Zhan nos consiguió un panqueque gratis! —celebra. —¡Lan Zhan nos consiguió un panqueque gratis! —Se detiene para aplastar a Lan Wangji en un fuerte abrazo.
—Wei Ying — dice Lan Wangji con la respiración entrecortada, de nuevo; esta vez porque Wei Wuxian le está sacando el aire de los pulmones, y tanto contacto corporal no le está ayudando a respirar.
—¡Panqueque gratis! —Wei Wuxian canta mientras suelta a Lan Wangji. —¡Vamos a sentarnos cerca del río y mirar los botes!
Lan Wangji no está seguro de qué hay de atractivo en eso, pero sentarse y observar suenan como actividades tranquilas, y como una buena oportunidad para que él analice los acontecimientos de los últimos cinco minutos. Asiente con la cabeza.
Wei Wuxian no está más que feliz por liderar el camino.
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El panqueque de cebollinos está muy bueno, descubre Lan Wangji, y también lo está el dulce de barba de dragón que le llama la atención a Wei Wuxian mientras se dirigen al área de alquiler de botes. Mientras Lan Wangji mastica con cuidado un pedazo del dulce envuelto en nueces, Wei Wuxian arranca parte de uno y lo mastica sin ningún tipo de decoro. Con la mitad colgando de su boca, sí se parece un poco a una barba.
Tras notar la mirada de Lan Wangji, Wei Wuxian hace bizcos y mueve sus labios de forma cómica, con lo que hace que los hilos del dulce reboten.
Lan Wangji no se ríe, pero su boca debe haber hecho algo porque Wei Wuxian estalla en carcajadas y los llena a ambos de dulce.
Una vez que ambos están limpios de nuevo, vuelven a desviarse hacia un puesto en el que venden sombrillas de papel-aceite. Wei Wuxian escoge una que retrata flores de magnolia a la orilla de un lago con un pabellón.
—Lan Qiren me va a matar si regresas bronceado —explica mientras le da la sombrilla a Lan Wangji. —Aunque creo que sería hilarante que tu cinta de la frente te marcara una línea blanca en la cabeza.
—Sería más fácil posicionarla correctamente —Lan Wangji dice, como si no ajustara su cinta de la frente a la perfección todos los días.
Wei Wuxian se ríe por tanto tiempo y con tanta fuerza que Lan Wangji tiene que pagar por la sombrilla y alejarlos de ahí antes de que el vendedor se enoje con ellos.
Cuando por fin llegan al alquiler de botes, Wei Wuxian le echa el ojo a uno de los barcos fluviales más pequeños con un remo corto y una sola bancada para sentarse. Después de que el jefe del puerto cheque el pendiente de jade de Lan Wangji, los lleva por el muelle, pone el escálamo y les dice que se diviertan.
—Ten cuidado en donde pisas —Wei Wuxian se sujeta mientras ayuda a Lan Wangji a subirse al bote.
Lan Wangji no necesita la ayuda, pero la acepta de todas formas. Se sienta en la bancada con cuidado para que sus manos entrelazadas no les estorben. Ajusta su agarre en la sombrilla y se balancea un poco cuando Wei Wuxian empuja el bote.
Mientras Wei Wuxian toma el remo y comienza a llevarlos hacia el centro del canal, los ojos de Lan Wangji se fijan en su hombro, su muñeca, el movimiento de atrás hacia delante. Está inclinado hacia delante con un codo sobre la rodilla para mantener su mano izquierda a su alcance, como si hiciera esto todos los días. Cuando ya no están entre los botes amarrados en el muelle, mira a Lan Wangji. Después de un momento, sonríe y sus hombros tiemblan un poco con su risa.
—¿Qué pasa? —Lan Wangji no puede evitar preguntar.
—Oh, nada, nada. —El ritmo y la velocidad en que Wei Wuxian rema se estabilizan. —Sólo creo que te ves muy lindo.
Por extraño que parezca, Lan Wangji no tiene ganas de aventarse del bote o de golpear a Wei Wuxian con la punta de la sombrilla. Debe ser el paisaje sereno o el bullicio de un pueblo animado. —Sinvergüenza —dice, sin ningún tipo de mordacidad.
—¡En serio! —Wei Wuxian se ríe y el viento alborota su cabello. —Como que me recuerdas a una de esas doncellas de pinturas famosas. Ya sabes, de las que tienen vestidos que vuelan con el viento, dedos delicados y siempre están sujetando un abanico, una sombrilla o algún instrumento.
A pesar de que la sombrilla mantiene el calor del sol lejos de la espalda de Lan Wangji, puede sentir sus orejas calientes. —Ridículo.
—Sí, sí, ridículo. Soy el más ridículo —Wei Wuxian deja de remar mientras pasan por debajo de un puente. Ladea su cabeza. —Sabes, la primera vez que te vi con una sombrilla fue poco después del incidente del abismo fluvial.
Lan Wangji lo recuerda bien. Estaba lloviendo esa noche y Wei Wuxian volvió a meter alcohol de contrabando. La pelea que siguió los llevó a caer fuera de las paredes de los Recesos de las Nubes y resultó en el castigo compartido en la mañana. —Estabas rompiendo las reglas.
—¡Fuiste tan malo, Lan Zhan! —Wei Wuxian deja salir un suspiro dramático. —Ahora mírate, estás pasando el día conmigo, comprando comida y tomándome la mano.
Ahora Lan Wangji está seguro de que sus orejas están rojas. —La maldición —dice.
—Ya sé. —Wei Wuxian los hace pasar tras un bote que viene en la dirección contraria. —Sin ella, apuesto a que no vendrías conmigo para nada.
Tal vez, Lan Wangji debe admitir. Wei Wuxian ya lo ha invitado a Yunmeng, y Lan Wangji firmemente se rehusó a ir. Se arrepiente, sobre todo porque no puede recordar haberse sentido más ligero de lo que se siente ahora, en este bote, sentado a un lado de Wei Wuxian.
Wei Wuxian no parece haberse dado cuenta de que Lan Wangji no respondió. —Bueno, estoy feliz de que ahora estés aquí conmigo —dice con otra de sus sonrisas radiantes. Esta se siente auténtica, como si se hubiera originado desde lo más profundo de su alma, y brilla a través de sus ojos.
Lan Wangji… no se atreve a decirlo, a escuchar en su propia voz “también estoy feliz de estar contigo”. Se siente como… si fuera demasiado, como un tipo de confesión. Como mirar nuevamente al vacío que lo ha seguido a todos lados y elegir saltar en él, y caer y caer. A estas alturas, Lan Wangji ni siquiera puede decir con seguridad que no se ha resbalado más allá de su borde, y no esté cayendo en picada hacia una angustia inevitable.
Debería tener miedo… tiene un poco de miedo, si es honesto. Wei Wuxian podría aplastarlo con tanta facilidad, podría destrozar cada parte de él con tan poco esfuerzo. Pero no se siente asustado. Se siente. Feliz.
Le da un ligero apretón a la mano de Wei Wuxian, y se siente contento de recibir uno de vuelta. Wei Wuxian sonríe, y es sólo para él. No hay ningún otro lugar en el que Lan Wangji preferiría estar.
Entonces Wei Wuxian divisa a un vinatero en la orilla del río que vende jarros de la Sonrisa del Emperador. Con un chillido de emoción espeluznante, clava el remo al agua y gira el bote, dejando atrás agua turbulenta mientras se deslizan para acercarse a la exhibición.
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Si Wei Wuxian estaba animado antes, ahora está completamente eufórico por haber encontrado la Sonrisa del Emperador. Compra dos jarros antes de que Lan Wangji pueda mostrarle su pendiente de jade al vinatero, y los pone en el bote. —¡Listo! —sonríe mientras le da palmaditas a la parte superior de ambos jarros. —¡Un gustito para la noche!
Aún es de tarde. Algo en Lan Wangji canta ante la idea de pasar más horas con Wei Wuxian.
Wei Wuxian lo mira con curiosidad. —¿No me vas a regañar por tomar, Lan er-ge?
Si estuvieran en los Recesos de las Nubes, Lan Wangji lo haría. Pero no lo están. Caiyi sólo se encuentra en las faldas de la montaña de los Recesos de las Nubes, pero, de alguna manera, se siente como un mundo entero que está lejos de la vida con la que Lan Wangji creció. —No hay reglas que prohíban tomar fuera de los Recesos de las Nubes.
Es la verdad, pero eso basta para que los ojos de Wei Wuxian se iluminen. —Tendré eso en mente —dice con una risita jovial. Lan Wangji no duda que pronto va a encontrar a Wei Wuxian tomando justo fuera de la frontera de los Recesos de las Nubes.
También debería mencionar que está prohibido estar borracho dentro de los Recesos de las Nubes, pero Wei Wuxian ya debería saberlo. Y si no lo sabe, entonces por supuesto que debe copiar la regla hasta que lo sepa, y debería hacerlo en el Pabellón de la Biblioteca mientras Lan Wangji lo supervisa.
Lan Wangji ha escuchado que los canales de Caiyi son su corazón y vida, y ciertamente están concurridos esta tarde, llenos de los botes tanto de lugareños como de viajeros. Wei Wuxian no tiene problemas al deslizar su pequeño bote fluvial en los huecos que quedan entre barcos más grandes y en saludar ruidosamente a los pasajeros en ellos. Consigue historias, cuentos y anécdotas de personas cuyos hogares están lejos y cerca.
Hay una familia que está de vacaciones: una pareja felizmente casada que hace rebotar en sus regazos a un bebé que gorgotea. Al esposo le divierte mucho el nombre de la espada de Wei Wuxian, y la esposa dice con dulzura cuán guapo piensa que es Lan Wangji. Cuando dice en broma que debió haber nacido una década después, y de preferencia en Gusu, su esposo balbucea con indignación y ella se ríe contra su hombro.
—Es broma. Es broma —Le da un beso en la mejilla; Lan Wangji siente la necesidad de apartar la mirada para darles privacidad. —Te tengo a ti, y estos dos se tienen el uno al otro. El Cielo es bondadoso, y el destino es bueno.
—Sip, no puede deshacerse de mí —Wei Wuxian anuncia con emoción mientras levanta sus manos, lo que le gana otra risa de la esposa y una mirada de exasperación y diversión del esposo.
Lan Wangji no sabe a qué se refiere Wei Wuxian… a que están literalmente pegados, o a que no tiene planeado dejar ir a Lan Wangji. Las implicaciones de la segunda opción son demasiado para soportarlas.
Otro bote por el que pasan lleva a una pareja menos feliz, ambos de mediana edad. El esposo les echa un vistazo y le dice a su esposa: —¿Recuerdas cuando nos veíamos así?
—Sí —le dice con brusquedad. —Recuerdo que me aventaste del bote enfrente de todos tus amigos. Me dio gripa al día siguiente. ¡Mi padre estaba furioso!
Wei Wuxian mira a Lan Wangji y repite las palabras de la mujer en voz baja, pero aguda. Lan Wangji levanta una ceja en reprimenda ("no burlarse ni ridiculizar" es una de las reglas básicas de Gusu Lan) y Wei Wuxian deja de hacerlo con una sonrisa de asentimiento mientras rema para alejarse de la pareja que ahora está discutiendo.
Los vendedores están alineados en los bordes de los canales, llaman a clientes potenciales para que vayan y compren sus mercancías. Muchas veces los botes ni siquiera se detienen: los pasajeros lanzan sus monedas y los vendedores les lanzan sus productos.
Wei Wuxian no es diferente, y pronto su pequeño bote se llena con varios artículos que van desde pájaros de papel aromático hasta bolas de arroz frito a huevos en salazón. A este paso, Lan Wangji duda que vayan a necesitar una cena propiamente dicha; tienen muchísima comida.
Hay dos chicas que venden canastas de flores frescas en un punto de intersección con mucho trafico tanto en los canales como en los caminos a pie. Cuando una divisa a Wei Wuxian, le grita en el dialecto de Gusu: —¡Joven Maestro! ¡Guapo Joven Maestro! ¡Aquí! ¿A tu amor no le gustarían unas flores?
Lan Wangji agacha la cabeza con el corazón latiendo rápido en su pecho.
Wei Wuxian lo mira con curiosidad. —¿Qué está diciendo?
Hasta ahora, Wei Wuxian no ha tenido ninguna dificultad para interactuar con ninguno de los vendedores, incluso si hablan el dialecto de Gusu. Las transacciones son simples, y los números son universales. Nombra un precio, regatea, intercambia dinero por productos, y cada quien se va sin mucha necesidad de entender completamente al otro.
Esto es diferente. Wei Wuxian está pidiéndole directamente que le traduzca.
Lan Wangji traga. —Pregunta si quieres comprar flores —responde.
Los ojos de Wei Wuxian se iluminan. —¡Oh! ¿Apoco? —Gira el remo para que el bote flote hacia las chicas. —¡Hola, bonita! ¿Cuánto por las flores?
La chica se ríe. —¡Cinco monedas por canasta! Tu amor es guapo, ¡pero va a verse aún mejor con flores en su cabello!
A Lan Wangji le sorprende que logre decir —Cinco monedas —con algo de coherencia.
Wei Wuxian entrecierra los ojos en burla. —¿Estás seguro de que eso es lo que dijo? Hablo por más tiempo. Dudo que sólo dijera ‘cinco monedas’.
Atrapado. Lan Wangji le frunce el ceño a Wei Wuxian. —Estoy resumiendo.
—¿En serio? —La mirada de Wei Wuxian adquiere un brillo travieso. —¿Y deveras no estás omitiendo a propósito algo agradable que esté diciendo de mí o de ti?
Atrapado otra vez. Lan Wangji se voltea y ajusta su agarre en la sombrilla para que su toldo lo cubra de la línea de visión de Wei Wuxian. Escucha reír a Wei Wuxian y elogiar a la chica mientras las monedas tintinean en sus manos.
Al poco rato, el bote se mece ligeramente cuando Wei Wuxian se sienta y vuelve a remar. —Lan Zhan —llama con suavidad, —mira lo que te compré.
Lan Wangji ya sabe lo que es; la chica sólo vende flores. Sin embargo, el ver magnolias, peonías y flores de ciruelo en una canasta a sus pies sigue siendo una sorpresa. No tiene manos libres para recoger la canasta, así que mira las flores fijamente, maravillándose con tranquilidad ante los rosas y blancos tenues.
Entonces Wei Wuxian se agacha y toma una peonía rosa del ramo de flores. —No tenía flores azules, —pone la flor en el cabello de Lan Wangji y acomoda el tallo entre los mechones bien peinados— pero creo que te ves bien con cualquier color.
Lan Wangji de verdad no sabe qué decir. Sólo puede mirar a Wei Wuxian con el corazón en la garganta amortiguándole las cuerdas vocales. Los pétalos de la peonía son suaves contra su sien, y algunos deben estar presionados contra su cinta de la frente.
—Ahora te ves justo como te dibujé. —Wei Wuxian se ríe.
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La puesta de sol trae consigo un tipo de melancolía, un recordatorio de que el día está a punto de llegar a su fin. Lo pasan descansando en su bote amarrado y comiendo los snacks que compraron mientras miran al cielo cambiar de color a sombras de rojo y rosa.
Wei Wuxian toma otro trago de la Sonrisa del Emperador; Lan Wangji le prohibió verterla directamente en su boca como lo hace de costumbre. —Es una lastima que no tomes, Lan Zhan —suspira mientras le vuelve a poner la tapa al jarro. —Tienes el mejor vino del mundo prácticamente en la puerta de tu casa. Si yo viviera aquí, me tomaría un jarro de la Sonrisa del Emperador todos los días.
Si Wei Wuxian viviera aquí. La idea hace que Lan Wangji sienta calor por dentro. Brevemente alberga la fantasía de que Wei Wuxian viva en Caiyi cuando sea mayor, donde Lan Wangji puede visitarlo cuando sea que quiera. Antes de cacerías nocturnas, podría pasar por la casa de Wei Wuxian y esperar a que se prepare, y después podrían comer algunos snacks cerca del río.
Lan Wangji no se atreve a imaginar más que eso. Imaginar algo más sería peligroso, y Wei Wuxian se ve tan tierno recostado a lo largo de la bancada con la puesta de sol calentando sus mejillas. Hace que Lan Wangji se sienta imprudente, sólo a un pelo de perder el control y hacer (o decir) algo irreversible.
No quiere arruinar esto. Nada de esto. Ya se siente extraordinariamente frágil para él. Quiere preservarlo. La ambición no va a hacer que consiga nada.
Un tirón suave en su cabello lo trae de vuelta. Wei Wuxian lo mira con ojos que reflejan el cielo. —No estés tan desanimado, Lan Zhan. Prometí que nos llevaría de vuelta antes de la hora de dormir. —Sonríe; tiene semillas de sésamo alrededor de la boca. —Sólo otra hora más o menos y ya nos podemos ir, ¿va?
Sólo una hora o dos de esto. Lan Wangji usa su pañuelo para limpiar las semillas de sésamo de la cara de Wei Wuxian. Qué no daría por tan sólo un poco más de tiempo.
Sin causar alboroto, Wei Wuxian deja que Lan Wangji limpie su cara antes de intentar morder el pañuelo. Lan Wangji, quien sabe más de lo que jamás habría pensado sobre el lío que es sacar objetos no comestibles de la boca de Wei Wuxian, quita su pañuelo a tiempo.
Wei Wuxian se ríe, entonces se impulsa para quedar sentado. —¿Quieres buscar un restaurante para cenar? Ya sé que nos pasamos el día comiendo, pero sólo eran snacks, y tal vez te gustaría terminar el día con una sopa ligera o algo.
El sol se oculta tras el horizonte, y las estrellas comienzan a trepar por el cielo. Azules y morados suaves comienzan a reemplazar rojos y naranjas brumosos, pero los ojos de Wei Wuxian siguen tan brillosos como siempre.
Lan Wangji no se atreve a apartar la mirada, no con la noche que se acerca tan rápidamente. —Está bien.
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Ya cayó la noche para cuando regresan al bote, y Wei Wuxian compró una linterna de papel con flores de loto pintadas en ella. Después de poner sus recuerdos en una bolsa qiankun, se dirigen hacia una de las calles más bulliciosas.
Caiyi se vuelve un poco más tranquila durante la noche, con la mayoría de sus habitantes en casa o reunidos en restaurantes y tiendas de vinos. Cada que pasan por tales lugares, Lan Wangji puede oír risas y gritos que vienen de dentro. Aún hay puestos abiertos en las calles, así como espectáculos. Lan Wangji y Wei Wuxian se detienen para observar a un hombre cantar una balada.
—Estaría mejor con un acompañamiento de guqin —Wei Wuxian reflexiona en voz alta antes de que pasen a ver algunos bailarines.
Lan Wangji se siente mucho más cómodo ahora que hay menos personas en las calles. Casi nadie les dirige la mirada y mucho menos miran sus manos entrelazadas, así que Lan Wangji se siente libre de simplemente disfrutar de su paseo.
Wei Wuxian sigue igual de emocionado que durante el día, yendo de atracción a atracción con entusiasmo, platicando con la gente allí y gritando su aprobación después de cada acto y truco exitoso. Lan Wangji se contenta con observar en silencio, y va a donde sea que Wei Wuxian los lleva sin una sola protesta.
Se detienen cerca de un restaurante lleno de gente que está haciendo promoción a su sopa de pescado. Hay fila para sentarse dentro del restaurante, así que Wei Wuxian pide sentarse afuera. La mesera que los lleva a su mesa mira sus manos, chasquea la lengua y le dice a Lan Wangji que más le vale agarrar bien fuerte a Wei Wuxian; si no, puede que intente robárselo.
En su mesa hay dos sillas en extremos opuestos, pero Lan Wangji patea deliberadamente la suya para acercarla a la de Wei Wuxian y se sienta antes de que la mesera pueda ponerla de vuelta en su lugar. Wei Wuxian lo mira con extrañeza por ello, pero ya no dice nada después de que Lan Wangji explique que estar sentados frente a frente los obligaría a mantener sus manos en la mesa, lo que podría ser un estorbo para la comida.
Más tarde, tras haber pedido la sopa de pescado con algunas verduras ligeras y arroz, Lan Wangji aún se está reprendiendo por haber perdido el control por un simple comentario. El que Wei Wuxian no niegue las suposiciones que extraños hacen sobre ellos no significa nada. Lan Wangji no tiene ni derecho ni motivo para hacer lo que hizo, y si él y Wei Wuxian de verdad fueran…
Un par de palillos que ponen verduras en su tazón de arroz lo saca de su ensimismamiento. Observa con incredulidad mientras Wei Wuxian le da un pedazo de pescado. Está sosteniendo los palillos.
Con su mano izquierda.
Lan Wangji debió haberlo sabido. En serio. Ni siquiera está seguro de por qué está sorprendido.
—Así que sí te puedes alimentar por ti mismo —acusa.
Wei Wuxian se congela con un pedazo de carne de pescado blanco a medio camino entre la sopa y el tazón de Lan Wangji. —Ehhh, uh, digo… —Rápidamente deja la carne en la sopa y sus palillos en la mesa. Después pone su barbilla en el hombro de Lan Wangji y se queja: —Lan Zhaaaaaan, no puedo usar los palillos si me tomas de la mano, por favor dame de comeeeeeer.
—Sinvergüenza —Lan Wangji sisea entre dientes. La cara de Wei Wuxian está demasiado cerca y Lan Wangji puede sentir cada exhalación que da. —Wei Ying, no estamos solos.
—Ooh, ¿quieres que estemos solos? —Wei Wuxian lo mira a través de ojos medio cerrados. El grupo de personas sentado tras él estás haciendo su mejor esfuerzo por que no sea obvio que están escuchando. —Qué salaz eres, Lan Zhan. ¿Quién es el verdadero sinvergüenza aquí?
Si esto hubiera pasado ayer, en la privacidad del jingshi, Lan Wangji no hubiera tenido problema en silenciar a Wei Wuxian con un hechizo. Pero están en público, descansando tras un largo día que se siente más como un sueño que realidad. Y hay personas viendo.
Lan Wangji no sabe por qué lo hace. Tal vez está más cansado de lo que piensa… o tal vez está demasiado relajado, borracho de haber pasado el día no como cultivadores, sino como dos chicos turisteando y disfrutando de la compañía del otro.
—Tú sigues siendo el sinvergüenza, —dice, y, casi como si su mente tuviera un mecanismo de seguridad, cambia al dialecto de Gusu en el último momento —amor.
Wei Wuxian lo mira y parpadea una vez, después dos veces. Está en silencio.
Ah.
Lan Wangji cometió un error. Un terrible, terrible error. Puede que Wei Wuxian no entienda el dialecto de Gusu, pero es devastadoramente bueno para retener información. Puede tocar una canción que sólo ha escuchado una vez con precisión exacta; si reconoce algo similar entre las palabras de la vendedora de flores y de Lan Wangji y hace la razonable suposición de que ambos deben estar diciendo cosas agradables, Lan Wangji está acabado.
Espera con el corazón latiendo tan frenéticamente que se siente como un tambor en su pecho.
Después de lo que se siente como una eternidad, Wei Wuxian abre la boca y dice: —¿Acabas de decirme “imbécil” en el dialecto de Gusu?
Yyyyy ese sentimiento se va. Lan Wangji frunce el ceño. —No.
—¿Amor? —Wei Wuxian repite. Oh, no. Lan Wangji se arrepiente por completo. —¿Amor? Lan Zhan, ¿eres un amor?
Justo cuando el corazón de Lan Wangji se empezaba a calmar. —Deja de decir eso —dice con voz ahogada.
—¿Por qué? ¿Es malo, amor? —Wei Wuxian sonríe y se inclina para acercarse. Lan Wangji considera noquearse a sí mismo. —Si quieres que lo deje de decir, entonces quiero que lo digas otra vez. Dime amor.
Lan Wangji está tan agradecido de que probablemente no vaya a encontrarse con ninguno de los clientes en las mesas cercanas nunca más. Toma una bocanada profunda y se obliga a mirar a Wei Wuxian. —Amor —dice. Lo dice de forma más suave y bajo de lo que pretendía.
Algo cambia en la expresión de Wei Wuxian, un parpadeo en el que su sonrisa falla y sus ojos se agrandan. Entonces se va, y se está riendo. —Ah, debería dejar de molestarte. —Se vuelve a sentar en su silla. —Ya has aguantado muchísimo hoy. ¡Deberíamos terminar nuestra visita con buen pie! —Toma sus palillos y comienza a servirse comida de los platos.
Lan Wangji lo mira enmudecido. Está seguro de que Wei Wuxian no sabe lo que significa esa palabra, pero reaccionó un tanto diferente en ese momento. Y no le está suplicando a Lan Wangji para que le dé de comer.
Deberían, en efecto, finalizar su visita con buen pie. Ahora mismo, Lan Wangji no está seguro de que ese sea el caso. Tal vez fue demasiado lejos.
En silencio, Lan Wangji pone pescado en el tazón de Wei Wuxian, junto con una porción saludable de berenjena y tofu. También sirve un poco de sopa en otro tazón más pequeño y lo pone enfrente de Wei Wuxian.
Wei Wuxian lo mira y sonríe. Lan Wangji se siente aliviado más allá de lo que se pueda describir al ver que es una sonrisa genuina. —Lan er-gege cuida tan bien de mí. —Le sonríe con más fuerza. —Eres tan bueno, Lan Zhan.
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Una de las reglas más importantes y difíciles de Gusu Lan es: aceptar la derrota con humildad.
Lan Wangji pensaba que la entendía. Sabe ceder ante sus mayores y prestar atención a las críticas de su tío cuando no tiene un buen desempeño. Cuando pierde, ya sea en combate o en un juego de weiqi con su hermano, lo acepta sin protestar y no guarda rencor en su corazón. Siempre creyó que la derrota implicaba las acciones de otros, y que requería por lo menos que otra persona supiera de ella.
Nunca pensó que tendría que admitir la derrota a sí mismo.
Se da cuenta una vez que aterrizan en los Recesos de las Nubes, aunque ha estado pensándolo desde la cena. Después de que Wei Wuxian le insistiera muchísimo, Lan Wangji accedió a volar juntos de vuelta a casa en Bichen, ya que su cultivación es mayor que la de Wei Wuxian y puede soportar sin problema el peso de otra persona en su espada. El calor de Wei Wuxian, que está tan cerca de él mientras vuelan tan alto en el aire y están rodeados de estrellas, es lo que finalmente lleva a Lan Wangji a admitir lo que ha estado evitando por un largo, largo tiempo.
Wei Wuxian está alerta mientras vuelan, pero en el momento en que aterrizan en tierra firme, comienza a bostezar. Lan Wangji lo lleva al jingshi y limpia su cara con una toallita mojada. —Wei Ying —susurra. —Necesitas alistarte para ir a dormir. Quédate despierto un poco más.
—Mmfurgph —dice Wei Wuxian, y Lan Wangji supone que es lo único que le va a decir. Debe estar más cansado de lo que aparenta.
Así que Lan Wangji lo carga ahí mismo y lo lleva hacia la cama. Sólo puede usar un brazo, así que la posición no es la más efectiva, pero permite que la cabeza de Wei Wuxian quede recargada en su hombro, donde los murmuros somnolientos de Wei Wuxian continúan, ligeramente amortiguados.
Con tanta delicadeza como le es posible, Lan Wangji lo deposita en el colchón. El contacto con las sabanas frías hace que Wei Wuxian suelte un quejido, pero se pone cómodo mientras Lan Wangji le quita las botas.
Con una exhalación, Lan Wangji se le une en la cama y los cubre con las cobijas. Encuentra la cinta roja de Wei Wuxian y la suelta. —Buenas noches, Wei Ying —dice, pasa sus dedos por el cuero cabelludo de Wei Wuxian y escucha su suspiro de satisfacción.
—Buemhg —logra decir Wei Wuxian antes de acercarse y presionar su cara contra el cuello de Lan Wangji. En unos segundos, está dormido.
Lan Wangji se queda despierto por un momento más para memorizar tantos detalles como pueda. La presión del cuerpo de Wei Wuxian contra el suyo. La suave calidez de piel contra piel. Los ligeros ronquidos de Wei Wuxian. La prueba irrefutable de confianza en cuán fácil y rápido Wei Wuxian se quedó dormido sobre él.
Cuán difícil había sido negarse esto a sí mismo. Y cuán en vano.
Con el toque más breve de su mejilla contra la parte superior de la cabeza de Wei Wuxian, Lan Wangji cierra los ojos y deja que el sueño lo envuelva.
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Incluso antes de que Lan Wangji esté completamente despierto, sabe que algo está mal.
Está en la cama, como debería estarlo, y dormido, como debería estarlo. Ya completó su tarea, y no hay nada urgente que necesite atender. No hay cambios en sus clases, excepto que la clase de música aún está cancelada debido a que el profesor todavía no ha llegado, lo que significa que él y Wei Wuxian…
Wei Wuxian.
Lan Wangji se despierta con un sobresalto, demasiado rápido y de golpe. Hace que le dé vueltas la cabeza. Horrorizado, mira su mano izquierda.
Su completamente intacta, ilesa y vacía mano izquierda.
La maldición desapareció, y con ella Wei Wuxian.
—¿Wei Ying? —llama Lan Wangji mientras se quita las cobijas de encima y se pone de pie. Tal vez Wei Wuxian simplemente se levantó para ir por agua, y Lan Wangji se despertó en el momento equivocado. —¿Wei Ying, estás ahí?
No hay respuesta, la habitación está en silencio, carente de otra vida, otra respiración diferente a la de Lan Wangji.
Por un segundo de locura y delirio, Lan Wangji piensa que tal vez soñó a Wei Wuxian. No le sorprendería si lo hubiera hecho. Wei Wuxian siempre ha sido más grande que la vida, demasiado para cualquier persona.
Pero no… la manga izquierda de Lan Wangji fue modificada para permitir que se la quitara sin que su mano fuera un obstáculo, y sus zapatos fueron derribados por, presuntamente, alguien que se levantó de la cama y no está completamente familiarizado con su entorno.
Wei Wuxian existe. Y se fue sin decir nada. Ni siquiera despertó a Lan Wangji para hacerle saber que la maldición había desaparecido.
Lan Wangji vuelve a hundirse en la cama. Es demasiado temprano para que vaya corriendo por todos lados, gritando el nombre de Wei Wuxian. Si Wei Wuxian volvió a los dormitorios de estudiantes, entonces Lan Wangji no tiene ningún derecho de ir allí y exigir su compañía. Si Wei Wuxian se fue porque… porque le alivia por fin estar libre de Lan Wangji, no hay nada que Lan Wangji pueda hacer al respecto.
No culparía a Wei Wuxian por aburrirse de él. Después de todo, en las propias palabras de Wei Wuxian, Lan Wangji sólo sabe tocar el guqin, copiar reglas y ser aburrido.
Cuando finalmente decide recostarse, lo hace en la orilla de la cama y de espaldas hacia el lugar vacío a su lado para no tener que mirarlo.
Espera, pero Wei Wuxian no regresa, y Lan Wangji no vuelve a dormirse.
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Cuando ya es hora de salir de la cama, Lan Wangji toma un baño, se pone su propia ropa, se pone su cinta de la frente por sí mismo y desayuna solo. Es la misma rutina que siempre ha tenido, y la familiaridad de sus acciones es lo que es lo que le hace pasar por ella sin pensar demasiado.
Necesitará ver a Lan Xichen y un médico del clan para asegurarse de que la maldición esté realmente resuelta sin efectos secundarios persistentes. Después tendrá que reportarle a Lan Qiren para documentar la maldición y obtener la última actualización en el caso de Danyang. Después de eso, tiene clase, a la que va a asistir y en la que va a poner atención porque ya no tiene a su lado a alguien que lo distraiga.
—¿En dónde está Wei Wuxian? —pregunta Lan Xichen justo antes de que Lan Wangji siga a un médico a la sala médica para ser examinado.
Lan Wangji no lo mira y no se detiene para hablarle como es debido. Lan Xichen siempre ha sido capaz de leer demasiado sus expresiones. —No lo sé.
Se aleja antes de que Lan Xichen pueda hacerle más preguntas.
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Resulta que los fantasmas de Danyang eran un par de amantes que fueron cazados y asesinados por sus respectivos familiares por fugarse para contraer matrimonio. Supuestamente, murieron con la esperanza de que nadie más tuviera que pelear tanto como ellos para estar con su amado, pero sus muertes violentas corrompieron su deseo y lo convirtieron en una maldición que, lento pero seguro, fusionaría los cuerpos de sus víctimas. Los núcleos dorados de Lan Wangji y Wei Wuxian, junto con la formación de Lan Xichen fueron suficientes para prevenir el avance de la maldición.
Con eso resuelto, Lan Wangji le agradece al discípulo encargado del caso y promete documentar la maldición más adelante para tener un reporte exhaustivo.
Los guardias reportan que Wei Wuxian se fue de los Recesos de las Nubes temprano por la mañana y aún no ha regresado. —Parecía estar bien. —El discípulo en guardia frunce el ceño, sumido en sus pensamientos, cuando Lan Wangji pregunta. —Tenía un poco de prisa, pero dijo que volvería pronto.
Han pasado tres horas, y aún no hay señales de Wei Wuxian. Cuando comienza la clase, su asiento está vacío y Lan Wangji se sienta en el lugar de siempre al frente. Los estudiantes susurran con curiosidad entre ellos, y Lan Wangji escucha el nombre de Wei Wuxian en sus labios varias veces. Un estudiante incluso se acerca a Lan Wangji para felicitarlo por estar libre de Wei Wuxian al fin.
Lan Wangji lo mira sin parpadear hasta que se encoge y se vuelve a sentar.
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—Oye, Lan Wangji —pregunta Jiang Cheng después de la comida de mediodía. —¿Dónde está Wei Wuxian?
Lan Wangji levanta la mirada de su guqin. No lo ha tocado en tres días, y le está dando mantenimiento. Vuelve a apartar la mirada. —Está fuera de los Recesos de las Nubes.
—Obviamente. —Jiang Cheng frunce el ceño. Siempre está frunciendo el ceño. —Si estuviera aquí, lo hubieras arrastrado a la clase contigo. Mi pregunta es: ¿fuera de los Recesos de las Nubes dónde? ¿Y cuándo va a volver?
Lan Wangji pasa un paño a lo largo del cuerpo del guqin. —No lo sé.
—¿No sabes? —Jiang Cheng cruza los brazos. —Siempre está contigo. ¿Cómo que no sabes en dónde está?
Está empezando a colmar la paciencia de Lan Wangji. —Como puedes ver —responde Lan Wangji—, Wei Wuxian no está conmigo. No sé en dónde está. Mi respuesta no va a cambiar sin importar cuántas veces preguntes.
Jiang Cheng da un paso atrás, ofendido. Lan Wangji muy rara vez es así de grosero, pero está cansado. Se siente como si cada persona con la que se encuentra pregunta en dónde está Wei Wuxian, y Lan Wangji no sabe. No sabe.
Con un resoplido, Jiang Cheng se da la vuelta. —He molestado al Segundo Joven Maestro Lan por demasiado tiempo. Ten un buen día —Y se aleja sin darle una segunda mirada.
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—¿Wangji? ¿Ayer hiciste compras en Caiyi? —Lan Xichen le pregunta en el pasillo después de clase. —Hay varios vendedores que nos están pidiendo reembolso. Sólo quiero confirmar contigo.
Lan Wangji parpadea. Oh. Cierto. Usó el dinero de su familia sin permiso, y después se le olvidó notificar a su tío o a su hermano. Claro que Lan Xichen necesitaría confirmarlo. No es algo que Lan Wangji haría en absoluto.
—Sí —responde.
La mirada de Lan Xichen se suaviza, y su suspiro es profundo. —Oh, Wangji.
Inesperadamente, la garganta de Lan Wangji comienza a cerrarse. No le gusta cuando su hermano hace esto, de alguna manera lee cada una de sus emociones. —Me disculpo. Lo pagaré yo mismo.
—No, no me refería a eso —Lan Xichen le da unas palmaditas de consuelo en el hombro. —Puedes gastarlo. No necesitas permiso para ser feliz, Wangji.
Le toma tres intentos tragar el nudo en su garganta. —Gracias, xiongzhang.
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—¡Wangji-xiong! —llama Nie Huaisang, agitando su manga. —¡Wangji-xiong, tengo una pregunta!
Lan Wangji reprime un suspiro y repite la respuesta que ha dado todo el día. —No sé en dónde está Wei Wuxian o cuándo va a volver.
Es evidente que Nie Huaisang vacila, y baja su mano. —Ah-h, bueno, ya veo, iba a preguntar si piensas que Lan-xiansheng va a hacernos un examen mañana…
Oh. Lan Wangji se siente como un tonto. —Sigue estudiando y no tendrás que preocuparte por ningún examen.
El sonido que emite Nie Huaisang es de derrota completa y pura. —Oh, estoy muerto, estoy muerto —se queja. —¡Da-ge va a matarme si no paso otro examen, y Wei-xiong no está aquí para ayudarme a estudiar!
“Estudiar” no es como Lan Wangji describiría las maquinaciones que llevan a cabo Wei Wuxian y Nie Huaisang durante un examen. Murmulla un —Rídiculo —y se da la vuelta para irse.
—¡Espera, Wangji-xiong!
Lan Wangji mira por encima del hombro.
Nie Huaisang toca la borla de su abanico con nerviosismo. —Disculpa que pregunte, y de verdad no tienes que responder si no quieres, pero… ¿adónde fueron tú y Wei-xiong ayer? Todos nos preguntamos adónde se fueron los dos.
Ahora no es el lugar ni el momento para pensar en los eventos que ocurrieron ayer. Sólo él y Wei Wuxian los experimentaron; los demás no tieien por qué saberlos.
—Métete en tus propios asuntos —le dice a Nie Huaisang antes de alejarse.
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Ya que no tiene más clases y no tiene la energía para interactuar con nadie por el momento, Lan Wangji regresa al jingshi. El silencio es sofocante, pero no toca su guqin por miedo de que la brizna de melodía en su mente se abra paso hacia sus dedos y salga hacia una habitación en la que no está Wei Wuxian.
En lugar de eso, limpia, lo que necesitaba hacer de todas formas. Dobla su túnica modificada y la pone junto a la demás ropa que requiere de una lavada. Toma las almohadas en las que durmió Wei Wuxian y las apila de forma ordenada en una silla para que se las lleven después, ahora que ya no se necesitan.
Cuando pasa a reorganizar sus pinceles de tinta, divisa la bolsa qiankun que contiene los recuerdos de ayer. Wei Wuxian debió haberla sacado de su manga y ponerla en la mesa al salir.
Lan Wangji podría tomar la bolsa y meterla en la caja que está debajo de las tablas del suelo, pero hay flores dentro… flores que Wei Wuxian le compró, y Lan Wangji es demasiado, demasiado sentimental para su propio bien.
Con mucho cuidado, Lan Wangji abre la bolsa y comienza a sacar artículos. La sobrilla de papel-aceite con magnolias pintadas. Los pájaros de papel aromático. Una figurita de un conejo que le llamó la atención a Lan Wangji. La linterna de papel de Wei Wuxian, doblada. Y, con los pétalos ligeramente caídos, las flores, todavía en su canasta.
Lan Wangji pone un poco de agua en una jarra y pone las flores en ella. Una vez que hayan revivido un poco, va a prensarlas y las convertirá en marcapáginas.
Examina el resto de los artículos de forma individual y memoriza tantos detalles sobre ellos como le es posible. Puede recordar vívidamente los escenarios en los que adquirieron cada uno, y cómo Wei Wuxian estuvo involucrado en cada uno de ellos: de su ligera burla cuando puso la figura del conejo en la mano de Lan Wangji a su consideración por la comodidad de Lan Wangji cuando eligió una sombrilla.
El dolor que ha estado en el pecho de Lan Wangji desde esa mañana se intensifica. No hay manera de saber cuántos días pudo haber tenido Wei Wuxian justo como el que pasaron ellos. Para Wei Wuxian, incluso puede que sea un día fácil de olvidar, y aquí está Lan Wangji, tratando patéticamente de preservar todo como un niño que pega los pedazos de un jarrón roto. Sin importar lo que haga, nunca va a tener de vuelta al original, y nunca más va a revivir esos momentos.
Incluso si tuviera otra oportunidad, no sería lo mismo ni de lejos; no tendría la mano de Wei Wuxian en la suya, y no estaría inconsciente de lo mucho que desea que Wei Wuxian se quede.
Piensa en estar sentado en un bote durante la puesta de sol con una flor en su cabello y un Wei Wuxian contento a su lado.
Piensa que tal vez debió haberlo besado en ese momento.
Es vergonzoso, cuánto lo desea. Wei Wuxian no es suyo. Wei Wuxian no es responsable de lo que siente. Lan Wangji puede anhelar hasta que su alma se acabe, y aun así Wei Wuxian no le debería nada.
Lan Wangji acomoda los recuerdos en un estante encima de sus libros, donde puede verlos. Cuando Wei Wuxian regrese a los Recesos de las Nubes, Lan Wangji va a disculparse con él por haber sido tan mala compañía durante el tiempo que pasaron juntos por la maldición. Entonces, espera que Wei Wuxian aún esté dispuesto a pasar tiempo con él.
Justo está tratando de averiguar dónde poner la sombrilla cuando escucha con claridad a alguien que está corriendo afuera. Lan Wangji frunce en ceño. Qué insolentes son algunos discípulos, inspirados por el alboroto de Wei Wuxian para romper las reglas de los Recesos de las Nubes, como si alguna vez pudieran…
La puerta del jingshi se abre de golpe y Wei Wuxian entra de un salto. —¡Hola, Lan Zhan! ¡Ya volví!
Lan Wangji deja caer la sombrilla.
Es obvio que Wei Wuxian ha estado corriendo por un rato. Su cabello está alborotado por el viento, su respiración está entrecortada y el sudor brilla en su cara y su cuello. Cierra la puerta tras él con mucha más fuerza de la que Lan Wangji jamás ha usado en ella, y deja salir una risa jovial. —¡Lan Zhan! ¡Te traje algo!
¿En serio? Parece que sí. Hay bolsas y paquetes colgando de los brazos de Wei Wuxian. Lan Wangji trata de recordar cómo respirar, y no lo logra.
Wei Wuxian se acerca a él dando brincos. Aún está usando las túnicas modificadas, con la manga derecha alterada. —Okay, antes que nada, deveras, deveras, deveras siento haber olvidado esto. No fue mi intención, ¡lo juro! Ayer ni me pasó por la cabeza, pero te prometo que no fue a propósito, ¿va?
Al ver que su cerebro sin duda ha renunciado a las funciones corporales básicas, Lan Wangji se obliga a aspirar una bocanada de aire para preguntar: —¿Qué se te olvidó?
Con una sonrisa, Wei Wuxian se quita las bolsas del hombro y abre una. —¡Tada! ¡Son nísperos! ¡Tus favoritos!
Lan Wangji se les queda viendo. En efecto, esos son nísperos, y han tantísimos que llegan al tope de la bolsa.
Entonces Wei Wuxian abre otra bolsa y otra y… oh, son muchísimos nísperos. —Recuerdo que tu hermano dijo que te veías con ganas de comer nísperos, así que decidí comprarte algunos la próxima vez que los viera. Ah, ¡pero ayer nos divertimos tanto que se me olvidó! Así que, cuando me desperté, decidí ir a conseguirte unos. Entonces me di cuenta de que olvidé mi qiankun, y después vi un puesto en el que vendían papalotes de peces koi y por supuesto que tenía que comprarte uno. —Saca un conjunto de pequeños papalotes koi amarrados juntos y se los muestra con orgullo a Lan Wangji.
Lan Wangji los toma con manos temblorosas.
—¡También te traje otro montón de cosas! —Wei Wuxian camina hacia la cama y echa el contenido de la bolsa más grande en ella. —Está la crema facial que intercambié por algunos talismanes y que esa amable jiejie dijo que era buena para la piel seca. ¡Y un pincel de tinta que tiene un conejito! Oh, ¡y esta bonita cinta azul que me recordó a ti! Ah, aunque —deja salir una risa que es demasiado tensa para ser natural—, en retrospectiva, supongo que no te hacen falta cintas azules, aquí, en la Secta Gusu Lan, donde sus colores son el blanco y… el azul. Jajaja.
Lan Wangji mira la montañita de objetos en su cama. Después mira a Wei Wuxian. Después a la cama. Y de vuelta a Wei Wuxian. —Wei Ying.
La sonrisa de Wei Wuxian se convierte en un puchero. —Aw, Lan Zhan, es mi culpa, ¿va? Sé que probablemente estabas emocionado por comprar nísperos ayer, ¡pero de verdad que se me olvidó! ¿Cómo se supone que sepa qué es lo que quieres si no dices algo? De ahora en adelante, ¡sólo dilo! ¿Qué quieres?
Lan Wangji se siente tan ligero que cree que su alma podría salir flotando de su cuerpo. El aroma de nísperos permea en el aire, cálido, fresco y agrio. —Wei Ying —responde.
Wei Wuxian inclina la cabeza, alerta. —¿Sí? ¿Qué pasó?
Él está aquí, se acordó de la fruta favorita de Lan Wangji, y Lan Wangji no tiene el corazón para sentirse ni un poquito exasperado.
